sábado, 30 de julio de 2011

Jujuy: ¿Quiénes están detrás de las balas?

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de El Día, matutino de la Ciudad de la Plata

Los violentos sucesos de Jujuy me llevaron a seguir cada reporte que publica El Día, matutino de la Ciudad de la Plata. Había obtenido algunos datos relacionados con la forma y coincidencia de las heridas en tres de las víctimas, excepto el joven que recibió el disparo en la cabeza y ya suma la cuarta muerte debido al terrible desalojo. En mi criterio fueron realizadas por un francotirador. Ayer, viernes, leía que se acusaba directamente a la presión de los propietarios y consideré la posibilidad de que detrás del arma que disparó estaba un experto tirador que seleccionaba cuidadosamente las personas a las cuales enviaría la muerte. Por supuesto, para crear mayor confusión uno de los disparos alcanzó al joven policía.

Sería aventurado hacer una valoración de lo que podrá crear este precedente violento. Por ahora el Gobierno provincial, envió un proyecto de ley a la Legislatura para la expropiación de tierras. Mientras tanto, informa El Día, militantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) seguían tomando ayer los terrenos de Ledesma, en la localidad de Libertador General San Martín, en medio de un clima de tensión tras el enfrentamiento del jueves con efectivos de la policía, que también dejó decenas de heridos y detenidos.

La nueva víctima fatal fue identificada oficialmente como Juan Velázquez, de 37 años, quien se encontraba internado en estado crítico con un balazo en la cabeza en el hospital Pablo Soria de la capital provincial y que este jueves ya había sido contado por la CCC como uno de los fallecidos.

Las primeras víctimas fatales habían sido identificadas como Alejandro Farfán, un policía de 22 años; y los ocupantes Félix Reyes, de 21; y Ariel Farfán, de 17; todos ellos con disparos de arma de fuego, confirmó la jueza Ana Carolina Pérez Rojas luego de que se realizaran las autopsias, una acción "elemental para determinar el rumbo de la investigación", indicó la magistrada.

El último deceso fue informado en tanto por el ministro de Salud jujeño, Víctor Urbani, quien precisó que Velázquez tenía desde el jueves "parámetros de muerte cerebral, mientras que precisó que quedaban 6 personas internadas del total de 63 heridos atendidos por el servicio de asistencia médica.

"Dos de los heridos están en el Hospital Libertador en terapia intensiva pero se recuperan bien, ambos heridos de bala", remarcó el titular de la cartera sanitaria local en declaraciones a la prensa local.

PROYECTO DE EXPROPIACION

En tanto, el gobernador jujeño, el kirchnerista Walter Barrionuevo, que mantuvo contacto permanente con la Casa Rosada, para paliar el problema habitacional en el distrito, envió un proyecto de ley a la Legislatura para la expropiación de tierras en Libertador General San Martín, Pampa Blanca y Fraile Pintado.

Se trata de una vieja demanda de cientos de familias sin vivienda, que desde hace años piden la cesión de varias hectáreas del Ingenio Ledesma para poder construir sus casas, ya que la localidad está cercada por la expansión de la empresa y no quedan tierras disponibles.

Según se informó, la intención del Ejecutivo provincial es que el proyecto se trate durante la sesión que se podría producir la próxima semana: las tierras a expropiar en General San Martín pertenecen a la empresa Ledesma, que posee más de 157 mil en esa localidad y en las vecinas.

Además, Barrionuevo designó en forma interina al actual secretario del Interior, Hugo Echavarri, al frente del ministerio de Gobierno y Justicia, en reemplazo del desplazado Pablo La Villa tras los incidentes.

Con la presidenta Cristina Kirchner fuera del país, fue el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien informó de su pedido al gobierno provincial para que "separe de sus funciones a quienes hayan tenido responsabilidad en los hechos" y "se determine si hubo responsabilidad en la actuación del juez que ordenó la medida".

"Este gobierno siempre ha priorizado el diálogo para la resolución de este tipo de conflictos y nunca ha criminalizado la protesta social. Es imprescindible que se actúe rápidamente y se haga justicia", indicó Randazzo en un comunicado.

EN LA JUSTICIA

Por su parte, la jueza Carolina Pérez Rojas, subrogante del juez Jorge Samman que dio la orden de desalojo en el predio de Ledesma antes de salir de vacaciones, dijo que el magistrado pidió el expediente y retomó la causa, aunque defendió el procedimiento judicial y señaló que "no esperaba este resultado".

"Muchas veces todo el mundo le carga las tintas a la Justicia y nos toca a nosotros en esos momentos tener que dar la cara, pero no quedan muchas alternativas que ordenar el desalojo. Esto ha ido más allá de lo previsto. No esperábamos este resultado, pero dadas las circunstancias se decidió, viendo el desenlace fatal, paralizar el operativo", indicó la jueza.

Pérez Rojas señaló además en declaraciones reproducidas por medios de prensa locales que "las líneas de investigación recién se están abriendo" y que se aguarda por las pericias balísticas para determinar responsabilidades en el uso de armas de fuego en el predio de 15 hectáreas del barrio "El Triángulo", a unos 106 kilómetros al este de la capital provincial.

