martes, 4 de enero de 2011

Ocaso de un sortilegio y la "transgresión" de la modernidad

Raúl San Miguel



Asistir a la fundación de sendas provincias y dos semanarios es un privilegio. Sobre todo por la expectativa que provocan los cambios, en cualquier dirección: los “a favor” y los “en contra”, pero no es el asunto que me lleva a escribir estas líneas. Se trata de algo más orgánico y ligado a la propia vida profesional. Lo digo por la experiencia acumulada como periodista. Ver fenecer a un bisemanario de casi 24 años, uno de los más jóvenes en Cuba, resulta específicamente difícil para quienes hemos entregado parte de nuestra vida en hacer de esta publicación el reflejo de una provincia que se llamó La Habana.

Quizá no me sentiría tan mal, lo confieso, a no ser porque escuché a una de las especialistas anunciar los nuevos semanarios: Mayabeque y Artemisa, con una disertación “avanzada” en términos modernos de la comunicación social, exactamente con la palabra "transgresión". Tal parece que es un poco chic, y suena bien repetir que (en el detalle de una fotografía) el anillo en el dedo pulgar de un (supongo investigador) refiere que se trata de un joven y "como todo lo joven debe desplazar lo viejo...", pues me hizo sentir un verdadero ocambo (vegete) cuando me aproximo al medio siglo.

Tal parece que la palabra "transgresión" es una especie de sortilegio para impresionar, aunque considero _precisamente en el oficio del periodista_ se alcanza la madurez de un órgano de prensa, mediante la combinación armónica de la experiencia de sus más antiguos reporteros y los que llegan nuevos...Pero, sobre todo, porque _excepto el proyecto presentado para las nuevas publicaciones_ la especialista aseguró que las normas empleadas (redacción, estilo y diseño) del resto de las publicaciones provinciales (actuales), sencillamente “tiene más cráteres que la luna”.

Fundar es avanzar, no lo dudo. Fundar a partir de la crítica a lo que un colectivo (o muchos en toda la Isla) realizan con esfuerzo, experiencia y muchas cosas que no son recursos materiales, sino de inteligencia, tampoco es loable. Perdónenme la incidental.

Finalmente, dejó a un lado su "transgresión" (intento de impresionar en la disertación) con la solicitud de ayuda al colectivo que concluye, este viernes, su trabajo en la edición impresa de "el habanero". Así que tendremos el privilegio de ver el nacimiento de dos nuevos soles y espero, como logró hacerlo “el habanero” que la luz sea tan auténticamente propia como para dejar sus huellas por mucho más tiempo.

lunes, 3 de enero de 2011

Todos los nombres de la esperanza




Raúl San Miguel

Fotos: Tomadas de la Internet

“A mi amiga Nora Salas”

El amanecer sorprendió en una rotunda alegría. En las calles se advertían los colores de la noche anterior diseminados como un arcoiris de personas después de la intensa jornada de festejos del 31 de diciembre de 2010, pero sobre todo por el nuevo aniversario de la Revolución, el 2 de enero. Los días que precedieron, el año que culmina, resultaron determinantes: El debate popular del Proyecto de Lineamientos para la Economía Cubana despertó expectativas y el deseo de continuar hacia delante.

En medio de tanta dicha, realmente es difícil escribir una crónica. Sin embargo, pude escuchar la opinión de una psicologa social argentina, al ver a los jóvenes cubanos sentir "la dicha de vivir en este hermoso país" y no se me ocurre nada más justo que devolverle mi reconocimiento, en estas cortas frases tomadas de una canción de Alfredo Zitarrosa. Más bien un largo poema-canción: “Hoy desde aquí”, porque es bien cierto que “requiere más coraje la alegría que la pena”.

Sobre todo, porque siente esta mujer del Sur, orgullo de sentirse cubana, tanto como muchos de los rostros de jóvenes que estudiaron en Cuba y reanudan la marcha del Comandante Ernesto Che Guevara, vestidos de médicos, graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina en cualquier parte de nuestra América Latina y del Caribe como Haití donde otros, “se asoman a un país arrasado donde encontrar trabajo resulta una hazaña y sobrevivir un milagro”.

Por suerte, todos los nombres de la esperanza podrán ser inscritos en nuevas páginas de la historia de una nación que defiende su derecho a la independencia. Más allá de bloqueos y agresiones, de vilezas de gobiernos lacayos y conspiraciones, mucho más allá del sueño caótico en el cual nos sumieron a muchos de nuestros pueblos del Sur, durante siglos de explotación colonialista. Cada nuevo año de Revolucion marchamos juntos. Nos anima la cordura y la alegría de vivir.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Las navidades y el desafío al silencio

Raúl San Miguel

Fotos: Tomadas de la Internet

Por estos días el ciberespacio tiene un color rosado e irradia con las postales virtuales para la navidad. Millones de tarjetas surcan en un arcoíris multicolor esta dimensión sin ningún huso horario establecido. En los Estados Unidos, un pavo espera el indulto presidencial que le permitirá alargar su vida bajo los cuidados del personal de servicio en la Casa Blanca. La familia del presidente Barack Obama estará feliz junto a su mascota y escribirán (por supuesto) correos electrónicos a sus amigos.



Otros _ los ciudadanos norteamericanos en naciones invadidas por este ejército_, recibirán mensajes y pedirán a Dios (en silencio) el final de esa agonía vivida no solo entre las personas que se encuentran en zonas de conflicto bélico y saben del peligro letal para sus vidas. Muchos, esperan el final de la existencia azotados por las carencias de alimentos, agua y atención médica imprescindible.



En Haití, continúa la tragedia. Más al Sur, en el continente sudamericano aún se fragua el magnicidio contra el presidente bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías. Precisamente en ese país, la oligarquía prepara un feroz ataque apoyada desde el exterior. En el Ecuador el reciente intento de “gorilazo” ha puesto al descubierto la presencia de la maquinaria golpista que tampoco se detendrá. Bolivia no es la excepción. Millones de personas en todo el mundo ni siquiera tendrán motivos para celebrar.



En cinco estados de la Unión, Cinco Héroes cubanos son mantenidos prisioneros por luchar contra el terrorismo que apoya el gobierno de los Estados Unidos en su guerra de más de medio siglo (podemos tomar como referencia el primero de enero de 1959) para destruir a la Revolución en la Mayor de las Antillas.



