lunes, 8 de noviembre de 2010

La unidad es nuestra arma estratégica fundamental



Raúl San Miguel

Foto: Ismael Francisco

Así definió el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la forma en que se proyecta la estrategia de las relaciones de Cuba dentro del ALBA, a propósito de la revisión de los convenios Cuba-Venezuela.
Raúl señaló que, en 2011, celebraremos la Conferencia Nacional relacionada con el tema único que se discutirá en el Congreso del Partido que tendrá lugar en el mes de abril de 2011, y “en el cual analizaremos como asunto central la Batalla Económica”. Seguidamente destacó que “habíamos decidido realizar una Conferencia Nacional (consulta popular) antes del Congreso partidista, pero los acontecimientos (se refiere a la aplicación de medidas internas para enfrentar la crisis económica internacional provocada por el imperialismo) nos obligaron a cambiar el orden de celebración para estos eventos.
Informó que la Conferencia permitirá debatir cuestiones fundamentales para los nuevos lineamientos en el trabajo del Partido Comunista de Cuba.
El Presidente cubano agregó que previo a esta Conferencia se discutirán cuestiones relacionadas con el tema económico, de forma abierta como siempre ha tenido la Revolución en las consultas con los dirigentes de organizaciones de masas y el pueblo.
Señaló que Fidel había recibido el primer ejemplar del documento rector para el debate en el Congreso del Partido y de esta Conferencia Nacional; y el Presidente Hugo Chávez Frías, el segundo. Seguidamente cedió la palabra al mandatario venezolano y ratificó que también será distribuido entre los periodistas cubanos y los acreditados de agencias extranjeras con el objetivo de que puedan analizar, en detalle, el contenido.

“Sabemos que Cuba tiene mucho petróleo”, afirmó el Presidente venezolano Hugo Chávez en relación con los estudios realizados en los yacimientos petrolíferos que supone se encuentre en áreas marítimas de Cuba, durante su intervención en el encuentro realizado a propósito de la revisión de los convenios Cuba-Venezuela, definido como el paso necesario para la concreción de un Convenio Integral 2010-2020.

De buen humor el mandatario venezolano, destacó que “Fidel tiene cálculos aproximados y muy cercanos” al contenido neto de estos yacimientos. Seguidamente advirtió que no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que los norteamericanos realizan perforaciones en cuadrantes cercanos a los bolsos subterráneos ubicados dentro del espacio marítimo de Cuba.

Más adelante ofreció sus argumentos acerca de esta integración que debe ir “más allá de las diferencias políticas están las necesidades geopolíticas de las naciones de nuestra región”, reafirmó Chávez y agrego que “si estas relaciones (de cooperación) se consolidan entre países amigos, el resultado es mucho mejor. Más adelante destacó que lo importante es, precisamente, lograr la unidad entre nuestros pueblos.

Agregó que la Revolución Bolivariana nació de los estertores de la nación de Bolívar agonizante por los problemas creados por las oligarquías corruptas al servicio del imperio. "Estamos obligados a consolidar esta unidad y seguir avanzando", destacó al referirse a la derrota de los soldados del imperio que se encuentran dislocados en las guerras de rapiña en Iraq y Afganistán.

Cuba: Estado de derechos (IV) final

Raúl San Miguel

Foto: Lucrecia Cruz Valcárcel

Siempre he considerado que el estado de opinión es un derecho de la condición del hombre como ser social y también una norma que establece el principio de la paz entre los seres humanos. No obstante, pensar diferente nos hace (precisamente) diferentes. Es por eso que mi último comentario de esta polémica serie (por el título, no por su contenido que es público y se puede bajar de la internet _me refiero a las primeras leyes adoptadas por el gobierno revolucionario en Cuba) que no pasó por alto entre algunos de los visitantes de este sitio. Así que lo dedico, este artículo en especial, a “Pepe el cojo”, y me hace reír este nombre porque me recuerda el estribillo de una criollísima canción popular cubana de hace unas décadas.

Por supuesto, cumplo mi deseo, mi derecho y libertad para decir lo que pienso al cerrar esta serie de cuatro artículos relacionados con el título que provocó la reacción de paloma12000@hotmail.com y de lo cual me siento realmente satisfecho y sin rencores.

