Raúl San Miguel
Siempre he considerado que el estado de opinión es un derecho de la condición del hombre como ser social y también una norma que establece el principio de la paz entre los seres humanos. No obstante, pensar diferente nos hace (precisamente) diferentes. Es por eso que mi último comentario de esta polémica serie (por el título, no por su contenido que es público y se puede bajar de la internet _me refiero a las primeras leyes adoptadas por el gobierno revolucionario en Cuba) que no pasó por alto entre algunos de los visitantes de este sitio. Así que lo dedico, este artículo en especial, a “Pepe el cojo”, y me hace reír este nombre porque me recuerda el estribillo de una criollísima canción popular cubana de hace unas décadas.
Por supuesto, cumplo mi deseo, mi derecho y libertad para decir lo que pienso al cerrar esta serie de cuatro artículos relacionados con el título que provocó la reacción de paloma12000@hotmail.com y de lo cual me siento realmente satisfecho y sin rencores.
Estoy de acuerdo con los términos empleados para responderme. Solo utilizó una palabra y la repitió tres veces. ¿La compartimos Pepe?, pues sí, respetemos ese derecho que tengo de responder. La palabra repetida (quizá por respeto y eso lo considero positivo, ante la opción de colocar epítetos más fuertes) fue: “basura, basura, basura”. Dicho esto continúo y cierro este capítulo.
En una Nota del 12 de junio de 1959, del gobierno norteamericano a Cuba, se expresa:
“Los EEUU reconocen que, según el Derecho Internacional, un Estado tiene la facultad de expropiar dentro de su territorio para propósitos públicos y en ausencia de disposiciones contractuales o cualquier otro acuerdo en sentido contrario; sin embargo, este derecho debe ir acompañado de la obligación correspondiente por parte de un Estado, de que esa expropiación llevará consigo el pago de una pronta, adecuada y efectiva compensación”
La segunda de ellas es la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso “Sabbatino versus Banco Nacional de Cuba ” en 1964, donde se afirma que: “a pesar de lo gravoso que pueda ser para la norma pública de este país y a los Estados que lo integran una expropiación de esta índole, llegamos a la conclusión de que mejor se sirve el interés nacional como al progreso hacia la finalidad de que rija el derecho internacional entre las naciones, manteniendo intacta la doctrina del Acto del Poder Soberano, para que en este caso reine su aplicación”.
La enmienda Hickenlooper incluida en la Ley de Ayuda al Exterior, de octubre de 1966, no pudo revocar o anular los efectos ya consumados por el acto unilateral mencionado, que se había consolidado en sus efectos jurídicos dos años antes.
Las interpretaciones que pudieran atribuirse a la mencionada Nota Diplomática, podrían consistir en las siguientes: por una parte, y ateniéndonos a la letra y significado jurídico inmediato del texto, podría decirse que se trata del reconocimiento de un derecho a expropiar, por parte de la República de Cuba, articulado a una obligación complementaria que implicaría pagar una indemnización en los términos expuestos.
El ejercicio de este derecho implica la facultad de nacionalizar, por razones de interés público, lo que lleva consigo lo accesorio, es decir las modalidades del pago de la indemnización. Por otra parte, el desconocimiento de la validez de un acto soberano de un Estado, se pretende fundamentar en una supuesta norma consuetudinaria de Derecho Internacional Público como es el de la obligación de una indemnización “pronta, adecuada y efectiva”, que no ha constituido otra cosa que una pretensión política unilateral de los Estados Unidos y otros Estados occidentales alineados con esa política. Norma desvirtuada por una práctica general de signo contrario que adoptaron los mismos Estados, como ha ocurrido en el caso de las expropiaciones que siguieron en las décadas siguientes al fin de la 11 Guerra Mundial en Europa Oriental, África, Asia y América Latina.
También está en contradicción con una norma consuetudinaria de Derecho Internacional Público que, con efecto retroactivo hacia el año 1952, ha reconocido la Comunidad Internacional en el seno de la Organización de Naciones Unidas, mediante la Resolución 1803 de la Asamblea General aludida en el curso de este análisis. A esto, habría que agregar que, con o sin la mencionada Resolución, la exigencia de una indemnización en los términos planteados por el documento estadounidense traduce una violación de la obligación, por parte de los Estados Unidos, de respeto a la soberanía cubana. En razón de lo expuesto, se debe forzosamente concluir que el reconocimiento de un derecho cuyo nacimiento pretenda someterse a la realización de una condición que resulta ser de cumplimiento imposible, en términos jurídicos, por su inconformidad con la obligación de respeto a la soberanía estatal, tiene el carácter de un acto de intervención y significa el desconocimiento de una norma consuetudinaria internacional en vigor, por lo cual debe reputarse como un reconocimiento puro y simple”.
Realmente y desde sus primeros pasos ha sido una voluntad del Gobierno cubano, después de enero de 1959, establecer las bases jurídicas imprescindibles para corresponder a una Constitución como la que disponemos en la actualidad los residentes en la Isla.
Precisamente esta es una de las causas que impiden (en mi criterio) la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Me refiero a los derechos constitucionales establecidos para responder a una soberanía económica e independencia política verdaderas.
Los actuales cambios que se producen en el panorama nacional cubano son visibles para el mundo, pero sobre todo responden al derecho constitucional de tomar decisiones que favorezcan a los cubanos, sin intervenciones foráneas (de ningún tipo) y sin lesionar los compromisos de convivencia pacífica con otros Estados.
No existe, en la Constitución de la República de Cuba, ninguna ley extraterritorial. Tenemos, entonces, el derecho a defender este importante documento que nos identifica y representa como un derecho más a la libertad plena del hombre, como escribiera nuestro José Martí.
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jueves, 4 de abril de 2013
jueves, 13 de octubre de 2011
El presidente invisible
Raúl San Miguel
Fotos: Tomadas de Internet
Acabado de leer el artículo especial para El Nuevo Herald: “Obama: todavía no hay suficiente cambio en Cuba”, firmado por la periodista Isabel Morales. Pero de inmediato recuerdo mi comentario: Obama se desencadena. En este último recuerdo que el mandatario estadounidense no había hecho referencia a la Mayor de las Antillas por no ser un tema de interés en su agenda. En realidad, me atrevo a decirlo, el asunto no estaba entre los puntos visibles inmediatos, sino en el itinerario oculto de la política norteamericana hacia nuestro país.
Debo recordar que el señor Obama se convirtió en la esperanza latina gracias al color de su piel y ascendencia mestiza a la cual, la mayoría de los votantes hispanos, aseguraron que estarían resguardado de las influencias de un ascendiente caucásico o puramente norteamericano. Se equivocaron. El presidente Barack no dejó de utilizar la palabra cambio en ningún momento del clímax en su campaña. Solo que pocos se imaginaban el significado de aquella palabra en un presidente que buscaba el liderazgo personal en un país dominado por los representantes de los círculos de poder.
Sin embargo, ya se acerca el nuevo período de elecciones. El voto de la Florida pesa, tanto, que si no marcara el sur este apéndice geográfico con relación al resto del territorio continental, lo volcaría al revés. Pero el asunto es más serio. La “república bananera” de la Florida se ha convertido en la capital de la política electoral de la Unión. Nadie podría hacer mucho sin el voto de ese estado. Así que nadie podría aspirar a mantenerse en el poder sin hacer las concesiones para mantener contentos a los representantes de la mafia cubano-americana con suficiente poder para calzar a cualquier inquilino en la Casa Blanca.

Resulta que el señor Barack ya comienza a emplear su verbo extraterritorial con relación a Cuba y asegura que “aún no muestra suficiente cambio ni compromiso con la libertad como para que Estados Unidos tome nuevos pasos en la relación bilateral”.
Debo recordar que las leyes Helms-Burton y Torricelly, son aberraciones repletas de cláusulas específicas para ser aplicadas en forma gradual, aún si los Estados Unidos invadieran a Cuba, en una guerra directa, y trataran de establecer un gobierno a su servicio, cosa que (por demás) sería absolutamente imposible. Es por eso que específico, que estas leyes extraterritoriales, definen la destrucción total de todas las estructuras administrativas de nuestro país e incluye la solicitud de una licencia (de tres días) para matar como fuera solicitada por la contrarrevolución y los grupos terroristas basificados en los Estados Unidos.
No obstante, el señor Obama exigen cambios de la dirección del Gobierno en La Habana y asegura que “Mi actitud sobre Cuba es que queremos continuar explorando las posibilidades de cambiar las relaciones [. . .]'', afirmó en una reunión con periodistas hispanos en la Casa Blanca. "Pero antes de que demos más pasos queremos ver que el régimen de Castro es serio sobre diferentes formas de abordar la situación''.
¿Debería preguntarse, un Premio Nobel de la Paz, si una nación dispuesta a mantener su condición de soberana o independiente no es seria? Por supuesto, el caso Cuba, vuelve a la palestra electoral norteamericana. Cada presidente o aspirante espera ver caer la fruta madura. Entonces se valen de una situación discutida y aprobada por la dirección de la Revolución cubana con respecto a los presos políticos (permitidos a salir del país con su familia) y los necesarios cambios económicos para enfrentar el genocida bloqueo impuesto por Washington hace casi medio siglo.
El “presidente invisible” de los Estados Unidos quiere más. Asegura que las aperturas económicas “pudieran ser medidas temporales que no responden a una visión a largo plazo”. Se refiere a la decisión constitucional y soberana del Estado cubano, para ampliar el trabajo por cuenta propia. Y agrega: "Aún no hemos visto el resultado completo de esas promesas. Creo que necesitamos más información antes de tomar una decisión definitiva o dar pasos adicionales''.
Hace unos meses, al señor Obama, se le da la situación de descontento de los latinos por la forma en que se aplicaron leyes antinmigrantes en algunos estados de la Unión. Su posición, aun siendo el presidente, es calmosa, escurridiza. Otros problemas como el resultado de las tropas en Iraq y Afganistán lo llevaron a proyectarse con un gran malestar hacia la actitud de los militares que forman parte de su gobierno. Incluso, reconoció que no imaginaba hasta qué punto decidían más que los civiles en el mandato de un presidente. Como si fuera poco disminuye su imagen mediática. También la credibilidad de los sectores atrapados en la gran crisis. Pero el señor Obama acude a la carta Cuba. Se la pretenden servir como un trago mezclado con bacardí y Coca cola, algunos personajes que ocupan escaños de congresistas. Los nombres son harto conocidos: Ileana Ros Lethinen y Lincoln Díaz-Balart.
Debo apuntar que, apenas el señor Barack se estrenaba y acomodaba sus maletas y familia en la Casa Blanca, sostuvo una llamada telefónica con la congresista cubano-americana Ilena Ros. Ella se jactó, por entonces, de que estaría dispuesta a aceptar la llamada de cooperación que le hacía el nuevo presidente. De esta manera comenzaban las relaciones exploratorias.
No obstante, en el reporte del Herald, se reconoce que el pasado mes de “junio, el gobierno cubano trasladó a una veintena de prisioneros políticos a cárceles más cercanas a sus familiares. Luego, tras conversaciones con la Iglesia Católica, más de 30 fueron liberados bajo la condición de que viajaran a España. Sólo un prisionero gravemente enfermo ha viajado directamente de la isla a EEUU”
Agrega que “Obama levantó las restricciones a los viajes familiares y los envíos de remesas impuestas por parte de la administración de George W. Bush. También ha autorizado la concesión de visas a un creciente número de artistas y académicos”. Realmente eso no es cierto. Las condiciones que exige el presidente norteamericano buscan no un cambio, sino una anexión. “Cuba no ha permitido la libertad política y económica que le gustaría ver a Washington”.

"Aun hay prisioneros políticos en Cuba'', agregó con respeto al caso del Alan Gross, un subcontratista del gobierno norteamericano detenido en la isla mientras llevaba equipos para grupos judíos para establecer una red de canales por satélite y facilitar la transmisión, no autorizada por el gobierno cubano, de emisiones de televisión digital.
El lunes se supo que el subsecretario de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, habían discutido el asunto recientemente en Nueva York.
La afirmación de que la economía cubana se ha detenido en el pasado no se corresponde con una realidad: la aplicación del bloqueo, por casi medio siglo, ha condicionado la pérdida de más de 700 000 millones de dólares en estas casi 50 años de Revolución, pero en Cuba no se han realizado las concesiones que espera Washington. El señor Obama es otro presidente invisible. Uno más en todas las administraciones que representan el rostro visible de los verdaderos gobernantes en ese país.
Fotos: Tomadas de Internet
Acabado de leer el artículo especial para El Nuevo Herald: “Obama: todavía no hay suficiente cambio en Cuba”, firmado por la periodista Isabel Morales. Pero de inmediato recuerdo mi comentario: Obama se desencadena. En este último recuerdo que el mandatario estadounidense no había hecho referencia a la Mayor de las Antillas por no ser un tema de interés en su agenda. En realidad, me atrevo a decirlo, el asunto no estaba entre los puntos visibles inmediatos, sino en el itinerario oculto de la política norteamericana hacia nuestro país.
Debo recordar que el señor Obama se convirtió en la esperanza latina gracias al color de su piel y ascendencia mestiza a la cual, la mayoría de los votantes hispanos, aseguraron que estarían resguardado de las influencias de un ascendiente caucásico o puramente norteamericano. Se equivocaron. El presidente Barack no dejó de utilizar la palabra cambio en ningún momento del clímax en su campaña. Solo que pocos se imaginaban el significado de aquella palabra en un presidente que buscaba el liderazgo personal en un país dominado por los representantes de los círculos de poder.
Sin embargo, ya se acerca el nuevo período de elecciones. El voto de la Florida pesa, tanto, que si no marcara el sur este apéndice geográfico con relación al resto del territorio continental, lo volcaría al revés. Pero el asunto es más serio. La “república bananera” de la Florida se ha convertido en la capital de la política electoral de la Unión. Nadie podría hacer mucho sin el voto de ese estado. Así que nadie podría aspirar a mantenerse en el poder sin hacer las concesiones para mantener contentos a los representantes de la mafia cubano-americana con suficiente poder para calzar a cualquier inquilino en la Casa Blanca.

Resulta que el señor Barack ya comienza a emplear su verbo extraterritorial con relación a Cuba y asegura que “aún no muestra suficiente cambio ni compromiso con la libertad como para que Estados Unidos tome nuevos pasos en la relación bilateral”.
Debo recordar que las leyes Helms-Burton y Torricelly, son aberraciones repletas de cláusulas específicas para ser aplicadas en forma gradual, aún si los Estados Unidos invadieran a Cuba, en una guerra directa, y trataran de establecer un gobierno a su servicio, cosa que (por demás) sería absolutamente imposible. Es por eso que específico, que estas leyes extraterritoriales, definen la destrucción total de todas las estructuras administrativas de nuestro país e incluye la solicitud de una licencia (de tres días) para matar como fuera solicitada por la contrarrevolución y los grupos terroristas basificados en los Estados Unidos.
No obstante, el señor Obama exigen cambios de la dirección del Gobierno en La Habana y asegura que “Mi actitud sobre Cuba es que queremos continuar explorando las posibilidades de cambiar las relaciones [. . .]'', afirmó en una reunión con periodistas hispanos en la Casa Blanca. "Pero antes de que demos más pasos queremos ver que el régimen de Castro es serio sobre diferentes formas de abordar la situación''.
¿Debería preguntarse, un Premio Nobel de la Paz, si una nación dispuesta a mantener su condición de soberana o independiente no es seria? Por supuesto, el caso Cuba, vuelve a la palestra electoral norteamericana. Cada presidente o aspirante espera ver caer la fruta madura. Entonces se valen de una situación discutida y aprobada por la dirección de la Revolución cubana con respecto a los presos políticos (permitidos a salir del país con su familia) y los necesarios cambios económicos para enfrentar el genocida bloqueo impuesto por Washington hace casi medio siglo.
El “presidente invisible” de los Estados Unidos quiere más. Asegura que las aperturas económicas “pudieran ser medidas temporales que no responden a una visión a largo plazo”. Se refiere a la decisión constitucional y soberana del Estado cubano, para ampliar el trabajo por cuenta propia. Y agrega: "Aún no hemos visto el resultado completo de esas promesas. Creo que necesitamos más información antes de tomar una decisión definitiva o dar pasos adicionales''.
Hace unos meses, al señor Obama, se le da la situación de descontento de los latinos por la forma en que se aplicaron leyes antinmigrantes en algunos estados de la Unión. Su posición, aun siendo el presidente, es calmosa, escurridiza. Otros problemas como el resultado de las tropas en Iraq y Afganistán lo llevaron a proyectarse con un gran malestar hacia la actitud de los militares que forman parte de su gobierno. Incluso, reconoció que no imaginaba hasta qué punto decidían más que los civiles en el mandato de un presidente. Como si fuera poco disminuye su imagen mediática. También la credibilidad de los sectores atrapados en la gran crisis. Pero el señor Obama acude a la carta Cuba. Se la pretenden servir como un trago mezclado con bacardí y Coca cola, algunos personajes que ocupan escaños de congresistas. Los nombres son harto conocidos: Ileana Ros Lethinen y Lincoln Díaz-Balart.
Debo apuntar que, apenas el señor Barack se estrenaba y acomodaba sus maletas y familia en la Casa Blanca, sostuvo una llamada telefónica con la congresista cubano-americana Ilena Ros. Ella se jactó, por entonces, de que estaría dispuesta a aceptar la llamada de cooperación que le hacía el nuevo presidente. De esta manera comenzaban las relaciones exploratorias.
No obstante, en el reporte del Herald, se reconoce que el pasado mes de “junio, el gobierno cubano trasladó a una veintena de prisioneros políticos a cárceles más cercanas a sus familiares. Luego, tras conversaciones con la Iglesia Católica, más de 30 fueron liberados bajo la condición de que viajaran a España. Sólo un prisionero gravemente enfermo ha viajado directamente de la isla a EEUU”
Agrega que “Obama levantó las restricciones a los viajes familiares y los envíos de remesas impuestas por parte de la administración de George W. Bush. También ha autorizado la concesión de visas a un creciente número de artistas y académicos”. Realmente eso no es cierto. Las condiciones que exige el presidente norteamericano buscan no un cambio, sino una anexión. “Cuba no ha permitido la libertad política y económica que le gustaría ver a Washington”.