Por supuesto, no habrá espacio para estas u otras noticias durante los días de festejos, salvo la casi habitual desclasificación de “noticias” por Wikileads, convertida en el “eslabón perdido” de las transnacionales de la desinformación en occidente.



Los retos para el próximo año 2011 serán acuciantes para toda la humanidad. Se precisa de unir voluntades de pueblos y gobiernos. Es la única forma de enfrentar los serios desafíos que impone un planeta financieramente inestable, ecológicamente resentido, climáticamente deteriorado y seriamente amenazado por una guerra nuclear que se ha detenido, momentáneamente, porque el escenario militar ha trasladado sus operaciones bélicas al ciberespacio.



Los “targets” somos todos los que pensamos diferente en “algún oscuro rincón del planeta”, concluyo al citar las palabras del ex presidente George W. Bush cuando habló en la Academia Militar de West Point, con el propósito de anunciar la nueva escalada que ha llevado a la destrucción de Iraq. Estrategia que marca un punto de partida en los criminales ataques terroristas contra el World Trade Center, en Nueva York, pero aún funcionará en esta y las siguientes administraciones como un propósito importante en la política exterior del imperio. Las siguientes imágenes hablan por sí solas. Constituyen más que “mil palabras” un verdadero desafío al silencio.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Una maestra llamada Alicia

Día del Educador en Cuba




Raúl San Miguel

Fotos: Tomadas de Cubadebate

Tuve referencias de Alicia Alonso, la Prima Ballerina Absolutta de Cuba, en la voz de mi padre. Él, un sencillo trabajador del entonces Consejo Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura de Cuba) visitaba su casa, me hablaba de ella. Lo hacía como si contara un relato, pero en realidad nos educaba. No se cansaba de hacer referencia a la sencillez de esta mujer que danzaba, y aún lo hace en los miles de sueños compartidos durante su magisterio de genuina enseñanza. La profesora que se convirtió en el alma de una Escuela de Ballet que ha inscrito hermosas páginas en los escenarios de casi todo el mundo.

Exactamente podría describirse a Alicia como lo hizo Amaury Pérez Vidal. “Alicia es Cuba” y ella, modesta, sencilla e inmensa correspondió con una frase: “Es demasiado”. No, es demasiado. Alicia es una Maestra y es Cuba, porque toda Cuba ha danzado con ella y aplaudido desde las raíces de este pueblo noble y hermoso.
Hoy que se cumple un aniversario de aquella gran victoria sobre la ignorancia: La declaración de Cuba como primer territorio libre de Analfabetismo en América Latina, me parece ver las imágenes de esos adolescentes y jóvenes alfabetizadores y una fotografía de Alicia Alonso, vestida de miliciana junto al líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
No sería posible sin una Revolución haber logrado el sueño de tantos jóvenes cubanos que ingresaron en la Escuela de Ballet creada junto al Maestro Fernando Alonso. A todos los que aún hacen posible y mantienen este alto nivel de enseñanza, expreso mi profundo reconocimiento.
Es por eso que traigo a mi blog esa entrevista hermosa de Amaury, a quien le agradezco tantos recuerdos de mi infancia que llegaron anoche, mientras veía la televisión y tuve la posibilidad de tener la presencia de otro maestro, el pintor Jorge Pérez Duporté, quien me pidió escribir las palabras de apertura a su exposición realizada como homenaje a la Prima Ballerina Absolutta, en su nuevo cumpleaños y a mi padre, ese otro gran maestro, eterno y presente, el primero nos habló como si contara un cuento, de la Maestra Alicia.