Al respecto, el intendente de la localidad jujeña de Libertador General San Martín, Jorge Ale, afirmó que tanto la Policía como las personas que ocupaban el predio utilizaron "balas de plomo".

Ale agregó que "luego del repliegue, la gente volvió a ocupar los predios otra vez", pero remarcó que "no es para nada conveniente" la presencia de personal de seguridad en el lugar "después de los graves hechos", sino que "es necesario un momento de reflexión y calma, y no que la gente se sienta perturbada".

La situación de Jujuy trasciende más allá de la opinión formulada por la jueza Carolina Pérez Rojas, subrogante del juez Jorge Samman que dio la orden de desalojo en el predio de Ledesma. Por supuesto, las víctimas mortales ya no podrán ser reparadas. El clima de tensión mantendrá en jaque cualquier decisión gubernamental que no responda al reclamo de los que fueron desalojados.

lunes, 25 de julio de 2011

Secreto a voces (III y final)













Raúl San Miguel

Foto y caricatura: Tomadas de la Internet

Quiero cerrar este capítulo relacionado con el análisis del freno que representan, para el desarrollo de la economía cubana, su desarrollo y el saneamiento de sus finanzas, la presencia de los burócratas en los mecanismos de dirección y gestión empresarial de Cuba, en la actualidad. Me gustaría invitar a reflexionar con las palabras del Comandante Ernesto Guevara de la Serna, el Che. Su preocupación en relación con la necesidad de establecer una verdadera conciencia y cultura económicas le llevó incansables horas de trabajo, con independencia de sus obligaciones en otros asuntos del naciente Estado revolucionario cubano.

Uno de los momentos fundamentales en este sentido fue la conocida polémica suscitada sobre la dirección de la naciente economía socialista en Cuba, entre 1963 y 1964 y que se inició _a partir de cuestiones meramente nacionales_, hasta convertirse, en determinado momento, en un debate cuestionador del propio modelo económico instaurado en los entonces países socialistas integrados a la desaparecida Europa del Este (léase Unión Soviética y campo Socialista).

Al respecto, el propio Che al alertar contra la “apologética ciega”, criticaba a quienes pretendían trasplantar experiencias ajenas a la realidad cubana al afirmar que: “... la llamada ley del tránsito del socialismo al comunismo es mecánica y mojigata, es un intento de acomodar la realidad soviética a la teoría, desechando el análisis y los broncos problemas que se crearían si se tomara una vía realmente revolucionaria”.

En ese sentido, el investigador Michael Löwy, en su trabajo “Ni calco ni copia: Che Guevara en búsqueda de un nuevo socialismo”, asegura que, en contracorriente de la tendencia de su época de copiar el modelo soviético, las ideas del comandante guerrillero sobre la construcción del socialismo eran “una tentativa de “creación heroica” de algo nuevo, la búsqueda —interrumpida e inacabada— de un paradigma de socialismo distinto, y en muchos aspectos radicalmente opuesto a la caricatura burocrática “realmente existente”.

La burocracia no era solo un mal generado por el capitalismo, sino su expresión más retrógrada porque se relaciona, directamente, con la actitud viciosa y corrupta de quienes aspiran al recibir prebendes y beneficios a partir de escalar en búsqueda de poder. Por supuesto, no se excluía de este germen a quienes asumían las direcciones de las nuevas empresas bajo la dirección de un Estado que emergía con un compromiso directo a su pueblo: la disposición de mantener la independencia de Cuba y su soberanía económica, en medio de los ataques directos e indirectos del imperio norteamericano y bajo la genocida medida extraterritorial de Washington, prevista en el bloqueo impuesto por medio siglo contra nuestro país.

Los estudiosos del pensamiento del Che, aseguran que, en especial el debate sobre la economía en Cuba entre 1963-64, demostraba que en esa época existían evidentes tensiones y contradicciones entre los ideales preconizados por la Revolución Cubana, y los que en ese momento primaban en los altos dirigentes de la Unión Soviética. No por gusto el propio Che significó la “gran osadía” de cuestionarse no solo el modelo de socialismo existente, sino incluso el propio papel de la URSS en la arena internacional, criticado por él al considerar que muchas veces actuaba de manera similar a una potencia imperialista.

A pesar de que el Che nunca elaboró una teoría acabada del rol de la democracia dentro de la transición socialista, rechazó concepciones autoritarias y dictatoriales que hicieron tanto daño a las creencias socialistas en este siglo. A aquellos que sostienen que las personas deben ser educadas desde arriba, ese dogma falso rechazado por Marx en su "Tesis sobre Feuerbach", es decir ¿quién le enseñará al profesor? el Che contestó en un discurso en 1960 "El primer paso para educar al pueblo es presentarles la revolución. Primero y ante todo, enséñales a conquistar sus derechos y a medida que ganen representación en el gobierno, aprenderán lo que les enseñes y mucho más; sin mucho esfuerzo se convertirán en profesores, mejores que los demás". En otras palabras, la única pedagogía que es libertaria es aquella que permite al pueblo que se eduque a través de la práctica revolucionaria, o como dijo Marx en Ideología Alemana, "en la actividad revolucionaria, los cambios personales coinciden con una modificación de las condiciones".