"Aun hay prisioneros políticos en Cuba'', agregó con respeto al caso del Alan Gross, un subcontratista del gobierno norteamericano detenido en la isla mientras llevaba equipos para grupos judíos para establecer una red de canales por satélite y facilitar la transmisión, no autorizada por el gobierno cubano, de emisiones de televisión digital.
El lunes se supo que el subsecretario de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, habían discutido el asunto recientemente en Nueva York.
La afirmación de que la economía cubana se ha detenido en el pasado no se corresponde con una realidad: la aplicación del bloqueo, por casi medio siglo, ha condicionado la pérdida de más de 700 000 millones de dólares en estas casi 50 años de Revolución, pero en Cuba no se han realizado las concesiones que espera Washington. El señor Obama es otro presidente invisible. Uno más en todas las administraciones que representan el rostro visible de los verdaderos gobernantes en ese país.
viernes, 8 de abril de 2011
El punto cero en la memoria de un ex presidente…, de los Estados Unidos
Raúl San Miguel
Cuando leí la noticia relacionada con el libro “Decision Points”, título del libro que el expresidente George W. Bush _famoso por sus errores garrafales en la historia de los Estados Unidos_ presentó en la Feria del libro de Miami, no pude dejar de sonreír. El presidente número 43 de Estados Unidos había dejado (antes) muchísimas de sus frases memorables. Las cito, de lo copiado en el ciberespacio, y me reservo una para el final. Por supuesto, no está incluida, pero todas la conocen. Sin embargo, confieso que no es el único. Parece que es un asunto clonado en la estrategia a seguir por cualquier mandatario estadounidense, mientras continúe la política exterior de los Estados Unidos en ese esfuerzo por apropiarse del mundo. Leamos a Bushim.
• Al firmar la ley de presupuesto militar para el año fiscal 2005, en un acto en la Casa Blanca con claros matices electorales. Refirendose a los enemigos de EEUU: “Ellos nunca dejan de pensar en formas nuevas de dañar a nuestro país y a nuestro pueblo, y nosotros tampoco”.
• “Si no hacemos la guerra, corremos el riesgo de fracasar”.
• “No es la contaminación la que amenaza el medio ambiente, sino la impureza del aire y del agua”.
• A los periodistas: “Debería preguntarle al que me hizo la pregunta. No tuve oportunidad de preguntarle al que me hizo la pregunta. ¿De qué pregunta se trata?”. (Austin, Texas, 8-01-01).
• “Pienso que si usted sabe lo que cree, será mucho más fácil responder a su pregunta. No puedo responder a su pregunta”. (Reynoldsburg, Ohio, 4-10-00).
• “La mujer que sabía que sufrí dislexia. ¿Cómo lo sabía, si yo nunca me entrevisté con ella?” (Orange, California, 15-09-00).
• “La ilegitimidad es algo de lo que tenemos que hablar en términos de no tenerla”. (20-05-96).
• «Creo que estamos en un camino irreversible hacia más libertad y democracia. Pero las cosas pueden cambiar». (22-05-98).
• «Estoy atento no sólo a preservar el poder ejecutivo para mí, sino también para mis predecesores». (Washington, 29-01-01).
• «Estamos empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel de terror a un nivel aceptable para ambas partes». (Washington, 2-10-01).
• «Sé que en Washington hay muchas ambiciones. Es natural. Pero espero que los ambiciosos se den cuenta de que es más fácil triunfar con un éxito que con un fracaso». (Entrevista a la Associated Press, 18-01-01).
• «La cosa más grande de América es que cada uno debería votar».(Austin, 8-12-00).
• «Queremos que cualquiera que pueda encontrar un trabajo sea capaz de encontrar un trabajo». (Programa 60 minutos II, 5-12-00).
• «Es importante entender que hay más intercambios comerciales que comercio». (Cumbre de las Américas, Quebec City, 21-04-01).
• «Francamente, los enseñantes son la única profesión que enseña a nuestros niños». (18-09-95).
• «Quiero que se diga que la Administración Bush está orientada al resultado, porque creo en el resultado de focalizar la propia atención y energía en la educación de los niños en la lectura, porque tenemos un sistema educativo atento a los niños y a sus padres, más que mirar a un sistema que rechaza el cambio y que hará de América lo que queremos que sea, un país de gente que sabe leer y que sabe esperar». (Washington, 11-01-01).
• «El sistema de educación pública es uno de los fundamentos de nuestra democracia. Después de todo, es donde los niños de América aprenden a ser ciudadanos responsables, y aprenden las habilidades necesarias para aprovechar las ventajas de nuestra sociedad oportunista».(15- 05-02).
• «El gas natural es hemisférico. Me gusta llamarle hemisférico en la naturaleza, porque es el producto que podemos encontrar en el vecindario». (Austin, 20-12-00).
• «Sé que los seres humanos y los peces podrán coexistir en paz».(Saginaw 29-09-00) Asuntos Exteriores
• «Hemos perdido mucho tiempo hablando de Africa con justicia. Africa es una nación que sufre una increíble enfermedad». (Rueda de prensa, 14-09-00).
• «He hablado con Vicente Fox, el nuevo presidente de México, para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero». (Primer debate presidencial, 10- 03-00).
• «El problema de los franceses es que no tienen una palabra para entrepreneur». (Discutiendo con Blair).
• «¿Ustedes también tienen negros?». (Al presidente brasileño Fernando Cardoso, Estado de Sâo Paulo, 28-04-02).
• «Después de todo, hace una semana Yasir Arafat estuvo asediado en su palacio de Ramala, un palacio lleno claramente de pacifistas alemanes y de todo ese tipo de gente. Ahora se han ido. Ahora, Arafat es libre de mostrar su liderazgo, de gobernar el mundo».(Washington, 2- 05-02).
• «Muchas de nuestras importaciones vienen de ultramar». (NPR’s Morning Editing, 26-09-00).
• «Entiendo que la agitación en Oriente Próximo crea agitación en toda la región». (Washington, 13- 03-02).
• «Mi viaje a Asia comienza en Japón por una razón importante. Comienza aquí porque desde hace siglo y medio América y Japón han formado una de las mayores y más duraderas alianzas de los tiempos modernos. De esta alianza salió una era de paz en el Pacífico». (Tokio, 18-02-02).
• “Mi posición pro vida (contra el aborto) es que yo creo que la vida existe. No necesariamente basada en la religión. Pienso que hay una vida allá, por tanto una noción de la vida, de la libertad y la búsqueda de la felicidad”. (Recogido por The San Francisco Chronicle).
• “El apagón de California es verdaderamente un resultado de no haber plantas generadoras de energía suficientes y entonces no hay energía suficientes para energizar las plantas de energía”. (Entrevista a The New York Times).
• «(El vicepresidente) Dick Cheney y yo no queremos que esta nación entre en recesión. Queremos que cualquiera que encuentre un trabajo consiga trabajar». (Programa “60 Minutes”, diciembre 2000).
• Es recordada una ocasión incluso fue objeto de la burla cuando un cómico canadiense que fingió ser periodista y le dijo que el premier canadiense “Jean Poutine” le había dado su apoyo. Bush respondió con un interminable comentario sobre las relaciones entre Estados Unidos y Canadá y en ningún momento cayó en la cuenta de que el premier canadiense era en aquel entonces Jean Chrétien y que “poutine” es un plato canadiense a base de papas fritas y queso.
Confieso que después de leer estos Bushim, me quedé sin argumentos para escribir mi artículo en relación con el punto cero de un ex presidente de los Estados Unidos. Después de esto puede creer, de cualquier presidente sustituto en la Casa Blanca, cualquier cosa. Solo dos cuestiones:
¿El señor presidente Barack Obama prometió retirar las tropas que ocupaban Iraq y Afganistán? Pues también ahora en su lenguaje están los puntos oscuros del discurso de G.W.B, en West Point.
¿El gobierno de los Estados Unidos prometió cerrar las cárceles de Abu Graib y Guantánamo, territorio cubano que ocupa ilegalmente el ejército norteamericano, lo prometió? Ahora se habla de que donde dije digo…, digo Diego…
Cuando leí la noticia relacionada con el libro “Decision Points”, título del libro que el expresidente George W. Bush _famoso por sus errores garrafales en la historia de los Estados Unidos_ presentó en la Feria del libro de Miami, no pude dejar de sonreír. El presidente número 43 de Estados Unidos había dejado (antes) muchísimas de sus frases memorables. Las cito, de lo copiado en el ciberespacio, y me reservo una para el final. Por supuesto, no está incluida, pero todas la conocen. Sin embargo, confieso que no es el único. Parece que es un asunto clonado en la estrategia a seguir por cualquier mandatario estadounidense, mientras continúe la política exterior de los Estados Unidos en ese esfuerzo por apropiarse del mundo. Leamos a Bushim.
• Al firmar la ley de presupuesto militar para el año fiscal 2005, en un acto en la Casa Blanca con claros matices electorales. Refirendose a los enemigos de EEUU: “Ellos nunca dejan de pensar en formas nuevas de dañar a nuestro país y a nuestro pueblo, y nosotros tampoco”.
• “Si no hacemos la guerra, corremos el riesgo de fracasar”.
• “No es la contaminación la que amenaza el medio ambiente, sino la impureza del aire y del agua”.
• A los periodistas: “Debería preguntarle al que me hizo la pregunta. No tuve oportunidad de preguntarle al que me hizo la pregunta. ¿De qué pregunta se trata?”. (Austin, Texas, 8-01-01).
• “Pienso que si usted sabe lo que cree, será mucho más fácil responder a su pregunta. No puedo responder a su pregunta”. (Reynoldsburg, Ohio, 4-10-00).
• “La mujer que sabía que sufrí dislexia. ¿Cómo lo sabía, si yo nunca me entrevisté con ella?” (Orange, California, 15-09-00).
• “La ilegitimidad es algo de lo que tenemos que hablar en términos de no tenerla”. (20-05-96).
• «Creo que estamos en un camino irreversible hacia más libertad y democracia. Pero las cosas pueden cambiar». (22-05-98).
• «Estoy atento no sólo a preservar el poder ejecutivo para mí, sino también para mis predecesores». (Washington, 29-01-01).
• «Estamos empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel de terror a un nivel aceptable para ambas partes». (Washington, 2-10-01).
• «Sé que en Washington hay muchas ambiciones. Es natural. Pero espero que los ambiciosos se den cuenta de que es más fácil triunfar con un éxito que con un fracaso». (Entrevista a la Associated Press, 18-01-01).
• «La cosa más grande de América es que cada uno debería votar».(Austin, 8-12-00).
• «Queremos que cualquiera que pueda encontrar un trabajo sea capaz de encontrar un trabajo». (Programa 60 minutos II, 5-12-00).
• «Es importante entender que hay más intercambios comerciales que comercio». (Cumbre de las Américas, Quebec City, 21-04-01).
• «Francamente, los enseñantes son la única profesión que enseña a nuestros niños». (18-09-95).
• «Quiero que se diga que la Administración Bush está orientada al resultado, porque creo en el resultado de focalizar la propia atención y energía en la educación de los niños en la lectura, porque tenemos un sistema educativo atento a los niños y a sus padres, más que mirar a un sistema que rechaza el cambio y que hará de América lo que queremos que sea, un país de gente que sabe leer y que sabe esperar». (Washington, 11-01-01).
• «El sistema de educación pública es uno de los fundamentos de nuestra democracia. Después de todo, es donde los niños de América aprenden a ser ciudadanos responsables, y aprenden las habilidades necesarias para aprovechar las ventajas de nuestra sociedad oportunista».(15- 05-02).
• «El gas natural es hemisférico. Me gusta llamarle hemisférico en la naturaleza, porque es el producto que podemos encontrar en el vecindario». (Austin, 20-12-00).
• «Sé que los seres humanos y los peces podrán coexistir en paz».(Saginaw 29-09-00) Asuntos Exteriores
• «Hemos perdido mucho tiempo hablando de Africa con justicia. Africa es una nación que sufre una increíble enfermedad». (Rueda de prensa, 14-09-00).
• «He hablado con Vicente Fox, el nuevo presidente de México, para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero». (Primer debate presidencial, 10- 03-00).
• «El problema de los franceses es que no tienen una palabra para entrepreneur». (Discutiendo con Blair).
• «¿Ustedes también tienen negros?». (Al presidente brasileño Fernando Cardoso, Estado de Sâo Paulo, 28-04-02).
• «Después de todo, hace una semana Yasir Arafat estuvo asediado en su palacio de Ramala, un palacio lleno claramente de pacifistas alemanes y de todo ese tipo de gente. Ahora se han ido. Ahora, Arafat es libre de mostrar su liderazgo, de gobernar el mundo».(Washington, 2- 05-02).
• «Muchas de nuestras importaciones vienen de ultramar». (NPR’s Morning Editing, 26-09-00).
• «Entiendo que la agitación en Oriente Próximo crea agitación en toda la región». (Washington, 13- 03-02).
• «Mi viaje a Asia comienza en Japón por una razón importante. Comienza aquí porque desde hace siglo y medio América y Japón han formado una de las mayores y más duraderas alianzas de los tiempos modernos. De esta alianza salió una era de paz en el Pacífico». (Tokio, 18-02-02).
• “Mi posición pro vida (contra el aborto) es que yo creo que la vida existe. No necesariamente basada en la religión. Pienso que hay una vida allá, por tanto una noción de la vida, de la libertad y la búsqueda de la felicidad”. (Recogido por The San Francisco Chronicle).
• “El apagón de California es verdaderamente un resultado de no haber plantas generadoras de energía suficientes y entonces no hay energía suficientes para energizar las plantas de energía”. (Entrevista a The New York Times).
• «(El vicepresidente) Dick Cheney y yo no queremos que esta nación entre en recesión. Queremos que cualquiera que encuentre un trabajo consiga trabajar». (Programa “60 Minutes”, diciembre 2000).
• Es recordada una ocasión incluso fue objeto de la burla cuando un cómico canadiense que fingió ser periodista y le dijo que el premier canadiense “Jean Poutine” le había dado su apoyo. Bush respondió con un interminable comentario sobre las relaciones entre Estados Unidos y Canadá y en ningún momento cayó en la cuenta de que el premier canadiense era en aquel entonces Jean Chrétien y que “poutine” es un plato canadiense a base de papas fritas y queso.
Confieso que después de leer estos Bushim, me quedé sin argumentos para escribir mi artículo en relación con el punto cero de un ex presidente de los Estados Unidos. Después de esto puede creer, de cualquier presidente sustituto en la Casa Blanca, cualquier cosa. Solo dos cuestiones:
¿El señor presidente Barack Obama prometió retirar las tropas que ocupaban Iraq y Afganistán? Pues también ahora en su lenguaje están los puntos oscuros del discurso de G.W.B, en West Point.
¿El gobierno de los Estados Unidos prometió cerrar las cárceles de Abu Graib y Guantánamo, territorio cubano que ocupa ilegalmente el ejército norteamericano, lo prometió? Ahora se habla de que donde dije digo…, digo Diego…
jueves, 3 de marzo de 2011
¿Por qué matar a un Presidente?
Raúl San Miguel
Foto: Tomada de la Internet
Hace unos días, dediqué en mi blog un artículo al Presidente Bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías, bajo el título: “Matar a un Presidente”. Me divertía verlo montado en un caballo y sobre el cual esgrimía, brazo en alto, un mensaje dedicado a todos los revolucionarios del mundo que tienen posibilidad de enlazarse en la red social de Facebook: “Lo vamos a poner Rojo, Rojito”, y la alusión del color está clara; sobre todo para quienes saben que identificó algo más que la sangre derramada en la lucha contra la barbarie hitleriana en Europa y luego en muchos de los movimientos populares e independentistas del mundo. Significó la unidad de los pueblos que iniciaron el camino del Socialismo. Banderas que cayeron, lamentablemente por errores harto conocidos en la dirección de las antiguas naciones de la Europa del Este, y que ahora resurgen en la tierra de Bolívar y Martí como esperanza renovada para construir el Socialismo del siglo XXI.
Pero el tema que trataré, repito, es un asunto que tiene que ver con el pensamiento de los enemigos de la Revolución Bolivariana. Los que pretenden asesinar al Presidente Chávez, como intentaron hacerlo en más de 600 veces con el líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Me llama la atención las “señales” de magnicidio que se advierten en el ciberespacio. Quiero antes agradecer que descubrir al Presidente Chávez como el personaje del año (es mi criterio) en Twitter. Más de un millón de seguidores. ¿Por qué tanta gente sigue al Presidente Chávez? ¿Por qué insistir en el magnicidio?
Debo recordar que el propio Fidel, a quien demás se puede escribir en relación con su arrojo e inteligencia, le pidió alguna vez al Presidente Chávez que debía cuidarse. Se lo pidió de soldado a soldado, de guerrillero a guerrillero, de hombre y combatiente de mil batallas y larga vida de experiencia y enfrentamiento a los planes terroristas y atentados que apoyaron todas las administraciones estadounidenses hasta la fecha. No exagero. Matar al Comandante en Jefe Fidel es un deseo paranoico que se ha llevado al ciberespacio a través de un comanda virtual. ¿Pero acaso no se condiciona, de esta manera, la mente de un asesino?
Así ocurre con el videojuego: “Call of Duty: Black Ops”, que fuera lanzado el pasado martes en todo el mundo. ¿Cuántos adolescentes o jóvenes que ni siquiera saben dónde está ubicada Cuba y mucho menos conocieron las causas de la llamada Guerra Fría, están involucrados en el absurdo pasatiempo de matar a quien la CIA intentó eliminar (aún deben quedar algunos planes) hace más de medio siglo?