“Es un honor, es un privilegio. Me da una emoción…, tengo todo el cuerpo erizado porque tengo delante de mí a una de las personas que más he admirado en toda mi vida. Multitud, millones de cubanos, millones de seres humanos en el mundo la admiran, la quieren, la respetan, la veneran. Está con nosotros nuestra primerísima bailarina. Dicen absoluta, es más que absoluta, es extraordinaria, es lo más grande, es Cuba, es Alicia Alonso. Señora, muy buenas noches, ¡qué privilegio tan grande que haya accedido nuevamente a estar con su amigo Amaury!
Alicia. Gracias, pero qué injusto eres con tanta presentación, qué palabras puedo decir yo.
Amaury. Déjese homenajear, déjese querer por mí que es lo que voy a hacer durante todo este tiempo que estaremos juntos. Hoy, 21 de diciembre, es una fiesta de cumpleaños, un cumpleaños más y a usted siempre le gustan los cumpleaños, siempre ha disfrutado los cumpleaños, la he llamado…
Alicia. Siempre, siempre celebro los cumpleaños.
Amaury. Es una manera de celebrar la vida, ¿no?
Alicia. Es una manera de recordar lo que hemos vivido y lo mucho que tenemos que vivir.
Amaury. Bueno, usted me dijo hace 14 años, en 1996, cuando me concedió el honor de confiar en mí -en aquellos momentos en que nadie confiaba, ahora un poquito más- usted me dijo: Yo voy a vivir 200 años.
Alicia. Y lo estoy cumpliendo.
Amaury. Y lo está cumpliendo.
Alicia. Sí. (risas)
Amaury. Lo está cumpliendo. Yo estoy pensando, porque ya usted me entusiasmó con esa idea también a mí…
Alicia. …Yo espero, yo no quiero estar sola con esa edad.
Amaury. No, no, yo voy a hacer lo posible, le juro, me voy a cargar de energía de la suya a ver si puedo llegar un poquito más y hacer una próxima entrevista, al menos, dentro de 14 años. ¿Qué ha pasado en su vida en estos últimos 14 años en que nos hemos visto, pero que no hemos estado en televisión juntos?
Alicia. ¿Qué ha pasado?, ¡¿Qué no ha pasado?!
Amaury. ¡Qué no ha pasado! (risas)
Alicia. Hemos hecho de todo. Hemos dado la vuelta al mundo, hemos bailado muchísimo, hemos hecho festivales internacionales de ballet, hemos hecho muchas coreografías. Yo no sé cuántas cosas. La verdad que se me ha olvidado todo lo que hemos hecho. Lo que pasa es que, para mí, lo más importante de mi vida es bailar o hacer bailar.
Cuando yo bailaba, yo daba felicidad, alegría, y sobre todo, pensaba que estaba dando vida, porque como yo la sentía, yo la entregaba y sobre todo, algo muy importante para mí, que creo que a través de las artes en general, de todas las artes, y en especial a través de la danza, el ballet se da una belleza, un sentido de creatividad, un sueño.
Porque piensa la gente: ¡oye, qué difícil es hacer esto! Y otros se olvidan de todos los dolores de cabeza que tienen y van hacia adelante en la vida. Eso es muy lindo, muy lindo.
Amaury. Señora, ahora, este año, a usted le hicieron un homenaje en el American Ballet Theatre.
Alicia. Sí.
Amaury. Un homenaje que fue…, bueno, aquí vimos algunas imágenes en los noticieros. Para usted ¿qué significó ese homenaje y qué significó el American Ballet Theatre en su vida?
Alicia. Fue muy emocionante el homenaje. Hacía unos cuantos años que ya no iba a los Estados Unidos y el American Ballet, no, el Ballet Theatre, como le llamamos nosotros al principio, el Ballet Theatre y después le pusieron American Ballet Theatre, fue la compañía donde yo empecé como cuerpo de baile y me hice primera bailarina. Ahí hice mi carrera, ya que en Cuba no había compañía de ballet profesional. Eso me dio fuerzas para poder ayudar aquí en Cuba a hacer la Compañía. Compañía de Ballet, lo que hoy tenemos como Ballet Nacional de Cuba.
Al volver allá y a ese teatro donde bailé allí por última vez y al sentir este homenaje, no podría decir con palabras. Soy bailarina, soy artista de la danza, pero no de la palabra. Ojalá que pudiera expresarla mejor. Dicen que el corazón se siente feliz, mi corazón se siente feliz y se supo reír.
Amaury. ¡Ay, Alicia, qué alegría! Todos aquí nos alegramos mucho cuando nos enteramos de que le iban a dar el homenaje. Pero claro, esa pregunta me lleva a recordar cuando usted funda la Academia Alicia Alonso.
Alicia. Años atrás, con Fernando Alonso, que era mi primer esposo. Hicimos la Academia de Ballet Alicia Alonso, para hacer como debían, hasta cierto punto, estudiar los bailarines para profesionales. Entonces como habíamos sufrido en nuestra carne el no poder ser profesionales en Cuba y tuvimos que ir fuera de Cuba para hacerlo, empezamos aquí en la escuela bien duro. A hacer una escuela fuerte para ser profesionales.
Fernando se quedó aquí, yo venía aquí cada vez que tenía vacaciones del Ballet Theatre o cada vez que me podía escapar. Traía el dinero que ganaba y con eso sosteníamos la Escuela y así fuimos creciendo y así fuimos llevando discípulos, porque no admitíamos discípulos por dinero, sino por talento. Había veces que había más discípulos que no pagaban nada, nada, nada, que discípulos que pagaban algo en la Escuela. Pero éramos felices, porque se desarrollaron mucha gente de talento.
Ahí fue la unión de las famosas, después, más adelante, cuatro bailarinas, que se le llamaban “Las cuatro joyas”. Dos estaban estudiando en Pro Arte y dos estaban estudiando en escuelas públicas. Las escogimos y vinieron a estudiar con nosotros y ahí se unieron y ahí hacíamos pequeñas funciones en el propio Estudio y recolectábamos dinero para esto. Y en el propio Estudio…, ahí se hizo tanta historia. Dimos funciones en secreto para la Revolución y se recogía ese dinero y se llevaba. Eso fue una parte de la vida nuestra.
Otra parte fue cuando tuve un contrato para ir a California a montar Giselle y Coppelia, y entonces yo me quería llevar a las cuatro bailarinas y me las llevé. Pero entonces, era muy caro el viaje y yo no podía pagarle a todo el mundo. Entonces hicimos una rifa. Se rifaron un par de zapatillas de punta mío y una pintura que yo había hecho, porque yo pintaba entonces, como aficionada, y se rifó, y con eso, pues ayudamos y las madres y los padres de ellos pusieron cierto dinero, y con el que pusimos nosotros y con eso, las pudimos llevar para allá conmigo
Amaury. ¿Y fueron las cuatro? Loipa, Aurora…
Alicia. Las cuatro.