En marzo 1965 escribió un ensayo "Socialismo y el Hombre en Cuba", en el cual puso bajo escrutinio los modelos socialistas prevalentes en los países de Europa del Este y, siempre desde el punto de vista humanista y revolucionario, repudio a aquellas naciones cuya intención era derrotar al capitalismo, basándose en sus fetichismos. "En la persecución del objetivo quijotesco de construir el socialismo a través del uso de herramientas gastadas heredados del capitalismo –incentivos materiales individuales, ganancias, etc. –podríamos encontrar que llegamos a un camino sin salida... Para construir el comunismo mientras fortalecemos los pilares de la sociedad debemos crear el hombre nuevo."

Precisamente los acuerdos adoptados en el reciente VI Congreso de los comunistas cubanos han permitido retomar este camino de la restructuración de la economía nacional. En este proceso, por supuesto, no caben las ideas ni las acciones de los burócratas.

sábado, 23 de julio de 2011

Secreto a voces (II)




Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

"Los hombres crecen, crecen físicamente; de una manera visible crecen, cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo, y cuando han hecho algún bien”. (José Martí)

Había prometido retomar el tema relacionado con el burocratismo, motivado por el artículo de la Doctora Graciela Pogolotti, que se publicó en el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. En realidad el asunto tiene muchísimas aristas, sobre todo en una sociedad donde se establecieron principios revolucionarios con el propósito de erradicar cualquier germen capitalista que impidiera el avance de un sistema humano y verdaderamente equitativo como el Socialismo. No obstante, estos burócratas han sobrevivido. Persisten mantener sus actitudes camuflados en toda suerte de justificaciones que se apoyan en la agresiva situación económica que enfrenta el país debido al bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. Pero, a partir de los Lineamientos analizados en el reciente VI Congreso del Partido, la lucha contra este vicio se ha puesto de manifiesto a todos los niveles de la sociedad.

Buscaba algunos argumentos para ilustrar con ejemplos pasados y que demostraran la continuidad de esta lucha y la fortaleza de la Revolución. Encontré en los planteamientos del líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, estos aspectos analizados con los trabajadores del puerto pesquero de Cárdenas, a propósito de la botadura de nuevos pesqueros, el 18 de junio de 1963.
Tempranamente, Fidel exponía en relación con este fenómeno: “En este centro de trabajo se confrontan a veces las dificultades que hay en otros, con la madera, con la materia prima. ¿Qué hace el director de este centro? ¿Se cruza de brazos cuando no hay algo, esperando que venga? ¿Manda una cartica y se pasa tres semanas esperando que le resuelvan el problema, como hacen algunos? (…) Porque hay administradores que, ante las dificultades, mandan una cartica y se cruzan de brazos. No les cumplen un plan, no les cumplen una meta de abastecimiento, y no le dicen nada a nadie. Y así, ayer en ese taller de Santa Cruz del Sur (antigua provincia de Camaguey. Actualmente el territorio es compartido entre las provincias: Camaguey y Ciego de Ávila), un obrero nos decía con toda honradez: “Llevamos como 30 días que prácticamente estamos matando el tiempo; porque nos tienen que mandar unos ejes y unas camisas, y en realidad estamos matando el tiempo.” ¿Qué quiere decir matar el tiempo? Matar el tiempo quiere decir matar la economía; matar el tiempo quiere decir matar la producción; matar el tiempo quiere decir disminuir los bienes materiales de cada ciudadano; dificultar la satisfacción de las necesidades de las masas. Porque son hombres que cobran, hombres que no producen, hombres que no rinden. Y, ¿por culpa de quién?, ¿del trabajador? No”.

Precisamente estos temas vuelven a la palestra pública nacional cubana y con más fuerza. Por supuesto, los enemigos de la Revolución dentro y los grupúsculos de mercenarios que son pagados (por los Estados Unidos) dentro del país esperan que se cumpla el precepto de crear las condiciones para que la “fruta madura” caiga por sí sola, como ocurrió en la exUnión Soviética y todo el campo Socialista en la antigua Europa del Este. Solo que, en Cuba, las condiciones han sido diferentes.

El enfrentamiento directo del pueblo contra el imperio en Girón, su posición internacionalista que tuvo su máxima expresión en el Comandante Ernesto Guevara, el Che, y la posición asumida por el Partido Comunista han nucleado al pueblo en una lucha que perdura por mas de cinco décadas para avanzar y desarrollar el país, a pesar de las agresiones directas e indirectas del gobierno en Washington.

Por lo general los burócratas imponen su juego cuando los colectivos de trabajo mantienen una actitud pasiva e indiferente. Así lo demostraba, con ejemplos, Fidel en el discurso que tomo de referencia:

“Hay casos, desde luego, de trabajadores que son irresponsables, que son insolentes. Pero son muchos los casos en que los insolentes y los irresponsables son los administradores, que no se mueven, que no se agitan, que no luchan, que no resuelven. Y, desde luego, las dificultades no se resuelven solas; los problemas de organización no se resuelven solos. ¡Hay que resolverlos, hay que discutir, hay que presionar, hay que moverse!”

