sábado, 7 de diciembre de 2013

El odio y la libertad






Decidieron enterrar aquella palabra, lúgubre y filosa, pues, desterrarla ya había causado muchos problemas en todo el mundo. Cavaron, despacio y profundo, removiendo la tierra y entonces fue que descubrieron otra palabra, olvidada y luminosa como una estrella. La extrajeron del fondo de la tierra, brilló en las manos, iluminó los rostros, alimentó la esperanza, calentó los cuerpos y se convirtió en sol sobre el firmamento.
(Fragmentos de vida RSM).
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La abuela Regina, siempre hablaba de Pablo Ponce de León, mi bisabuelo, un recio hombre, emigrante español, que labró el carácter de sus hijos como si fuera un herrero. En sus relatos hacía referencia a su predilección por la nieta, La negrita, como apodó cariñosamente a mi madre María Esther y respondía al por qué prefería llevarla, durante  algunas de sus travesías, para extraer sal en las aguas de Caibarién. De esta manera completaba los testimonios de mi madre en relación con los misterios del mar, la estela fluorescente de la embarcación detrás en la popa y, para graficar tan hermosa imagen, nos enseñaba “caminos” en las estrellas.
Quise saber cómo era Pablo. También visitar aquel lugar donde cruzó las palabras más fuertes y esgrimió sus curtidos músculos al defender su derecho de una relación de amor con la  mujer negra, llamada Amparo, descendiente de esclavos africanos traídos a Cuba. Para explicar mi interrogante y entender el rechazo que supo enfrentar Pablo, entre sus coterráneos, dijo dos palabras. Entonces quise saber acerca del odio y también el significado de la libertad. Nunca podré entender el origen de la primera, pero defiendo el legado de mis ancestros por la segunda porque encierra todo lo realmente humano en nuestras vidas.
Hace unos días me estremeció la muerte de Madiba, es un gusto llamarle así, y recordé mis raíces africanas, las hermosas manos de mi madre, llenas de huellas por el trabajo, su piel oscura y tersa, su mirada profunda, inteligente y tierna, impenetrable frente al odio como el silencio.  Sentí la libertad que nos ofreció al traernos al mundo, mostrarlo y defenderlo.
Nunca se interpuso en nuestros caminos, aun cuando tuviera criterios contrarios. Recuerdo, sus palabras cuando le pregunté por la fotografía de Elían González, en un lugar reservado para los familiares, en nuestra casa.
Sus palabras fueron: “Es mi reclamo por su derecho a la libertad. Es también un nieto. Jamás debió ser arrancado de su Patria”.
Es por eso que prefiero enterrar el odio, como hizo Madiba, y no desterrarlo. Es por eso que cavo en mi memoria y descubro que la libertad es siempre más que una palabra.


Dejo, a los tripulantes de este blog, uno de los relatos contenidos en el libro inédito: Y los cuentos, cuentos son.


Verde que te quiero verde (El octavo)