Amaury. Mirta y Josefina
Alicia. Sí, entonces había dos más, Ramona de Sáa y Margarita.
Amaury. Claro, la hermana, la gemela.
Alicia. La gemela.
Amaury. Ahora, usted ha bailado con los mejores bailarines del mundo. ¿Con cuál de esos partenaires se sintió más cómoda? ¿Con quién se sintió así, que recuerda y dice: yo me sentía en brazos de Fulano, más cómoda, más segura?
Alicia. Yo entiendo lo que me quiere decir, pero le voy a decir: si uno está atento, cada uno tenía algo que dar a su compañera y uno tenía también que enseñarle a su compañero. Estábamos siempre intercambiando. Desde luego, cuando alguno era muy joven, como Esquivel, yo le estaba enseñando todo, ¿no?, pero él aprendía porque era muy artista. Esquivel era muy artista… Él, enseguida, era como un secante, enseguida se daba cuenta de todo lo que uno le decía y lo enriquecía él mismo en su proyección, en sus gestos. Cuando yo le decía la reverencia, cuando la tomes, acuérdate que si yo hago así, tú tienes que darme una mano, o sea, le decía el detalle. ¡Oiga!, y él enseguida, no tenía que decirle más nada. Él inmediatamente, por instinto, ya hacía así y ya lo veía usted. Él era un gran artista, fue muy bueno. Él era un jovencito que lo cogimos de la beneficencia y como él tuve un grupito de ellos.
Bueno, yo he tenido muchos, muchos compañeros… Ígor Youskévitch fue compañero mío durante 10 años en el Ballet Theatre. Yo bailé en el Ballet Theatre con él… Cuando bailamos El Cisne Negro” y todo…, únicamente después que hacíamos una función, nos sentábamos y nos poníamos a discutir: esto, lo otro, aquello no salió bien, aquello. Siempre, siempre teníamos discusiones y siempre decía: tu culpa, la culpa… A mí no se me olvidará jamás que un día estábamos haciendo El Cisne Negro y esto es una cosa que pasó muy graciosa: él hizo así en el final yo brincaba, salía corriendo, brincaba y él me agarraba, en un pescado así, yo brincaba así y ¡brum!, en el aire, y él me cogía y seguía caminando conmigo.
Y él me decía: tú da un brinco bien alto, un brinco bien alto, porque yo te cojo, porque él era muy fuerte, porque yo te cojo y yo, bueno, está bien, está bien. Pero bueno, siempre seguíamos y seguíamos y decía: más alto que yo te cojo, más alto. Y ese día, él estaba mirando a una muchachita en la primera fila, que empezaba a coquetear con él y le hacía señitas, y yo no, yo estaba bailando, vi aquello y digo: ay, ¿estará distraído? Seguí bailando, tan, tan, y él siguió y hago así y, ahora lo voy a hacer bien alto, bien alto y diga usted que me cogió por el tutú (risas de Amaury) me cogió por el trajecito en el aire y yo con los pies en el piso y con las manos en el aire mirándolo así, con unas ganas de matarlo. El director de escena nos cerró la cortina y enseguida dijo: ¡no se fajen, no se fajen! Pero no, esa fue la única vez en mi vida que me pasó. Eso fue único con él. Ya después estuvo muy atento siempre, es más, no me quitaba los ojos y sabía dónde yo iba a hacer el piruet y hacía así: ¡ram!, y me agarraba. Hacía las vueltas, las vueltas y me agarraba en el momento.
Amaury. ¿Y usted no se garantizó que la muchachita aquella no fuera nunca más…?
Alicia. No, no, no, porque eso nos pasaba mucho. El propio público se ponía a tratar de llamarnos la atención, jovencitos, tanto hombres como mujeres, en los Estados Unidos hacían eso muy a menudo. Pero yo le hablo… también tuve a André Eglevsky, un hombre muy fuerte, muy musculoso, muy buen compañero también. Johnny Kriza, que era muy ligerito él, muy del estilo norteamericano, así, de playboy, era más ligero, pero yo no bailé mucho con él, bailé un poquito. Está Erik Bruhn, el danés, que era un príncipe, muy elegante. No, yo he tenido compañeros que cada uno me ha dado algo, y yo he podido, pienso, entregarles algo también de mis conocimientos. Hemos intercambiado nuestras experiencias artísticas y ha sido siempre muy útil y muy bueno…, después tuve a Azari Plisetski
Amaury. Azari Plisetski
Alicia. Azari Plisetski que estuvo aquí. Azari Plisetski venía muy jovencito como un bailarín solista, pero aquí se hizo mucho… entendió mucho la escuela cubana, la forma nuestra de bailar, del ballet de Cuba y él lo asimiló muy bien, muy bien, muy bien y fue otra cosa, ya era otro estilo, otra cosa, que yo me acomodaba a él más que él a nosotros. Estuvo Rodolfo Rodríguez, argentino, y estuvo…, no quiero que se me quede ninguno porque todos fueron muy buenos, cada uno tenía sus cosas. Pero el último con quien yo bailé aquí fue… Vladimir Vasíliev.
Amaury. Cuándo hizo Giselle, ¿no?
Alicia. Hice un Giselle. Eso fue una cosa que… ellos tienen una versión de Giselle y nosotros tenemos otra y él me dijo: son diferentes. Yo le dije: yo lo sé. Dice: pero yo voy a hacer tu versión, e hizo todo, todo, todo, entonces yo tuve que hacer mi pantomima un poco fuerte para nivelarnos, ¿no?. La escena de la locura la tuve que hacer más fuerte, un poquito más fuerte, para poder balancear, pero creo que salió muy bonita la función.
Amaury. Sí, fue una función extraordinaria. Yo creo que a todos los que nos gusta el ballet, estábamos en el teatro. Yo tenía la impresión de que ese teatro estaba más grande que nunca. Alicia, ¿ha cambiado la manera de bailar en nuestros bailarines desde la época en que usted estaba en el American Ballet Theatre cuando fundó la Academia Alicia Alonso, a los bailarines nuevos de hoy? ¿Ha cambiado, aunque sean los mismos pasos, los mismos ejercicios?
Alicia. ¿A qué bailarines?
Amaury. No, los bailarines jóvenes, quiero decir, ha cambiado el estilo, la manera de bailar.
Alicia. ¿Del Ballet de Cuba?
Amaury. Sí, de aquí, de Cuba.
Alicia. Bueno, el Ballet de Cuba ha ido moldeando su estilo. Porque una cosa es aprender los pasos; los pasos, la técnica de los pasos son iguales en todas partes del mundo. Para hacer un paso cuando uno pone los brazos y la fuerza con que uno dirige los brazos y como lo hace…, pero el estilo para llegar a los pasos… Por ejemplo, hay quien pone los brazos así, hay quien pone los brazos asao, o los ponen así, los ponen asao (hace los gestos); no, nosotros los ponemos así (hace los gestos) es otra cosa y el estilo con que se baila el ballet, y hoy en día, usted ve un ballet de una compañía bailando un buen Giselle, y usted lo ve y dice: qué buen Giselle, me gustó. Y usted ve el Ballet Nacional de Cuba y dice: qué buen Giselle, me gustó mucho y bailan diferente.