Seguidamente y para evitar confusiones a quienes se escudan en los “problemas objetivos (que no dejan de ser ciertos, pero no deben ser relacionados con la irresponsable actitud asumida por ciertos empresarios y dirigentes)”, sucede lo que explicaba el líder cubano: “Porque si hace falta la materia prima, si hacen falta determinados materiales que tiene que producirlos una fábrica, y nadie va allí a molestar a la dirección de aquella fábrica, nadie va a discutir con el administrador, aquel administrador sigue encantado de la vida, y además, no molesta a nadie. Pero cuando los que necesitan aquellos productos y aquellas materias primas van al administrador, y pelean con él, y discuten con él, si la culpa no es de él, él va al organismo correspondiente y discute, y pelea, y pregunta por qué no le han servido. Y el organismo correspondiente, cuando recibe las presiones, resuelve o discute o llega a los más altos niveles del gobierno. Y entonces el gobierno toma una decisión o el gobierno da una explicación, y dice: “Tal cosa no se puede resolver o sí se puede resolver.” O idea una fórmula, o busca un camino para resolverlo”.

El ejemplo anterior establece uno de los problemas que inciden en la economía cubana al establecer un antagónico método de relaciones de pago contraídos entre las empresas y que, en realidad, se convierte en un freno de las inversiones, de las producciones y, en consecuencia, de la imposibilidad de obtener los ingresos que se requiere al producir determinado bien o servicio. En este sentido el llamado del VI Congreso coincide en el planteamiento de casi cinco décadas en las palabras de Fidel:

“Para eso es necesaria la presión de todos, la lucha de todos, porque hoy no se trabaja en nuestro país para individuos, no se trabaja en nuestro país para satisfacer las necesidades de los ricos; hoy se trabaja en nuestro país para el pueblo, hoy se trabaja en nuestro país para satisfacer las necesidades de las masas. Y las necesidades de las masas son muchas. Esas necesidades que antes no se satisfacían y que hoy tiene el pueblo esperanza de satisfacerlas, esas necesidades que antes permanecían eternamente sin solución y hoy, en el corazón y en la mente de cada hombre y mujer está la justa aspiración, la justa esperanza de satisfacerlas”.
Por supuesto, la presencia de burócratas no solo se convierte en un lastre, sino en un elemento que debe se barrido de todas las formas y relaciones de producción. En el caso de Cuba, resulta una necesidad imprescindible.

En la foto, jóvenes presentes en la agricultura, uno de los sectores que se fortalece con la entrega de tierras en usufructo para reducir los costos de alimentos en el mercado internacional, a partir de los nuevos precios impuestos por los que controlan las ventas de alimentos a escala mundial.

viernes, 22 de julio de 2011

Secreto a voces (I)



Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

"Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho, y las lágrimas en los ojos, y les haga el supremo bien de sentirse generosos: que por maravillosa compensación de la naturaleza aquel que se da , crece; y el que se repliega en sí, y vive de pequeños goces, y teme partirlos con los demás, y solo piensa avariciosamente en beneficiar sus apetitos, se va trocando en hombre en soledad, y llega a ser por dentro , y a parecer por fuera, insecto". (José Martí)

Con relación al burocratismo que se ha enraizado en la sociedad cubana tengo criterios específicos que se fundamentan en la observación continúa de la actitud asumida por estos personajes que ya muestran más que la punta de un iceberg contra el cual choca, constantemente, cualquier intento de desarrollar el sistema social que defiende Cuba: El Socialismo.

Primeramente considero que los burócratas forman parte de una mentalidad mucho más rancia que la utilizada para describir este mal como algo propio y generado por la sociedad capitalista y la vetusta mentalidad de quienes lograron minar la economía cubana durante la etapa de la seudorepública que concluyó con el triunfo del Ejército Rebelde en enero de 1959. Entonces, ¿por qué la Revolución no pudo erradicar este mal de raíces antirrevolucionarias? ¿Por qué persiste la influencia de estas personas que tanto daño hacen y que han sobrevivido a diferentes etapas de rectificación de errores a propuesta de la dirección del Partido comunista y el Gobierno cubano?

Desde mi punto de vista, en un análisis del comportamiento del burócrata, nos encontramos que se trata de individuos (en la mayoría de los casos y específicamente en el caso de Cuba) que no poseen ni las cualidades, ni los conocimientos requeridos para dirigir una empresa. De ahí que estos personajes esgrimen todo tipo de artimañas para evitar hacer cumplir las regulaciones y normativas legales que deben ser base obligada de su sistema de dirección.

Por estos días, los plenos del Partido _que se realizan en todo el país_ llenan la prensa de un denominador común: la “falta de visión” de los funcionarios y empresarios que han llevado, prácticamente, a la bancarrota los planes de producción de las entidades bajo su dirección y, en consecuencia, invierten la línea de desarrollo de la economía nacional, que depende de estas gestiones productivas para garantizar las finanzas para nuevas inversiones, adquisición de tecnologías, recursos y materias primas (del mercado exterior) en medio de la extrema situación que provoca el bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos hace medio siglo, a nuestro país.