Estoy de acuerdo con los términos empleados para responderme. Solo utilizó una palabra y la repitió tres veces. ¿La compartimos Pepe?, pues sí, respetemos ese derecho que tengo de responder. La palabra repetida (quizá por respeto y eso lo considero positivo, ante la opción de colocar epítetos más fuertes) fue: “basura, basura, basura”. Dicho esto continúo y cierro este capítulo.

En una Nota del 12 de junio de 1959, del gobierno norteamericano a Cuba, se expresa:

“Los EEUU reconocen que, según el Derecho Internacional, un Estado tiene la facultad de expropiar dentro de su territorio para propósitos públicos y en ausencia de disposiciones contractuales o cualquier otro acuerdo en sentido contrario; sin embargo, este derecho debe ir acompañado de la obligación correspondiente por parte de un Estado, de que esa expropiación llevará consigo el pago de una pronta, adecuada y efectiva compensación”

La segunda de ellas es la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso “Sabbatino versus Banco Nacional de Cuba ” en 1964, donde se afirma que: “a pesar de lo gravoso que pueda ser para la norma pública de este país y a los Estados que lo integran una expropiación de esta índole, llegamos a la conclusión de que mejor se sirve el interés nacional como al progreso hacia la finalidad de que rija el derecho internacional entre las naciones, manteniendo intacta la doctrina del Acto del Poder Soberano, para que en este caso reine su aplicación”.

La enmienda Hickenlooper incluida en la Ley de Ayuda al Exterior, de octubre de 1966, no pudo revocar o anular los efectos ya consumados por el acto unilateral mencionado, que se había consolidado en sus efectos jurídicos dos años antes.

Las interpretaciones que pudieran atribuirse a la mencionada Nota Diplomática, podrían consistir en las siguientes: por una parte, y ateniéndonos a la letra y significado jurídico inmediato del texto, podría decirse que se trata del reconocimiento de un derecho a expropiar, por parte de la República de Cuba, articulado a una obligación complementaria que implicaría pagar una indemnización en los términos expuestos.

El ejercicio de este derecho implica la facultad de nacionalizar, por razones de interés público, lo que lleva consigo lo accesorio, es decir las modalidades del pago de la indemnización. Por otra parte, el desconocimiento de la validez de un acto soberano de un Estado, se pretende fundamentar en una supuesta norma consuetudinaria de Derecho Internacional Público como es el de la obligación de una indemnización “pronta, adecuada y efectiva”, que no ha constituido otra cosa que una pretensión política unilateral de los Estados Unidos y otros Estados occidentales alineados con esa política. Norma desvirtuada por una práctica general de signo contrario que adoptaron los mismos Estados, como ha ocurrido en el caso de las expropiaciones que siguieron en las décadas siguientes al fin de la 11 Guerra Mundial en Europa Oriental, África, Asia y América Latina.

También está en contradicción con una norma consuetudinaria de Derecho Internacional Público que, con efecto retroactivo hacia el año 1952, ha reconocido la Comunidad Internacional en el seno de la Organización de Naciones Unidas, mediante la Resolución 1803 de la Asamblea General aludida en el curso de este análisis. A esto, habría que agregar que, con o sin la mencionada Resolución, la exigencia de una indemnización en los términos planteados por el documento estadounidense traduce una violación de la obligación, por parte de los Estados Unidos, de respeto a la soberanía cubana. En razón de lo expuesto, se debe forzosamente concluir que el reconocimiento de un derecho cuyo nacimiento pretenda someterse a la realización de una condición que resulta ser de cumplimiento imposible, en términos jurídicos, por su inconformidad con la obligación de respeto a la soberanía estatal, tiene el carácter de un acto de intervención y significa el desconocimiento de una norma consuetudinaria internacional en vigor, por lo cual debe reputarse como un reconocimiento puro y simple”.

Realmente y desde sus primeros pasos ha sido una voluntad del Gobierno cubano, después de enero de 1959, establecer las bases jurídicas imprescindibles para corresponder a una Constitución como la que disponemos en la actualidad los residentes en la Isla.

Precisamente esta es una de las causas que impiden (en mi criterio) la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Me refiero a los derechos constitucionales establecidos para responder a una soberanía económica e independencia política verdaderas.

Los actuales cambios que se producen en el panorama nacional cubano son visibles para el mundo, pero sobre todo responden al derecho constitucional de tomar decisiones que favorezcan a los cubanos, sin intervenciones foráneas (de ningún tipo) y sin lesionar los compromisos de convivencia pacífica con otros Estados.