Y no cambiamos la historia, nadie cambia la historia, pero es la forma. ¿Cómo podríamos explicarlo? Es como el idioma: hablamos, nos reímos, lloramos, decimos poemas y todo en español. Pero también se hace en inglés, o se dice en otro idioma.
Amaury. Claro, qué lógico, que lógica reflexión.
Alicia. Es el sentido del ser humano, lo que siente lo expresa de forma diferente. Cuando yo les enseñaba a “Las Joyas” a bailar los ballets, porque yo siempre he tenido muy buena memoria y he sido la que he hecho todos los ballets, los he puesto en escena, porque me acuerdo de todo, todo, siempre, los he tenido aquí y lo sigo teniendo aquí (se señala la frente).
Yo me preocupaba que cuando les enseñaba a bailar un ballet, les enseñaba como era el estilo, la mano, la pose, todo eso. Pero yo las observaba. Yo les decía: miren, es un clásico, lo pueden hacer así, pero si quieren, lo pueden hacer así. Les decía: ¿cómo tú te lo sientes? o si quieres puedes poner las dos manos así, entonces ellas escogían inconscientemente en cuáles poses se sentían más cómodas, pero estaban en el estilo.
Amaury. Claro, le daba las opciones.
Alicia. Cada una escogía su propio estilo dentro de lo que yo les decía, pero en el estilo del ballet. Por eso ninguna bailó igual, cada una mantuvo su personalidad, porque dentro del estilo se podían poner de varias formas. Hoy en día yo todavía cuando voy y me pongo en algún ensayo y las veo, me doy cuenta de que son fuertes o son más débiles. La última vez que le tomé un ensayo a Viengsay le dije: ¡espérate!, para Giselle, no, no, y le agregué unos movimientitos, sencillos, nada más de Gisselle, del primer acto e inmediatamente que ella lo hizo, ella misma, automáticamente sintió otra cosa, que después todo el resto cogió su forma, su forma, muy bonita, por cierto, de su último Giselle que bailó, muy bonito.
Amaury. Pero las cuatro Joyas, que con las cuatro usted sabe que yo tuve…
Alicia. Un carácter completamente diferente.
Amaury. Diferentes, pero todas me dijeron en algún momento de sus vidas, que aunque usted les dio todas las libertades del mundo para dentro del estilo moverse, siempre el referente fue usted. Loipa me decía el otro día: sí, Alicia me daba opciones, pero yo siempre decía: voy a hacerlo como más le guste a Alicia.
Alicia. Sí, pero yo les llevaba trucos. Yo les hacía cosas a ellas, yo hacía otras posiciones, a mí me gusta así. El carácter de Loipa no era el mismo carácter que digamos, que el de Josefina. Eran dos bailarinas diferentes o de Mirta Plá que era más aniñada, más así, Josefina era más clásica. Aurora era más fuerte y Loipa era más dramática.
Amaury. Claro, por eso se lo pregunto
Alicia. ¿Usted comprende?
Amaury. Claro, claro.
Alicia. Yo las conocí a las cuatro y en dos segundos le he descrito a las cuatro.
Amaury. Sí, sí, es que lo ha descrito de una manera tremenda (risas). Eso es saber. Ahora, yo le quería preguntar esto: Después que una bailarina tiene, fíjese: la técnica, tiene el estilo, tiene el personaje, de repente ¿qué es lo que la convierte en algo especial?, ese glamour, por ejemplo, que lo tenía usted ¿Cómo usted lograba eso?
Alicia. Eso no se compra ni se vende, con eso se nace. Uno nace con esas cualidades…, personalidad… porque mucha gente nace con todo eso pero no saben cómo desarrollarlo. Hay que educarlos, hay que enseñarles los modales para que sea correcto y le saque más partido. Usted sabe, usted es artista, usted sabe lo que es eso. Usted sabe que cuando se abre la cortina, usted va a salir a escena, usted tiene que sentir, antes de salir a escena, uno se para ahí, piensa y sale y tiene que llevar con uno esa fuerza de agarrar al público…, y uno sale…, no importa el personaje que uno tenga, dentro del personaje que uno tiene. Uno tiene que sentir el personaje y entregarlo al público inmediatamente.
Si va a salir en Giselle es la alegría de Giselle. Si va a salir en Carmen es la sensualidad de Carmen, parada ahí, la cosa de Carmen, ahí, vencer a ese público. Pero lo tiene que sentir, enseguida que se abre la cortina y el público ya está ahí y choca con él y lo recibe y lo sigue.
Y a eso se llama “la personalidad”, saberlo…, la magia esa de agarrar al público. No es despacio, salir, irlos conquistando lentamente, no, por lo menos no en el ballet. En el ballet uno sale y ya tiene que dominar al público y atraerlo aquí y ya, atención en la escena.
Amaury. Bueno, eso pasa también en las demás manifestaciones.
Alicia. Bueno, yo no quería decir que sí porque no me voy a meter con eso, pero yo estoy segura que sí.
Amaury. Sí, si no funciona en la primera canción -en el caso de los que cantamos- no va a funcionar en la segunda.
Alicia. Si no funciona en la primera, le entra a uno una depresión. Y una cosa por dentro que…
Amaury. Hace 14 años, yo voy a ir recordando cosas que usted me dijo y usted me dice si todavía conserva aquellas cosas de que me hablaba. Usted me hablaba de que pintó, pero aquella vez se me quedó por preguntarle ¿cuántos cuadros de aquellos conserva usted todavía?
Alicia. Como nueve creo, como nueve.
Amaury. Y no se pueden ver, digo, yo puedo ir a verlos a su casa…
Alicia. ¡Ay, no, no!
Amaury. ¿Los tiene escondidos?
Alicia. Sí.
Amaury. (risas) Eran muy buenos, Alicia. Usted llevó uno aquella vez al estudio y era un cuadro precioso. Espero que Pedro (Simón) un día se los pida para ponerlos en el Museo de la Danza, en una exposición.
Alicia. Sí, él los está pidiendo todo el tiempo. Se lo tengo prohibido
Amaury. (risas) A ver, usted me habló de que le gustaba, es que yo he vivido fascinado con esas cosas y nuestro pueblo que recuerda aquella entrevista, pero ahora hay una generación o dos generaciones de personas que no la vieron. Usted me habló de las comidas, lo que le gustaba comer y me habló de los platanitos maduros fritos…
Alicia. ¡Ah, sí!
Amaury. ¿Qué es lo que le gusta comer?
Alicia. Yo soy muy criolla.
Amaury. Sí.
Alicia. Plátano maduro frito, arroz, frijoles negros dormidos así, bien espesitos, ¡ay, qué rico!