Mi pregunta puede ser extensa. Sin embargo, quiero aportar solo un dato. A Fidel, como a otros dirigentes de la Revolución cubana, lo intentaron asesinar desde los días de guerrillero en la Sierra Maestra. Incluso, uno de estos mercenarios compartió su morada de campaña (con la intención de ejecutarlo) pero no pudo hacerlo. Fidel sabía, perfectamente las intenciones de aquel traidor, pero ahí está Fidel. Aún sigue como el guía de millones de personas en Cuba y de todo el mundo.
Pues bien. Entrar al “Call of Duty: Black Ops”, armarse con una superarma, valga la redundancia, y recibir las órdenes de matar a Fidel, crea el efecto psicológico imprescindible en las mentes de aquellos que han demostrado desordenes de la personalidad y psicológicos por estar expuestos a los videojuegos durante interminables horas. Incluso, se reportan acciones relacionadas con homicidios y crímenes masivos de estudiantes que arremeten contra sus condiscípulos. Esa es una verdad.
El nuevo juego-arma de guerra psicológica está dotado con tecnología estereoscópica. Así lo concibió la empresa estadounidense Activision. Por supuesto, se ha recreado un símil del “territorio enemigo” donde el jugador pueda emplear armas y vehículos de guerra para llevar a cabo operaciones militares en un sitio como la isla de Cuba. Bien. ¿Cuál es la imagen que se tiene como precedente de la Isla de Cuba? Imagino que cocoteros, gente con maracas y guitarras, un ambiente medio hawaiano-caribeño-(con perdón de los habitantes de nuestras islas)-floridano (esta última referencia, debido a los especímenes de contrarrevolucionarios que allí tienen su morada y bases para entrenamientos, reales, como mercenarios).
Seguidamente, la primera operación que ofrece “Call of Duty: Black Ops” es la atentar contra el Comandante en Jefe Fidel, durante los aciagos días que precedieron a la llamada “crisis de los misiles”, en octubre de 1962, cuando el Presidente John F. Kennedy, representaba el poder en la Casa Blanca. O sea, un asunto que no ha podido ser olvidado, a pesar de que (según algunas versiones) la posición asumida por JFK, al negarse a lanzar un ataque militar contra Cuba, y posteriormente asumir la responsabilidad del gobierno de los Estados Unidos, en la invasión de Girón (Bahía de Cochinos), le costó la vida. La tesis de que no había solo un tirador en la posición de Oswald, es más que reiterada.
Incluso, quisiera preguntar: ¿Cómo asumiría el gobierno de los Estados Unidos que una empresa de video-juegos cubana, realizara un programa para realizar algo semejante contra una persona (cualquier persona. Me refiero, también, a un simple ciudadano estadounidense)? Sin embargo, la empresa Activision, confirma que su nueva versión de “Call of Duty” permite jugar en internet hasta a 18 personas simultáneamente, lo que garantiza violentos enfrentamientos bélicos virtuales con espectaculares asesinatos.

La respuesta es simple. No lo permitirían. Puedo dar ejemplos reales y actuales con una sola pregunta. ¿Acaso el gobierno de los Estados Unidos no mantiene leyes extraterritoriales que condicionan, en tiempo real, una guerra en el bloqueo en la cual no se excluyen las armas bacteriológicas (peste porcina africana, dengue hemorrágico, cepas de plagas para destruir plantaciones de tabaco, cítricos, cultivos varios, sanciones a las empresas y filiales, buques, aeronaves, personas que son ciudadanos norteamericanos, etc), ataques directos con el empleo de mercenarios (recuérdese el de Boca de Sama), bombas en instalaciones turísticas, atentados a dirigentes de la Revolución, agresión radial y televisiva (Radio y TV Martí)?

Según el cable, que me sirvió de base para este artículo, “La lógica de este nuevo videojuego es doblemente perversa: por un lado, glorifica los atentados que de manera ilegal planificó el gobierno de los Estados Unidos (contra el líder histórico de la Revolución cubana) y, por el otro, estimula actitudes sociópatas de los niños y adolescentes norteamericanos, principales consumidores de estos juegos virtuales”. De esto hablé unos párrafos arriba. Y continúa:
“Los niveles de violencia que impregnan este tipo de productos ya han producido la alarma en Estados Unidos. En 2006 uno de los juegos más agresivos , el “GTA San Andreas”, fue denunciado en los tribunales de Alabama de haber provocado que un adolescente asesinara a tres hombres, dos de ellos policías.

Psicólogos y psiquiatras opinan que mientras en una película de violencia la actitud del espectador es pasiva, en los videojuegos uno puede ser invitado a meterse en la piel de un asesino. En la promoción del juego “The Warriors”, por ejemplo, podemos leer: “Para financiar nuestras actividades tendremos que conseguir dinero, cosa que se puede hacer de muy diversas formas; podremos entrar en tiendas, romper sus estanterías y coger objetos de valor, robar radios de automóviles y atracar a peatones que veamos”.
¿Cuántos de los actuales soldados norteamericanos en Iraq y Afganistán no tienen sus mentes podridas por estos video-juegos? ¿Cuántos no se suicidan o asesinan a sus congéneres porque regresan con sus cerebros putrefactos de una guerra de rapiña? ¿Cuántos adolescentes y jóvenes no estarán a punto de morir después de salir enfermos del “Call of Duty”?
¿Cómo matar a un Presidente? Es una pregunta que debería ser borrada de todos los video-juegos y, específicamente, de las mentalidades de quienes pretenden convertir al planeta en un lugar no habitable para ninguna de las actuales especies.Sin embargo, en los laboratorios del Pentágono y la CIA están dispuestas armas mucho más sofisticadas a través de las cuales se puede inocular un elemento patógeno que puede causar la muerte encubierto en una patología letal. En este caso no se trata de juegos, sino de propósitos que llevan detrás un plan condicionado en la estrategia de dominación mundial y la eliminación física de líderes de izquierda que apuestan por la Revolución Socialista como es el caso del Presidente Hugo Chávez Frías, en la República Bolivariana de Venezuela.
Nota: En las fotos aparecen: Frometa, vestido de camuflage, mercenario de origen venezolano. Miembro y líder de los Comandos F-4. También Luis Posada Carriles, autor del atentado contra el avión de Cubana donde fueron asesinados 73 personas, mientras volaban sobre Barbados. Imágenes de crímenes terroristas cometidos por estas personas. Personas vinculadas a Posada Carriles, entre otras. ¿No es suficiente evidencia de la actitud asumida por el gobierno de los Estados Unidos al apoyar a estos terroristas?
Foto: Tomada de la Internet
Hace unos días, dediqué en mi blog un artículo al Presidente Bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías, bajo el título: “Matar a un Presidente”. Me divertía verlo montado en un caballo y sobre el cual esgrimía, brazo en alto, un mensaje dedicado a todos los revolucionarios del mundo que tienen posibilidad de enlazarse en la red social de Facebook: “Lo vamos a poner Rojo, Rojito”, y la alusión del color está clara; sobre todo para quienes saben que identificó algo más que la sangre derramada en la lucha contra la barbarie hitleriana en Europa y luego en muchos de los movimientos populares e independentistas del mundo. Significó la unidad de los pueblos que iniciaron el camino del Socialismo. Banderas que cayeron, lamentablemente por errores harto conocidos en la dirección de las antiguas naciones de la Europa del Este, y que ahora resurgen en la tierra de Bolívar y Martí como esperanza renovada para construir el Socialismo del siglo XXI.
Pero el tema que trataré, repito, es un asunto que tiene que ver con el pensamiento de los enemigos de la Revolución Bolivariana. Los que pretenden asesinar al Presidente Chávez, como intentaron hacerlo en más de 600 veces con el líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Me llama la atención las “señales” de magnicidio que se advierten en el ciberespacio. Quiero antes agradecer que descubrir al Presidente Chávez como el personaje del año (es mi criterio) en Twitter. Más de un millón de seguidores. ¿Por qué tanta gente sigue al Presidente Chávez? ¿Por qué insistir en el magnicidio?
Debo recordar que el propio Fidel, a quien demás se puede escribir en relación con su arrojo e inteligencia, le pidió alguna vez al Presidente Chávez que debía cuidarse. Se lo pidió de soldado a soldado, de guerrillero a guerrillero, de hombre y combatiente de mil batallas y larga vida de experiencia y enfrentamiento a los planes terroristas y atentados que apoyaron todas las administraciones estadounidenses hasta la fecha. No exagero. Matar al Comandante en Jefe Fidel es un deseo paranoico que se ha llevado al ciberespacio a través de un comanda virtual. ¿Pero acaso no se condiciona, de esta manera, la mente de un asesino?
Así ocurre con el videojuego: “Call of Duty: Black Ops”, que fuera lanzado el pasado martes en todo el mundo. ¿Cuántos adolescentes o jóvenes que ni siquiera saben dónde está ubicada Cuba y mucho menos conocieron las causas de la llamada Guerra Fría, están involucrados en el absurdo pasatiempo de matar a quien la CIA intentó eliminar (aún deben quedar algunos planes) hace más de medio siglo?
Mi pregunta puede ser extensa. Sin embargo, quiero aportar solo un dato. A Fidel, como a otros dirigentes de la Revolución cubana, lo intentaron asesinar desde los días de guerrillero en la Sierra Maestra. Incluso, uno de estos mercenarios compartió su morada de campaña (con la intención de ejecutarlo) pero no pudo hacerlo. Fidel sabía, perfectamente las intenciones de aquel traidor, pero ahí está Fidel. Aún sigue como el guía de millones de personas en Cuba y de todo el mundo.
Pues bien. Entrar al “Call of Duty: Black Ops”, armarse con una superarma, valga la redundancia, y recibir las órdenes de matar a Fidel, crea el efecto psicológico imprescindible en las mentes de aquellos que han demostrado desordenes de la personalidad y psicológicos por estar expuestos a los videojuegos durante interminables horas. Incluso, se reportan acciones relacionadas con homicidios y crímenes masivos de estudiantes que arremeten contra sus condiscípulos. Esa es una verdad.
El nuevo juego-arma de guerra psicológica está dotado con tecnología estereoscópica. Así lo concibió la empresa estadounidense Activision. Por supuesto, se ha recreado un símil del “territorio enemigo” donde el jugador pueda emplear armas y vehículos de guerra para llevar a cabo operaciones militares en un sitio como la isla de Cuba. Bien. ¿Cuál es la imagen que se tiene como precedente de la Isla de Cuba? Imagino que cocoteros, gente con maracas y guitarras, un ambiente medio hawaiano-caribeño-(con perdón de los habitantes de nuestras islas)-floridano (esta última referencia, debido a los especímenes de contrarrevolucionarios que allí tienen su morada y bases para entrenamientos, reales, como mercenarios).
Seguidamente, la primera operación que ofrece “Call of Duty: Black Ops” es la atentar contra el Comandante en Jefe Fidel, durante los aciagos días que precedieron a la llamada “crisis de los misiles”, en octubre de 1962, cuando el Presidente John F. Kennedy, representaba el poder en la Casa Blanca. O sea, un asunto que no ha podido ser olvidado, a pesar de que (según algunas versiones) la posición asumida por JFK, al negarse a lanzar un ataque militar contra Cuba, y posteriormente asumir la responsabilidad del gobierno de los Estados Unidos, en la invasión de Girón (Bahía de Cochinos), le costó la vida. La tesis de que no había solo un tirador en la posición de Oswald, es más que reiterada.
Incluso, quisiera preguntar: ¿Cómo asumiría el gobierno de los Estados Unidos que una empresa de video-juegos cubana, realizara un programa para realizar algo semejante contra una persona (cualquier persona. Me refiero, también, a un simple ciudadano estadounidense)? Sin embargo, la empresa Activision, confirma que su nueva versión de “Call of Duty” permite jugar en internet hasta a 18 personas simultáneamente, lo que garantiza violentos enfrentamientos bélicos virtuales con espectaculares asesinatos.

La respuesta es simple. No lo permitirían. Puedo dar ejemplos reales y actuales con una sola pregunta. ¿Acaso el gobierno de los Estados Unidos no mantiene leyes extraterritoriales que condicionan, en tiempo real, una guerra en el bloqueo en la cual no se excluyen las armas bacteriológicas (peste porcina africana, dengue hemorrágico, cepas de plagas para destruir plantaciones de tabaco, cítricos, cultivos varios, sanciones a las empresas y filiales, buques, aeronaves, personas que son ciudadanos norteamericanos, etc), ataques directos con el empleo de mercenarios (recuérdese el de Boca de Sama), bombas en instalaciones turísticas, atentados a dirigentes de la Revolución, agresión radial y televisiva (Radio y TV Martí)?

Según el cable, que me sirvió de base para este artículo, “La lógica de este nuevo videojuego es doblemente perversa: por un lado, glorifica los atentados que de manera ilegal planificó el gobierno de los Estados Unidos (contra el líder histórico de la Revolución cubana) y, por el otro, estimula actitudes sociópatas de los niños y adolescentes norteamericanos, principales consumidores de estos juegos virtuales”. De esto hablé unos párrafos arriba. Y continúa:
“Los niveles de violencia que impregnan este tipo de productos ya han producido la alarma en Estados Unidos. En 2006 uno de los juegos más agresivos , el “GTA San Andreas”, fue denunciado en los tribunales de Alabama de haber provocado que un adolescente asesinara a tres hombres, dos de ellos policías.

Psicólogos y psiquiatras opinan que mientras en una película de violencia la actitud del espectador es pasiva, en los videojuegos uno puede ser invitado a meterse en la piel de un asesino. En la promoción del juego “The Warriors”, por ejemplo, podemos leer: “Para financiar nuestras actividades tendremos que conseguir dinero, cosa que se puede hacer de muy diversas formas; podremos entrar en tiendas, romper sus estanterías y coger objetos de valor, robar radios de automóviles y atracar a peatones que veamos”.
¿Cuántos de los actuales soldados norteamericanos en Iraq y Afganistán no tienen sus mentes podridas por estos video-juegos? ¿Cuántos no se suicidan o asesinan a sus congéneres porque regresan con sus cerebros putrefactos de una guerra de rapiña? ¿Cuántos adolescentes y jóvenes no estarán a punto de morir después de salir enfermos del “Call of Duty”?
¿Cómo matar a un Presidente? Es una pregunta que debería ser borrada de todos los video-juegos y, específicamente, de las mentalidades de quienes pretenden convertir al planeta en un lugar no habitable para ninguna de las actuales especies.Sin embargo, en los laboratorios del Pentágono y la CIA están dispuestas armas mucho más sofisticadas a través de las cuales se puede inocular un elemento patógeno que puede causar la muerte encubierto en una patología letal. En este caso no se trata de juegos, sino de propósitos que llevan detrás un plan condicionado en la estrategia de dominación mundial y la eliminación física de líderes de izquierda que apuestan por la Revolución Socialista como es el caso del Presidente Hugo Chávez Frías, en la República Bolivariana de Venezuela.
Nota: En las fotos aparecen: Frometa, vestido de camuflage, mercenario de origen venezolano. Miembro y líder de los Comandos F-4. También Luis Posada Carriles, autor del atentado contra el avión de Cubana donde fueron asesinados 73 personas, mientras volaban sobre Barbados. Imágenes de crímenes terroristas cometidos por estas personas. Personas vinculadas a Posada Carriles, entre otras. ¿No es suficiente evidencia de la actitud asumida por el gobierno de los Estados Unidos al apoyar a estos terroristas?
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jueves, 6 de enero de 2011
El chico de los sueños difíciles

Raúl San Miguel
Foto tomada de la Internet
Le recuerdo desde aquellos días de septiembre del 84 en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. El chico, gordito, de mirada inquieta e inteligente, callado y sencillamente deslumbrante. Nunca imaginé que escribiría sobre Rufo Caballero, menos esta esquela de porquería que emerge como un buque fantasma en medio del caos y el estupor causado por la absurda muerte.
También sé, imagino, sin temor a equivocarme, que se marchó como suelen hacerlo los hombres excepcionales que han servido bien. Dijo adiós y se marchó despacio. Nos dejó el dolor de su partida y selló su destino. ¡Que absurda muerte de mierda!
lunes, 3 de enero de 2011
Todos los nombres de la esperanza

Raúl San Miguel
Fotos: Tomadas de la Internet
“A mi amiga Nora Salas”
El amanecer sorprendió en una rotunda alegría. En las calles se advertían los colores de la noche anterior diseminados como un arcoiris de personas después de la intensa jornada de festejos del 31 de diciembre de 2010, pero sobre todo por el nuevo aniversario de la Revolución, el 2 de enero. Los días que precedieron, el año que culmina, resultaron determinantes: El debate popular del Proyecto de Lineamientos para la Economía Cubana despertó expectativas y el deseo de continuar hacia delante.
En medio de tanta dicha, realmente es difícil escribir una crónica. Sin embargo, pude escuchar la opinión de una psicologa social argentina, al ver a los jóvenes cubanos sentir "la dicha de vivir en este hermoso país" y no se me ocurre nada más justo que devolverle mi reconocimiento, en estas cortas frases tomadas de una canción de Alfredo Zitarrosa. Más bien un largo poema-canción: “Hoy desde aquí”, porque es bien cierto que “requiere más coraje la alegría que la pena”.
Sobre todo, porque siente esta mujer del Sur, orgullo de sentirse cubana, tanto como muchos de los rostros de jóvenes que estudiaron en Cuba y reanudan la marcha del Comandante Ernesto Che Guevara, vestidos de médicos, graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina en cualquier parte de nuestra América Latina y del Caribe como Haití donde otros, “se asoman a un país arrasado donde encontrar trabajo resulta una hazaña y sobrevivir un milagro”.
Por suerte, todos los nombres de la esperanza podrán ser inscritos en nuevas páginas de la historia de una nación que defiende su derecho a la independencia. Más allá de bloqueos y agresiones, de vilezas de gobiernos lacayos y conspiraciones, mucho más allá del sueño caótico en el cual nos sumieron a muchos de nuestros pueblos del Sur, durante siglos de explotación colonialista. Cada nuevo año de Revolucion marchamos juntos. Nos anima la cordura y la alegría de vivir.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Una maestra llamada Alicia
Día del Educador en Cuba

Raúl San Miguel
Fotos: Tomadas de Cubadebate
Tuve referencias de Alicia Alonso, la Prima Ballerina Absolutta de Cuba, en la voz de mi padre. Él, un sencillo trabajador del entonces Consejo Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura de Cuba) visitaba su casa, me hablaba de ella. Lo hacía como si contara un relato, pero en realidad nos educaba. No se cansaba de hacer referencia a la sencillez de esta mujer que danzaba, y aún lo hace en los miles de sueños compartidos durante su magisterio de genuina enseñanza. La profesora que se convirtió en el alma de una Escuela de Ballet que ha inscrito hermosas páginas en los escenarios de casi todo el mundo.
Exactamente podría describirse a Alicia como lo hizo Amaury Pérez Vidal. “Alicia es Cuba” y ella, modesta, sencilla e inmensa correspondió con una frase: “Es demasiado”. No, es demasiado. Alicia es una Maestra y es Cuba, porque toda Cuba ha danzado con ella y aplaudido desde las raíces de este pueblo noble y hermoso.
Hoy que se cumple un aniversario de aquella gran victoria sobre la ignorancia: La declaración de Cuba como primer territorio libre de Analfabetismo en América Latina, me parece ver las imágenes de esos adolescentes y jóvenes alfabetizadores y una fotografía de Alicia Alonso, vestida de miliciana junto al líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
No sería posible sin una Revolución haber logrado el sueño de tantos jóvenes cubanos que ingresaron en la Escuela de Ballet creada junto al Maestro Fernando Alonso. A todos los que aún hacen posible y mantienen este alto nivel de enseñanza, expreso mi profundo reconocimiento.
Es por eso que traigo a mi blog esa entrevista hermosa de Amaury, a quien le agradezco tantos recuerdos de mi infancia que llegaron anoche, mientras veía la televisión y tuve la posibilidad de tener la presencia de otro maestro, el pintor Jorge Pérez Duporté, quien me pidió escribir las palabras de apertura a su exposición realizada como homenaje a la Prima Ballerina Absolutta, en su nuevo cumpleaños y a mi padre, ese otro gran maestro, eterno y presente, el primero nos habló como si contara un cuento, de la Maestra Alicia.