¿Cómo es posible, entender, que les falta visión a estos empresarios cubanos? La respuesta sería más simple que un exhaustivo análisis. Les falta capacidad para dirigir y la vergüenza necesaria para hacerlo. Apoyo estos argumentos en una cuestión que no podemos soslayar. Me refiero a las primeras medidas adoptadas por la Revolución cubana y que se sostiene en el alegato defendido por el líder histórico de la Revolución, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, durante los sucesos que le condujeron a la cárcel después de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba.

Hago referencia al precepto martiano de que la primera ley de la República debe ser: "el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre." De hecho, para cumplir este compromiso, sellado con la sangre de las mujeres y hombres que dieron su vida por la libertad e independencia de Cuba, se cumplía con el programa de alfabetización que permitió convertir a nuestro país, en el primer territorio de América Latina que alcanzaba este nivel propio de naciones del llamado primer mundo. Pero no se detuvo, nacieron escuelas, institutos politécnicos y se desarrolló todo un sistema educacional que es de referencia obligada en todo el mundo. ¿De dónde surgen, entonces, estos burócratas?

Ninguna sociedad es perfecta. Pero en la realidad cubana este mal no debería existir. Los empresarios que adolecen “falta de visión” en realidad jamás la tuvieron. Sus métodos de dirección se apoyan en la posición asumida, como jefes, para sostener sus apetitos personales y someter a quienes les denuncian en los consejos de dirección por sus graves faltas. A estos últimos (los acusadores de las faltas de los burócratas) les imponen medidas disciplinarias por faltar el respeto al dirigente o por atacar a un “militante del Partido”, cuando, precisamente, el Partido exige de sus miembros una actitud moral y de acción consecuente, honesta y crítica. No es el Partido quien tiene los defectos, son los que (dentro de las filas del Partido) permitimos el avance del germen mortal (para cualquier sociedad de la burocracia).

Sostengo el argumento de que los burócratas son aquellos que han utilizado las debilidades propias de los sistemas de dirección empresarial para asumir los cargos más importantes. Por supuesto, se preocupan por ascender, rápidamente, a toda costa, aun cuando implique lesionar o destruir a sus propios compañeros de trabajo, a sus subordinados. Poco importa que no se cumpla o se avance en los planes de producción. Menos, el formar parte de esa terrible cadena de impagos (deudas entre las empresas) que pervierten los mecanismos financieros y posibilita que empresarios burócratas, verdaderos parásitos de la economía, puedan salir a comprar artículos que pudieran ser producidos y comercializados en el territorio nacional.

Cuando me refería a la forma en que la Revolución abrió capacidades de estudio, en todos los niveles de la enseñanza, de manera gratuita y asumió el subsidio de este gigantesco programa de formación educacional y profesional, sentaba las bases de lo que el Comandante Ernesto Guevara, el Che, definió como la formación del hombre nuevo. ¿Entonces de dónde salieron estos burócratas?

Si tomamos en cuenta la exigencia del Partido Comunista de Cuba, como rector político y garante de la soberanía nacional, en los puestos de dirección deben colocarse a quienes han mostrado resultados en su carrera profesional y poseen las condiciones éticas y morales para hacerlo. ¿Por qué se prostituye, entonces, este mecanismo de selección de cuadros? La respuesta, una vez más, está plenamente identificada con la actitud asumida por el burócrata en el socialismo y la falta de exigencia de la militancia del Partido, cuando asume (como una cuestión normal) que el consejo de dirección de una empresa, carezca de la reserva de cuadros y no se pregunté: ¿Por qué, cuál es el verdadero motivo, a dónde va a parar la cantera de cientos de miles de jóvenes que se gradúan cada año en los niveles medio y superior de la enseñanza técnica profesional?

No quiero extenderme en este análisis que abordo a partir de la motivación de un artículo publicado en el diario Granma y firmado por una de las voces intelectuales y políticas más prestigiosas de Cuba, desde el pasado siglo y hasta la fecha. Mucho más, su contemporaneidad se trasluce en la continuidad de su pensamiento, más allá de las fronteras de nuestro país y de los tiempos. Lo pongo, entonces (y he reiterado el “entonces”, con intención) a los lectores de este blog. En los próximos días continuaré este análisis hasta tres partes. Quizá, también una cuarta en la cual exponga algunos criterios relacionados con la situación que ahora describo y que ha sido denunciada por el Partido Comunista de Cuba, del cual formo parte.

En la foto, como todos los años ocurre en Cuba, nuevos graduados de las diferentes enseñanzas de la educación superior





OTRA VUELTA DE TUERCA AL PENSAMIENTO BUROCRÁTICO

(publicado en la edición impresa y digital del periódico Granma, órgano del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, el jueves 21 de julio de 2011)

GRAZIELLA POGOLOTTI

El general de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ha criticado acerbamente en más de una ocasión lo que denomina "secretismo". A pesar de ello, el fenómeno parece recrudecerse en todas las instancias, desde la oficina de trámites destinadas al ciudadano común, hasta aquellas de mayor jerarquía, requeridas para dar respuesta a cuanto determina la vida de un centro laboral. Así deja de fluir con la rapidez debida la cadena de eslabones interdependientes indispensable para el funcionamiento de una sociedad compleja como lo son cuantas sucedieron a la estructura primaria de la tribu. Cuando el pequeño funcionario sale de vacaciones, asiste a una entre tantas reuniones o atiende asuntos personales, deja bien guardados bajo llave los documentos rectores de su trabajo. Mientras tanto las exigencias de la realidad seguirán andando sin hallar solución. Porque el monopolio del saber es la primera trinchera defensiva de su sistema de fortificaciones que incluye la rutina del hacer y del pensar.