No existe, en la Constitución de la República de Cuba, ninguna ley extraterritorial. Tenemos, entonces, el derecho a defender este importante documento que nos identifica y representa como un derecho más a la libertad plena del hombre, como escribiera nuestro José Martí.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Ser (in) diferente?

Raúl San Miguel

Fotos: Tomadas de la Internet

¿Ser o no ser diferentes? La cuestión relacionada con el dilema fundamental shakespereano emerge en cada una de las disyuntivas que enfrentamos como seres sociales. Específicamente, en este comentario, retomo un asunto polémico en cualquier sociedad y nación: los gays.
¿Qué los hace diferentes a otros individuos o grupos sociales? Por supuesto, nada. Esa sería mi respuesta. Sin embargo, considero que al abordarse el asunto de una relación homosexual, en las telenovelas cubanas, se tiende a exagerar la descripción de los personajes, cuando o a través de los cuales se pretende caracterizar la posición asumida (por estos individuos) con respecto a nuestra sociedad o viceversa. De ahí que considero que, si bien es necesario incluir estos personajes _ porque forman parte de nuestras vidas (como seres sociales) _, irse al otro extremo y redundar hasta el morbo los refleja (exactamente) como diferentes.
Pero no solo ocurre en las telenovelas. La vida social también redunda en ejemplos que pudiéramos considerar exagerados. Personas que requieren exhibir su desnudez interior como si fuese necesario o urgente gritar a los cuatro vientos su condición de gays o preferencia por el mismo sexo.



Algunos de mis buenos amigos (biológicamente, hembras y varones) son gays. Por supuesto, respeto la orientación sexual que los define. No la comparto. Asumo mi condición de heterosexual biológica y psíquicamente definido y no los veo como una relación de amistad rara, exótica o exclusiva. En realidad no los trato como extraños. No los hago diferentes.
Recuerdo, en una oportunidad, mi respuesta a la persona que presidía los primeros seminarios acerca de la definición género: hembra o varón al reflejarse en la prensa la participación de “niños y niñas” en determinado hecho que tenía interés periodístico. Llovían las bromas. La redacción del artículo se hacía extremadamente concurrente al tener que insistir en la repetición de “niños y niñas”. No obstante, comprendí que se nace hembra o varón y, después, se asume (con responsabilidad) el derecho a ser hombre o mujer.
Resulta que Mariela Castro Espín, quien dirige el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) www.cenesex.sld.cu, me dijo en broma, durante uno de estos seminarios realizados (San Diego de los Baños, Pinar del Río): “a partir de ahora te invitaré para cubrir algunas actividades como periodista. Puedes considerarte un federado (se refería a ser miembro de la Federación de Mujeres Cubanas)”. Ambos reímos. Mi respuesta fue: “Cuando funden la Federación de Hombres Cubanos, podrás contar con mi apoyo”.
Aquella respuesta machista nos hizo reír, pero sobre todo reflexionar hasta qué punto debía resolverse una cuestión que urgía tenerse en cuenta tanto en los medios de difusión masiva como eventos sociales.
Hace unos días nos referíamos al tema. La causa se relacionaba, directamente, con la posición asumida por un colega reconocido por su capacidad e inteligencia profesional. Una persona a la cual admiro y respeto.
Resulta que su posición ha despertado la polémica en cuanto a los gays. Me refiero a una respuesta que ofreció en este espacio que compartimos millones de personas con el propósito de participar o integrarnos (por voluntad propia) en una red social donde compartimos asuntos diversos y de nuestro interés.
Convertir el asunto en un tema para el debate pudiera funcionar si, en el caso de Cuba, la sociedad no hubiese dado pasos oportunos para evitar confusiones en cuanto a la posición del estado con respecto a los gays.
Sé que este asunto, como el del racismo o rechazo (no institucional) a las personas de la raza negra, no ha sido resuelto en mi país definitivamente. Existe como un fenómeno que tiene un profundo anclaje en nuestra cultura, en los propios orígenes de la formación de una nación. En este sentido deseo apuntar lo siguiente: fueron hombres y mujeres, negras y negros; blancas y blancos, quienes pelearon y dieron sus vidas durante todos estos años (más de un siglo) para concretar la independencia y soberanía política de Cuba. ¿Qué los hizo diferentes, cuando peleaban o compartían los sueños libertarios? ¿Pensaban en desunirse después, cuando triunfaran con las armas y comenzaran a labrar el camino de una verdadera república? La respuesta es obvia. No. Pensaron en compartir y defender sus sueños y el futuro de sus hijos e hijas en una nación verdaderamente independiente.
Hace unos días, en el programa televisivo estelar: Con dos que se quieran basta (dirigido por Amaury Pérez), el cantautor Gerardo Alfonso apuntaba que se trataba de una cuestión cultural el tema relacionado con el racismo no institucional en Cuba. Abordaba, certeramente, con ejemplos el asunto. En mi opinión, lo magistral, resultó no evadir las respuestas que como saetas lanzaba el conductor del espacio. Gerardo fue respetuoso y claro. Comparto la esencia de sus respuestas y aclaro: Con la Revolución se ofreció iguales oportunidades a todos los ciudadanos, sin mediar el credo, raza u orientación sexual. Los tabúes existían, no podrían ser borrados en medio siglo, tampoco la cuestión de las razas y el machismo tropical que nos caracteriza (a hombres y mujeres latinos) podía estar fuera de la polémica. ¿Tendría que crear un espacio para defender el color de mi piel? En mi opinión otros asuntos resultan más urgentes e inmediatos; aunque el asunto no me resulta excluyente. Así lo describo en mi artículo: Balada para mis dos abuelos que publiqué en este blog hace algún tiempo. http://elhabanerochekere.blogspot.com/2010/09/balada-para-mis-dos-abuelos.html
Es normal que se observen parejas, de diferentes razas, caminar por las calles sin que constituya un asombro o un rechazo por la sociedad. Tampoco el tema de los gays es visto como un fenómeno extraterrestre. Sin embargo, y pudiera parecer contradictorio, insistir en tratarlos como diferentes nos hace asumirlos como diferentes. No hace falta que la condición humana esté marcada por sus interioridades sexuales. Soy de la opinión que biológicamente el hombre y la mujer fueron dotados (por la naturaleza) para reproducirse y el diseño de sus cuerpos incluyó la preparación de órganos reproductores diferentes para la procreación de la especie. Es por eso que defiendo, en mi caso, la heterosexualidad.
También considero que la intimidad se comparte en la intimidad. Destapar la “caja de pandora” y caricaturizar, ridiculizar o defender a los gays como ejemplos, en los medios audiovisuales (fundamentalmente) los coloca en la posición de víctimas o de ejemplos que pudieran resultar dañinos, especialmente, a los adolescentes. Es en esta etapa del desarrollo psíquico y biológico de los humanos que se produce el efecto de rechazo, rebeldía, experimentación y toma de referencias que (generalmente) resultan contrarias a lo que esperan los padres.