Amaury. (risas) Y además ahora puede, ¿usted está haciendo ejercicios? Porque la veo delgada, en realidad la veo delgada.
Alicia. He engordado, en estos últimos días he engordado, he comido mucho.
Amaury. ¿Verdad?, pero ¿usted hace ejercicios?
Alicia. Me he pasado de dieta.
Amaury. Ah, bueno.
Alicia. Yo no tengo dieta, pero me cuido un poco. Me debía cuidar un poquito más todavía. Yo estaba más delgada.
Amaury. Yo la veo espléndida, señora. Realmente, ya usted sabe que yo soy un fan irrenunciable, un devoto perpetuo, pero yo la veo preciosa y quiero decirlo en cámara, después, como hablaremos de Pedro más adelante, no quiero que se ponga celoso (risas de Alicia), pero usted sabe que es mi amor imposible. Lo ha sido siempre. Ahora, usted me habló en aquella época, hace 14 años, que tenía un gallo blanco, que cantaba por las mañanas y que le alegraba la vida cuando cantaba.
Alicia. Me han encantado los animales toda la vida y en estos momentos ya hay una cría, en aquella época era una cría grande de pollos blancos ponedores, que eran maravillosos. Se me han acabado, pero ahora los tengo criollos, de todos colores, tengo un gallo colorado que es una maravilla, y me encanta cuando canta. A mí me gusta oírlo cantar por la mañana. Yo oigo un gallo cantar y entonces me sonrío automáticamente, porque me parece que le está cantando a la vida. El gallo canta porque ya se despertó, porque es la vida, porque está el día, porque empieza a vivir. ¡Qué cosa tan linda, qué belleza! A mí oírlos cantar a los gallos no me molesta, me gusta muchísimo, así que en mi casa siempre hay que tener gallos.
Amaury. (risas) Pero usted ahora, me va a permitir, hay un tema del que nosotros no hablamos hace 14 años.
Alicia. ¿Cuál?
Amaury. Y es que usted está a punto de cumplir 35 años de matrimonio con un hombre querido y admirado, escritor, crítico de danza, director del Museo de la Danza, director de la revista Cuba en el ballet y quisiera entonces que usted me hablara de Pedro Simón.
Alicia. ¿Qué yo le hable a usted de Pedro?
Amaury. Sí, que me hable usted de su amor por él, de su relación, en la medida de lo posible, sin ser indiscreto.
Alicia. No, yo le puedo decir que si yo no lo amase, o si no lo quisiese, ya no estaría con él.
Amaury. Yo me imagino, usted es una persona de convicciones muy fuertes.
Alicia. Sí. Yo creo que uno no le puede hacer perder el tiempo a nadie.
Amaury. Ni permitir que nadie le haga perder el tiempo a uno.
Alicia. Y a una persona, menos. Por lo menos…, yo sé que vivimos en esta tierrita por lo menos una vida, pero hay que vivirla linda, con trabajo, haciendo cosas, creando. Teniendo futuro, futuro en todo sentido. Pero, yo creo en el espacio.
Amaury. Eso me dijo.
Alicia. Sí, yo creo en el espacio, que hay vida en el espacio, en otros lugares. No sé cómo es la forma de vida, pero la hay. Porque me parece increíble, vanidoso, terrible, pensar que nada más que en este mundo, en esta tierrita pequeñita es donde único hay vida. ¿Por qué? ¿Qué tenemos? ¿Por qué vamos a ser nosotros los únicos? ¿Por qué?, miren para arriba y verán ¿cuántos planetas, cuántos universos hay?
Amaury. Bueno, ya hay gente que ha tenido contacto con extraterrestres.
Alicia. Eso he oído.
Amaury. Usted no. ¿Usted no?
Alicia. Yo no. Es una lástima, porque estoy loca porque hagan contacto conmigo (risas de Amaury). Yo sí quiero que lo hagan, yo no les tengo miedo ni nada. Ni les voy a tirar un tiro ni nada.
Amaury. Usted los enseña a bailar ballet.
Alicia. Ah, yo los enseño a bailar ballet. No, si yo espero que tengan algo para que me hagan así, plum, y me den la edad que yo quisiera tener para volver a bailar.
Amaury. Pero usted ha sustituido eso, porque está haciendo coreografías.
Alicia. Estoy haciendo coreografías.
Amaury. Y ahora me han dicho que está a punto de estrenar unas cuántas.
Alicia. Sí.
Amaury. Porque ya no es que Alicia va a estrenar una coreografía. Alicia va a estrenar varias coreografías. Es una vida constantemente en movimiento.
Alicia. Sí.
Amaury. Alguien me dijo: En una operación suya de los ojos, la primera, que usted estaba recuperándose y alguien me contaba, que usted marcaba todos los pasos con las manos mientras se recuperaba. ¿Cómo era eso, cómo es que usted recordaba los pasos con las manos?
Alicia. Porque yo bailo y yo puedo bailar, y bailar y hacer esto, los gestos (hace los pasos con los dedos de las manos) y el entrechat y todo lo que me da la gana, hasta cierto punto, pero eso lo hago entre bailarines que me van entendiendo. Cuando yo hago coreografías yo les explico, y entonces les digo. Además, usted sabe que todos los pasos tienen nombres.
Amaury. Sí, sí. Que son bellos los nombres, además.
Alicia. Por lo regular yo digo: este es el escenario, yo soy la parte de atrás, ustedes son la parte de alante, estos son los costados. Todo el mundo en una mesa y ellos se me ponen alrededor. Y entonces, con el salero y el no sé qué, entra por aquí, el otro, entra un tenedor, una… y los bailarines son tremendas cucharas, tenedores, cuchillos, todo lo que pueda encontrar.
Amaury. (risas) ¡Ay, Alicia!
Alicia. Pero así hacemos y así les explicamos y ellos van escribiendo. Por lo regular están Ana María, Javier Sánchez, está Svieta y todos ellos, copia y copia y me cogen la música y la cuentan y me le dan vuelta ¿entiende? Y después van y montan. También muchas veces cuando yo digo que hagan este movimiento así, con los brazos: a ver, repítelo. Me toman película. Tam, tam, tam, y entonces, al hacer yo el movimiento (hace el movimiento), ellos me van tomando película.
Amaury. Yo creo que hasta yo bailaría si usted me monta una coreografía de ese tipo, de esa manera (ambos ríen).
Alicia. Yo no podría cantar aunque usted me enseñe. Ojala yo pudiese cantar.
Amaury. Y ojala yo hubiera podido bailar. Hubiéramos bailado juntos seguramente. Yo nunca la hubiera dejado caer. Nunca hubiera estado mirando para la muchacha del público.
Alicia. Pues, no.
Amaury. Se lo juro. Ahora, Alicia.
Alicia. Usted sabe, él ya murió.
Amaury. Sí.
Alicia. Pero él nunca más miró a ninguna muchacha mientras bailaba.
Amaury. (risas) No se atrevió, no se atrevió. ¿Es verdad, Alicia, que (René) Portocarrero, una vez le quiso regalar unas flores y como no encontró las flores, las pintó?