Un murmullo se extendió por  la sala de reuniones cuando Jacinto se levantó con el sombrero entre las manos y se dirigió hacia donde estaba el micrófono. El larguirucho y hasta el momento silencioso Jacinto había roto los pronósticos de quienes le conocían  y, por supuesto, no imaginaban que este hombre capaz de entrarle al duro trabajo del corte de caña sin emitir un sonido de su boca, también estaría dispuesto a expresarse, a la vista de todos, en una asamblea. Pero ahí estaba: erguido, sin nervios frente a la mesa reservada a la presidencia y mirando cómo le observaban los jefes que habían venido del Ministerio para decidir la permanencia del octavo administrador enviado a la empresa azucarera en menos de seis meses.
No tenga miedo…, el micrófono no muerde, casi tartamudeó el representante del sindicato en un intento para aflojar las tensiones creadas, entre los presentes, debido a la inesperada determinación del legendario machetero, al que jamás habían podido arrancar siquiera una palabra en ninguna de las ocasiones que prendieron de su guayabera una de las tantas medallas obtenidas durante las heroicas jornadas en el corte de la caña y que solo vestía en los momentos significativos. Nadie como Jacinto para trabajar, decían los que no sabían (por supuesto, nunca lo contó) que siendo niño el frío de la escarcha mordía sus pies desnudos en los campos de Madruga, mientras recogía la caña tumbada para llevarla a la carreta.
¿Por qué debo tener miedo?, soltó Jacinto con la misma precisión de un jab al mentón del representante del Sindicato. Es más, quisiera aportar otros argumentos. Esta vez, el murmullo se convirtió en casi un grito. Los que parecían dormitar despertaron y los que pretendían escurrirse detuvieron el impulso. Parecía que todo comenzaba a girar en dirección contraria a las manecillas del reloj  y los de la mesa advirtieron que algo diferente pasaba. Uno, el que más aspecto de jefe tenía, preguntó algo (bajito) y colocó la oreja para recibir la respuesta del otro, luego asintió despacio (casi en cámara lenta) y miró con ojos de serpiente a Jacinto. Pero no logró el efecto que esperaba. Entonces habló, lo hizo despacio con el propósito de impresionar en cada palabra. “Bueno, dicen que es la primera vez que usted interviene en una asamblea…, eso significa lo importante de nuestra presencia aquí…”  Jacinto ratificó: No, no es por ustedes que voy a hablar.
¡Claro eso lo sabemos, la asamblea es de ustedes…! Intentó reparar el de más cara de jefe.
Eso también lo sé, replicó Jacinto inconmovible y espantó algo que le molestaba en su oreja izquierda.
¡Entonces hable…, queremos escucharle…!, asumió a nombre de la presidencia el de la cara de jefe; aunque (en realidad) pretendía hacer notar su jerarquía por sobre los demás y demostrar que podía mantener el control en medio de una reunión donde un “donnadie” pensó vendría a virarle la tortilla. Por eso sonrió alargando la mueca de la boca hasta casi las orejas.
Con este señaló al lugar donde estaba el director que debía ser retirado (por supuesto, no era la intención de los de arriba cuando vinieron a escuchar el criterio de los de abajo)   ya suman ocho los administradores que han tenido a su cargo el Central… ¿Y qué han resuelto…?  Pues nada para la mayoría. Todos saben que  los siete anteriores vinieron de otras provincias, donde no sé si se da la caña, a bailar en la casa del trompo. Claro, aprender puede y tiene derecho cualquiera…, que se lo proponga. Por supuesto, cada uno de ellos aprendió a establecer las relaciones que le proporcionarían subir a un nuevo nivel…,
¡Compañero…!, atajó el de la cara de más jefe
…tener una buena casa…,
¡Compañero…! insistió
carro con chapa estatal y mucha gasolina…
¡Compañero…, por favor!
  y mandar desde un lugar más alto, mejor aún si resulta una oficina en la cual ni siquiera se ve una foto de un cañaveral. concluyó Jacinto.
¡Coj…coñ…! ¡Compañero…! , replicó el de la cara de más jefe con evidente molestia. Vinimos a escuchar criterios, no para hacer leña del árbol caído (en ese momento el director del Central levantó la vista, como lo hace el carnero en el momento que mira a su victimario para recordarle su odio segundos antes de morir), que reitero (continuó el otro al advertir la mirada del degollado) no le estamos celebrando un juicio. Pedimos criterios y por eso recabamos el concurso de los compañeros aquí presentes, porque nadie es perfecto y un cuadro no se hace de la noche a la mañana. Tampoco estamos aquí para escuchar cómo se lanzan críticas a quienes debemos ejercer nuestra responsabilidad desde el nivel superior. La política de cuadros no es lo que está en cuestionamiento. Para eso existen otros mecanismos y otras personas.