“Es un honor, es un privilegio. Me da una emoción…, tengo todo el cuerpo erizado porque tengo delante de mí a una de las personas que más he admirado en toda mi vida. Multitud, millones de cubanos, millones de seres humanos en el mundo la admiran, la quieren, la respetan, la veneran. Está con nosotros nuestra primerísima bailarina. Dicen absoluta, es más que absoluta, es extraordinaria, es lo más grande, es Cuba, es Alicia Alonso. Señora, muy buenas noches, ¡qué privilegio tan grande que haya accedido nuevamente a estar con su amigo Amaury!
Alicia. Gracias, pero qué injusto eres con tanta presentación, qué palabras puedo decir yo.
Amaury. Déjese homenajear, déjese querer por mí que es lo que voy a hacer durante todo este tiempo que estaremos juntos. Hoy, 21 de diciembre, es una fiesta de cumpleaños, un cumpleaños más y a usted siempre le gustan los cumpleaños, siempre ha disfrutado los cumpleaños, la he llamado…
Alicia. Siempre, siempre celebro los cumpleaños.
Amaury. Es una manera de celebrar la vida, ¿no?
Alicia. Es una manera de recordar lo que hemos vivido y lo mucho que tenemos que vivir.
Amaury. Bueno, usted me dijo hace 14 años, en 1996, cuando me concedió el honor de confiar en mí -en aquellos momentos en que nadie confiaba, ahora un poquito más- usted me dijo: Yo voy a vivir 200 años.
Alicia. Y lo estoy cumpliendo.
Amaury. Y lo está cumpliendo.
Alicia. Sí. (risas)
Amaury. Lo está cumpliendo. Yo estoy pensando, porque ya usted me entusiasmó con esa idea también a mí…
Alicia. …Yo espero, yo no quiero estar sola con esa edad.
Amaury. No, no, yo voy a hacer lo posible, le juro, me voy a cargar de energía de la suya a ver si puedo llegar un poquito más y hacer una próxima entrevista, al menos, dentro de 14 años. ¿Qué ha pasado en su vida en estos últimos 14 años en que nos hemos visto, pero que no hemos estado en televisión juntos?
Alicia. ¿Qué ha pasado?, ¡¿Qué no ha pasado?!
Amaury. ¡Qué no ha pasado! (risas)
Alicia. Hemos hecho de todo. Hemos dado la vuelta al mundo, hemos bailado muchísimo, hemos hecho festivales internacionales de ballet, hemos hecho muchas coreografías. Yo no sé cuántas cosas. La verdad que se me ha olvidado todo lo que hemos hecho. Lo que pasa es que, para mí, lo más importante de mi vida es bailar o hacer bailar.
Cuando yo bailaba, yo daba felicidad, alegría, y sobre todo, pensaba que estaba dando vida, porque como yo la sentía, yo la entregaba y sobre todo, algo muy importante para mí, que creo que a través de las artes en general, de todas las artes, y en especial a través de la danza, el ballet se da una belleza, un sentido de creatividad, un sueño.
Porque piensa la gente: ¡oye, qué difícil es hacer esto! Y otros se olvidan de todos los dolores de cabeza que tienen y van hacia adelante en la vida. Eso es muy lindo, muy lindo.
Amaury. Señora, ahora, este año, a usted le hicieron un homenaje en el American Ballet Theatre.
Alicia. Sí.
Amaury. Un homenaje que fue…, bueno, aquí vimos algunas imágenes en los noticieros. Para usted ¿qué significó ese homenaje y qué significó el American Ballet Theatre en su vida?
Alicia. Fue muy emocionante el homenaje. Hacía unos cuantos años que ya no iba a los Estados Unidos y el American Ballet, no, el Ballet Theatre, como le llamamos nosotros al principio, el Ballet Theatre y después le pusieron American Ballet Theatre, fue la compañía donde yo empecé como cuerpo de baile y me hice primera bailarina. Ahí hice mi carrera, ya que en Cuba no había compañía de ballet profesional. Eso me dio fuerzas para poder ayudar aquí en Cuba a hacer la Compañía. Compañía de Ballet, lo que hoy tenemos como Ballet Nacional de Cuba.
Al volver allá y a ese teatro donde bailé allí por última vez y al sentir este homenaje, no podría decir con palabras. Soy bailarina, soy artista de la danza, pero no de la palabra. Ojalá que pudiera expresarla mejor. Dicen que el corazón se siente feliz, mi corazón se siente feliz y se supo reír.
Amaury. ¡Ay, Alicia, qué alegría! Todos aquí nos alegramos mucho cuando nos enteramos de que le iban a dar el homenaje. Pero claro, esa pregunta me lleva a recordar cuando usted funda la Academia Alicia Alonso.
Alicia. Años atrás, con Fernando Alonso, que era mi primer esposo. Hicimos la Academia de Ballet Alicia Alonso, para hacer como debían, hasta cierto punto, estudiar los bailarines para profesionales. Entonces como habíamos sufrido en nuestra carne el no poder ser profesionales en Cuba y tuvimos que ir fuera de Cuba para hacerlo, empezamos aquí en la escuela bien duro. A hacer una escuela fuerte para ser profesionales.
Fernando se quedó aquí, yo venía aquí cada vez que tenía vacaciones del Ballet Theatre o cada vez que me podía escapar. Traía el dinero que ganaba y con eso sosteníamos la Escuela y así fuimos creciendo y así fuimos llevando discípulos, porque no admitíamos discípulos por dinero, sino por talento. Había veces que había más discípulos que no pagaban nada, nada, nada, que discípulos que pagaban algo en la Escuela. Pero éramos felices, porque se desarrollaron mucha gente de talento.
Ahí fue la unión de las famosas, después, más adelante, cuatro bailarinas, que se le llamaban “Las cuatro joyas”. Dos estaban estudiando en Pro Arte y dos estaban estudiando en escuelas públicas. Las escogimos y vinieron a estudiar con nosotros y ahí se unieron y ahí hacíamos pequeñas funciones en el propio Estudio y recolectábamos dinero para esto. Y en el propio Estudio…, ahí se hizo tanta historia. Dimos funciones en secreto para la Revolución y se recogía ese dinero y se llevaba. Eso fue una parte de la vida nuestra.
Otra parte fue cuando tuve un contrato para ir a California a montar Giselle y Coppelia, y entonces yo me quería llevar a las cuatro bailarinas y me las llevé. Pero entonces, era muy caro el viaje y yo no podía pagarle a todo el mundo. Entonces hicimos una rifa. Se rifaron un par de zapatillas de punta mío y una pintura que yo había hecho, porque yo pintaba entonces, como aficionada, y se rifó, y con eso, pues ayudamos y las madres y los padres de ellos pusieron cierto dinero, y con el que pusimos nosotros y con eso, las pudimos llevar para allá conmigo
Amaury. ¿Y fueron las cuatro? Loipa, Aurora…
Alicia. Las cuatro.
Amaury. Mirta y Josefina
Alicia. Sí, entonces había dos más, Ramona de Sáa y Margarita.
Amaury. Claro, la hermana, la gemela.
Alicia. La gemela.
Amaury. Ahora, usted ha bailado con los mejores bailarines del mundo. ¿Con cuál de esos partenaires se sintió más cómoda? ¿Con quién se sintió así, que recuerda y dice: yo me sentía en brazos de Fulano, más cómoda, más segura?
Alicia. Yo entiendo lo que me quiere decir, pero le voy a decir: si uno está atento, cada uno tenía algo que dar a su compañera y uno tenía también que enseñarle a su compañero. Estábamos siempre intercambiando. Desde luego, cuando alguno era muy joven, como Esquivel, yo le estaba enseñando todo, ¿no?, pero él aprendía porque era muy artista. Esquivel era muy artista… Él, enseguida, era como un secante, enseguida se daba cuenta de todo lo que uno le decía y lo enriquecía él mismo en su proyección, en sus gestos. Cuando yo le decía la reverencia, cuando la tomes, acuérdate que si yo hago así, tú tienes que darme una mano, o sea, le decía el detalle. ¡Oiga!, y él enseguida, no tenía que decirle más nada. Él inmediatamente, por instinto, ya hacía así y ya lo veía usted. Él era un gran artista, fue muy bueno. Él era un jovencito que lo cogimos de la beneficencia y como él tuve un grupito de ellos.
Bueno, yo he tenido muchos, muchos compañeros… Ígor Youskévitch fue compañero mío durante 10 años en el Ballet Theatre. Yo bailé en el Ballet Theatre con él… Cuando bailamos El Cisne Negro” y todo…, únicamente después que hacíamos una función, nos sentábamos y nos poníamos a discutir: esto, lo otro, aquello no salió bien, aquello. Siempre, siempre teníamos discusiones y siempre decía: tu culpa, la culpa… A mí no se me olvidará jamás que un día estábamos haciendo El Cisne Negro y esto es una cosa que pasó muy graciosa: él hizo así en el final yo brincaba, salía corriendo, brincaba y él me agarraba, en un pescado así, yo brincaba así y ¡brum!, en el aire, y él me cogía y seguía caminando conmigo.
Y él me decía: tú da un brinco bien alto, un brinco bien alto, porque yo te cojo, porque él era muy fuerte, porque yo te cojo y yo, bueno, está bien, está bien. Pero bueno, siempre seguíamos y seguíamos y decía: más alto que yo te cojo, más alto. Y ese día, él estaba mirando a una muchachita en la primera fila, que empezaba a coquetear con él y le hacía señitas, y yo no, yo estaba bailando, vi aquello y digo: ay, ¿estará distraído? Seguí bailando, tan, tan, y él siguió y hago así y, ahora lo voy a hacer bien alto, bien alto y diga usted que me cogió por el tutú (risas de Amaury) me cogió por el trajecito en el aire y yo con los pies en el piso y con las manos en el aire mirándolo así, con unas ganas de matarlo. El director de escena nos cerró la cortina y enseguida dijo: ¡no se fajen, no se fajen! Pero no, esa fue la única vez en mi vida que me pasó. Eso fue único con él. Ya después estuvo muy atento siempre, es más, no me quitaba los ojos y sabía dónde yo iba a hacer el piruet y hacía así: ¡ram!, y me agarraba. Hacía las vueltas, las vueltas y me agarraba en el momento.
Amaury. ¿Y usted no se garantizó que la muchachita aquella no fuera nunca más…?
Alicia. No, no, no, porque eso nos pasaba mucho. El propio público se ponía a tratar de llamarnos la atención, jovencitos, tanto hombres como mujeres, en los Estados Unidos hacían eso muy a menudo. Pero yo le hablo… también tuve a André Eglevsky, un hombre muy fuerte, muy musculoso, muy buen compañero también. Johnny Kriza, que era muy ligerito él, muy del estilo norteamericano, así, de playboy, era más ligero, pero yo no bailé mucho con él, bailé un poquito. Está Erik Bruhn, el danés, que era un príncipe, muy elegante. No, yo he tenido compañeros que cada uno me ha dado algo, y yo he podido, pienso, entregarles algo también de mis conocimientos. Hemos intercambiado nuestras experiencias artísticas y ha sido siempre muy útil y muy bueno…, después tuve a Azari Plisetski
Amaury. Azari Plisetski
Alicia. Azari Plisetski que estuvo aquí. Azari Plisetski venía muy jovencito como un bailarín solista, pero aquí se hizo mucho… entendió mucho la escuela cubana, la forma nuestra de bailar, del ballet de Cuba y él lo asimiló muy bien, muy bien, muy bien y fue otra cosa, ya era otro estilo, otra cosa, que yo me acomodaba a él más que él a nosotros. Estuvo Rodolfo Rodríguez, argentino, y estuvo…, no quiero que se me quede ninguno porque todos fueron muy buenos, cada uno tenía sus cosas. Pero el último con quien yo bailé aquí fue… Vladimir Vasíliev.
Amaury. Cuándo hizo Giselle, ¿no?
Alicia. Hice un Giselle. Eso fue una cosa que… ellos tienen una versión de Giselle y nosotros tenemos otra y él me dijo: son diferentes. Yo le dije: yo lo sé. Dice: pero yo voy a hacer tu versión, e hizo todo, todo, todo, entonces yo tuve que hacer mi pantomima un poco fuerte para nivelarnos, ¿no?. La escena de la locura la tuve que hacer más fuerte, un poquito más fuerte, para poder balancear, pero creo que salió muy bonita la función.
Amaury. Sí, fue una función extraordinaria. Yo creo que a todos los que nos gusta el ballet, estábamos en el teatro. Yo tenía la impresión de que ese teatro estaba más grande que nunca. Alicia, ¿ha cambiado la manera de bailar en nuestros bailarines desde la época en que usted estaba en el American Ballet Theatre cuando fundó la Academia Alicia Alonso, a los bailarines nuevos de hoy? ¿Ha cambiado, aunque sean los mismos pasos, los mismos ejercicios?
Alicia. ¿A qué bailarines?
Amaury. No, los bailarines jóvenes, quiero decir, ha cambiado el estilo, la manera de bailar.
Alicia. ¿Del Ballet de Cuba?
Amaury. Sí, de aquí, de Cuba.
Alicia. Bueno, el Ballet de Cuba ha ido moldeando su estilo. Porque una cosa es aprender los pasos; los pasos, la técnica de los pasos son iguales en todas partes del mundo. Para hacer un paso cuando uno pone los brazos y la fuerza con que uno dirige los brazos y como lo hace…, pero el estilo para llegar a los pasos… Por ejemplo, hay quien pone los brazos así, hay quien pone los brazos asao, o los ponen así, los ponen asao (hace los gestos); no, nosotros los ponemos así (hace los gestos) es otra cosa y el estilo con que se baila el ballet, y hoy en día, usted ve un ballet de una compañía bailando un buen Giselle, y usted lo ve y dice: qué buen Giselle, me gustó. Y usted ve el Ballet Nacional de Cuba y dice: qué buen Giselle, me gustó mucho y bailan diferente.
Y no cambiamos la historia, nadie cambia la historia, pero es la forma. ¿Cómo podríamos explicarlo? Es como el idioma: hablamos, nos reímos, lloramos, decimos poemas y todo en español. Pero también se hace en inglés, o se dice en otro idioma.
Amaury. Claro, qué lógico, que lógica reflexión.
Alicia. Es el sentido del ser humano, lo que siente lo expresa de forma diferente. Cuando yo les enseñaba a “Las Joyas” a bailar los ballets, porque yo siempre he tenido muy buena memoria y he sido la que he hecho todos los ballets, los he puesto en escena, porque me acuerdo de todo, todo, siempre, los he tenido aquí y lo sigo teniendo aquí (se señala la frente).
Yo me preocupaba que cuando les enseñaba a bailar un ballet, les enseñaba como era el estilo, la mano, la pose, todo eso. Pero yo las observaba. Yo les decía: miren, es un clásico, lo pueden hacer así, pero si quieren, lo pueden hacer así. Les decía: ¿cómo tú te lo sientes? o si quieres puedes poner las dos manos así, entonces ellas escogían inconscientemente en cuáles poses se sentían más cómodas, pero estaban en el estilo.
Amaury. Claro, le daba las opciones.
Alicia. Cada una escogía su propio estilo dentro de lo que yo les decía, pero en el estilo del ballet. Por eso ninguna bailó igual, cada una mantuvo su personalidad, porque dentro del estilo se podían poner de varias formas. Hoy en día yo todavía cuando voy y me pongo en algún ensayo y las veo, me doy cuenta de que son fuertes o son más débiles. La última vez que le tomé un ensayo a Viengsay le dije: ¡espérate!, para Giselle, no, no, y le agregué unos movimientitos, sencillos, nada más de Gisselle, del primer acto e inmediatamente que ella lo hizo, ella misma, automáticamente sintió otra cosa, que después todo el resto cogió su forma, su forma, muy bonita, por cierto, de su último Giselle que bailó, muy bonito.
Amaury. Pero las cuatro Joyas, que con las cuatro usted sabe que yo tuve…
Alicia. Un carácter completamente diferente.
Amaury. Diferentes, pero todas me dijeron en algún momento de sus vidas, que aunque usted les dio todas las libertades del mundo para dentro del estilo moverse, siempre el referente fue usted. Loipa me decía el otro día: sí, Alicia me daba opciones, pero yo siempre decía: voy a hacerlo como más le guste a Alicia.
Alicia. Sí, pero yo les llevaba trucos. Yo les hacía cosas a ellas, yo hacía otras posiciones, a mí me gusta así. El carácter de Loipa no era el mismo carácter que digamos, que el de Josefina. Eran dos bailarinas diferentes o de Mirta Plá que era más aniñada, más así, Josefina era más clásica. Aurora era más fuerte y Loipa era más dramática.
Amaury. Claro, por eso se lo pregunto
Alicia. ¿Usted comprende?
Amaury. Claro, claro.
Alicia. Yo las conocí a las cuatro y en dos segundos le he descrito a las cuatro.
Amaury. Sí, sí, es que lo ha descrito de una manera tremenda (risas). Eso es saber. Ahora, yo le quería preguntar esto: Después que una bailarina tiene, fíjese: la técnica, tiene el estilo, tiene el personaje, de repente ¿qué es lo que la convierte en algo especial?, ese glamour, por ejemplo, que lo tenía usted ¿Cómo usted lograba eso?
Alicia. Eso no se compra ni se vende, con eso se nace. Uno nace con esas cualidades…, personalidad… porque mucha gente nace con todo eso pero no saben cómo desarrollarlo. Hay que educarlos, hay que enseñarles los modales para que sea correcto y le saque más partido. Usted sabe, usted es artista, usted sabe lo que es eso. Usted sabe que cuando se abre la cortina, usted va a salir a escena, usted tiene que sentir, antes de salir a escena, uno se para ahí, piensa y sale y tiene que llevar con uno esa fuerza de agarrar al público…, y uno sale…, no importa el personaje que uno tenga, dentro del personaje que uno tiene. Uno tiene que sentir el personaje y entregarlo al público inmediatamente.
Si va a salir en Giselle es la alegría de Giselle. Si va a salir en Carmen es la sensualidad de Carmen, parada ahí, la cosa de Carmen, ahí, vencer a ese público. Pero lo tiene que sentir, enseguida que se abre la cortina y el público ya está ahí y choca con él y lo recibe y lo sigue.
Y a eso se llama “la personalidad”, saberlo…, la magia esa de agarrar al público. No es despacio, salir, irlos conquistando lentamente, no, por lo menos no en el ballet. En el ballet uno sale y ya tiene que dominar al público y atraerlo aquí y ya, atención en la escena.
Amaury. Bueno, eso pasa también en las demás manifestaciones.
Alicia. Bueno, yo no quería decir que sí porque no me voy a meter con eso, pero yo estoy segura que sí.
Amaury. Sí, si no funciona en la primera canción -en el caso de los que cantamos- no va a funcionar en la segunda.
Alicia. Si no funciona en la primera, le entra a uno una depresión. Y una cosa por dentro que…
Amaury. Hace 14 años, yo voy a ir recordando cosas que usted me dijo y usted me dice si todavía conserva aquellas cosas de que me hablaba. Usted me hablaba de que pintó, pero aquella vez se me quedó por preguntarle ¿cuántos cuadros de aquellos conserva usted todavía?
Alicia. Como nueve creo, como nueve.
Amaury. Y no se pueden ver, digo, yo puedo ir a verlos a su casa…
Alicia. ¡Ay, no, no!
Amaury. ¿Los tiene escondidos?
Alicia. Sí.
Amaury. (risas) Eran muy buenos, Alicia. Usted llevó uno aquella vez al estudio y era un cuadro precioso. Espero que Pedro (Simón) un día se los pida para ponerlos en el Museo de la Danza, en una exposición.
Alicia. Sí, él los está pidiendo todo el tiempo. Se lo tengo prohibido
Amaury. (risas) A ver, usted me habló de que le gustaba, es que yo he vivido fascinado con esas cosas y nuestro pueblo que recuerda aquella entrevista, pero ahora hay una generación o dos generaciones de personas que no la vieron. Usted me habló de las comidas, lo que le gustaba comer y me habló de los platanitos maduros fritos…
Alicia. ¡Ah, sí!
Amaury. ¿Qué es lo que le gusta comer?
Alicia. Yo soy muy criolla.
Amaury. Sí.
Alicia. Plátano maduro frito, arroz, frijoles negros dormidos así, bien espesitos, ¡ay, qué rico!
Amaury. (risas) Y además ahora puede, ¿usted está haciendo ejercicios? Porque la veo delgada, en realidad la veo delgada.
Alicia. He engordado, en estos últimos días he engordado, he comido mucho.
Amaury. ¿Verdad?, pero ¿usted hace ejercicios?
Alicia. Me he pasado de dieta.
Amaury. Ah, bueno.
Alicia. Yo no tengo dieta, pero me cuido un poco. Me debía cuidar un poquito más todavía. Yo estaba más delgada.
Amaury. Yo la veo espléndida, señora. Realmente, ya usted sabe que yo soy un fan irrenunciable, un devoto perpetuo, pero yo la veo preciosa y quiero decirlo en cámara, después, como hablaremos de Pedro más adelante, no quiero que se ponga celoso (risas de Alicia), pero usted sabe que es mi amor imposible. Lo ha sido siempre. Ahora, usted me habló en aquella época, hace 14 años, que tenía un gallo blanco, que cantaba por las mañanas y que le alegraba la vida cuando cantaba.
Alicia. Me han encantado los animales toda la vida y en estos momentos ya hay una cría, en aquella época era una cría grande de pollos blancos ponedores, que eran maravillosos. Se me han acabado, pero ahora los tengo criollos, de todos colores, tengo un gallo colorado que es una maravilla, y me encanta cuando canta. A mí me gusta oírlo cantar por la mañana. Yo oigo un gallo cantar y entonces me sonrío automáticamente, porque me parece que le está cantando a la vida. El gallo canta porque ya se despertó, porque es la vida, porque está el día, porque empieza a vivir. ¡Qué cosa tan linda, qué belleza! A mí oírlos cantar a los gallos no me molesta, me gusta muchísimo, así que en mi casa siempre hay que tener gallos.
Amaury. (risas) Pero usted ahora, me va a permitir, hay un tema del que nosotros no hablamos hace 14 años.
Alicia. ¿Cuál?
Amaury. Y es que usted está a punto de cumplir 35 años de matrimonio con un hombre querido y admirado, escritor, crítico de danza, director del Museo de la Danza, director de la revista Cuba en el ballet y quisiera entonces que usted me hablara de Pedro Simón.
Alicia. ¿Qué yo le hable a usted de Pedro?
Amaury. Sí, que me hable usted de su amor por él, de su relación, en la medida de lo posible, sin ser indiscreto.
Alicia. No, yo le puedo decir que si yo no lo amase, o si no lo quisiese, ya no estaría con él.
Amaury. Yo me imagino, usted es una persona de convicciones muy fuertes.
Alicia. Sí. Yo creo que uno no le puede hacer perder el tiempo a nadie.
Amaury. Ni permitir que nadie le haga perder el tiempo a uno.
Alicia. Y a una persona, menos. Por lo menos…, yo sé que vivimos en esta tierrita por lo menos una vida, pero hay que vivirla linda, con trabajo, haciendo cosas, creando. Teniendo futuro, futuro en todo sentido. Pero, yo creo en el espacio.
Amaury. Eso me dijo.
Alicia. Sí, yo creo en el espacio, que hay vida en el espacio, en otros lugares. No sé cómo es la forma de vida, pero la hay. Porque me parece increíble, vanidoso, terrible, pensar que nada más que en este mundo, en esta tierrita pequeñita es donde único hay vida. ¿Por qué? ¿Qué tenemos? ¿Por qué vamos a ser nosotros los únicos? ¿Por qué?, miren para arriba y verán ¿cuántos planetas, cuántos universos hay?
Amaury. Bueno, ya hay gente que ha tenido contacto con extraterrestres.
Alicia. Eso he oído.
Amaury. Usted no. ¿Usted no?
Alicia. Yo no. Es una lástima, porque estoy loca porque hagan contacto conmigo (risas de Amaury). Yo sí quiero que lo hagan, yo no les tengo miedo ni nada. Ni les voy a tirar un tiro ni nada.
Amaury. Usted los enseña a bailar ballet.
Alicia. Ah, yo los enseño a bailar ballet. No, si yo espero que tengan algo para que me hagan así, plum, y me den la edad que yo quisiera tener para volver a bailar.
Amaury. Pero usted ha sustituido eso, porque está haciendo coreografías.
Alicia. Estoy haciendo coreografías.
Amaury. Y ahora me han dicho que está a punto de estrenar unas cuántas.
Alicia. Sí.
Amaury. Porque ya no es que Alicia va a estrenar una coreografía. Alicia va a estrenar varias coreografías. Es una vida constantemente en movimiento.
Alicia. Sí.
Amaury. Alguien me dijo: En una operación suya de los ojos, la primera, que usted estaba recuperándose y alguien me contaba, que usted marcaba todos los pasos con las manos mientras se recuperaba. ¿Cómo era eso, cómo es que usted recordaba los pasos con las manos?
Alicia. Porque yo bailo y yo puedo bailar, y bailar y hacer esto, los gestos (hace los pasos con los dedos de las manos) y el entrechat y todo lo que me da la gana, hasta cierto punto, pero eso lo hago entre bailarines que me van entendiendo. Cuando yo hago coreografías yo les explico, y entonces les digo. Además, usted sabe que todos los pasos tienen nombres.
Amaury. Sí, sí. Que son bellos los nombres, además.
Alicia. Por lo regular yo digo: este es el escenario, yo soy la parte de atrás, ustedes son la parte de alante, estos son los costados. Todo el mundo en una mesa y ellos se me ponen alrededor. Y entonces, con el salero y el no sé qué, entra por aquí, el otro, entra un tenedor, una… y los bailarines son tremendas cucharas, tenedores, cuchillos, todo lo que pueda encontrar.
Amaury. (risas) ¡Ay, Alicia!
Alicia. Pero así hacemos y así les explicamos y ellos van escribiendo. Por lo regular están Ana María, Javier Sánchez, está Svieta y todos ellos, copia y copia y me cogen la música y la cuentan y me le dan vuelta ¿entiende? Y después van y montan. También muchas veces cuando yo digo que hagan este movimiento así, con los brazos: a ver, repítelo. Me toman película. Tam, tam, tam, y entonces, al hacer yo el movimiento (hace el movimiento), ellos me van tomando película.
Amaury. Yo creo que hasta yo bailaría si usted me monta una coreografía de ese tipo, de esa manera (ambos ríen).
Alicia. Yo no podría cantar aunque usted me enseñe. Ojala yo pudiese cantar.
Amaury. Y ojala yo hubiera podido bailar. Hubiéramos bailado juntos seguramente. Yo nunca la hubiera dejado caer. Nunca hubiera estado mirando para la muchacha del público.
Alicia. Pues, no.
Amaury. Se lo juro. Ahora, Alicia.
Alicia. Usted sabe, él ya murió.
Amaury. Sí.
Alicia. Pero él nunca más miró a ninguna muchacha mientras bailaba.
Amaury. (risas) No se atrevió, no se atrevió. ¿Es verdad, Alicia, que (René) Portocarrero, una vez le quiso regalar unas flores y como no encontró las flores, las pintó?
Alicia. Exacto, eso fue precioso, precioso…, unas flores. Llega y me dice: no encontré flores, por lo tanto te las pinté. Yo le dije: ¡Ay, qué felicidad que no encontró flores! Así esto es eterno.
Amaury. Pero también las flores en el corazón de uno…
Alicia. Precioso, no, pero precioso. Él era.., tenía cosas muy lindas, muy exquisitas.
Amaury. Alicia, ¿qué ha sentido usted? Yo pensaba: sobre usted han escrito, bueno, (Juan) Marinello, Cintio (Vitier), Fina (García Marruz), Eliseo (Diego), Dulce María Loynaz…, Es que todos los escritores y los más jóvenes, yo recuerdo todos los poemas que le han escrito: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Pablo Armando (Fernández), es que todos…, ¿qué siente uno cuando tantas personas, a quien yo sé que usted también quiere y respeta, la homenajean de esa manera?… Alejo Carpentier.
Alicia. Bueno, es como… uno siente… ¿pero qué tengo que hacer ahora? Porque tengo que hacer algo mejor yo. Yo tengo que superarme, yo tengo que hacer algo mejor, yo tengo que hacer algo bien, yo tengo… Entonces uno no ve lo que ha hecho, sino, uno se pone a mirar qué es lo que tiene que hacer, los pasos que tiene que seguir de ahora en adelante, no lo que ya hizo, ante cosas tan bellas que dicen aquellas personalidades tan importantes y tan lindas.
Amaury. Y que además muchos de ellos, bueno, yo creo, por lo menos de los que le nombré, llegaron a ser sus amigos.
Alicia. Amigos.
Amaury. No solamente eran sus admiradores.
Alicia. Bueno la palabra amigo es muy grande.
Amaury. Es muy grande, es verdad. También la palabra amor es muy grande.
Alicia. Pero es más ligero.
Amaury. ¿Sí?
Alicia. Amigo…, no, eso es muy profundo.
Amaury. ¿Usted cree que la incondicionalidad es absolutamente indispensable en un amigo? Ser incondicional.
Alicia. Un amigo es más grande que todo.
Amaury. ¿Usted cree que ahora se es un poco irresponsable a la hora de decir amigo?
Alicia. No, y besos, todo el mundo se está besando hoy en día.
Amaury. Ah, sí, todo el mundo se besa, pero eso es bonito ¿no?
Hablemos de Laura, de su hija y de sus nietos y sus bisnietos.
Alicia. Bisnietas, dos.
Amaury. Bisnietas. Me ha dicho alguien -y usted me dirá si es verdad o no-, alguien me comentó que los fines de semana son para ellos. Que usted se los dedica a ellos ¿es cierto?
Alicia. No.
Amaury. Cuando está de viaje no, por supuesto.
Alicia. No, no, pero yo las veo, cuando puedo, cuando están aquí, porque una está en los Estados Unidos. La otra ya está aquí con Laurita. Ahora está en Camagüey, con la otra abuela, que es Camila. Y la otra, Carmen. Las quiero mucho y son mis nietas. Ellas me dicen “bis”.
Amaury. ¿Qué le parece el trabajo que ha hecho su hija Laura al frente de su compañía?
Alicia. Ella trabaja muchísimo y se empeña mucho en ese trabajo y trata de hacerlo por su lado. Ella no quiere ser la hija de mamá o de papá, o que digan… Ella quiere hacer algo por ella. Ella quiere ser independiente. Que sea independiente. Desde luego que tiene a mamá al lado ¿sabe? En cualquier momento ella sabe que tiene a mamá.
Amaury. Claro, la hija de mamá. Usted siempre será su mamá y ella siempre será su hija.
Alicia. Sí, cómo no.
Amaury. ¿Qué sueños le faltan por cumplir, Alicia?
Alicia. Yo estoy empezando a bailar ¿qué le parece?
Amaury. No, yo estoy… mire, usted es… usted es un hechizo. Usted es una fuerza de la naturaleza. Nadie se puede comparar con usted, el que se compare con usted está loco, o sea, puede seguirla como ejemplo, pero esa fuerza, ese deseo de vivir, esas ganas de seguir adelante, ese estar siempre presente, mire, usted me perdona, y que me perdonen los televidentes, si quieren pensar que estoy adulando. Sí, estoy adulando a Alicia Alonso y me siento muy honrado también de eso. Por eso le preguntaba: ¿Qué sueño le falta por cumplir a Alicia?
Alicia. ¡Ay, tantos! Yo quisiera hacer más ballets. Tengo la idea de otros ballets, otras historias grandes, muy grandes. Quisiera visitar otros países, me faltan algunos. Tengo muchos deseos de ir al África, no he estado en África. He estado en el mundo entero y no he estado en África. Y quiero seguir viendo cómo avanza todo. Quiero seguir viviendo, quiero ser parte de la vida, quiero ser parte de la vida, de esta tierra, ahora.
Amaury. El otro día yo pensaba, yo estaba en Cienfuegos. Yo hago siempre una pregunta, casi siempre, vinculada con Cuba, con el amor a Cuba; y me preguntaron, en una entrevista en Cienfuegos, como yo la hago en el programa, me dijeron: Amaury ¿y para ti qué es Cuba?, la misma pregunta que yo hago y entre las cosas que dije, fue: Cuba es Alicia Alonso. Yo pudiera decir: amo a Cuba y es como amar a Alicia Alonso. Amo a Alicia Alonso y es como amar a Cuba.
Alicia. ¡Ay, por favor! Eso es bellísimo, pero eso es demasiado, es demasiado. ¿Usted se da cuenta lo grande que es Cuba?
Amaury. Y también me doy cuenta lo grande que es usted.
Alicia. Se acabó la entrevista, se acabó, ya.
Amaury. (risas) Está bien. Se acabó la entrevista. La voy a terminar con una canción. ¿Se acuerda que le hice una canción?
Alicia. Sí.
Amaury. Bueno, yo quiero entonces terminar la entrevista regalándole esa canción. Aquí tengo mi guitarra, la he traído, se la voy a cantar, ¿se acuerda que se llama Quisiera ser el viento?
Alicia. Quisiera ser el viento.
Amaury. Pedro ya se la sabe, me han dicho. A ver si se la canta.
Alicia. ¿Pedro?, ¿Pedro Simón?
Amaury. Sí, Pedro se la sabe.
Alicia. A él le encanta.
(Amaury le canta Quisiera ser el viento)
QUISIERA SER EL VIENTO
Quisiera ser el viento
que su espacio reclama
quisiera ser el viento
cuando se le derrama
quisiera ser el viento
cuando se encima y canta.
Quisiera ser el viento
que a su paso declama
quisiera ser el viento
que le fascina y habla
quisiera ser el viento,
podría ser la llama …
… Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla.
Quisiera ser el viento
que la compulsa y alza
quisiera ser el viento
para desamarrarla
quisiera ser el viento,
podría ser la jaula …
Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla
pero quiero ser viento
y enamorarla.
Amaury. Felicidades Alicia, muchas felicidades. Le beso las manos. Llego hasta usted. Muchas gracias, señora mía.
Alicia. ¡Ay, qué lindo ha estado eso! ¡Qué lindo!

