martes, 7 de octubre de 2014

La muerte del tiempo sin otros relatos*






"Melodía que indulgente

Suele nacer de tus ojos

y yo aquí con mis enojos

no me siento indiferente"
RSM




Óleos de Vicente Bonachea



El broquelillo

Llevó su mano instintivamente al lugar donde pendía la joya, pero descubrió que no estaba. Buscó sobre su cuerpo tibio aún y contuvo en su boca una sonrisa. Por doquier se esparcía el aroma que expedía la naturaleza, bostezó satisfecha y registró cuidadosa entre las sábanas. Allí estaba con su perceptible guiño de luna.




Naturaleza de un café

Tal vez no lo hubiera entendido nunca. La naturaleza de un café se define en el sorbo amargo o dulce cayendo garganta abajo, en la brevedad de un tiempo relativamente corto: “Te invito a un café” y todo el contenido define el convite, la esperanza de un espacio más allá de la frase -en su esencia-, inmortalizada por Cortázar con respecto al amor.




Puentes

No miró hacia atrás. Apenas comenzaba. Cada puente desaparecía después de ser cruzado. Cerró los ojos y fue entonces que vio su propia imagen alejándose, mientras ella lo protegía en un abrazo.



La vaca  y el elefante

Ambos se miraron tiernamente. Él, trompeó un largo suspiro. Ella rumió como solo pueden hacerlo los ángeles. 


Óleo de Vicente Bonachea





-¿Puedo pasar…? dijo el invierno y, sin esperar la respuesta, se escurrió hacia un lugar tibio en el lado izquierdo del pecho. (RSM)






Cuento inconcluso para un fabuloso



“La luna les acompaña por un valle soñoliento.
Hay un olor penetrante a naranjas, humedad y silencio”.
(Platero y yo. Juan Ramón Jiménez)

A Oscar Luis Ferreiro


Había crecido lo suficiente para estar junto al abuelo y llegado el momento que, ambos, había preparado durante una buena parte de sus vidas. Enfrente toda la belleza del paisaje se resumía en una visión esplendorosa, como los colores del arcoíris después de la lluvia. Un soplo de brisa voceó (quedo), en los oídos de Ámbar, y lo hizo sonreír. “Es la naturaleza que te responde a la pregunta que pensaste”, le dijo con la mirada llena de orgullo. “¿Y cómo lo sabes?”, le devolvió el adolescente acortando un poco más la respiración. “Porque soy el espejo del tiempo donde miras”, replicó con justeza.  “Entonces, ¿Crees que podremos atraparlo, abuelo?”. Ahora la brisa secreteó detrás de las orejas del viejo y lo obligó a soportar el impulso de sacudir una mariposa que tomó por asalto el tabique entre su mostacho y la nariz. “¡Ni se te ocurra estornudar…! ¡Si lo haces, él, ya no vendrá abuelo…y no lo podremos atrapar!” La mariposa dibujó un signo de ballet con sus patas traseras y se acomodó más plegando las alas de intensos matices y dispuesta a pernoctar en aquel sitio húmedo y tibio. “No te preocupes es solo una prueba…”, se justificó ante la mirada preocupada del nieto y sendas lágrimas contenidas dentro de sus ojos. Sabía que un espasmo podría borrar el sueño de toda una vida…, o mejor de muchas vidas, justo cuando apareció el Unicornio. Describir la estampa de aquella hermosa bestia resulta una tarea inimaginable (me disculpan quienes lean estas breves líneas). Allí estaba tal y cómo lo habían previsto durante años, pero también era la primera vez que se mostraba desde el abuelo de su requetetarabuelo y no sabía si desde antes hasta el principio del árbol genealógico. Cazar al unicornio dejaba de ser una quimera. Ámbar se estremeció justo en el momento que apretaba el obturador de la cámara fotográfica y la mariposa, en la nariz del abuelo Oscar, emprendía el vuelo, en medio del pavoroso estornudo que asustó al fabuloso y lo hizo desaparecer en la floresta.
Al regreso, la luna les acompaña por un valle soñoliento. Hay un olor penetrante a naranjas, humedad y silencio.

Junio de 2014.

 






Arriba la luna hace un guiño en su creciente
Y la noche es prieta* como el silencio
Duele verla allí solita
En tan inmenso firmamento.