A otra escala, comienza a edificarse el timbirichismo, un inconsciente actuar posmoderno atomizador que desconoce la finalidad última del "meta-relato" de la construcción del presente y la salvaguarda del porvenir. Cada cual preserva su pequeño espacio. La falta de integralidad en la perspectiva interfiere con el impulso a la necesaria cooperación entre los distintos sectores, tanto como el óptimo empleo del capital humano más calificado. La formalización de los procederes impide jerarquizar lo fenoménico respecto a lo esencial. Conduce a aferrarse a conceptos superados por la vida, descartar lo desechable para preservar, ante todo, los propósitos que constituyen la razón de ser del proceso revolucionario.

Pocos recuerdan una entrevista concedida por Fidel, allá por los ochenta del pasado siglo, a dos visitantes norteamericanos. Fue publicada en aquel entonces por la Editora Política. Aludiendo a Heráclito, afirmaba que, en efecto, no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, no solo porque las aguas son otras, sino también porque el hombre ha cambiado. El sentido profundo de esta lección revela una asunción orgánica de la dialéctica más eficaz que la simple memorización de sus leyes. La idea, con las implicaciones que entraña, es un arma poderosa contra la rutinización del pensamiento burocrático y un estímulo a la incesante creatividad que impone el decursar de la vida.

La conducta del pequeño burócrata entorpece el adecuado funcionamiento de la economía, la aplicación de los Lineamientos aprobados por el Congreso del Partido y constituye una fuente de malestar político en el pueblo, sometido muchas veces a gestiones aberrantes, además de provocar una pérdida de credibilidad en las instituciones.

A otra escala, los daños son aun más irreparables y pueden lacerar la continuidad del proyecto socialista, la pérdida de la soberanía y la caída vertical del nivel de vida de las grandes mayorías, así como la entronización de la violencia por la intromisión de mafias de toda índole. Cuba es un lugar concreto del planeta, con su condición insular y su vecindad geográfica a los Estados Unidos, el mayor mercado del estupefacientes. Durante la ley seca en ese país, en Cuba operó el mayor contrabando de alcoholes de todo tipo. Pero los tiempos eran diferentes. Respecto a la contemporaneidad, los engranajes movidos por Al Capone corresponden a una etapa todavía muy primitiva.

En la coyuntura actual, urge cambiar la mentalidad. Parece lento, pero el modo de redactar los informes se ha convertido en hilo conductor de la manera de estructurar las ideas con olvido del "por qué" y "para qué" de las cosas, de la definición concreta de los propósitos a mediano y largo plazos, la problematización permanente de la realidad, de las prioridades y secuencia de las soluciones y de la valoración específica de la cualidad de los recursos humanos y materiales disponibles. La retórica establecida oscurece la formulación de las preguntas adecuadas. El lenguaje en este, como en otros casos, condiciona el modo de pensar. Se ha convertido en hábito indiscriminado el empleo del impersonal como fórmula verbal aplicable a cualquier circunstancia. "Se" trabaja para... , "hay" que emprender... Las responsabilidades precisas y las vías de ejecución permanecen envueltas en una nebulosa insondable. Las estadísticas llueven abrumadoramente, sin tener en cuenta la necesidad e seleccionar los datos significativos para despejar magnitudes, caracterizar la situación y someterlo todo al análisis correspondiente. Las cifras requieren un correlato cualitativo. El estudio de la realidad tiene que mostrarse en toda su crudeza, pues solo ella indicará el camino a seguir. Poco aclara una fraseología convertida en muletilla: "algo se ha avanzado, pero aún estamos insatisfechos".

Para desarticular la estructura básica del pensamiento burocrático, cada cual tiene que convertir en carne y sangre de su conciencia la verdadera modestia en el dominio del conocimiento. Solo así, nuestros poros permanecerán abiertos al aprendizaje derivado de la confrontación de la cotidianeidad. Lo que siempre se hizo de alguna manera, puede no ser lo requerido hoy. Los errores no se superan con autocríticas formales, ni tirando piedras a quienes ayer se equivocaron. El análisis crítico resulta útil cuando, visto en sus componentes multifactoriales, nos entrega la lección necesaria. En ese sentido, la "cultura del diálogo" —también convertida en muletilla a lo largo de los últimos veinte años— implica un intercambio de saberes procedentes de la empírea, del dominio de técnicas diversas y de entrenamiento para conceptualizar los fenómenos, dirigida a desentrañar problemas y a buscar soluciones.
En tanto personaje, el burócrata ostenta una amplia visibilidad. Aunque parezca inmortal, está sujeto a la crítica y, aun más, al humorismo demoledor. Lo encontramos con frecuencia en las cartas que los lectores dirigen a nuestros diarios. El pensamiento burocrático se manifiesta de manera sutil y puede invadir terrenos muy diversos. Algunos piensan que la reducción radical de los poderes del Estado puede contribuir a erradicar el mal. Por muchas razones, muchos organismos padecen de hipertrofia de personal y de funciones, derivados de la necesidad de contrarrestar el desempleo y de la excesiva centralización. El fortalecimiento de las estructuras municipales y de los órganos del poder popular no implica un desmantelamiento del Estado, sino una redistribución de recursos y responsabilidades, a fin de adecuar las directrices generales a las particularidades del desarrollo local. Sin embargo, estas instancias de gobierno integran el Estado. Ninguna medida de carácter organizativo logrará sus propósitos si persiste el predominio de un pensamiento burocrático, planta parasitaria que esteriliza la creatividad, la auténtica participación colectiva y el trabajo de formación de las nuevas generaciones.