Raúl San Miguel
Fotos: Tomadas de Cubadebate
Tuve referencias de Alicia Alonso, la Prima Ballerina Absolutta de Cuba, en la voz de mi padre. Él, un sencillo trabajador del entonces Consejo Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura de Cuba) visitaba su casa, me hablaba de ella. Lo hacía como si contara un relato, pero en realidad nos educaba. No se cansaba de hacer referencia a la sencillez de esta mujer que danzaba, y aún lo hace en los miles de sueños compartidos durante su magisterio de genuina enseñanza. La profesora que se convirtió en el alma de una Escuela de Ballet que ha inscrito hermosas páginas en los escenarios de casi todo el mundo.
Exactamente podría describirse a Alicia como lo hizo Amaury Pérez Vidal. “Alicia es Cuba” y ella, modesta, sencilla e inmensa correspondió con una frase: “Es demasiado”. No, es demasiado. Alicia es una Maestra y es Cuba, porque toda Cuba ha danzado con ella y aplaudido desde las raíces de este pueblo noble y hermoso.
Hoy que se cumple un aniversario de aquella gran victoria sobre la ignorancia: La declaración de Cuba como primer territorio libre de Analfabetismo en América Latina, me parece ver las imágenes de esos adolescentes y jóvenes alfabetizadores y una fotografía de Alicia Alonso, vestida de miliciana junto al líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
No sería posible sin una Revolución haber logrado el sueño de tantos jóvenes cubanos que ingresaron en la Escuela de Ballet creada junto al Maestro Fernando Alonso. A todos los que aún hacen posible y mantienen este alto nivel de enseñanza, expreso mi profundo reconocimiento.
Es por eso que traigo a mi blog esa entrevista hermosa de Amaury, a quien le agradezco tantos recuerdos de mi infancia que llegaron anoche, mientras veía la televisión y tuve la posibilidad de tener la presencia de otro maestro, el pintor Jorge Pérez Duporté, quien me pidió escribir las palabras de apertura a su exposición realizada como homenaje a la Prima Ballerina Absolutta, en su nuevo cumpleaños y a mi padre, ese otro gran maestro, eterno y presente, el primero nos habló como si contara un cuento, de la Maestra Alicia.