Dejo claro que no existe el acoso, en Cuba, a las personas porque sean de un credo determinado, raza u orientación sexual. Existen normas de conducta social que están regidas por legislaciones incluidas en la Constitución de nuestro país, como ocurre en otros. Transgredir estas normas de conducta y manifestarse de manera obscena o impropia, de acuerdo con lo establecido en las leyes, es un delito en cualquier nación. Me refiero a personas que buscan, en estos grupos de gays, introducir drogas, ejercer la prostitución o estimular comportamientos que laceran las normas de convivencia social.
Asumir los derechos de los gays no significa que se rompan tabúes de la noche a la mañana. Existen suficientes ejemplos que lo demuestran: metrosexuales y gays se han puesto de moda. En ello influye, por supuesto, la forma en hacemos referencia exagerada en intercambios sociales, en las telenovelas, o nos colocamos en la posición de in-diferentes.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El sonido del tiempo

XXIV Festival de Música Contemporánea

Raúl San Miguel

Foto: Samuel Ponce (Karolina y Luis) y de la Internet

El título de esta crónica _ tomado de un concepto nórdico por el maestro y joven compositor camagüeyano Louis Aguirre_ es una de las formas en que se podría definir, en su conjunto, cada presentación del Festival de Música Contemporánea, que tiene lugar desde el pasado 30 de octubre y concluirá el sábado próximo, con un concierto-clausura dedicado a los grandes maestros del siglo XX en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en la capital. Para esa ocasión será invitado especial el maestro Adriano Ambrosini (Piano, Italia), en presencia de otros reconocidos compositores como: Guido López Gavilán (Cuba), Adriano Galiussi (Italia) y Jean-Yves Bosseur (Francia).