La lucha contra el pensamiento burocrático no es obra de un día. Hay que ir demoliendo su poderoso sistema de fortificaciones. José Martí no fue un iluso. Pudo ofrecer a Máximo Gómez tan solo la probable ingratitud de los hombres. Y, sin embargo, creía en el mejoramiento humano, en el diálogo necesario para salir adelante. Recordemos la diferencia entre las contradicciones fecundantes y las antagónicas. Preservemos el respeto, la franqueza y la confianza mutua. Por ahí anda la clave de los cambios de mentalidad que estamos reclamando.

viernes, 15 de julio de 2011

La historia oculta sobre un crimen de la "justicia" de Estados Unidos

LA VERDAD QUE DENUNCIA UNA INFAMIA


Raúl San Miguel

Fotos: Tomadas del sitio digital Cubadebate

Las palabras de Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Parlamento cubano son elocuentes, pero también sencillas y límpidas como cada una de las palabras que contiene el nuevo libro relacionado con los Cinco Héroes cubanos prisioneros en cárceles del imperio. Decía Alarcón:

“Agradezco a Miguel Barnet, Aitana Alberti, Alex Pausides y a todos los que realizaron esta nueva edición de “Los Héroes Prohibidos” y a todos los que nos acompañan esta tarde. Quisiera dar las razones que me llevaron a escribirlo y son probablemente su única justificación.

La parte más extensa de este pequeño libro es la traducción a nuestro idioma de 16 artículos que aparecieron en la revista CounterPunch en una serie subtitulada “The Untold Story of the Cuban Five” (La Historia no contada de los Cinco Cubanos, que fue publicada también íntegramente en Cubadebate). Carecen de méritos literarios y tampoco intentan analizar a fondo, con rigor técnico-jurídico, un enmarañado proceso judicial que además de profundamente arbitrario fue, en su momento, el más prolongado de la historia norteamericana. Se trata más bien de lo que algunos han llamado periodismo de urgencia. Les digo cómo sucedió.

Viví mucho tiempo en New York donde conservo no pocos amigos, incluyendo los que sostienen la importante publicación alternativa ya mencionada. Dialogando con ellos comprobamos lo obvio, que allá casi nadie sabe algo de este caso y la necesidad imperiosa de que esta historia fuera expuesta y en un lenguaje comprensible para el público.

Aunque soy miembro de la UNEAC, por obra y gracia de vuestra generosidad, no puedo considerarme un escritor y mucho menos bilingüe, pero accedí a cumplir el difícil encargo porque, sencillamente, pensé - o más exactamente, pensamos, con Jeffrey St.Clair y Alexander Cockburn - que era mi deber. No fui a la playa en el verano de 2009, pero créanme que pasé unas vacaciones inolvidables braceando en un mar de documentos legales y bregando con la lengua de Shakespeare.

Ustedes juzgarán el resultado que es también un hermoso acto solidario del Festival Internacional de Poesía de la Habana, de la Colección Sur y de la Unión de escritores y Artistas de Cuba.

Pero no nos engañemos. La historia de los Cinco sigue siendo una historia no contada. De ella, nada o casi nada sabe la inmensa mayoría de los norteamericanos ¿Qué más podemos hacer? Si me permiten repetir el inapelable reclamo de los niños de La Colmenita.

Porque el tiempo pasa y pronto serán trece años desde que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René fueron secuestrados. Una tras otra se han ido agotando las posibilidades de devolverles la libertad por la vía de los tribunales, donde sólo les queda ya un último recurso, el procedimiento extraordinario o Habeas Corpus.

Para liberarlos sería indispensable movilizar a mucha gente, a ese “jurado de millones” del que ha hablado Gerardo y esa meta está lejos aún, muy lejos. No la alcanzaremos formulando buenos deseos, ni repitiendo consignas, ni con una propaganda a menudo autocomplaciente que predica a los conversos y convierte en rito lo que tiene que ser, ante todo, una obra de amor.