“Es un honor, es un privilegio. Me da una emoción…, tengo todo el cuerpo erizado porque tengo delante de mí a una de las personas que más he admirado en toda mi vida. Multitud, millones de cubanos, millones de seres humanos en el mundo la admiran, la quieren, la respetan, la veneran. Está con nosotros nuestra primerísima bailarina. Dicen absoluta, es más que absoluta, es extraordinaria, es lo más grande, es Cuba, es Alicia Alonso. Señora, muy buenas noches, ¡qué privilegio tan grande que haya accedido nuevamente a estar con su amigo Amaury!
Alicia. Gracias, pero qué injusto eres con tanta presentación, qué palabras puedo decir yo.
Amaury. Déjese homenajear, déjese querer por mí que es lo que voy a hacer durante todo este tiempo que estaremos juntos. Hoy, 21 de diciembre, es una fiesta de cumpleaños, un cumpleaños más y a usted siempre le gustan los cumpleaños, siempre ha disfrutado los cumpleaños, la he llamado…
Alicia. Siempre, siempre celebro los cumpleaños.
Amaury. Es una manera de celebrar la vida, ¿no?
Alicia. Es una manera de recordar lo que hemos vivido y lo mucho que tenemos que vivir.
Amaury. Bueno, usted me dijo hace 14 años, en 1996, cuando me concedió el honor de confiar en mí -en aquellos momentos en que nadie confiaba, ahora un poquito más- usted me dijo: Yo voy a vivir 200 años.
Alicia. Y lo estoy cumpliendo.
Amaury. Y lo está cumpliendo.
Alicia. Sí. (risas)
Amaury. Lo está cumpliendo. Yo estoy pensando, porque ya usted me entusiasmó con esa idea también a mí…
Alicia. …Yo espero, yo no quiero estar sola con esa edad.
Amaury. No, no, yo voy a hacer lo posible, le juro, me voy a cargar de energía de la suya a ver si puedo llegar un poquito más y hacer una próxima entrevista, al menos, dentro de 14 años. ¿Qué ha pasado en su vida en estos últimos 14 años en que nos hemos visto, pero que no hemos estado en televisión juntos?
Alicia. ¿Qué ha pasado?, ¡¿Qué no ha pasado?!
Amaury. ¡Qué no ha pasado! (risas)
Alicia. Hemos hecho de todo. Hemos dado la vuelta al mundo, hemos bailado muchísimo, hemos hecho festivales internacionales de ballet, hemos hecho muchas coreografías. Yo no sé cuántas cosas. La verdad que se me ha olvidado todo lo que hemos hecho. Lo que pasa es que, para mí, lo más importante de mi vida es bailar o hacer bailar.
Cuando yo bailaba, yo daba felicidad, alegría, y sobre todo, pensaba que estaba dando vida, porque como yo la sentía, yo la entregaba y sobre todo, algo muy importante para mí, que creo que a través de las artes en general, de todas las artes, y en especial a través de la danza, el ballet se da una belleza, un sentido de creatividad, un sueño.
Porque piensa la gente: ¡oye, qué difícil es hacer esto! Y otros se olvidan de todos los dolores de cabeza que tienen y van hacia adelante en la vida. Eso es muy lindo, muy lindo.
Amaury. Señora, ahora, este año, a usted le hicieron un homenaje en el American Ballet Theatre.
Alicia. Sí.
Amaury. Un homenaje que fue…, bueno, aquí vimos algunas imágenes en los noticieros. Para usted ¿qué significó ese homenaje y qué significó el American Ballet Theatre en su vida?
Alicia. Fue muy emocionante el homenaje. Hacía unos cuantos años que ya no iba a los Estados Unidos y el American Ballet, no, el Ballet Theatre, como le llamamos nosotros al principio, el Ballet Theatre y después le pusieron American Ballet Theatre, fue la compañía donde yo empecé como cuerpo de baile y me hice primera bailarina. Ahí hice mi carrera, ya que en Cuba no había compañía de ballet profesional. Eso me dio fuerzas para poder ayudar aquí en Cuba a hacer la Compañía. Compañía de Ballet, lo que hoy tenemos como Ballet Nacional de Cuba.
Al volver allá y a ese teatro donde bailé allí por última vez y al sentir este homenaje, no podría decir con palabras. Soy bailarina, soy artista de la danza, pero no de la palabra. Ojalá que pudiera expresarla mejor. Dicen que el corazón se siente feliz, mi corazón se siente feliz y se supo reír.
Amaury. ¡Ay, Alicia, qué alegría! Todos aquí nos alegramos mucho cuando nos enteramos de que le iban a dar el homenaje. Pero claro, esa pregunta me lleva a recordar cuando usted funda la Academia Alicia Alonso.
Alicia. Años atrás, con Fernando Alonso, que era mi primer esposo. Hicimos la Academia de Ballet Alicia Alonso, para hacer como debían, hasta cierto punto, estudiar los bailarines para profesionales. Entonces como habíamos sufrido en nuestra carne el no poder ser profesionales en Cuba y tuvimos que ir fuera de Cuba para hacerlo, empezamos aquí en la escuela bien duro. A hacer una escuela fuerte para ser profesionales.
Fernando se quedó aquí, yo venía aquí cada vez que tenía vacaciones del Ballet Theatre o cada vez que me podía escapar. Traía el dinero que ganaba y con eso sosteníamos la Escuela y así fuimos creciendo y así fuimos llevando discípulos, porque no admitíamos discípulos por dinero, sino por talento. Había veces que había más discípulos que no pagaban nada, nada, nada, que discípulos que pagaban algo en la Escuela. Pero éramos felices, porque se desarrollaron mucha gente de talento.
Ahí fue la unión de las famosas, después, más adelante, cuatro bailarinas, que se le llamaban “Las cuatro joyas”. Dos estaban estudiando en Pro Arte y dos estaban estudiando en escuelas públicas. Las escogimos y vinieron a estudiar con nosotros y ahí se unieron y ahí hacíamos pequeñas funciones en el propio Estudio y recolectábamos dinero para esto. Y en el propio Estudio…, ahí se hizo tanta historia. Dimos funciones en secreto para la Revolución y se recogía ese dinero y se llevaba. Eso fue una parte de la vida nuestra.
Otra parte fue cuando tuve un contrato para ir a California a montar Giselle y Coppelia, y entonces yo me quería llevar a las cuatro bailarinas y me las llevé. Pero entonces, era muy caro el viaje y yo no podía pagarle a todo el mundo. Entonces hicimos una rifa. Se rifaron un par de zapatillas de punta mío y una pintura que yo había hecho, porque yo pintaba entonces, como aficionada, y se rifó, y con eso, pues ayudamos y las madres y los padres de ellos pusieron cierto dinero, y con el que pusimos nosotros y con eso, las pudimos llevar para allá conmigo
Amaury. ¿Y fueron las cuatro? Loipa, Aurora…
Alicia. Las cuatro.
Amaury. Mirta y Josefina
Alicia. Sí, entonces había dos más, Ramona de Sáa y Margarita.
Amaury. Claro, la hermana, la gemela.
Alicia. La gemela.
Amaury. Ahora, usted ha bailado con los mejores bailarines del mundo. ¿Con cuál de esos partenaires se sintió más cómoda? ¿Con quién se sintió así, que recuerda y dice: yo me sentía en brazos de Fulano, más cómoda, más segura?
Alicia. Yo entiendo lo que me quiere decir, pero le voy a decir: si uno está atento, cada uno tenía algo que dar a su compañera y uno tenía también que enseñarle a su compañero. Estábamos siempre intercambiando. Desde luego, cuando alguno era muy joven, como Esquivel, yo le estaba enseñando todo, ¿no?, pero él aprendía porque era muy artista. Esquivel era muy artista… Él, enseguida, era como un secante, enseguida se daba cuenta de todo lo que uno le decía y lo enriquecía él mismo en su proyección, en sus gestos. Cuando yo le decía la reverencia, cuando la tomes, acuérdate que si yo hago así, tú tienes que darme una mano, o sea, le decía el detalle. ¡Oiga!, y él enseguida, no tenía que decirle más nada. Él inmediatamente, por instinto, ya hacía así y ya lo veía usted. Él era un gran artista, fue muy bueno. Él era un jovencito que lo cogimos de la beneficencia y como él tuve un grupito de ellos.
Bueno, yo he tenido muchos, muchos compañeros… Ígor Youskévitch fue compañero mío durante 10 años en el Ballet Theatre. Yo bailé en el Ballet Theatre con él… Cuando bailamos El Cisne Negro” y todo…, únicamente después que hacíamos una función, nos sentábamos y nos poníamos a discutir: esto, lo otro, aquello no salió bien, aquello. Siempre, siempre teníamos discusiones y siempre decía: tu culpa, la culpa… A mí no se me olvidará jamás que un día estábamos haciendo El Cisne Negro y esto es una cosa que pasó muy graciosa: él hizo así en el final yo brincaba, salía corriendo, brincaba y él me agarraba, en un pescado así, yo brincaba así y ¡brum!, en el aire, y él me cogía y seguía caminando conmigo.
Y él me decía: tú da un brinco bien alto, un brinco bien alto, porque yo te cojo, porque él era muy fuerte, porque yo te cojo y yo, bueno, está bien, está bien. Pero bueno, siempre seguíamos y seguíamos y decía: más alto que yo te cojo, más alto. Y ese día, él estaba mirando a una muchachita en la primera fila, que empezaba a coquetear con él y le hacía señitas, y yo no, yo estaba bailando, vi aquello y digo: ay, ¿estará distraído? Seguí bailando, tan, tan, y él siguió y hago así y, ahora lo voy a hacer bien alto, bien alto y diga usted que me cogió por el tutú (risas de Amaury) me cogió por el trajecito en el aire y yo con los pies en el piso y con las manos en el aire mirándolo así, con unas ganas de matarlo. El director de escena nos cerró la cortina y enseguida dijo: ¡no se fajen, no se fajen! Pero no, esa fue la única vez en mi vida que me pasó. Eso fue único con él. Ya después estuvo muy atento siempre, es más, no me quitaba los ojos y sabía dónde yo iba a hacer el piruet y hacía así: ¡ram!, y me agarraba. Hacía las vueltas, las vueltas y me agarraba en el momento.
Amaury. ¿Y usted no se garantizó que la muchachita aquella no fuera nunca más…?
Alicia. No, no, no, porque eso nos pasaba mucho. El propio público se ponía a tratar de llamarnos la atención, jovencitos, tanto hombres como mujeres, en los Estados Unidos hacían eso muy a menudo. Pero yo le hablo… también tuve a André Eglevsky, un hombre muy fuerte, muy musculoso, muy buen compañero también. Johnny Kriza, que era muy ligerito él, muy del estilo norteamericano, así, de playboy, era más ligero, pero yo no bailé mucho con él, bailé un poquito. Está Erik Bruhn, el danés, que era un príncipe, muy elegante. No, yo he tenido compañeros que cada uno me ha dado algo, y yo he podido, pienso, entregarles algo también de mis conocimientos. Hemos intercambiado nuestras experiencias artísticas y ha sido siempre muy útil y muy bueno…, después tuve a Azari Plisetski
Amaury. Azari Plisetski
Alicia. Azari Plisetski que estuvo aquí. Azari Plisetski venía muy jovencito como un bailarín solista, pero aquí se hizo mucho… entendió mucho la escuela cubana, la forma nuestra de bailar, del ballet de Cuba y él lo asimiló muy bien, muy bien, muy bien y fue otra cosa, ya era otro estilo, otra cosa, que yo me acomodaba a él más que él a nosotros. Estuvo Rodolfo Rodríguez, argentino, y estuvo…, no quiero que se me quede ninguno porque todos fueron muy buenos, cada uno tenía sus cosas. Pero el último con quien yo bailé aquí fue… Vladimir Vasíliev.
Amaury. Cuándo hizo Giselle, ¿no?
Alicia. Hice un Giselle. Eso fue una cosa que… ellos tienen una versión de Giselle y nosotros tenemos otra y él me dijo: son diferentes. Yo le dije: yo lo sé. Dice: pero yo voy a hacer tu versión, e hizo todo, todo, todo, entonces yo tuve que hacer mi pantomima un poco fuerte para nivelarnos, ¿no?. La escena de la locura la tuve que hacer más fuerte, un poquito más fuerte, para poder balancear, pero creo que salió muy bonita la función.
Amaury. Sí, fue una función extraordinaria. Yo creo que a todos los que nos gusta el ballet, estábamos en el teatro. Yo tenía la impresión de que ese teatro estaba más grande que nunca. Alicia, ¿ha cambiado la manera de bailar en nuestros bailarines desde la época en que usted estaba en el American Ballet Theatre cuando fundó la Academia Alicia Alonso, a los bailarines nuevos de hoy? ¿Ha cambiado, aunque sean los mismos pasos, los mismos ejercicios?
Alicia. ¿A qué bailarines?
Amaury. No, los bailarines jóvenes, quiero decir, ha cambiado el estilo, la manera de bailar.
Alicia. ¿Del Ballet de Cuba?
Amaury. Sí, de aquí, de Cuba.
Alicia. Bueno, el Ballet de Cuba ha ido moldeando su estilo. Porque una cosa es aprender los pasos; los pasos, la técnica de los pasos son iguales en todas partes del mundo. Para hacer un paso cuando uno pone los brazos y la fuerza con que uno dirige los brazos y como lo hace…, pero el estilo para llegar a los pasos… Por ejemplo, hay quien pone los brazos así, hay quien pone los brazos asao, o los ponen así, los ponen asao (hace los gestos); no, nosotros los ponemos así (hace los gestos) es otra cosa y el estilo con que se baila el ballet, y hoy en día, usted ve un ballet de una compañía bailando un buen Giselle, y usted lo ve y dice: qué buen Giselle, me gustó. Y usted ve el Ballet Nacional de Cuba y dice: qué buen Giselle, me gustó mucho y bailan diferente.
Y no cambiamos la historia, nadie cambia la historia, pero es la forma. ¿Cómo podríamos explicarlo? Es como el idioma: hablamos, nos reímos, lloramos, decimos poemas y todo en español. Pero también se hace en inglés, o se dice en otro idioma.
Amaury. Claro, qué lógico, que lógica reflexión.
Alicia. Es el sentido del ser humano, lo que siente lo expresa de forma diferente. Cuando yo les enseñaba a “Las Joyas” a bailar los ballets, porque yo siempre he tenido muy buena memoria y he sido la que he hecho todos los ballets, los he puesto en escena, porque me acuerdo de todo, todo, siempre, los he tenido aquí y lo sigo teniendo aquí (se señala la frente).
Yo me preocupaba que cuando les enseñaba a bailar un ballet, les enseñaba como era el estilo, la mano, la pose, todo eso. Pero yo las observaba. Yo les decía: miren, es un clásico, lo pueden hacer así, pero si quieren, lo pueden hacer así. Les decía: ¿cómo tú te lo sientes? o si quieres puedes poner las dos manos así, entonces ellas escogían inconscientemente en cuáles poses se sentían más cómodas, pero estaban en el estilo.
Amaury. Claro, le daba las opciones.
Alicia. Cada una escogía su propio estilo dentro de lo que yo les decía, pero en el estilo del ballet. Por eso ninguna bailó igual, cada una mantuvo su personalidad, porque dentro del estilo se podían poner de varias formas. Hoy en día yo todavía cuando voy y me pongo en algún ensayo y las veo, me doy cuenta de que son fuertes o son más débiles. La última vez que le tomé un ensayo a Viengsay le dije: ¡espérate!, para Giselle, no, no, y le agregué unos movimientitos, sencillos, nada más de Gisselle, del primer acto e inmediatamente que ella lo hizo, ella misma, automáticamente sintió otra cosa, que después todo el resto cogió su forma, su forma, muy bonita, por cierto, de su último Giselle que bailó, muy bonito.
Amaury. Pero las cuatro Joyas, que con las cuatro usted sabe que yo tuve…
Alicia. Un carácter completamente diferente.
Amaury. Diferentes, pero todas me dijeron en algún momento de sus vidas, que aunque usted les dio todas las libertades del mundo para dentro del estilo moverse, siempre el referente fue usted. Loipa me decía el otro día: sí, Alicia me daba opciones, pero yo siempre decía: voy a hacerlo como más le guste a Alicia.
Alicia. Sí, pero yo les llevaba trucos. Yo les hacía cosas a ellas, yo hacía otras posiciones, a mí me gusta así. El carácter de Loipa no era el mismo carácter que digamos, que el de Josefina. Eran dos bailarinas diferentes o de Mirta Plá que era más aniñada, más así, Josefina era más clásica. Aurora era más fuerte y Loipa era más dramática.
Amaury. Claro, por eso se lo pregunto
Alicia. ¿Usted comprende?
Amaury. Claro, claro.
Alicia. Yo las conocí a las cuatro y en dos segundos le he descrito a las cuatro.
Amaury. Sí, sí, es que lo ha descrito de una manera tremenda (risas). Eso es saber. Ahora, yo le quería preguntar esto: Después que una bailarina tiene, fíjese: la técnica, tiene el estilo, tiene el personaje, de repente ¿qué es lo que la convierte en algo especial?, ese glamour, por ejemplo, que lo tenía usted ¿Cómo usted lograba eso?
Alicia. Eso no se compra ni se vende, con eso se nace. Uno nace con esas cualidades…, personalidad… porque mucha gente nace con todo eso pero no saben cómo desarrollarlo. Hay que educarlos, hay que enseñarles los modales para que sea correcto y le saque más partido. Usted sabe, usted es artista, usted sabe lo que es eso. Usted sabe que cuando se abre la cortina, usted va a salir a escena, usted tiene que sentir, antes de salir a escena, uno se para ahí, piensa y sale y tiene que llevar con uno esa fuerza de agarrar al público…, y uno sale…, no importa el personaje que uno tenga, dentro del personaje que uno tiene. Uno tiene que sentir el personaje y entregarlo al público inmediatamente.
Si va a salir en Giselle es la alegría de Giselle. Si va a salir en Carmen es la sensualidad de Carmen, parada ahí, la cosa de Carmen, ahí, vencer a ese público. Pero lo tiene que sentir, enseguida que se abre la cortina y el público ya está ahí y choca con él y lo recibe y lo sigue.
Y a eso se llama “la personalidad”, saberlo…, la magia esa de agarrar al público. No es despacio, salir, irlos conquistando lentamente, no, por lo menos no en el ballet. En el ballet uno sale y ya tiene que dominar al público y atraerlo aquí y ya, atención en la escena.
Amaury. Bueno, eso pasa también en las demás manifestaciones.
Alicia. Bueno, yo no quería decir que sí porque no me voy a meter con eso, pero yo estoy segura que sí.
Amaury. Sí, si no funciona en la primera canción -en el caso de los que cantamos- no va a funcionar en la segunda.
Alicia. Si no funciona en la primera, le entra a uno una depresión. Y una cosa por dentro que…
Amaury. Hace 14 años, yo voy a ir recordando cosas que usted me dijo y usted me dice si todavía conserva aquellas cosas de que me hablaba. Usted me hablaba de que pintó, pero aquella vez se me quedó por preguntarle ¿cuántos cuadros de aquellos conserva usted todavía?
Alicia. Como nueve creo, como nueve.
Amaury. Y no se pueden ver, digo, yo puedo ir a verlos a su casa…
Alicia. ¡Ay, no, no!
Amaury. ¿Los tiene escondidos?
Alicia. Sí.
Amaury. (risas) Eran muy buenos, Alicia. Usted llevó uno aquella vez al estudio y era un cuadro precioso. Espero que Pedro (Simón) un día se los pida para ponerlos en el Museo de la Danza, en una exposición.
Alicia. Sí, él los está pidiendo todo el tiempo. Se lo tengo prohibido
Amaury. (risas) A ver, usted me habló de que le gustaba, es que yo he vivido fascinado con esas cosas y nuestro pueblo que recuerda aquella entrevista, pero ahora hay una generación o dos generaciones de personas que no la vieron. Usted me habló de las comidas, lo que le gustaba comer y me habló de los platanitos maduros fritos…
Alicia. ¡Ah, sí!
Amaury. ¿Qué es lo que le gusta comer?
Alicia. Yo soy muy criolla.
Amaury. Sí.
Alicia. Plátano maduro frito, arroz, frijoles negros dormidos así, bien espesitos, ¡ay, qué rico!
Amaury. (risas) Y además ahora puede, ¿usted está haciendo ejercicios? Porque la veo delgada, en realidad la veo delgada.
Alicia. He engordado, en estos últimos días he engordado, he comido mucho.
Amaury. ¿Verdad?, pero ¿usted hace ejercicios?
Alicia. Me he pasado de dieta.
Amaury. Ah, bueno.
Alicia. Yo no tengo dieta, pero me cuido un poco. Me debía cuidar un poquito más todavía. Yo estaba más delgada.
Amaury. Yo la veo espléndida, señora. Realmente, ya usted sabe que yo soy un fan irrenunciable, un devoto perpetuo, pero yo la veo preciosa y quiero decirlo en cámara, después, como hablaremos de Pedro más adelante, no quiero que se ponga celoso (risas de Alicia), pero usted sabe que es mi amor imposible. Lo ha sido siempre. Ahora, usted me habló en aquella época, hace 14 años, que tenía un gallo blanco, que cantaba por las mañanas y que le alegraba la vida cuando cantaba.
Alicia. Me han encantado los animales toda la vida y en estos momentos ya hay una cría, en aquella época era una cría grande de pollos blancos ponedores, que eran maravillosos. Se me han acabado, pero ahora los tengo criollos, de todos colores, tengo un gallo colorado que es una maravilla, y me encanta cuando canta. A mí me gusta oírlo cantar por la mañana. Yo oigo un gallo cantar y entonces me sonrío automáticamente, porque me parece que le está cantando a la vida. El gallo canta porque ya se despertó, porque es la vida, porque está el día, porque empieza a vivir. ¡Qué cosa tan linda, qué belleza! A mí oírlos cantar a los gallos no me molesta, me gusta muchísimo, así que en mi casa siempre hay que tener gallos.
Amaury. (risas) Pero usted ahora, me va a permitir, hay un tema del que nosotros no hablamos hace 14 años.
Alicia. ¿Cuál?
Amaury. Y es que usted está a punto de cumplir 35 años de matrimonio con un hombre querido y admirado, escritor, crítico de danza, director del Museo de la Danza, director de la revista Cuba en el ballet y quisiera entonces que usted me hablara de Pedro Simón.
Alicia. ¿Qué yo le hable a usted de Pedro?
Amaury. Sí, que me hable usted de su amor por él, de su relación, en la medida de lo posible, sin ser indiscreto.
Alicia. No, yo le puedo decir que si yo no lo amase, o si no lo quisiese, ya no estaría con él.
Amaury. Yo me imagino, usted es una persona de convicciones muy fuertes.
Alicia. Sí. Yo creo que uno no le puede hacer perder el tiempo a nadie.
Amaury. Ni permitir que nadie le haga perder el tiempo a uno.
Alicia. Y a una persona, menos. Por lo menos…, yo sé que vivimos en esta tierrita por lo menos una vida, pero hay que vivirla linda, con trabajo, haciendo cosas, creando. Teniendo futuro, futuro en todo sentido. Pero, yo creo en el espacio.
Amaury. Eso me dijo.
Alicia. Sí, yo creo en el espacio, que hay vida en el espacio, en otros lugares. No sé cómo es la forma de vida, pero la hay. Porque me parece increíble, vanidoso, terrible, pensar que nada más que en este mundo, en esta tierrita pequeñita es donde único hay vida. ¿Por qué? ¿Qué tenemos? ¿Por qué vamos a ser nosotros los únicos? ¿Por qué?, miren para arriba y verán ¿cuántos planetas, cuántos universos hay?
Amaury. Bueno, ya hay gente que ha tenido contacto con extraterrestres.
Alicia. Eso he oído.
Amaury. Usted no. ¿Usted no?
Alicia. Yo no. Es una lástima, porque estoy loca porque hagan contacto conmigo (risas de Amaury). Yo sí quiero que lo hagan, yo no les tengo miedo ni nada. Ni les voy a tirar un tiro ni nada.
Amaury. Usted los enseña a bailar ballet.
Alicia. Ah, yo los enseño a bailar ballet. No, si yo espero que tengan algo para que me hagan así, plum, y me den la edad que yo quisiera tener para volver a bailar.
Amaury. Pero usted ha sustituido eso, porque está haciendo coreografías.
Alicia. Estoy haciendo coreografías.
Amaury. Y ahora me han dicho que está a punto de estrenar unas cuántas.
Alicia. Sí.
Amaury. Porque ya no es que Alicia va a estrenar una coreografía. Alicia va a estrenar varias coreografías. Es una vida constantemente en movimiento.
Alicia. Sí.
Amaury. Alguien me dijo: En una operación suya de los ojos, la primera, que usted estaba recuperándose y alguien me contaba, que usted marcaba todos los pasos con las manos mientras se recuperaba. ¿Cómo era eso, cómo es que usted recordaba los pasos con las manos?
Alicia. Porque yo bailo y yo puedo bailar, y bailar y hacer esto, los gestos (hace los pasos con los dedos de las manos) y el entrechat y todo lo que me da la gana, hasta cierto punto, pero eso lo hago entre bailarines que me van entendiendo. Cuando yo hago coreografías yo les explico, y entonces les digo. Además, usted sabe que todos los pasos tienen nombres.
Amaury. Sí, sí. Que son bellos los nombres, además.
Alicia. Por lo regular yo digo: este es el escenario, yo soy la parte de atrás, ustedes son la parte de alante, estos son los costados. Todo el mundo en una mesa y ellos se me ponen alrededor. Y entonces, con el salero y el no sé qué, entra por aquí, el otro, entra un tenedor, una… y los bailarines son tremendas cucharas, tenedores, cuchillos, todo lo que pueda encontrar.
Amaury. (risas) ¡Ay, Alicia!
Alicia. Pero así hacemos y así les explicamos y ellos van escribiendo. Por lo regular están Ana María, Javier Sánchez, está Svieta y todos ellos, copia y copia y me cogen la música y la cuentan y me le dan vuelta ¿entiende? Y después van y montan. También muchas veces cuando yo digo que hagan este movimiento así, con los brazos: a ver, repítelo. Me toman película. Tam, tam, tam, y entonces, al hacer yo el movimiento (hace el movimiento), ellos me van tomando película.
Amaury. Yo creo que hasta yo bailaría si usted me monta una coreografía de ese tipo, de esa manera (ambos ríen).
Alicia. Yo no podría cantar aunque usted me enseñe. Ojala yo pudiese cantar.
Amaury. Y ojala yo hubiera podido bailar. Hubiéramos bailado juntos seguramente. Yo nunca la hubiera dejado caer. Nunca hubiera estado mirando para la muchacha del público.
Alicia. Pues, no.
Amaury. Se lo juro. Ahora, Alicia.
Alicia. Usted sabe, él ya murió.
Amaury. Sí.
Alicia. Pero él nunca más miró a ninguna muchacha mientras bailaba.
Amaury. (risas) No se atrevió, no se atrevió. ¿Es verdad, Alicia, que (René) Portocarrero, una vez le quiso regalar unas flores y como no encontró las flores, las pintó?
Alicia. Exacto, eso fue precioso, precioso…, unas flores. Llega y me dice: no encontré flores, por lo tanto te las pinté. Yo le dije: ¡Ay, qué felicidad que no encontró flores! Así esto es eterno.
Amaury. Pero también las flores en el corazón de uno…
Alicia. Precioso, no, pero precioso. Él era.., tenía cosas muy lindas, muy exquisitas.
Amaury. Alicia, ¿qué ha sentido usted? Yo pensaba: sobre usted han escrito, bueno, (Juan) Marinello, Cintio (Vitier), Fina (García Marruz), Eliseo (Diego), Dulce María Loynaz…, Es que todos los escritores y los más jóvenes, yo recuerdo todos los poemas que le han escrito: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Pablo Armando (Fernández), es que todos…, ¿qué siente uno cuando tantas personas, a quien yo sé que usted también quiere y respeta, la homenajean de esa manera?… Alejo Carpentier.
Alicia. Bueno, es como… uno siente… ¿pero qué tengo que hacer ahora? Porque tengo que hacer algo mejor yo. Yo tengo que superarme, yo tengo que hacer algo mejor, yo tengo que hacer algo bien, yo tengo… Entonces uno no ve lo que ha hecho, sino, uno se pone a mirar qué es lo que tiene que hacer, los pasos que tiene que seguir de ahora en adelante, no lo que ya hizo, ante cosas tan bellas que dicen aquellas personalidades tan importantes y tan lindas.
Amaury. Y que además muchos de ellos, bueno, yo creo, por lo menos de los que le nombré, llegaron a ser sus amigos.
Alicia. Amigos.
Amaury. No solamente eran sus admiradores.
Alicia. Bueno la palabra amigo es muy grande.
Amaury. Es muy grande, es verdad. También la palabra amor es muy grande.
Alicia. Pero es más ligero.
Amaury. ¿Sí?
Alicia. Amigo…, no, eso es muy profundo.
Amaury. ¿Usted cree que la incondicionalidad es absolutamente indispensable en un amigo? Ser incondicional.
Alicia. Un amigo es más grande que todo.
Amaury. ¿Usted cree que ahora se es un poco irresponsable a la hora de decir amigo?
Alicia. No, y besos, todo el mundo se está besando hoy en día.
Amaury. Ah, sí, todo el mundo se besa, pero eso es bonito ¿no?
Hablemos de Laura, de su hija y de sus nietos y sus bisnietos.
Alicia. Bisnietas, dos.
Amaury. Bisnietas. Me ha dicho alguien -y usted me dirá si es verdad o no-, alguien me comentó que los fines de semana son para ellos. Que usted se los dedica a ellos ¿es cierto?
Alicia. No.
Amaury. Cuando está de viaje no, por supuesto.
Alicia. No, no, pero yo las veo, cuando puedo, cuando están aquí, porque una está en los Estados Unidos. La otra ya está aquí con Laurita. Ahora está en Camagüey, con la otra abuela, que es Camila. Y la otra, Carmen. Las quiero mucho y son mis nietas. Ellas me dicen “bis”.
Amaury. ¿Qué le parece el trabajo que ha hecho su hija Laura al frente de su compañía?
Alicia. Ella trabaja muchísimo y se empeña mucho en ese trabajo y trata de hacerlo por su lado. Ella no quiere ser la hija de mamá o de papá, o que digan… Ella quiere hacer algo por ella. Ella quiere ser independiente. Que sea independiente. Desde luego que tiene a mamá al lado ¿sabe? En cualquier momento ella sabe que tiene a mamá.
Amaury. Claro, la hija de mamá. Usted siempre será su mamá y ella siempre será su hija.
Alicia. Sí, cómo no.
Amaury. ¿Qué sueños le faltan por cumplir, Alicia?
Alicia. Yo estoy empezando a bailar ¿qué le parece?
Amaury. No, yo estoy… mire, usted es… usted es un hechizo. Usted es una fuerza de la naturaleza. Nadie se puede comparar con usted, el que se compare con usted está loco, o sea, puede seguirla como ejemplo, pero esa fuerza, ese deseo de vivir, esas ganas de seguir adelante, ese estar siempre presente, mire, usted me perdona, y que me perdonen los televidentes, si quieren pensar que estoy adulando. Sí, estoy adulando a Alicia Alonso y me siento muy honrado también de eso. Por eso le preguntaba: ¿Qué sueño le falta por cumplir a Alicia?
Alicia. ¡Ay, tantos! Yo quisiera hacer más ballets. Tengo la idea de otros ballets, otras historias grandes, muy grandes. Quisiera visitar otros países, me faltan algunos. Tengo muchos deseos de ir al África, no he estado en África. He estado en el mundo entero y no he estado en África. Y quiero seguir viendo cómo avanza todo. Quiero seguir viviendo, quiero ser parte de la vida, quiero ser parte de la vida, de esta tierra, ahora.
Amaury. El otro día yo pensaba, yo estaba en Cienfuegos. Yo hago siempre una pregunta, casi siempre, vinculada con Cuba, con el amor a Cuba; y me preguntaron, en una entrevista en Cienfuegos, como yo la hago en el programa, me dijeron: Amaury ¿y para ti qué es Cuba?, la misma pregunta que yo hago y entre las cosas que dije, fue: Cuba es Alicia Alonso. Yo pudiera decir: amo a Cuba y es como amar a Alicia Alonso. Amo a Alicia Alonso y es como amar a Cuba.
Alicia. ¡Ay, por favor! Eso es bellísimo, pero eso es demasiado, es demasiado. ¿Usted se da cuenta lo grande que es Cuba?
Amaury. Y también me doy cuenta lo grande que es usted.
Alicia. Se acabó la entrevista, se acabó, ya.
Amaury. (risas) Está bien. Se acabó la entrevista. La voy a terminar con una canción. ¿Se acuerda que le hice una canción?
Alicia. Sí.
Amaury. Bueno, yo quiero entonces terminar la entrevista regalándole esa canción. Aquí tengo mi guitarra, la he traído, se la voy a cantar, ¿se acuerda que se llama Quisiera ser el viento?
Alicia. Quisiera ser el viento.
Amaury. Pedro ya se la sabe, me han dicho. A ver si se la canta.
Alicia. ¿Pedro?, ¿Pedro Simón?
Amaury. Sí, Pedro se la sabe.
Alicia. A él le encanta.
(Amaury le canta Quisiera ser el viento)
QUISIERA SER EL VIENTO
Quisiera ser el viento
que su espacio reclama
quisiera ser el viento
cuando se le derrama
quisiera ser el viento
cuando se encima y canta.
Quisiera ser el viento
que a su paso declama
quisiera ser el viento
que le fascina y habla
quisiera ser el viento,
podría ser la llama …
… Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla.
Quisiera ser el viento
que la compulsa y alza
quisiera ser el viento
para desamarrarla
quisiera ser el viento,
podría ser la jaula …
Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla
pero quiero ser viento
y enamorarla.
Amaury. Felicidades Alicia, muchas felicidades. Le beso las manos. Llego hasta usted. Muchas gracias, señora mía.
Alicia. ¡Ay, qué lindo ha estado eso! ¡Qué lindo!
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lunes, 20 de diciembre de 2010
Post mienten