Los traen, se acomodan y después van para arriba…
Mire..., (esta vez el de la cara de más jefe pareció no estar dispuesto a continuar. Aquel larguirucho machetero le había recordado su propia llegada al Ministerio después de pasar por cuatro centrales azucareros desde su natal provincia hasta la oficina que ahora ocupaba en pleno Vedado, en la capital del país) usted puede tener sus razones para estar molesto, pero le reitero que no se trata de un juicio con el objetivo de pedir una sanción, ni botar a nadie. Queremos compartir criterios y, esta, es la oportunidad. ¿no lo creen así…?
…Y luego no se acuerdan siquiera del camino por donde vinieron…
¿Cuál es su nombre compañero…?
…por eso toman medidas que no funcionan ni abajo, ni arriba…
Por favor, compañeros, control, control…
…alguien debería frenar tanto oportunismo. Aquí muchos de los obreros se quemaron las pestañas y hasta lograron hacerse ingenieros…
…eso es bueno…, el estudio…, aprovechar la oportunidad de calificarse y apoyar en la producción y, como  ahora hacemos con Fernández, para rectificar errores…
… sin embargo, ninguno ocupó la plaza de director del Central… ¿por qué…?
Le reitero que la política de cuadros es algo que no vinimos a discutir aquí. Se trata de, de…
… porque no les interesa saber lo que hace realmente falta…
…Mire déjeme aclararle…
…traer alguien de afuera siempre es la oportunidad de promover a los amigos, de los que están en el Ministerio…
¡¿Cómo dijo que él se llama?! Preguntó el de la cara de más jefe (muy bajito), al del Sindicato.
… le dan un carro, se busca una secretaria y que el Central eche el humo prieto o lo cubra el óxido y la cachaza…
(Murmullo del público, algunas risas mal contenidas).
¡Compañeros, por favor, necesitamos control…!, decididamente no debimos, digo no vinimos a cuestionar, sino a…, a…, a intercambiar argumentos para reagruparnos, consolidarnos y ser más eficientes (sudó el de la cara de más jefe).
…Si me piden la opinión…, mi opinión, mi opinión…, de verdad…
¡Dígala, por favor, sin diluirse ni cuestionar el trabajo del compañero Fernández!
… de verdad, de verdad, pusiera de director a Ramón. Ese negro nació entre las cañas, creció entre las cañas y salió de entre las cañas para la Universidad, después de llenar sus manos de callos de tanta mocha que dio con el Sol sobre la camisa y acompañado, en las noches,  por las luces del tractor del compadre.
  Je…, compañeros, repito (alarga las palabras) que no vinimos a quitar a nadie (y, evidentemente, molesto), decidimos aprovechar unos minutos y pasar por aquí,  antes de una reunión importante que tenemos en el Ministerio y casi hemos discutido lo que no queríamos, vinimos a lo que no veníamos, y perdido el tiempo que no tenemos…
   …Ramón solo podía contenerse fuera de su trabajo cuando el mal tiempo le obligaba a permanecer bajo techo por culpa de la lluvia. Incluso, antes de graduarse como ingeniero, hizo posible que el Central no se parara gracias a su inteligencia e inventiva.
…Por supuesto, que sabemos el personal con que contamos…, estudiar es importante, precisamente por eso podemos y debemos ayudar más a Fernández  y lograr la eficiencia que buscamos.
… Sin embargo, el negro Ramón no ha mostrado otro interés que el de apoyar la producción, porque eso lo saben todos aquí: fue tremendo el lío para otorgarle un televisor, casi le cuestionan hasta su ejemplo como militante al no pensar en los demás, como si un militante no fuera un ser humano, con aspiraciones, necesidades y familia…, para qué hablar de la casa que está a punto de caerle encima…
  ¡¿Ven…?!  Eso es lo que debemos evitar…
   …por supuesto…
… que la gente se aproveche…, digo los compañeros para plantear…
… las cosas no son como las ven los de arriba…
… y echar a perder un encuentro que prometía ser productivo, una reunión eficiente…, diferente, ¿diferente…?
Estoy seguro que si lo ponen de director será mejor para todos, de paso resuelven el problema de su casa y quizá le promuevan para resolver los de arriba, en el Ministerio.
¡Usted se pasó compañero…!   ¿Cómo dijo que se llama…?
  ¿…la verdad, la verdad…? Sería el mejor director. Muchas Gracias, dijo Jacinto y colocó nuevamente en su oído izquierdo el implemento necesario para escuchar,  justo en el momento que todos sus compañeros le aplaudían.