La total inocencia de nuestros compañeros consta en documentos oficiales del gobierno y de tribunales norteamericanos. Pero eso poco importa. Porque los documentos demuestran que ellos no cometieron crimen alguno, el Imperio ha ordenado que esas pruebas sean sepultadas y sobre ellas ejerce una censura total. Las grandes corporaciones mediáticas, esas a las que Chomsky definió, con una palabra, “disciplinadas”, las ignoran siempre, sistemáticamente, sin excepción.

Que esos medios actúen así, que cumplan sus instrucciones con obediencia, es natural, comprensible. Pero no son ellos los únicos que practican un silencio indecoroso. La verdad es siempre revolucionaria y por eso hay que decir que ese silencio va mucho más allá, se extiende hasta muchos de los llamados medios alternativos y llega también a algunos que se interesan, sin embargo, por la suerte de “Los cinco héroes prisioneros del Imperio” como suelen reiterar.

Entonces ¿qué hacer?
En el juicio de Nuremberg un fiscal señaló que los que estaban entonces en el banquillo de los acusados no eran los únicos culpables. También lo eran quienes no los denunciaron, los que sabían y callaron.

Por lo pronto excúsenme que vuelva a mostrar este documento. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos, fechado mayo 30 de 2001, cuando el juicio de Miami se acercaba a la hora del veredicto. Se titula “Petición de Emergencia”. Y ¿qué pidieron aquí? Que se detuviera el juicio y fuese modificada la acusación principal contra Gerardo porque “a la luz de las pruebas presentadas” era imposible sostenerla y conduciría probablemente a la absolución de nuestro compañero en el cargo más grave formulado contra él, “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.
Pero este documento, que es el reconocimiento explícito, solemne, del fracaso de la calumniosa acusación, cumple ya más de diez años de total ocultamiento. Y hay algo más que prueba su inocencia.

Recordemos que la infamia contra Gerardo se fundaba en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver, el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996 y el derribo en aguas cubanas de dos avionetas pertenecientes a un grupo terrorista que muchas veces había violado nuestro espacio soberano. Según los radares cubanos el hecho ocurrió aquí, muy cerca del Malecón habanero; los radares norteamericanos ofrecían datos contradictorios o confusos, en consecuencia, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que investigaba el suceso, solicitó al gobierno de Estados Unidos las imágenes tomadas por los satélites norteamericanos. Washington se negó a entregar esas imágenes hace quince años, se negó a la misma petición durante el juicio de Miami y se niega nuevamente ahora cuando lo reclama otra vez la defensa de Gerardo. Ha podido hacerlo sin molestia alguna porque su sospechosa conducta no ha trascendido al público pues de ese asunto nada dicen quienes supuestamente se dedican a informar.

Escasa repercusión ha tenido también el descubrimiento en 2006 de que los medios locales de Miami, los que amenazaron al tribunal y crearon un ambiente de odio y hostilidad contra los acusados, cumplían esa sucia labor con financiamiento del gobierno federal. Hace cinco años que Washington se resiste a revelar todo el alcance de esta conspiración y puede hacerlo gracias a la complicidad o la torpeza de otros “informadores”.

Hace ya más de un siglo alguien muy autorizado puso el dedo en la llaga. Me refiero a John Swinton que fue durante un largo período redactor jefe de The New York Times. Escuchémosle: “Si publicara mis opiniones honestas en mi periódico antes de veinticuatro horas quedaría sin empleo. El oficio de los periodistas es destruir la verdad, mentir abiertamente, pervertir, difamar, adular a los pies del dios dinero… Ustedes lo saben y yo lo sé… Somos los instrumentos y los vasallos de los hombres ricos que mandan tras el escenario. Somos las marionetas, ellos mueven los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son la propiedad de otros hombres. Somos prostitutos intelectuales.”

En el tiempo transcurrido desde que Swinton hiciera su memorable denuncia la situación ha evolucionado en un sentido aún más desfavorable para la libertad. Los dueños de antaño se fusionan hoy en grandes conglomerados que poseen no solo publicaciones impresas, sino también la televisión, las agencias cablegráficas y otros medios de comunicación y la llamada industria cultural. Son colosales corporaciones que determinan lo que la gente puede conocer, manipulan su capacidad de pensar y sentir, embrutecen y promueven la banalidad, el egoísmo y el aislamiento entre los seres humanos. Son ellos los que diseminan las noticias o las hacen desaparecer. Es una verdadera dictadura global que penetra por todas partes muchas veces sin ser advertida.

Es duro el desafío para quienes intentan ser la conciencia crítica en la sociedad contemporánea. Es grande la responsabilidad de los intelectuales, entre ellos, los periodistas.

Sólo escapando de las redes de la tiranía mediática, buscando fuera del menú “informativo” que nos impone, podremos acceder a la verdad y alcanzar la cualidad del revolucionario, la de “seres pensantes no seres conducidos”, para usar la definición de Julio Antonio Mella. Sólo si además somos capaces de ayudar a otros a emanciparse del nuevo yugo y unirnos y articular tantos esfuerzos dispersos estaríamos cumpliendo nuestro deber para con los Cinco hermanos. Sé que es difícil, pero vale la pena. Después de todo, ellos dieron sus vidas por nosotros.

Palabras en la presentación del libro ”Los Héroes Prohibidos” en la UNEAC, Julio 13 de 2011