(Softcrack)
Raúl San Miguel
Foto: Imagen tomada de la Internet
Según refleja un cable confidencial redactado por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, se confirma que, en noviembre 2006, la misión estadounidense organizó una reunión con "jóvenes opositores" de toda Cuba para mostrarles un documental sobre el derrocamiento de Slodoban Milosevic en Yugoslavia (ahora Serbia) con la intención de facilitar un movimiento similar contra el gobierno cubano.
Así lo refleja en su artículo la abogada y periodista (de origen estadounidense) Eva Golinger, “el documental, "Derrocando a un Dictador", fue realizada por una productora estadounidense estrechamente vinculada con el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. La obra se trata de como un grupo de jóvenes financiados y entrenados por las agencias de Washington y otros organismos internacionales, como el Instituto Sociedad Abierta del billonario húngaro George Soros, lograron derrotar al entonces jefe de estado de Yugoslavia a través de una estrategia de "golpe suave". Los jóvenes fueron agrupados en una organización llamada "OTPOR" (Resistencia) que, siguiendo los lineamientos e instrucciones de varias agencias e institutos estadounidenses, como el Instituto Albert Einstein de Gene Sharp, el Centro Internacional para el Conflicto No Violento (ICNC) de Peter Ackerman y Jack Duvall, Freedom House, la USAID, la NED y el Instituto Republicano Internacional, ejecutaron una serie de acciones y mobilizaciones de calle para promover un estado de desestabilización permanente y provocar la "represión" del estado.