Cuba, Octubre de 2011.






jueves, 5 de diciembre de 2013

Gloria eterna a Nelson Mandela




Miriam escucha la descarga mortal de disparos y recuerda las vivencias de aquella jornada cuando su cuerpo fue lanzado, por mercenarios, en una fosa junto a decenas de personas. Fue su primera muerte, decía a quienes permanecíamos atentos al testimonio de esta joven africana, de Namibia, que declaró su apoyo incondicional a la reconstrucción de un nuevo país, con Mandela y el eterno agradecimiento a Fidel.

Ninguna prisión pudo retener el pensamiento revolucionario de Nelson Mandela. Veintisiete años, en la cárcel, lo convirtió en un símbolo de resistencia en la lucha por la liberación de Sudáfrica y el final del Apartheid.
La solidaridad internacional con el preso número 46664, consolidó su estatura política del que fuera elegido Presidente del Congreso Nacional Africano (ANC), aun desde la cárcel. El líder indiscutible que reconoció la batalla de Cuito Cuanavale, _decisivo combate por la liberación de Angola_ como “el viraje en la lucha por la liberación del continente africano contra el flagelo del Apartheid.”
En 1990, Mandela fue liberado. En 1994, asumió la presidencia de Sudáfrica. Su amistad con el líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro y su agradecimiento y apoyo incondicional al pueblo cubano fue también una manera de luchar contra quienes quisieron segregar a Cuba en la escena internacional.

“Fidel Castro es uno de mis grandes amigos. Me encuentro orgulloso de encontrarme entre aquellos que apoyan el derecho de los cubanos a elegir su propio destino. Las sanciones que castigan a los cubanos por haber elegido la autodeterminación se oponen al orden mundial que queremos instaurar. Los cubanos nos facilitaron tanto recursos como instrucción para luchar y ganar. Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado.”

En una visita a Cuba,  26 de julio de 1991, durante la celebración del 38º Aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el Presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, expresó:

“Pueblo cubano; camaradas y amigos:

Para mí es un gran placer y un honor encontrarme hoy aquí, especialmente en un día tan importante en la historia revolucionaria del pueblo cubano. Hoy Cuba conmemora el trigésimo octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada. Sin el Moncada la expedición del Granma, la lucha en la Sierra Maestra y la extraordinaria victoria del 1ro de Enero de 1959 nunca habrían tenido lugar.
Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el país que tanto ha hecho por los pueblos de África.
Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución. Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo.
El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.
Desde sus días iníciales la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad”.
 
El ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, ha fallecido, este jueves 5 de diciembre, a los 95 años de edad.


 “¡Gloria a ti, Nelson, que desde 25 años de cárcel solitaria defendiste la dignidad humana! Nada pudieron contra el acero de tu resistencia la calumnia y el odio. Supiste resistir y, sin saberlo ni buscarlo, te convertiste en símbolo de lo más noble de la humanidad. Vivirás en el recuerdo de las futuras generaciones, y contigo los cubanos que cayeron defendiendo la libertad de sus hermanos en otras tierras del mundo.”
(Mensaje de Fidel al líder sudafricano en ocasión de su 90 cumpleaños. 18 de julio de 2008.)




viernes, 29 de noviembre de 2013

El grupito del Coco, en el "laboratorio" europeo



¿Por dónde le entra el agua al coco?*

Raúl San Miguel

Foto tomada de la Internet


En su viaje por Estrasburgo (Francia), el mercenario Guillermo Fariñas exhibe su nueva categoría profesional otorgada por un curso (seminario para utilizar medios técnicos de subversión) de la CIA. De ahí su petulante declaración al informar, en relación con los objetivos orientados (por la CIA) para los llamados periodistas independientes. Así, con el título de periodistas, llaman a los miembros de grupúsculos subvencionados por la SINA para enviar sus “reportes” a las redes sociales de la Internet. De ninguna manera el señor Guillermo, conocido por el “Coco”, no sé a quién pretende confundir con un título de periodista, puede hablar de realidad cubana si está en contra, precisamente, de esa realidad que ha sido transformada por la Revolución cubana para garantizar un país digno, a pesar de las limitaciones que impone el bloqueo genocida del gobierno de Estados Unidos.