Pero nadie pudiera describir (en una crónica sobre papel) lo ocurrido en el San Francisco de Asís, después de la magistral interpretación de la flautista Karolina Leedo (Dinamarca), asistida por el maestro Aguirre, del cual interpretó una de sus obras, e incluyó las partituras de los reconocidos: Per Nørgård (Dinamarca, 1932) y Thorkell Sigurbjörsson (Islandia, 1938).

De igual forma cautivaron antes el guitarrista Luis Velasco (México), el Trío Croma (Chile), el Quinteto de Viento Ventus Habana y el Coro Polifónico de La Habana, la pianista Liz Mary Díaz Pérez de Alejo (San José de las Lajas), entre otros virtuosos presentes, en una cita que merece un mayor espacio por la dimensión que ocupa en el pentagrama internacional cada una de las joyas que han sido expuestas en diferentes escenarios de Guantánamo y la Capital.

En la foto, junto al maestro Luis Aguirre.

martes, 2 de noviembre de 2010

Todos los golpes conducen a Washington

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

Nuevamente la posición del gobierno de los Estados Unidos resulta sorprendentemente sospechosa en relación con las palabras utilizadas para definir el intento de golpe de estado en Ecuador. Se trata de una posición ambigua. Es cierto que empleo los términos más duros. Lo hago en mi opinión personal. De lo contrario cómo podría interpretarse el despacho de Radio Caracol (en su versión online) al asegurar que Estados Unidos está vigilando los hechos “que el presidente Correa llamó golpe de Estado”. Lean bien, una sola palabra: “llamó”.
Para no dejar dudas (desde mi punto de vista) Phillip Crowley, vocero del departamento de Estado, sostuvo que “el gobierno (norteamericano) está atento a los eventos donde alrededor de 150 tropas (¿podrían definirse tropas al número total que refleja el despacho, en soldados, oficiales, complotados…?) tomaron el aeropuerto de Quito y hombres (¿Cuántos?) de la policía se apoderaron del Congreso ecuatoriano. Ambiguo, sutilmente ambiguo y sutilmente mediática esta declaración de la Casa Blanca. Porque Correa no llamó, sino que denunció la barbarie al igual que lo hicieron, oportunamente, todos los gobiernos sensatos del mundo.
Considero que lo único que puede hacerse (ante hechos de esta magnitud), con justicia y honor, es condenar. No admitir la posibilidad, siquiera, de que se reiteren, en ninguna parte del planeta. No asumir una posición de gendarme: “vigilar” ¿a quiénes vigilan los Estados Unidos? ¿Acaso estos países, fuera de la demarcación de la Unión estadounidense les pertenecen? ¿Con qué vigilan? ¿Con satélites espías, con espías terrestres, desde sus bases militares próximas al territorio ecuatoriano?
No pasarán pocos días para que, una vez más (como ocurrió durante los sucesos que precedieron al golpe de estado en Honduras) aparezca la verdad. Espero no se encuentren involucrados funcionarios norteamericanos y agentes de sus Agencias de Inteligencia alrededor de las principales figuras de la intentona golpista. No hace falta ser mago para saberlo. Espero que la embajada norteamericana en Ecuador no haya tenido un ajetreo inusual por estos días. Es la esencia imperialista pública (está registrada en los diarios, solo basta revisar las declaraciones hegemonistas de los principales figuras en las distintas administraciones en la Casa Blanca), grosera y absurda del vecino gobierno del país del Norte. Algo que no puede ser cambiado por ninguno de los inquilinos en la Oficina Oval, tenga el rostro o el color que tenga.



Al Sur, los sucesos en Quito se precipitan. Los complotados revisaban cada vehículo que salía del hospital donde permanecía ingresado el Presidente Rafael Correa, víctima de una de las bombas lacrimógenas lanzadas y que estalló, según sus propias declaraciones, a escasa distancia de su rostro. El propósito es claro: pretenden secuestrar al mandatario ecuatoriano, asesinarlo o sacarlo del país. En este último caso, resulta un modus operandis que ya fue empleado (lamentablemente con éxito) en Honduras.
En cuanto al resto de las palabras de Crowley no hay dudas de la posición de silencio. En mi caso, recordaría en alusión con este “silencio” en lo que debería ser una proyección de denuncia y no resto seriedad a mis palabras. El pueblo ecuatoriano lo confirmará.

Nota: Cuando escribí este artículo, recién, se apagaban los ecos del terrible tiroteo en derredor del hospital donde se encontraba retenido el presidente constitucional de Ecuador, Rafael Correa, a quien se le intentó deponer con un golpe de estado, el pasado mes de septiembre.