”Según la estrategia del golpe suave, que también se ha llamado "una revolución de colores", los jóvenes, bajo la bandera de la "no violencia" y empleando logo-tipos y tácticas de marketing que atraen a la juventud, fomentan pequeños disturbios en la calle para crear un ámbito permanente de inestabilidad y caos. Luego, atrayendo a la atención de los medios internacionales, los jóvenes guiados por las agencias de Washington, provocan la represión del estado (a través de actos violentos o ilegales), que luego es proyectada a través de la prensa como una violación de los derechos humanos y utilizada para justificar cualquier acción contra el gobierno.
”La estrategia del golpe suave tuvo éxito en Yugoslavia (Serbia) contra Milosevic en 2000, y luego fue utilizado en Georgia (Revolución de las Rosas 2003), Ucrania (Revolución Naranja 2004) y Kyrgyzstan (Revolución de los Tulipanes 2005) para debilitar al poder de los gobiernos socialistas o aliados de Rusia en esos países. Aunque la estrategia del golpe suave fue exitosa en su momento en todos estos casos, con la excepción de Serbia, se ha revertido durante los últimos años. En Ucrania, por ejemplo, el mismo presidente que fue derrocado con esta estrategia en 2004, Viktor Yanukovych, ganó la presidencia de nuevo en 2010 luego de que la "Revolución Naranja" fue desenmascarada como una táctica de Washington para instalar un gobierno títere en ese país”.

El trabajo de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos _ con el objetivo de reclutar a los jóvenes (de las naciones consideradas enemigas o contrarias a los propósitos expansionistas de Washington)_ no es algo nuevo. En toda la historia de los golpes de estado realizados en América Latina, detrás estuvo la mano de la CIA y, por supuesto, el trabajo sistemático de estas agencias de inteligencia para captar a los jóvenes; de acuerdo a estudios previos de comportamiento, precedentes histórico-sociales: conflictos, diferencias de origen étnico, regionales, entre otros factores de interés político.
En Cuba ese trabajo de zapa, logró crear situaciones de tensión entre el Estado y las representaciones religiosas, específicamente de la Iglesia Católica, en los primeros años de la Revolución. Incluso, el hecho más evidente resultó la Operación Peter Pan, cuyo propósito es harto divulgado. Incluso, algunos de los principales representantes de la mafia cubano-americana forman parte de aquella “operación”. Los ejemplos, son elocuentes.
No es difícil entender el por qué y cómo se fabrica un personaje a través de los medios de prensa occidentales con el objetivo de crear una imagen política en los llamados jóvenes disidentes en cualquier país considerado enemigo de la “democracia” estadounidense. Tampoco lo es entender las vías empleadas, solo basta conocer “la ruta del dinero”. Existen programas, becas, financiamiento; toda una estructura concebida para facilitar el trabajo de minado como lograron hacerlo en las naciones que integraban a la Europa Socialista del Este.
No quisiera poner ejemplos de cómo se logra activar a estas marionetas. En una ocasión, en este blog, escribí el artículo: “Palabras sin golpes”. Me refería a los profundos lazos históricos y de identidad que fundamentan los elementos de la cubana en la forja de una nación. Por supuesto, considerar a los jóvenes como parte de los objetivos de penetración de los servicios de inteligencia es un asunto priorizado. En el caso cubano el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno norteamericano no solo incentiva las carencias de recursos materiales, sino que también propone crear el malestar en la población y, en consecuencia, una actitud de oposición que se alimenta, en casos bien probados, con financiamiento directo en dinero o en especie (las llamadas jabitas entregadas por la SINA y que ahora se incrementa con la llegada del fin de año).
En cuanto al título de este trabajo, me tomé la libertad de hacer un juego de palabras. Primero el “Post” que significa después, pero también es utilizado (en mi caso) como una referencia a la prensa norteamericana (no especifico, advierto porque se usa en varios de sus diarios) y, en el entreparéntesis, la palabra: “Softcrack”, como “droga suave”, o sea (como decimos los cubanos) “empujarle o meterle la píldora”, a quien puedan con el mismo objetivo: embrutecer los sentidos y crear una total dependencia o adicción a una forma de comportamiento social consumista (sociedad de mercado), asumir _como propios y no importados_ aquellos elementos (gráficos o de conducta) que responden a los mecanismos de penetración de los servicios de inteligencia para lograr las bases (de nuevos mercenarios) en contra de la Revolución.
La tragedia de Elián González, en la foto, devino en un fuerte puente de solidaridad (sin precedentes)entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos.
domingo, 19 de diciembre de 2010
El convidado de piedra
Raúl San Miguel
Foto: Tomada de la Internet
Hace unos día compartía algunos criterios relacionados con la persistencia de la política hostil del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, y su estrategia para destruir nuestra Revolución, mediante todas las formas posibles: desde el magnicidio hasta los sabotajes y otros actos criminales realizados por mercenarios y agentes de sus servicios de inteligencia como es el caso de las bombas colocadas en instalaciones turísticas y la criminal destrucción, en pleno vuelo, de un avión de pasajeros con 73 personas a bordo el 6 de octubre de 1976.
Decía, a mis colegas, que todo el movimiento mediático de las transnacionales de la información pretende encubrir, en una imagen “patriótica” a terroristas confesos como Orlando Bosh y Luis Clemente Posada Carriles. Apunté que lo hacen en medio de las maniobras de la bancada republicana norteamericana para retomar el poder de la administración estadounidense.
Recordé que en los Estados Unidos no existen dos partidos, sino uno: el de los círculos del poder que reparten (a mitades) las tajadas multimillonarias que reciben como beneficios directos de las medidas aplicadas por cualquiera de las tendencias (partidos) administrativas en la Casa Blanca.
Por supuesto, en un asunto más reciente, no olvidé comentar que fue (precisamente) en el gobierno del ex presidente William Clinton que se aplicaron, contra Cuba, las leyes extraterritoriales: Torricelly, así como la Helms-Burton. Ahora, el señor Clinton, se ha convertido en un personaje de la política exterior estadounidense a través de la fundación que lleva el apellido de su clan. Es por eso que quisiera adjuntar esta reflexión del líder histórico de la Revolución cubana que bien pudiera, en el caso de Haití, haberse denominado: “El convidado de piedra”.

"Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.
Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su "enviado especial" en Haití.
Clinton —que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush— por ridículos celos políticos impidió que el ex presidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.
Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.
Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.
Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.
Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.
La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.
Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:
"El ex presidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.
"El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.
"Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra "Médicos sin Fronteras", donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.
"En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’."
Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:
"‘Comparto su frustración...’."
"... cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.
"Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11."
Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.
Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por "Médicos sin Fronteras" han sido tratadas 100 mil personas.
En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por "Médicos sin Fronteras".
Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.
Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi 10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.
Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.
Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.
Como ella indicó: "Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno."
Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.
En el día de ayer (se refiere al momento en que fuer publicado este artículo en Cubadebate y otros medios nacionales cubanos) se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%".
Foto: Tomada de la Internet
Hace unos día compartía algunos criterios relacionados con la persistencia de la política hostil del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, y su estrategia para destruir nuestra Revolución, mediante todas las formas posibles: desde el magnicidio hasta los sabotajes y otros actos criminales realizados por mercenarios y agentes de sus servicios de inteligencia como es el caso de las bombas colocadas en instalaciones turísticas y la criminal destrucción, en pleno vuelo, de un avión de pasajeros con 73 personas a bordo el 6 de octubre de 1976.
Decía, a mis colegas, que todo el movimiento mediático de las transnacionales de la información pretende encubrir, en una imagen “patriótica” a terroristas confesos como Orlando Bosh y Luis Clemente Posada Carriles. Apunté que lo hacen en medio de las maniobras de la bancada republicana norteamericana para retomar el poder de la administración estadounidense.
Recordé que en los Estados Unidos no existen dos partidos, sino uno: el de los círculos del poder que reparten (a mitades) las tajadas multimillonarias que reciben como beneficios directos de las medidas aplicadas por cualquiera de las tendencias (partidos) administrativas en la Casa Blanca.
Por supuesto, en un asunto más reciente, no olvidé comentar que fue (precisamente) en el gobierno del ex presidente William Clinton que se aplicaron, contra Cuba, las leyes extraterritoriales: Torricelly, así como la Helms-Burton. Ahora, el señor Clinton, se ha convertido en un personaje de la política exterior estadounidense a través de la fundación que lleva el apellido de su clan. Es por eso que quisiera adjuntar esta reflexión del líder histórico de la Revolución cubana que bien pudiera, en el caso de Haití, haberse denominado: “El convidado de piedra”.

"Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.
Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su "enviado especial" en Haití.
Clinton —que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush— por ridículos celos políticos impidió que el ex presidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.
Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.
Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.
Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.
Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.
La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.
Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:
"El ex presidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.
"El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.
"Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra "Médicos sin Fronteras", donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.
"En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’."
Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:
"‘Comparto su frustración...’."
"... cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.
"Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11."
Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.
Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por "Médicos sin Fronteras" han sido tratadas 100 mil personas.
En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por "Médicos sin Fronteras".
Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.
Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi 10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.
Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.
Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.
Como ella indicó: "Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno."
Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.
En el día de ayer (se refiere al momento en que fuer publicado este artículo en Cubadebate y otros medios nacionales cubanos) se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%".
jueves, 16 de diciembre de 2010
Babalú Ayé

Raúl San Miguel
Detrás de los rostros se advierte la esperanza. Miles de personas acuden cada víspera de la celebración del Día de San Lázaro, Babalú Ayé (en Yoruba) al “Rincón”, conocido como el hospital (leprosorio) ubicado en Santiago de las Vegas, a 20 minutos de la capital cubana.
Lo importante de esta celebración es el arraigo dentro de la religión practicada por millones de cubanos y en especial la creencia en este santo al cual se le ofrecen diferentes ofrendas que llevan, en algunos casos, del martirio del cuerpo y del alma en señal de agradecimiento por la concesión de un “milagro” del cual están eternamente agradecidos.
Es San Lázaro o Babalú Ayé, uno de los orischas más respetados en el Panteón Yoruba. Nadie le menciona por azar. La historia está preñada de anécdotas que son contadas de boca en boca como parte de la cultura tradicional popular. Sin embargo, este año existen mayores motivaciones y esperanzas. Los cubanos aprendimos a compartir el deseo de obtener la felicidad individual y familiar con los destinos del propio país.
Precisamente, en estos momentos, que se sesiona la Asamblea Nacional (Parlamento Cubano) y se discuten temas importantes para el futuro del país, la gente del pueblo ha decidido compartir la fe, desear un buen año 2011, donde las esperanzas de una vida mejor tiene aristas en la reconciliación, el perdón y el restablecimiento del puente comunicativo que aleja a las personas, convoca al egoísmo y a las guerras.
Desde las páginas de este blog, le dedico mis mejores votos a todas las cubanas y cubanos que se encuentran fuera de la Patria, a los que no podrán regresar hasta que no cambien los tiempos y desaparezcan las diferencias sembradas en el odio, a los que tienen fe y la manifiestan tendiendo la mano, compartiendo el pan de cada día o, sencillamente, con un saludo. “I bború, ibború, in boya, in boya, inbó che ché”.
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Raúl San Miguel
Fotos: Tomadas de Cubadebate
Ningún productor, en ninguna economía del mundo, de cualquier sistema político o social, puede prescindir de la información relacionada con el mercado donde se cotizan estos valores. Precisamente, en mi criterio, una de las deficiencias de muchos empresarios cubanos ha sido por el desconocimiento de las fluctuaciones de precios en las bolsas internacionales y en consecuencia el país debe asumir pérdidas millonarias por estos errores.
Desde mi punto de vista, reitero, he tenido la oportunidad de entrevistar a directivos de empresas que requieren de (prácticamente) todo su consejo de dirección en el momento que se le formulan preguntas relacionadas con las finanzas y la economía de sus entidades. Otras veces, lamentablemente, los periodistas asumimos la “traducción” de una pirámide de cifras y por cientos que ofrecen una imagen rosada de estos productores en las páginas de los periódicos, la radio y la televisión.
Es cierto que durante casi medio siglo hemos resistido las embestidas del genocida bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos (en todas sus administraciones hasta la fecha), pero también hemos sido responsables por considerar la necesidad de mantener algunos cuadros de dirección empresarial (en otros puestos de dirección) después de cometer errores incompatibles con los propósitos de una producción, entiéndase falta de exigencia, control, disciplina tecnológica, gastos que elevan el costo de los productos, objetivos que no se cumplen y un sinnúmeros de otras tantas ineficiencias.

Durante la sesión del Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en relación con los Resultados económicos del año 2010 y propuesta de plan para el 2011, así como la actualización de la política tributaria; elmiembro del Consejo de Estado, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, informó de un crecimiento considerable de las exportaciones (41,5%) y aseguró: “Lo que pasa es que aun cuando crecen (se refiere a estas exportaciones) se quedan por debajo del plan”.
Seguidamente argumentó: “Aquí hay un elemento que es importante discutir (en el Parlamento Cubano) (…) hubo productos exportables nuestros cuyos precios tuvieron un comportamiento en el mercado mundial por encima de lo que previmos en el plan; sin embargo, las producciones físicas no se lograron, entiéndase el níquel, que lo planificamos a 14 400 dólares por tonelada y el precio promedio del níquel va a dar por encima de 20 000 dólares por toneladas. ¿Qué significa esto? Que aun cuando los precios fueron favorables en comparación con lo que previmos en el plan, al incumplirse las producciones físicas hubo ingresos adicionales que nosotros no pudimos lograr, y es bueno también que se conozca. Eso nos costó 120 millones”.
“También hubo un producto que tuvo un precio promedio muy por encima de lo que previmos en el plan, que fue el caso de la tonelada de azúcar o la libra, como lo queramos poner, y al producirse un incumplimiento importante de la producción de azúcar exportable tampoco pudimos aprovechar la coyuntura de que en el mercado los precios estaban por encima de lo que nosotros planificamos. Y en el caso del incumplimiento de la exportación de azúcar no nos permitió obtener en el orden de 60 a 65 millones de dólares, si hubiésemos cumplido con la producción física que habíamos diseñado en el plan”.
Seguidamente hizo un llamado para (el próximo año 2011) el país pueda “concentrarse en los compromisos de exportación que tienen todos los organismos”. Apuntó: “No es correcto que nosotros no podamos aprovechar e incumplamos las producciones físicas en el plan, aun cuando los precios del mercado internacional son favorables”.
La advertencia del titular de Economía y Planificación no puede verse _ ante el debate nacional del Proyecto de Lineamientos para la Economía Nacional _, como una cuestión que no puede reiterarse. El propio Murillo lo explicaba: “Un incumplimiento de la producción física sobre un crecimiento de los precios en el mercado internacional denota un síntoma de poca previsión en la economía para estar preparado y poder aprovechar las coyunturas que ocurren en un momento determinado”.
Incluso, deja claro que “nos falta análisis (…) en la conducción de la economía, y esto es válido para todos los organismos y para todos los que tienen que ver con sus compromisos productivos, fundamentalmente los compromisos de exportación. Porque podremos tener mucha administración de la divisa (moneda convertible de uso internacional), mucha renegociación de la deuda (contraída con socios comerciales y favorecida por la posición solidaria de algunos gobiernos con relación a Cuba); pero si no cumplimos con los ingresos, las posibilidades de seguir administrando eso cada vez se van limitando más”.
La discusión de este tema en la Asamblea Nacional (Parlamento Cubano) es necesaria, como también urge tener en cuenta que los errores de dirección empresarial han sido discutidos durante décadas y es imprescindible erradicarlos. Disponemos de las condiciones necesarias para lograr este reto. Se trata de un país políticamente estable, con un alto nivel de instrucción y preparación profesional en su población, que dispone de centros científicos de prestigio internacional, de técnicos que han dado muestra de su potencial en el desarrollo de diferentes sectores de la economía y los servicios. Esa es una insoslayable realidad.
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