domingo, 24 de octubre de 2010

Homeopatía: Medicina del siglo XXI

Hace apenas una hora viajaba junto al doctor Osmany Hernández Llerena, autor del artículo que publico en mi blog. Conversábamos de asuntos diferentes y, por supuesto, caímos en el tema de la medicina en Cuba y las aplicaciones de los métodos conocidos por naturales o tradicionales. Recordó la importancia de la homeopatía y sus potencialidades reales. Es por eso que coincidí en compartirlo con mis lectores.

Por: OSMANI HERNÁNDEZ LLERENA*

Foto: Samuel Ponce

CUANDO el doctor Samuel Christian Friedrich Hahnemann (Alemania 1755-1843) ideó un procedimiento médico basado en la aplicación de una sustancia capaz de provocar un conjunto de síntomas patológicos en un hombre sano _para prevenir y crear anticuerpos ante una enfermedad_ no podía imaginar que varios siglos después especialistas de todo el mundo lo utilizarían.
El método se apoya en la ley de semejanza, del filósofo y médico griego Hipócrates. Para demostrarlo experimentó, sobre sí mismo, con la quina y dedujo que si en una dosis alta, provocaba las señales de malaria, al disminuirla podría curar los mismos síntomas en una persona enferma. De ahí la importancia histórica para los homeópatas del remedio quina, basado en la corteza del Perú: primera sustancia que Hahnemann comprobó en su propio cuerpo.

VENTAJAS DE LA HOMEOPATÍA

Es una terapéutica libre de iatrogenia ya que al ser un método no invasivo, elimina las reacciones adversas que tantas desventajas provocan los métodos convencionales. A escala mundial el 2 al 6 por ciento de los ingresos hospitalarios son provocados por reacciones adversas a medicamentos alopáticos.

Los medicamentos homeopáticos son baratos y de simple administración. Además se emplean para obtener curaciones verdaderas, no supresiones.
El 80 por ciento de la consulta diaria en el mundo se cubre con homeopatía y el enfermo se trata de manera totalmente individualizada.

La curación se logra mediante la activación de los mecanismos corporales de defensa. No obstante, para garantizar su eficacia se necesita un diagnóstico más completo que los realizados habitualmente, lo que conducen a una mejor curación.

No solamente se tiene en cuenta la salud corporal, sino que se valora el estado ambiental, emocional, laboral, cultural, familiar y genético. Estos elementos permiten realizar una historia clínica completa de las causas reales de la enfermedad por lo cual el tratamiento es más certero.


El Estado cubano realiza importantes inversiones en tecnologías de avanzada y medios técnicos aplicados a la Salud Pública, pero estos equipos cuestan hasta cinco o más veces su verdadero precio en el mercado internacional debido al bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos que impide, incluso, la compra a filiales ubicadas en paises fuera de su territorio continental. En otras ocasiones, la persecusión es tan férrea que compran las empresas que importan equipos a Cuba. Es por eso que resulta tan importante aplicar variantes que no excluyen la llamada medicina convencional que se realiza, en forma gratuita, a todas las personas en el país. En la foto un ejemplo de estas inversiones, en el policlínico comunitario del Consejo Popular Aguacate, en el municipio Madruga, provincia La Habana.

En el caso de la Homeopatía, la relación médico–paciente es más completa, ya que se analiza conjuntamente el cuerpo y la psiquis. Además se elimina con ello el problema de que un mismo paciente le trate diferentes médicos, con opiniones diferentes.

Algunas personas no responden a esta terapéutica por causas desconocidas. Otros presentan afecciones con síntomas que ponen la vida en peligro y requieren un tratamiento rápido.
Se deben tener en cuenta aquellas patologías que requieren intervención quirúrgica y aquellas tratadas debido a cambios en la nutrición, estilo de vida.
El médico homeópata debe de saber cuándo conviene una asistencia convencional, cuándo asistir a un especialista determinado. El peligro no lo introduce la homeopatía, sino quienes se aferran equivocadamente a ella.

LA HOMEOPATÍA EN CUBA

Se le atribuye al doctor Juan Antiga y Escobar (1871-1939) una de las personalidades más interesantes de la historia de la medicina cubana, la aplicación, en la Isla, de este sistema.

El doctor Antiga nació en el poblado de Mayajigua, municipio de Yaguajay, actual provincia de Sancti Spíritus, el 23 de agosto de 1871. Miembro de una familia extremadamente pobre, mostró una inteligencia tan notable desde su niñez, que en 1882 obtuvo una beca como alumno pobre del Colegio Belén, de la orden religiosa Compañía de Jesús (Jesuitas) en La Habana donde se concentraba lo más exclusivo de la alta sociedad cubana. Allí completó su enseñanza primaria y se graduó de Bachiller en Artes (en 1886) con un expediente tan brillante que el gobernador de la Isla, don Emilio Callejas e Isasi (1830-1906), le pagó la matrícula en la Facultad de Medicina de la Real y Literaria Universidad de La Habana.