Escribo desde mi blog, insertado en las redes sociales de la Internet. Nadie me dice qué o sobre qué escribir. Apoyo, cada artículo, con argumentos fundamentados. No es que defienda una verdad absoluta, pero no distorsiono esa verdad _defendida como el derecho soberano de mi pueblo a conservar su independencia_ frente a los ataques de mercenarios al servicio del gobierno de los Estados Unidos.  Por supuesto, sin excluir a sus aliados en Europa, por donde ahora ofrece sus declaraciones para un (cito su declaración a El Nuevo Herald) “laboratorio” sobre “El Periodismo de solución en acción”, dentro del Foro Mundial de la Democracia que organiza el Consejo de Europa (y donde), Fariñas contó cómo los periodistas independientes “evitan la censura del Gobierno”.

Recuerdo momentos de aquellas largas conversaciones con el desaparecido periodista cubano Guillermo Cabrera, en su modesta oficina del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Al Genio, como le apodara el Comandante en Jefe, Fidel, disfrutaba de intercambiarme sus ideas y proyectos, pero no dejaba de sorprenderme (nunca) con sus reflexiones, precisamente, acerca de la batalla que debíamos enfrentar en las redes sociales. Fue allí, donde me presentó una tarde, al periodista y escritor colombiano Hernando Calvo Ospina. Lo hizo con la solemnidad de un intermediario respetuoso y nos convocó a establecer una amistad duradera. Hernando puso en mis manos, dedicado, su libro: ¿Disidentes o mercenarios? que fuera escrito junto a Katlijn Declercq y publicado por la Casa Editora Abril, en el año 2000. Entonces, Guillermo Cabrera, maestro de periodistas, me dijo: "Léelo y no dejes de tomarlo como referencia." Así ha sido desde entonces. Nunca observé, entre mis colegas, el nombre del mercenario Fariñas. 

Mencioné estas evocaciones para ilustrar “por dónde le entra el agua al Coco”, una frase cubana popular para definir el entuerto de algo tan visible como la forma en que el mercenario maneja su lenguaje subversivo, tal como le fuera indicado por los servicios de inteligencia norteamericanos. Es la forma de graficar, que utilizo, en relación con el mercenario Fariñas y su exhibición (in)pública para hacer referencias a las salas de navegación, por Internet, en Cuba.

En su esfuerzo “para descubrir el agua tibia”, otra frase del argot popular, en mi país, el señor mercenario Fariñas, acaba de llegar a la conclusión, en su periplo europeo, de “que nos conectan con el mundo”. Es obvio. Se trata de un esfuerzo del Estado cubano para facilitar navegación ciberespacial, a pesar de las limitaciones y el costoso sistema a que nos obliga el gobierno de Estados Unidos por no permitirnos acceder a las comunicaciones internacionales, mediante los cables submarinos de fibra óptica que bordean la Isla. Es una verdad irrebatible.

Dentro de unos días, exactamente para el día 9 de diciembre, se espera el arribo a la rada habanera (Bahía de La Habana) del crucero Universe explorer, con más de 700 estudiantes norteamericanos que viajan en el buque universitario del programa Semestre en el Mar, auspiciado por la universidad norteamericana de Pittsburg, en coordinación con la Universidad de la Habana. Estos estudiantes, profesores, académicos y tripulantes, tendrán la posibilidad de observar algo cotidiano que tambien, ahora, "descubre", durante su viaje a Europa, el mercenario Fariñas
Me refiero a: “calles rotas, leche en mal estado, bajas pensiones…” que asegura formar parte de los reportes de los llamados periodistas independientes que obliga a la prensa oficial, hacer referencia.

Las calles rotas abundan en toda la Isla. Los esfuerzos por restaurarlas son evidentes. La crítica en la prensa cubana es permanente, sobre todo al llamado del propio Congreso (VI) del Partido. Diría que desde mucho antes. Solo basta leer, desde el primero de sus discursos, cada intervención del líder histórico de la Revolución cubana, Comandante  en Jefe, Fidel.