Alicia. Exacto, eso fue precioso, precioso…, unas flores. Llega y me dice: no encontré flores, por lo tanto te las pinté. Yo le dije: ¡Ay, qué felicidad que no encontró flores! Así esto es eterno.
Amaury. Pero también las flores en el corazón de uno…
Alicia. Precioso, no, pero precioso. Él era.., tenía cosas muy lindas, muy exquisitas.
Amaury. Alicia, ¿qué ha sentido usted? Yo pensaba: sobre usted han escrito, bueno, (Juan) Marinello, Cintio (Vitier), Fina (García Marruz), Eliseo (Diego), Dulce María Loynaz…, Es que todos los escritores y los más jóvenes, yo recuerdo todos los poemas que le han escrito: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Pablo Armando (Fernández), es que todos…, ¿qué siente uno cuando tantas personas, a quien yo sé que usted también quiere y respeta, la homenajean de esa manera?… Alejo Carpentier.
Alicia. Bueno, es como… uno siente… ¿pero qué tengo que hacer ahora? Porque tengo que hacer algo mejor yo. Yo tengo que superarme, yo tengo que hacer algo mejor, yo tengo que hacer algo bien, yo tengo… Entonces uno no ve lo que ha hecho, sino, uno se pone a mirar qué es lo que tiene que hacer, los pasos que tiene que seguir de ahora en adelante, no lo que ya hizo, ante cosas tan bellas que dicen aquellas personalidades tan importantes y tan lindas.
Amaury. Y que además muchos de ellos, bueno, yo creo, por lo menos de los que le nombré, llegaron a ser sus amigos.
Alicia. Amigos.
Amaury. No solamente eran sus admiradores.
Alicia. Bueno la palabra amigo es muy grande.
Amaury. Es muy grande, es verdad. También la palabra amor es muy grande.
Alicia. Pero es más ligero.
Amaury. ¿Sí?
Alicia. Amigo…, no, eso es muy profundo.
Amaury. ¿Usted cree que la incondicionalidad es absolutamente indispensable en un amigo? Ser incondicional.
Alicia. Un amigo es más grande que todo.
Amaury. ¿Usted cree que ahora se es un poco irresponsable a la hora de decir amigo?
Alicia. No, y besos, todo el mundo se está besando hoy en día.
Amaury. Ah, sí, todo el mundo se besa, pero eso es bonito ¿no?
Hablemos de Laura, de su hija y de sus nietos y sus bisnietos.
Alicia. Bisnietas, dos.
Amaury. Bisnietas. Me ha dicho alguien -y usted me dirá si es verdad o no-, alguien me comentó que los fines de semana son para ellos. Que usted se los dedica a ellos ¿es cierto?
Alicia. No.
Amaury. Cuando está de viaje no, por supuesto.
Alicia. No, no, pero yo las veo, cuando puedo, cuando están aquí, porque una está en los Estados Unidos. La otra ya está aquí con Laurita. Ahora está en Camagüey, con la otra abuela, que es Camila. Y la otra, Carmen. Las quiero mucho y son mis nietas. Ellas me dicen “bis”.
Amaury. ¿Qué le parece el trabajo que ha hecho su hija Laura al frente de su compañía?
Alicia. Ella trabaja muchísimo y se empeña mucho en ese trabajo y trata de hacerlo por su lado. Ella no quiere ser la hija de mamá o de papá, o que digan… Ella quiere hacer algo por ella. Ella quiere ser independiente. Que sea independiente. Desde luego que tiene a mamá al lado ¿sabe? En cualquier momento ella sabe que tiene a mamá.
Amaury. Claro, la hija de mamá. Usted siempre será su mamá y ella siempre será su hija.
Alicia. Sí, cómo no.
Amaury. ¿Qué sueños le faltan por cumplir, Alicia?
Alicia. Yo estoy empezando a bailar ¿qué le parece?
Amaury. No, yo estoy… mire, usted es… usted es un hechizo. Usted es una fuerza de la naturaleza. Nadie se puede comparar con usted, el que se compare con usted está loco, o sea, puede seguirla como ejemplo, pero esa fuerza, ese deseo de vivir, esas ganas de seguir adelante, ese estar siempre presente, mire, usted me perdona, y que me perdonen los televidentes, si quieren pensar que estoy adulando. Sí, estoy adulando a Alicia Alonso y me siento muy honrado también de eso. Por eso le preguntaba: ¿Qué sueño le falta por cumplir a Alicia?
Alicia. ¡Ay, tantos! Yo quisiera hacer más ballets. Tengo la idea de otros ballets, otras historias grandes, muy grandes. Quisiera visitar otros países, me faltan algunos. Tengo muchos deseos de ir al África, no he estado en África. He estado en el mundo entero y no he estado en África. Y quiero seguir viendo cómo avanza todo. Quiero seguir viviendo, quiero ser parte de la vida, quiero ser parte de la vida, de esta tierra, ahora.
Amaury. El otro día yo pensaba, yo estaba en Cienfuegos. Yo hago siempre una pregunta, casi siempre, vinculada con Cuba, con el amor a Cuba; y me preguntaron, en una entrevista en Cienfuegos, como yo la hago en el programa, me dijeron: Amaury ¿y para ti qué es Cuba?, la misma pregunta que yo hago y entre las cosas que dije, fue: Cuba es Alicia Alonso. Yo pudiera decir: amo a Cuba y es como amar a Alicia Alonso. Amo a Alicia Alonso y es como amar a Cuba.
Alicia. ¡Ay, por favor! Eso es bellísimo, pero eso es demasiado, es demasiado. ¿Usted se da cuenta lo grande que es Cuba?
Amaury. Y también me doy cuenta lo grande que es usted.
Alicia. Se acabó la entrevista, se acabó, ya.
Amaury. (risas) Está bien. Se acabó la entrevista. La voy a terminar con una canción. ¿Se acuerda que le hice una canción?
Alicia. Sí.
Amaury. Bueno, yo quiero entonces terminar la entrevista regalándole esa canción. Aquí tengo mi guitarra, la he traído, se la voy a cantar, ¿se acuerda que se llama Quisiera ser el viento?
Alicia. Quisiera ser el viento.
Amaury. Pedro ya se la sabe, me han dicho. A ver si se la canta.
Alicia. ¿Pedro?, ¿Pedro Simón?
Amaury. Sí, Pedro se la sabe.
Alicia. A él le encanta.
(Amaury le canta Quisiera ser el viento)
QUISIERA SER EL VIENTO
Quisiera ser el viento
que su espacio reclama
quisiera ser el viento
cuando se le derrama
quisiera ser el viento
cuando se encima y canta.
Quisiera ser el viento
que a su paso declama
quisiera ser el viento
que le fascina y habla
quisiera ser el viento,
podría ser la llama …
… Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla.
Quisiera ser el viento
que la compulsa y alza
quisiera ser el viento
para desamarrarla
quisiera ser el viento,
podría ser la jaula …
Podría ser la luna
podría ser el agua
podría ser la lluvia
que la mece y la abraza
podría ser la espuma
podría ser la danza
pero quiero ser viento
para arrullarla
pero quiero ser viento
y enamorarla.