RSM/julio/14




 Opus van diere viere 






 


 


(in)Diferente



Hoy que estás tan diferente

Puedo sentir la mañana
Con esa brisa temprana
Que viene junto al naciente.

Melodía que indulgente
Suele nacer de tus ojos
y yo aquí con mis enojos
no me siento indiferente.

Vuela mañana en tus sueños
Una verdad que motiva
En la soledad cautiva
de los íntimos empeños.

En cada melodía y dueños
De una sólida esperanza
Cuando el motivo es la alianza
No hacen falta los desdeños.

RSM.

 
 *(1)Vicente Bonachea, el amigo de la infancia.

 *(2)Avara. "prieta"


*Título del libro de relatos, poemas y bocetos de mi autoría, que recién concluí, dedicado en su totalidad, salvo algunos textos, al desaparecido artista de la plástica cubano y amigo de la infancia, Vicente Bonachea.




 




sábado, 13 de septiembre de 2014

Washington condena a su pueblo al silencio



Caso de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos.


X Coloquio Internacional Internacional por la Liberación de los Cinco y contra el Terrorismo







RSM.  
         

Fotos de la Internet (Cubadebate)



En la escalinata de la Universidad de La Habana el Héroe de la República de Cuba, Fernando González  Llort, trasmitió un mensaje de agradecimiento a los asistentes al X Coloquio Internacional por la Liberación de Los Cinco y Contra el Terrorismo, que concluyó en esta jornada de intensas horas de trabajo: reflexiones, debate y coordinaciones para lograr restablecer la justicia negada por Washington en el caso de los Cinco cubanos antiterroristas, tres de los cuales: Gerardo, Ramón y Antonio (Tony), aún permanecen en cárceles norteamericanas por evitar acciones criminales terroristas, realizadas por grupos con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, contra Cuba.  

Cientos de argumentos demuestran la manipulación del juicio seguido en Miami con el apoyo mediático y la acción mercenaria de periodistas pagados para condicionar la opinión pública y tergiversar las razones que llevaron a un grupo de cubanos a infiltrarse en organizaciones terroristas que operan, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, en el estado de la Florida y son responsables de numerosos crímenes contra el pueblo cubano como son los ataques con bombas en instalaciones turísticas: Hotel Copacabana, donde resultó asesinado por uno de estos artefactos, el joven empresario italiano, Fabio Di Celmo; las acciones de bombas colocadas en el mundialmente famoso restaurante Bodeguita del Medio (ubicado en la parte colonial de La Habana) y el estallido en pleno vuelo de una nave de Cubana, con 73 personas a bordo sobre Barbados, el 6 de octubre de 1976.


En el X Coloquio Internacional por la Liberación de los Cinco y Contra el Terrorismo, participaron más de 300 delegados de 49 países que pudieron conocer los testimonios directos de familiares y la presencia de Fernando, uno de los Cinco Héroes que cumplió la injusta condena en Estados Unidos. 


El evento resultó  la continuidad de una expresión de la fuerza, madurez y crecimiento del trabajo que se hace en todo el mundo por traer a casa a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, quienes se mantienen en prisión, agregó Fernando, uno de Los Cinco que junto a René González Sehwerert, se ya se encuentra en Cuba.


El Héroe de la República de Cuba, Fernando González  Llort,  vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), precisó que la celebración del Coloquio forma parte de una jornada de solidaridad internacional, que comenzó el pasado cuatro de septiembre y se desarrollará hasta el próximo seis de octubre.


“La iniciativa es un período de acciones por la libertad de los antiterroristas cubanos que permanecen en cárceles norteamericanas, y pretendemos que esa intensidad se mantenga con actividades más efectivas y de mayor impacto, como quedó acordado en el coloquio, aseveró Fernando.


Por su parte, el gobierno de la Casa Blanca, mantiene la condena de silencio -en relación con este caso de los Cinco antiterroristas cubanos-; aunque no pueden silenciar las manifestaciones, cada vez más reiteradas en el pueblo estadounidense y su despertar de conciencia que incluye a personalidades de ese país con respecto a la política exterior de Estados Unidos en su bloqueo genocida contra Cuba y el apoyo a las organizaciones terroristas que incluye el financiamiento, logística y asesoramiento de agencias de inteligencia (CIA) para realizar sus acciones criminales en una guerra extendida por más de cinco décadas para detener la Revolución Socialista en la Mayor de las Antillas.









Ángel para un final*







“Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos
era que pasaba un ángel que les robaba la voz
y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar
que de tal suerte, yo todavía, no terminé de callar.” (Ángel para un final, Silvio Rodríguez).



RSM.

Foto de la Internet

A Silvio Rodríguez, quien -desde mi infancia-, canta en los noticieros de Santiago Álvarez, ahora en los barrios, y sigue vivo en los sueños y esperanzas de millones de personas, sobre ese corcel indomable que llamamos tiempo.

Hay días que no se conforman con pasar o completar su breve destino, en su infinito itinerario sobre el tiempo, sino que se detienen, te observan, desandan sobre la piel, se introducen en los poros, viajan a través de la sangre y hurgan en la memoria, despertando los recuerdos.
Hay canciones, que son tan culpables como esos días, y es muy difícil sustraerse a la impenitente sensación de sentirse atrapado, mientras el día socava hondo, duele y amenaza con llevarte aún más lejos… Es el caso de esta jornada de antiguas y de voces negadas al silencio. Y es que, a veces, insisto, a veces somos eso: pasado, y solo el futuro es un privilegio de los sueños.

Desde hace algún tiempo no me ocurría despertar y sentir a mi madre desandando la estancia. No supuse, estoy seguro que era ella y que también el día se había detenido en forma de canción y la voz culpable de Silvio. Sobrio de tristezas, sin ninguna razón para no estar (yo de a) cuerdo; el día adoptó la imagen de un poema que leí del blog Segunda cita, bajo el provocativo título:  Décimas.


Encima trae, este día, no uno, más bien toda una bandada de "gorriones" que se encargaron de tatuar sobre mi piel, las paredes visibles e invisibles de mi entorno; incluso bajo y sobre el techo, cada una de las recién encontradas letras:


Décimas

Yo soy aquel animal
que cuanto descubre nombra,
para que después la sombra
le ponga punto final.
Yo cambio, mas sigo igual;
yo perdono, mas no olvido.
No sé si de agradecido
guarde la mejor virtud,
pero de la ingratitud
amores no he conseguido.

Ilusión y desengaño,
junto con otros demonios,
fueron héroes de episodios
en el cine de mis años.
No es mi intención un regaño
como ratón de colegio,
pero ya no encuentro arpegios
para cantar la esperanza:
Hoy son mi yelmo y mi lanza
fantasmas y sortilegios.

El día que sepa hablar
cuanto he soñado y visto,
y logre decir que existo
por aquello y a pesar;
cuando yo logre cantar
no la brisa de un momento
sino la suma del viento
terso, burlón y terrible,
será día indescriptible
de regocijo y lamento.


12 de septiembre de 2014,

(Tomado del blog Segunda Cita)

Culpable, inocente, agradecido, respondí, más bien conmovido. Discúlpenme los lectores de mi blog, lo hice con cierto sentido de aspereza redimida, buscando matar lo que del día quedara sobre mi pecho, en estos versos deshechos y llenos de gratitud:


Décima para Silvio

No soy yo el punto final
Que al evocarte te nombra
Quién soy yo desde la sombra
Si no pretendo hacer mal.
En tu guitarra es igual;
Sin rencor y con sentido
Escucho en cada sonido
Imágenes de plenitud
Como el llanto de un laúd
En noche de espanto perdido.

Pasión y un extraño olvido
habitan en mis armonios  
Ni el silencio y sus demonios
pueden causarme daños.
Cuando al paso de los años
Entregas un sortilegio
Sin ánimo de sacrilegio
nos abres en lontananza
Una puerta a la esperanza
y llenas tu voz de misterio.

El día que pueda encontrar
Lo soñado y lo previsto
Podré sentir que resisto
La roca que lanza el mar
Y mi pecho sin sangrar
Pleno de brisa y aliento
Llevará mi barca en tiento
contra huracanes sensibles
Sobre las aguas pasibles
Al puerto donde reciento. 

RSM.

13 de Septiembre 2014.

Gracias por regresarme al principio y volver a vivir lo vivido.

*Título de una hermosa canción: Ángel para un final, de Silvio Rodríguez.