Durante los estudios para lograr la Licenciatura en Medicina (1886-1892) consiguió notas de sobresaliente en 25 asignaturas, 24 premios ordinarios de primera clase, una mención honorífica y el Premio Extraordinario en dicho grado. En el año del doctorado en medicina (1892-1893) en cuatro asignaturas logró sobresaliente y premios ordinarios de primera clase en todas y el Premio Extraordinario en el grado.
En sus días de estudiante de anatomía y disección en la Universidad de La Habana ganó por oposición la plaza de Ayudante del Disector Anatómico, la que mantuvo hasta su graduación. Una vez obtenido su título fue nombrado por concurso Catedrático Supernumerario de la Facultad de Medicina, cargo que renunció. Aceptó una propuesta como médico del buque "Ciudad Condal" de la Compañía Trasatlántica Española que daba viajes de La Habana a Veracruz y New York. En esta última ciudad conoció a José Martí, a quién le sirvió de mensajero secreto en alguna de sus actividades revolucionarias.

Conocía perfectamente desde joven el latín, inglés y francés, idiomas a los que agregó más tarde el alemán, ruso y chino cantonés. Estudió música con el profesor Antonio Comas, en La Habana, y llegó a dominar la cítara, antiguo y raro instrumento de difícil ejecución. Su pasión por los deportes lo hizo practicar toda la vida ejercicios calisténicos y esgrima. Fue jugador profesional de pelota en Cuba, México y Estados Unidos. También fue corredor y practicaba salto largo.

Marchó a la península ibérica para continuar sus estudios. Al finalizar fue considerado como el graduado de mejor expediente en todas las universidades del Reino de España. Su expediente, también, es de los más voluminosos pues en él figuran (27) manuscritos de sus 28 trabajos con premios.

Se instala en México (enero de 1896) después de fracasar en el intento para incorporarse al Ejército Libertador como miembro de la expedición comandada por el General de Brigada Enrique Collazo Tejeda (1848-1921) y que naufragó en los cayos de la Florida.

Asentado en el país azteca el canciller Don Ignacio Mariscal (1829-1910) le proporcionó la ciudadanía mexicana y pudo entonces ser nombrado miembro del Consejo Superior de Salubridad para el estudio de la fiebre amarilla y destacado en la villa de Tapachula, Estado de Chiapas, de donde marchó poco después a Guatemala. . En la capital de la hermana república centroamericana ocupó el cargo de Agregado a la Legación Diplomática de México, pero por poco tiempo, pues viajó a El Salvador donde obtuvo comisión de ese gobierno para investigar causa de la enfermedad transmitida por el Aedes aegypti en la población de Atiquizaya.

Legalizó su título de médico en la Legación de España en la capital azteca el 14 de abril de 1896 lo que fue refrendado por el Subsecretario de Relaciones Exteriores dos días después. No tardará en dar a la imprenta su tesis doctoral en medicina, que había publicado tres años antes, (Contribución al estudio del Jequiriti (Abrus precatorius, Lin), Imp. La Moderna, La Habana, 1893, ahora con el título Estudio sobre el Jequiriti, México, 1896.

No volverá a México hasta 1900 donde inmediatamente revalida su título de médico en la Escuela Nacional de Medicina Alopática y entra en contacto con la homeopatía mexicana. Un año después se gradúa de Médico Cirujano Homeópata en la Escuela de Medicina Homeopática de México, D.F., la que se había fundado en 1896.

En 1902 edita su opúsculo Algunas reflexiones sobre la homeopatía, Imp. E. Dublan, México y al siguiente año la Academia de Medicina Homeopática del Estado de Puebla le otorga el título de Profesor de Medicina Homeopática y le nombra profesor de Materia Médica y Terapéutica Homeopática de la Escuela Nacional de Medicina Homeopática de México. Para facilitar su labor docente dio a la imprenta sus Apuntes de Materia Médica y Terapéutica Homeopática, México, 1907. La Academia de Medicina Homeopática de México lo nombró Miembro de Honor en 1905.

En 1909, año de su regreso a Cuba, publica el trabajo: Homeopatía. ¿Es la homeopatía una verdad que los descubrimientos de la ciencia moderna confirman? y casi una década adelante escribió: Historia de la Homeopatía en México, Ed. Arte, La Habana, 1918, que es su gran homenaje de agradecimiento a las ciencias médicas mexicanas.
En 1896 fue profesor de Patología en la Universidad Libre de El Salvador. En La Habana formó parte del Grupo Minorista, importante asociación de jóvenes intelectuales, él era el de mayor edad, que dejó profunda huella en la cultura y en la vida política cubanas en los años de la década de 1920. Entre los muchos cargos que desempeñó no podemos dejar de citar los de: Secretario del Trabajo, el primero que lo ocupó en Cuba; Embajador Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Suiza; Delegado Permanente ante la Liga de las Naciones y al morir en La Habana el 9 de febrero de 1939, de hemorragia cerebral, era Embajador Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Francia.

En vida del doctor Antiga su gran amigo y biógrafo, el doctor José A. Fernández de Castro, publicó en tres tomos sus Escritos Políticos y Sociales (Talleres Espasa Calpe S.A, Madrid, 1927,1930 y 1931), con prólogos los dos primeros del propio Fernández de Castro y el tercero del gran ensayista y poeta cubano doctor Juan Marinello Vidaurreta (1898-1977). En ellos se recogen 128 de sus trabajos y 63 cartas de destacados intelectuales cubanos y latinoamericanos con opiniones sobre el doctor Antiga.

El Doctor Osmani Hernández Llerena, es médico acupunturista y diplomado en Homeopatía

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