No pretendo decir lo que no es. Por ejemplo, la leche en mal estado es la referencia a problemas locales. Supongo que se refiere a la leche que colectan las cooperativas agropecuarias para hacerla llegar a la población (en forma normada y priorizando, es otra verdad, a los ciudadanos de acuerdo a edades). La otra leche, la mayor parte, es adquirida con altos precios en el mercado internacional. El gobierno de Cuba, bajo ningún concepto, importaría leche en mal estado. En este caso, los suministradores de este producto pudieran demandar al mercenario Guillermo Fariñas por mentir con alevosía y provocar prejuicios a su mercancía. Claro, existe también la variante del bloqueo que persigue, entre otras cuestiones, los mercados (suministradores) en los cuales Cuba, logra comprar alimentos como la leche, por demás, subsidiados por el Estado en su comercialización dentro del país.

Lo de las bajas pensiones es cierto. No obstante, debió aclarar que se trata de un problema del valor del peso cubano. Otra causal condicionada por el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos. Ningún salario en Cuba, es suficiente para adquirir los artículos y alimentos necesarios, pero nadie se muere de hambre. Eso lo sabe el “Coco” Fariñas.

Seguidamente cruza a otra dimensión y asegura que, para lograr comunicarse, “En este sentido, señaló, (…) habría que hacer un homenaje a las “memorias flash” (lápiz USB) porque “permite pasarnos toda la información que el Gobierno no quiere que tratemos”. ¿Entonces…, ve lo que ocurre en Cuba o debe verlo en una memoria flash? Pero no se conforma, hace otro descubrimiento, según El Nuevo Herald:

“Fariñas narró cómo durante las protestas la policía política se coloca donde hay cámaras de grabación”.

“Cuando las neutralizan, nos arrestan y evitan que lo pongamos en internet, porque el coste político sería muy alto”.

Bueno a favor del mercenario Fariñas, haré una pausa en cuanto a las dos citas de El Nuevo Herald (arriba, entre comillas). Primero, en todo el mundo existen cámaras diseminadas por toda la ciudad. Es normal. No requiero abundar sobre el asunto. Algunas, desde los satélites, espían para los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos, no se ven, pero están ahí. Tampoco es objetivo de mi análisis. “Vacilo” al “Coco”, como diría en buen cubano. Ahora, un poco más, la cita que utilizo fue de El Nuevo Herald y dice (perdonen si reitero): “Cuando las neutralizan, nos arrestan y evitan que lo pongamos en internet, porque el coste político sería muy alto”. ¿Qué neutralizan? ¿Las cámaras en las calles? ¿Por qué los arrestan (a quiénes)? ¿Cómo lo evitan? Responderé, con honestidad, lo que no hizo el “Coco” Fariñas.

De ninguna manera pueden neutralizar las cámaras (en la ciudad) de lo contrario no hubieran sido colocadas. Por supuesto, no es para vigilar, como dice el “Coco” Fariñas, a quiénes tienen ideas contrarias al Gobierno cubano y la mayoría del pueblo que apoya a la Revolución. Es imposible. Pero si se refiere a las memorias flash, tampoco he visto un sistema de vigilancia para quitarlas a los ciudadanos. Es absurdo. Que arresten, en este caso, a los mercenarios o a personas cuando provocan desordenes públicos, es lógico. Lo haría cualquier gobierno de cualquier país con independencia de su sistema político. Evitar que los mercenarios coloquen su falacia en las redes de Internet, es casi imposible. Lo meno puede decir es eso, de lo contrario debería ser demandado por la propia SINA, al confirmar que los equipos de comunicación: teléfonos celulares, sistemas para conexión de Internet y otras facilidades dentro del paquete de la (USAID) de ayuda a la subversión interna, resultan obsoletos.

En cuanto a los ejemplos de corrupción, dentro de Cuba, no es la primera vez que se denuncian. Cuando se detectan la actividad ilegal de personas que utilizan los recursos de las empresas en beneficio propio, son procesadas, como debe ser en cualquier sistema social de todo el mundo. Cuba no es un país perfecto. Ninguno lo es. Construir una sociedad Socialista es difícil. Garantizar los recursos necesarios, en medio del genocida bloqueo impuesto, también provoca algunas formas de delinquir con las necesidades de la mayoría para beneficio personal.

Ahora el puntillazo lo ofrece la directora ejecutiva del Observatorio Audiovisual Europeo y moderadora del laboratorio, Susanne Nikoltchev, quien aseguró que, el mercenario Fariñas “ha consagrado su vida a la lucha contra la censura en Cuba y ha llevado a cabo huelgas de hambre a favor de la libertad de expresión”. El sello del “héroe” que fue capaz de, por cuestiones de economía personal, perder el mínimo vestigio de principio humano al fotografiarse junto al criminal terrorista y autor confeso de la voladura de un avión civil, sobre las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976.

Después, me parece verlo fingir la emoción, el “Coco” Fariñas, definió a Cuba como “la última dictadura estalinista de Latinoamérica”, afirmó que el periodismo en esa isla caribeña “está diseñado para que nadie pueda quitarle prestigio a la mal llamada revolución cubana”. Sino fuera porque dice: “mal llamada revolución (en minúscula) cubana”, quizá diría que, en esta afirmación, pudiera tener razón. Pero como, no es difícil suponer que el “Coco” en su cabeza lo que tiene es agua (otra frase del gracejo popular) prefiero agregar que no se trata de un diseño, sino de un concepto, le invito a que lea el concepto de Revolución que ofreciera el Comandante en Jefe, Fidel. Es breve, profundo y concluyente para cualquier ser humano en cualquier latitud del planeta.

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado…; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos…; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio…; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas…, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”. (Fidel Castro Ruz, 2000).

Frase cubana del gracejo popular*






jueves, 28 de noviembre de 2013

Identidad fragmentada




 
 
Raúl San Miguel

Foto tomada de la Internet (Facebook)

Una de las formas en las que se manifiesta la amenaza o pérdida fragmentada de la soberanía nacional es a partir del control que ejercen las transnacionales y que permiten, algunos gobiernos, a las inversiones expansionistas  (puede entenderse como una variante de imperialismo económico)_apoyadas en capital foráneo_, sin tener en cuenta que tales acciones constituyen una forma progresiva de entregar los recursos nacionales, comprometer la seguridad medioambiental, el futuro y por tanto los derechos patrimoniales de sus pueblos.
Desde hace algún tiempo se observa el inicio del conflicto impuesto por la Monsanto Co. _la mayor productora de semilla transgénica del mundo_, para establecer su monopolio en naciones como Argentina. 
Precisamente la paralización de la construcción de una enorme planta para producir semillas de maíz, en la provincia de Cordoba, con un costo de inversión de 150 millones de dólares, se convierte en un detonante de la beligerancia de los directivos de la Mosanto al enfrentar las protestas de la población en uno de los mayores territorios agrícolas de Argentina.
El uso de transgénicos y agroquímicos, en la producción de alimentos para consumo humano y animal, ha creado fuertes rechazos por el consecuente daño a la salud humana, pero también esta instalación (en el caso de Cordoba) supone una agresión directa contra los productores locales, incluso al utilizar esas semillas transgénicas.
El señor Pablo Vaquero, vicepresidente de la filial local de la empresa Mosanto, informó a la agencia Reuters, ante la situación de protestas que: "Nosotros vamos a seguir las vías legales correspondientes para realizar la obra porque tenemos todos los permisos y derechos para poder hacerlo. En el momento en que se despeje la entrada, comenzaremos de nuevo con la obra", señaló.
Sin embargo, el asunto es más complejo. La confirmación de poseer “todos los permisos y derechos” para continuar la construcción de la planta supone, precisamente, la adquisición de poderes que demuestran el potencial peligro representado por Mosanto o cualquier otra transnacional, en el momento de decidir qué conviene o no, a pesar de las protestas y rechazos populares. En este caso es obvio que cuentan con los permisos y el apoyo también para reprimir como ha ocurrido.
Es conocido que, la introducción de políticas neoliberales (en los mega contratos), es una de las estrategias implícitas en la presencia de las transnacionales capitalistas por su enorme capacidad financiera para comprar por fragmentos o casi totalmente un país y llegar a convertirse en centros de poder capaces de influir o determinar en la política, la economía interna (también externa) y afectar o dejar sin efecto las regulaciones medioambientales del territorio donde se insertan.
Es lo que ahora, en estos momentos, pudiera ocurrir bajo la mirada cómplice de los que permanecen impasibles y la impotencia de quienes buscan el apoyo solidario para denunciar que una transnacional pueda tragarse no solo la identidad, independencia y soberanía, sino hasta la verguenza de una nación.