Amaury. Felicidades Alicia, muchas felicidades. Le beso las manos. Llego hasta usted. Muchas gracias, señora mía.

Alicia. ¡Ay, qué lindo ha estado eso! ¡Qué lindo!


lunes, 20 de diciembre de 2010

Post mienten


(Softcrack)

Raúl San Miguel

Foto: Imagen tomada de la Internet

Según refleja un cable confidencial redactado por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, se confirma que, en noviembre 2006, la misión estadounidense organizó una reunión con "jóvenes opositores" de toda Cuba para mostrarles un documental sobre el derrocamiento de Slodoban Milosevic en Yugoslavia (ahora Serbia) con la intención de facilitar un movimiento similar contra el gobierno cubano.

Así lo refleja en su artículo la abogada y periodista (de origen estadounidense) Eva Golinger, “el documental, "Derrocando a un Dictador", fue realizada por una productora estadounidense estrechamente vinculada con el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. La obra se trata de como un grupo de jóvenes financiados y entrenados por las agencias de Washington y otros organismos internacionales, como el Instituto Sociedad Abierta del billonario húngaro George Soros, lograron derrotar al entonces jefe de estado de Yugoslavia a través de una estrategia de "golpe suave". Los jóvenes fueron agrupados en una organización llamada "OTPOR" (Resistencia) que, siguiendo los lineamientos e instrucciones de varias agencias e institutos estadounidenses, como el Instituto Albert Einstein de Gene Sharp, el Centro Internacional para el Conflicto No Violento (ICNC) de Peter Ackerman y Jack Duvall, Freedom House, la USAID, la NED y el Instituto Republicano Internacional, ejecutaron una serie de acciones y mobilizaciones de calle para promover un estado de desestabilización permanente y provocar la "represión" del estado.



”Según la estrategia del golpe suave, que también se ha llamado "una revolución de colores", los jóvenes, bajo la bandera de la "no violencia" y empleando logo-tipos y tácticas de marketing que atraen a la juventud, fomentan pequeños disturbios en la calle para crear un ámbito permanente de inestabilidad y caos. Luego, atrayendo a la atención de los medios internacionales, los jóvenes guiados por las agencias de Washington, provocan la represión del estado (a través de actos violentos o ilegales), que luego es proyectada a través de la prensa como una violación de los derechos humanos y utilizada para justificar cualquier acción contra el gobierno.

”La estrategia del golpe suave tuvo éxito en Yugoslavia (Serbia) contra Milosevic en 2000, y luego fue utilizado en Georgia (Revolución de las Rosas 2003), Ucrania (Revolución Naranja 2004) y Kyrgyzstan (Revolución de los Tulipanes 2005) para debilitar al poder de los gobiernos socialistas o aliados de Rusia en esos países. Aunque la estrategia del golpe suave fue exitosa en su momento en todos estos casos, con la excepción de Serbia, se ha revertido durante los últimos años. En Ucrania, por ejemplo, el mismo presidente que fue derrocado con esta estrategia en 2004, Viktor Yanukovych, ganó la presidencia de nuevo en 2010 luego de que la "Revolución Naranja" fue desenmascarada como una táctica de Washington para instalar un gobierno títere en ese país”.



El trabajo de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos _ con el objetivo de reclutar a los jóvenes (de las naciones consideradas enemigas o contrarias a los propósitos expansionistas de Washington)_ no es algo nuevo. En toda la historia de los golpes de estado realizados en América Latina, detrás estuvo la mano de la CIA y, por supuesto, el trabajo sistemático de estas agencias de inteligencia para captar a los jóvenes; de acuerdo a estudios previos de comportamiento, precedentes histórico-sociales: conflictos, diferencias de origen étnico, regionales, entre otros factores de interés político.
En Cuba ese trabajo de zapa, logró crear situaciones de tensión entre el Estado y las representaciones religiosas, específicamente de la Iglesia Católica, en los primeros años de la Revolución. Incluso, el hecho más evidente resultó la Operación Peter Pan, cuyo propósito es harto divulgado. Incluso, algunos de los principales representantes de la mafia cubano-americana forman parte de aquella “operación”. Los ejemplos, son elocuentes.
No es difícil entender el por qué y cómo se fabrica un personaje a través de los medios de prensa occidentales con el objetivo de crear una imagen política en los llamados jóvenes disidentes en cualquier país considerado enemigo de la “democracia” estadounidense. Tampoco lo es entender las vías empleadas, solo basta conocer “la ruta del dinero”. Existen programas, becas, financiamiento; toda una estructura concebida para facilitar el trabajo de minado como lograron hacerlo en las naciones que integraban a la Europa Socialista del Este.
No quisiera poner ejemplos de cómo se logra activar a estas marionetas. En una ocasión, en este blog, escribí el artículo: “Palabras sin golpes”. Me refería a los profundos lazos históricos y de identidad que fundamentan los elementos de la cubana en la forja de una nación. Por supuesto, considerar a los jóvenes como parte de los objetivos de penetración de los servicios de inteligencia es un asunto priorizado. En el caso cubano el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno norteamericano no solo incentiva las carencias de recursos materiales, sino que también propone crear el malestar en la población y, en consecuencia, una actitud de oposición que se alimenta, en casos bien probados, con financiamiento directo en dinero o en especie (las llamadas jabitas entregadas por la SINA y que ahora se incrementa con la llegada del fin de año).
En cuanto al título de este trabajo, me tomé la libertad de hacer un juego de palabras. Primero el “Post” que significa después, pero también es utilizado (en mi caso) como una referencia a la prensa norteamericana (no especifico, advierto porque se usa en varios de sus diarios) y, en el entreparéntesis, la palabra: “Softcrack”, como “droga suave”, o sea (como decimos los cubanos) “empujarle o meterle la píldora”, a quien puedan con el mismo objetivo: embrutecer los sentidos y crear una total dependencia o adicción a una forma de comportamiento social consumista (sociedad de mercado), asumir _como propios y no importados_ aquellos elementos (gráficos o de conducta) que responden a los mecanismos de penetración de los servicios de inteligencia para lograr las bases (de nuevos mercenarios) en contra de la Revolución.

La tragedia de Elián González, en la foto, devino en un fuerte puente de solidaridad (sin precedentes)entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos.