lunes, 18 de noviembre de 2013

Los secretos de Camila









"Conozco este camino de memoria/ pero igual me sorprendo" Benedetti

Se detiene y observa todo en derredor. Ha utilizado para entrar, a mi habitación, una de sus llaves mágicas y devela _con esta acción_, otro de sus secretos con el propósito de acceder a un espacio que le estuvo velado y necesita llenar con su alborada. Ahora, en un hábil “pase”, con sus ojos hermosos (fijos sobre los míos), logra neutralizarme y llegar donde mis libros. Abre la puerta del mueble. Descubre el tesoro. Pero no sabe, no puede saber, que han permanecido, allí, dormidos, desde hace un buen tiempo. Quiero expresar una protesta, pero se adelanta y neutraliza el intento de reproche con un beso-misil que todavía flota en el aire como el globo escapado de un cumpleaños. Extiende su manita. Se detiene. El silencio, bajo el cual reposan mis libros y documentos, es como un muro de hielo que su primavera (aun) no ha podido quebrar. Decide buscar y probar con otra de sus llaves. La encuentra. Señala el retrato en la pared. Intenta distraerme. Estoy alerta. Dice algo que descifro. Sonrío. Se acerca un poco más. Tanto que sus dedos casi tocan algunos de los objetos, sobre la mesita, junto a la cama. Reconoce, en mi rostro, que está a punto de disolver la muralla de escarcha que la separa de su objetivo. Frunce las cejas y sus labios esbozan una abultada queja, pero no es tal. Solo un gesto que refuerza con su inteligente mirada, en realidad, otra de sus llaves secretas. Deja caer el objeto que tiene en su mano. Obliga a evocar una tierna y didáctica explicación que recibí al respecto: actúa como su majestad el bebé. Me resisto a entrar en el juego que, como me advirtieron, ganará por instinto. Recuesto mi cabeza sobre la almohada. En la exigua oscuridad de la tarde no deseo perder de vista los avances de la diminuta invasora que, de repente, escala en busca del punto más alto sobre la cama. Parezco Gulliver maniatado por una sola liliput. Percibo sus piernas que huellan sobre mi pecho, mis hombros…, alcanza la ventana, empuja y se deja caer sobre mí, protegida por mis brazos, convertida en una enorme mariposa, como un torrente de luz.    

RSM.



sábado, 16 de noviembre de 2013

Motivos para el retrato de una antigua dama muy digna




He logrado reunir fragmentos de sendos artículos publicados en elhabanerochekeré para rendir homenaje a La Habana. Advierto que, ahora en su 494 aniversario, realmente no he podido desandarla como quisiera, pero no hace falta. La Habana tiene esa característica de ciudad viva que entra dentro de la piel y se adhiere como parte inseparable de sus visitantes o residentes. Uno de los textos fue escrito el martes 22 de febrero de 2011. El plan para levantar La Habana y otros cuentos..., de afuera.  Fue una respuesta contra los que pretenden tergiversar nuestra realidad, el sentido de la lucha y resistencia de nuestro pueblo, frente a bloqueos imperialistas y agresiones de mercenarios. 
 
Escribía: Quienes han tenido el privilegio de ver La Habana, en la mañana, no podrán evitar esa imagen de frescura que corre entre la ciudad que se despierta temprano, en el bullicio madrugador de quienes regresan del trabajo o van hacia la nueva jornada laboral, las escuelas y los centros hospitalarios. La ciudad, como en cualquier lugar del país, comienza su agitada vida entre los que se esfuerzan por subir al ómnibus, se quejan de los precios en el mercado agropecuario o se disponen a buscar un espacio para el recreo, los ejercicios y otros asuntos cotidianos”.

El otro texto, redactado el 8 de agosto de 2010, Hace calor en la Habana , intentaba describir un poco más, con esa nostalgia que a veces nos embriaga, para decir que La Habana todos los días es una ciudad distinta. Lo que marca la diferencia es la temperatura ambiente. Si en la madrugada llovió, entonces se puede observar la humedad dibujando islas y continentes en las paredes de las fachadas de las casas y los edificios. El tema del día, por supuesto, girará en torno a la lluvia y su relación con los problemas de la agricultura que impiden hacer llegar los precios más bajos a los agromercados.

La Habana es una ciudad con muchos rostros en los cuales se refleja esta urbe y cada habitante, tiene en su interior una Habana propia que cambia de acuerdo con la temperatura ambiente.

Por eso, en la mañana, después de la lluvia, puedes ver a las personas aglomeradas en las paradas de los ómnibus o en las colas de cualquier lugar donde venden (o se corrió la bola de que sacarán algo a la venta) cosas que no se pueden comprar después.


Cada atardecer tiene un ocaso diferente para las distintas barriadas habaneras. Por ejemplo, en la zona de los litorales de Miramar (Playa) son hermosos y solitarios; en cualquier punto del Nuevo Vedado, pueden resultar exclusivos; folklóricos o populares en la parte colonial de la ciudad (Habana Vieja) y así sucesivamente; pero todos tienen que ver con la temperatura ambiente.

La temperatura ambiente resulta determinante para los habaneros, incluso hasta el punto de converger, cientos de capitalinos, en el amplio balcón costero llamado malecón. (...) Pero esta convergencia se debe a la temperatura externa y la imposibilidad de combatir el calor con los equipos tecnológicos imprescindibles para un clima como el nuestro: sofocante.

(…)

No creo que exista una ciudad más temperamental que La Habana, capaz de sonreír en medio de la más grande tristeza, de las peores dificultades materiales que laceran la economía doméstica de sus habitantes, debido a un absurdo bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, hace casi medio siglo. La presencia de dos monedas oficiales: una con un gran poder adquisitivo (dentro de la Isla) y otra, la de los salarios cobrados por la mayoría, que no representa nada; provoca también cambios de temperatura en los que no pueden dejar algo para combatir el calor con un refrigerio capaz de absorber de un golpe un salario medio; por suerte, es solo un ligero aumento de la temperatura corporal y nada más.

(…)

Concluía:

“Despertar en La Habana, en Cuba, tiene su encanto. Al menos eso puede sentirse hasta que cae la noche. Siempre ocurre algo nuevo, después de aquel magnifico despertar el Primero de Enero de 1959. Siempre ocurre algo nuevo”.

Para mi Habana, este fragmento de mi poema: Alas de mariposa nocturna. Es mi homenaje a la ciudad. También la foto de una pintura de mi amigo Vicente Bonachea, el amigo marienense de la infancia, cuyos restos permanecen en un pequeño jardín detrás de las paredes del Convento de San Francisco de Asis.



Alas de mariposa nocturna

Te han crecido alas,
quizá las más hermosas alas
y te he visto cruzar el cielo nocturno
                                                        (…)
y he sentido la respiración nerviosa de los insectos ciegos,
el susurro del viento entre los naranjos,
el golpe de las olas en la roca,
el roce misterioso del tiempo sobre los huesos de los muertos,
de los que reposan, (...) en sus tumbas,
(…)
cruzas despacio, siento tu olor, de hembra madura,
tu olor perpetuo, primero, después tus manos y tu cuerpo.
cruzas sobre mi cielo apagado, en silencio,
y presiento que llegas, desnuda de tus alas,
desnuda,
sin alas,
despacio,
en silencio,
te escurres,
bajo mi piel,
sin mis alas,
sin alas.

(17 de febrero de 2011).


jueves, 14 de noviembre de 2013

Carlota

Tributo a mis hermanos que murieron antes

A Rubén Hernández




“cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades (…)”
 Gabriel Celaya

A inicios de 1965, el Comandante Ernesto Guevara de la Serna, el Ché, se entrevistó en el Congo Brazzaville con la dirección del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) Durante el histórico encuentro surgió el compromiso de ayudar al movimiento guerrillero por solicitud de los patriotas angolanos. Estas consideraciones fueron aprobadas por el Partido Comunista de Cuba y el Ché, fue autorizado a constituir la Columna Uno, integrada por más de un centenar de internacionalistas dispuestos a pelear en tierras africanas.
Durante los meses de permanencia, en Zaire _y a pesar de la extrema vigilancia de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos_, libraron más de cincuenta acciones combativas en condiciones de extrema adversidad sin ser vencidos por el enemigo; pero la ausencia de un movimiento patriótico vertebrado con el cual colaborar los llevó a interrumpir la misión. No obstante, una segunda columna, entrenada con similar rigor llegó al Congo Brazzaville. Tenía por nombre: Batallón Patricio Lumumba. Entre sus objetivos debía cumplir múltiples misiones, en primer lugar, como reserva de la columna del Ché, a cuya fuerza se uniría en caso necesario, en el momento oportuno.
Participarían, además, en acciones combativas junto a un grupo de asesores en el Segundo Frente guerrillero del MPLA, en Cabinda, donde debían preparar columnas de combatientes angolanos, equiparlos y ayudarlos a emprender la ruta hacia el interior del país, específicamente, el Primer Frente al norte de Luanda. De esta múltiple misión eran responsables los compañeros Jorge Risquet (responsable de la Dirección Política) y el hoy General de Brigada ® Rolando Kindelán (jefe Militar).
Un grupo de seis oficiales y soldados del Batallón entrenaron a los guerrileros angolanos en la provincia de Cabinda y combatió junto a ellos. Mientras, otros miembros del Batallón, ubicados en sus campamentos en el Congo Brazzaville, organizaron, prepararon y armaron tres columnas del MPLA: la Camilo Cienfuegos (entre abril y julio de 1966), el escuadrón Kamy (agosto—diciembre de 1966) y la Ferraz Bomboko (1967). El entonces capitán, posteriormente General de Brigada Rafael Moracén y jefe de la escolta del desaparecido Presidente Agosthino Neto, resultó un hombre clave en las acciones militares realizadas en Cabinda. Bajo su mando se encontraban instructores que entrenaron las tres columnas. Esta colaboración directa se brindó durante los años 1965—67, mientras la dirección del MPLA y el Batallón Lumumba permanecieron en el Congo Brazzaville.
A partir de entonces y hasta 1974 la solidaridad cubana con los revolucionarios angolanos se manifestó en el respaldo a su lucha patriótica en importantes escenarios internacionales como las Naciones Unidas y el Movimiento de Países No Alineados, así como en el entrenamiento de hombres y la concesión de bolsa de estudios universitarios, en nuestro país.

OPERACIÓN CARLOTA
 
Cuando en 1975, los Acuerdos de Alvor fueron descaradamente violados por el FNLA y la UNITA, el MPLA solicita con urgencia la colaboración militar de Cuba. Los grupo fantoches, ejecutaban crímenes sobre la población civil, dirigidos, financiados, entrenados y armados por la CIA, Sudáfrica y Zaire, El primer comandante Díaz Argüelles, entonces jefe de la Décima Dirección del MINFAR, recibe la tarea de establecer contacto con el MPLA, en Luanda. Se produce el encuentro en los días comprendidos entre el 3 y el 8 de agosto de 1975. Para el 21 de ese propio mes, el comandante Díaz Argüelles, está de regreso en Angola para radicarse en Luanda al frente de la Misión Militar cubana, como respuesta de nuestro país a las peticiones de los revolucionarios angolanos.
Es de conocimiento público que el MPLA había planteado, a través de Díaz Argüelles, la necesidad de aproximadamente 100 instructores para contribuir a la preparación de unidades de las FAPLA (Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola). Cuba había sugerido organizar, preparar y armar aproximadamente 50 unidades de las FAPLA (integradas en batallones de infantería y baterías de artillería), que debían ser entrenadas en cuatro escuelas militares. Se crearían los Centros de Instrucción Revolucionaria (CIR), ubicado en Dalatando, al este de Luanda; Cabinda, en el norte del país; Saurimo, en la región nordeste, y el ubicado en el sur de Benguela.
En un informe al primer viceministro de las FAR (actual Ministro del Interior, General de Cuerpo de Ejército, Abelardo Colomé Ibarra), el comandante Díaz Argüelles relató (agosto de 1975) que: "El camarada Neto aceptó muy emocionado la proposición nuestra. Estaba conmovido. Me pidió que le dijera a Fidel que aceptaba todo". Se comenzaba el inicio de la Operación Carlota. Según el testimonio de Jorge Risquet, Cuba se había dispuesto a ofrecer al MPLA, casi cinco veces más instructores que los solicitados: "Si ibamos a mandar a nuestros hombres teníamos que enviar los suficientes para cumplir la misión y defenderse, porque un grupo demasiado pequeño habría sido arrasado".
Tres buques se encargan de transportar a la mayoría de los instructores y sus jefes; los otros hacen el viaje por avión (la transportación aérea fue el resultado de una de las páginas más gloriosas de la contribución a la liberación de Angola). Suman 480 hombres, y junto a ellos arriban a suelo angolano, entre el 5 y el 11 de octubre de 1975, 12 000 fusiles checos R—52, piezas de mortero, antiaéreas y cañones antitanques, así como uniformes, alimentos y demás avituallamiento, para dotar en los CIR a las unidades de las FAPLA.
Ubicadas en lugares clave desde el punto de vista geográfico, las cuatro escuelas entraron en funcionamiento a mediados de octubre de 1975 con oficiales cubanos al frente; los comandantes Romárico Sotomayor García y Eustaquio Nodarse Bonet, el primer comandante Ulises Estrada Reyes, y el cuarto centro, con más instructores y reforzado en armas, dado el aislamiento de Cabinda con respecto al resto del territorio de Angola, estaba bajo la conducción del comandante Ramón Espinosa Martín (posteriormente General de Cuerpo de Ejército).
La llegada de los instructores cubanos se inserta en un panorama político-militar complejo. Unidades de mercenarios zairenses penetraban por el Norte y avanzaban en silencio sin que la autoridad portuguesa impidiera la violación. Por otra parte, aunque el MPLA mantenía bajo su control 11 de las 16 provincias gracias a las acciones de las FAPLA, desde el mes de agosto instructores sudafricanos entrenaban a efectivos del FNLA y la UNITA, dentro del propio territorio angolano. Todo sin descontar la injerencia de Sudáfrica que aumentaba con el envío de sendos destacamentos militares a Calueque y a Ruacaná —15 kilómetros en el interior de Angola— con el pretexto de cuidar las instalaciones del complejo hidroeléctrico del río Cunene que proporcionaba energía a Namibia.
Los planes de impedir la liberación de Angola resultaban evidentes. Luanda es cada vez más amenazada tanto por el Norte como por el Sur. Queda bien clara la confabulación de las potencias imperialistas para impedir la independencia. En esa agresión. Por supuesto, Estados Unidos marchaba delante, flanqueado por Zaire y Sudáfrica. Inglaterra y Francia formaron en la retaguardia. Esta era la coalición que se creaba en el verano de 1975 detrás de la UNITA y el FNLA.
Entre los días 2 y 3 de noviembre, en Catengue, instructores militares cubanos y sus alumnos angolanos del CIR ubicado en el sur de Benguela, intentan detener el avance de la columna blindada sudafricana, la cual desde el 14 de octubre avanzaba desde Namibia hacia el Norte angolano en dirección a Luanda. Es esa la primera resistencia organizada que encuentran los invasores, quienes a pesar de sufrir sensibles bajas pueden franquear la posición y continúan avanzando hacia el Norte debido a su superioridad en hombres y medios. Sangre cubana y angolana se derramaban juntas por primera vez. Cuba tomó la decisión de enviar las primeras tropas regulares para combatir en Angola y enfrentar a los agresores sudafricanos.
El día 5 de noviembre de 1975, el Comandante en Jefe, Fidel, se reúne con los primeros voluntarios. Les habló, sobre todo, de la invasión sudafricana. Dijo que algunos de los instructores cubanos habían muerto, que la situación era difícil, que debíamos detener a los sudafricanos antes de que llegaran a Luanda y que muchos no regresarían a la Patria. Cualquiera de los hombres seleccionados podía decir que no; la decisión personal, con absoluta libertad, determinaba quien partía o no hacia el campo de batalla. Empezaba así la Operación Carlota, que duraría 15 años y medio, hasta el 25 de mayo de 1991, cuando los últimos 500 internacionalistas cubanos en África regresaron a Cuba, tras demostrar con creces el espíritu solidario de nuestro pueblo en su compromiso histórico con los pueblos de África.  Una operación solidaria que posibilitó la independencia de Namibia y el fin del Apartheid.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El silencio de Basilio



 


                                                                                                     Aquí, en la isla/ el mar /y cuánto mar /se sale /de sí mismo/a cada rato, /dice que sí, /que no, /que no, que no, que no, /dice que si, en azul, /en espuma, /en galope, /dice que no, que no. /No puede estarse quieto, /me llamo mar, repite /pegando en una/piedra /sin lograr convencerla, (...)" Pablo Neruda.  A Basilio Pereda Martínez, el guía, el amigo.

Por estos días vuelvo a evocar su nombre, mientras atravieso una etapa crucial en mi vida. Puedo verlo sentado, frente al timón de la nave, con la vista fija en un punto del horizonte. “Allí, donde está más oscuro _dice_ se está organizando la tormenta. Ve a descansar. Saldremos a medianoche.”
Observo el lugar de referencia. Una tonalidad gris más lúgubre se refuerza en grandes cúmulos. El mar tiene ese aspecto plomizo e inquietamente tranquilo como el acero fundido antes de estallar. Coloco cerca una taza de café. Sonríe y vuelve sus ojos empequeñecidos en la primera señal del viento sobre la superficie. Bebemos en silencio. Trato de aprehender. Antes he revisado las máquinas. “Todo está en orden allá abajo”, respondo con una mirada. Pero sé que no basta. Me esfuerzo por otear dentro de su silencio, encontrar las palabras que no dice. “A medianoche todo estará peor”, quiero decirle. Pienso que es mejor esperar el amanecer dentro de un estero de los Cayos de la Leña. Subir en busca de la Ensenada de la Guadiana, justo cuando el reloj marque el primer segundo del amanecer, será mi primera prueba como piloto en circunstancias meteorológicas adversas. Observo, de reojo, la pizarra de controles. Todo parece estar bien. He asegurado el servicio de las baterías, el sistema eléctrico, la bomba de achique... Me he fijado en su uniforme. Es importante ese detalle. No es azul. Tampoco negro. El color verdeolivo advierte cuál pudiera ser la urgencia, la misión…
En frente la Playa de las tumbas, muestra el aspecto desértico que se refuerza con la mitad visible de un pecio quebrado durante una tormenta al intentar cruzar el Cabo de San Antonio. Es una advertencia. “El Sur es peor”, agrega y hace recordar cómo ruge, furioso en su rompiente, del otro lado de la península, pulverizando lo que se encuentre contra el paredón rocoso de la Punta del Holandés. Termino el café y pienso en la imagen del mar embravecido que podía ver desde lo más alto del edificio donde viví una hermosa infancia. “Creí que el Norte era peor”, respondo. Pero, debo reconocer que _a la misma distancia_, nunca escuché sus aullidos, salvo en las escapadas de la escuela para irme a verlo bien de cerca, contemplar su fiereza y sentirme parte de él…
Salgo afuera y compruebo el incipiente balanceo de la embarcación. Arriba, el pabellón patrio comienza a despertar del letargo, en el ocaso, y ondea… Respiro. Quiero atrapar todo el aire que rodea este paraje a punto de fenecer con sus colores en medio de la más profunda oscuridad y donde el punto más alto que es el faro de Roncali, comienza a destellar. “Ven, tienes que subir allí. ¿Dime…, qué sientes?”  Me esfuerzo por entender, para dar una respuesta. “Es inmenso…”, susurro. “Aquí termina o comienza Cuba, depende cómo lo veas”, agrega y su rostro se torna serio: “¿Revisaste tu equipo? ¿Colocaste el preservante a tu armanento?”  Asentí. Hacía unos minutos había colocado el AK-47, plegable, en una pequeña mochila. Habíamos buceado juntos y sabía que estaría al tanto del más ínfimo detalle. El mínimo error podía desencadenar una secuencia interminable de problemas. “Ve a descansar…”, ordenó, pero la orden tenía ese acento de confidencia que también había descubierto en mi padre. Repasé cada secuencia vivida durante el preludio de la tormenta. Traté descansar. A veces resulta difícil entender el paso del tiempo, pero advertí su llamado y reparé que seguía de verdeolivo. Los otros dos tripulantes, también, habían sido informados. Subimos a cubierta. “No te preocupes, confiamos en ti. Solo debes mantener el rumbo.”, dijo y desapareció en la oscuridad…
Muchas veces, como en estos momentos, puedo verte piloteando _en medio de la peor adversidad, bajo cualquier circunstancia_, y mirar lo que vieron tus ojos, en silencio.

RSM

martes, 12 de noviembre de 2013

Más razones para una respuesta conclusa




Raúl San Miguel




Foto tomada de la Internet


"En mí, sólo defenderé lo que tengo yo por garantía o servicio de la Revolución. Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad. Y en cuanto tengamos forma, obraremos, cúmplame esto a mí, o a otros." (José Martí, carta a Manuel Mercado).




Cuando, a principios de los noventa, entrevisté al periodista estadounidense Aroon Ruby, de la Pathfinder Press, me respondió sin rodeos: “Ustedes, quizá, no percibieron que la Unión Soviética ya era un cadáver cuando se derrumbó. Ahora todo será más difícil para Cuba”. 

Casi diez años después nos volvimos a encontrar. Esa vez fue en una edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Conversamos, entre colegas, y no dejó de sorprenderse con relación a la fortaleza de nuestro país después de la desaparición del campo socialista. Resultó un encuentro de apenas unos minutos, entre colegas, pero (en ese momento) su primera frase completó su respuesta inconclusa con respecto a la última pregunta que le formulé en nuestro primer encuentro. “Realmente no pensé  observar esto”, dijo convencido frente a la magnitud de uno de los eventos culturales más importantes de la Isla. Cuba estaba viva, firme, resolutiva. Aquel evento, como tantos otros, demostraba la continuidad del proceso socialista en medio de las atroces dificultades generadas por el bloqueo impuesto contra nuestro país. Se cumplía, también una vez más, la acertada reflexión de Fidel: "la Revolución no te dice cree, te dice lee" y, en tamaña frase quedaba demostrado el pensamiento de otro grande de Nuestra América, el Che, cuando aseguró: 


"No basta con cambiar las estructuras económicas y todo lo demás se resuelve", dijo y agregó: "Para construir el socialismo hay que construir también el sujeto de esa nueva historia, los hombres y mujeres, y también la cultura".

Entonces cerré el breve diálogo frente a mi colega Aroon y dije: Cuba Vive, que dio nombre al encuentro sostenido en San Antonio de los Baños, antigua provincia La Habana, durante la celebración del Festival Cuba Vive, una sentencia que defendía la variante para realizar el necesario encuentro a los 7 años (después) de celebrarse el XIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Pyongyang. Los tiempos resultaban diferentes. Las presiones de la administración, en Washington, no justificaba el llamado fin de la guerra fría. Luchar contra las nuevas generaciones, en todo el mundo, formaba parte de la estrategia global de la Casa Blanca. Los Festivales de la Juventud demostraban la presencia de nuevos líderes capaces de llevar a sus pueblos a una conciliación nacional y de lucha contra el imperialismo. 

Cuba, en mi segundo encuentro con el periodista norteamericano, atravesaba la etapa más dura de un obligado Período Especial. Nuestro país había perdido su mercado principal e indiscutible aliado político: La extinta Unión Soviética había desaparecido en medio de una convulsa situación internacional que, prácticamente, convirtió al mundo en unipolar.
El 5 de agosto de 1995, se clausuraba el exitoso Festival Cuba Vive con una gran marcha juvenil contra el bloqueo. 

A sugerencia del líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe, Fidel, se logró el no dejar morir el espíritu de los festivales mundiales juveniles. La juventud cubana _uno de los sectores en los cuales, el gobierno de Estados Unidos presionaba en busca de las fisuras dentro de la dirección del Estado cubano_, aceptó el reto con una espontánea alegría y un total sentido de la responsabilidad que asumía. 

En la reunión del Consejo General de la FMJD, celebrada del 1 al 4 de octubre de 1995 en Sudáfrica, las 22 organizaciones participantes expresaron su disposición de apoyar la realización del XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Del 28 de julio al 5 de agosto de 1997, se reunieron en La Habana 12 325 delegados de 132 países, del más amplio espectro político e ideológico, en representación de más de 2 000 organizaciones juveniles del mundo. La fiesta de los jóvenes del mundo comenzó con el tradicional desfile de las delegaciones por las calles de la ciudad, esta vez fue la calle 23 y concluyó en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana donde tuvo lugar la ceremonia inaugural. Allí estaba Fidel y la imagen y el recuerdo vivo del Che Guevara. Aquel  XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes se dedicó a la figura del Guerrillero Heroico y tuvo un marcado componente político. La ceremonia de clausura tuvo lugar en el Estadio Panamericano, con la presencia de 35 000 personas que colmaron el lugar con banderas y abanicos. El último acto de la cita juvenil era un pretexto para no tener que decir adiós, fue una despedida con el firme compromiso de volvernos a encontrar una próxima vez.

Por supuesto, mi colega Aroon, había entendido. Fidel nos había prevenido en aquella reunión extraordinaria con los estudiantes de la Facultad de Periodismo de la Universidad de la Habana, realizada en el Consejo de Estado, en octubre de 1987. En aquella ocasión, como siempre, apoyó sus argumentos _frente a la posible desaparición de la URSS y la continuidad de la Revolución cubana_, en las profundas raíces de las luchas por la independencia de Cuba, en nuestra propia historia. “Tengan en cuenta que el proceso revolucionario cubano tiene características propias de nuestra historia”, especificó Fidel. Tuvo la razón. Conservo, sus palabras, como uno de los testimonios más valiosos de esa etapa de mi vida: las vivencias de aquella reunión y la confirmación de los errores internos cometidos por la dirección política de la URSS que están reflejados, cronológicamente, en el libro de Vitali Vorodnikov, , exmiembro del Buró Político del PCUS y expresidente del Soviet Supremo de la República Federativa de Rusia (embajador, en Cuba, durante 1979-1982) y autor del libro Mi verdad, publicado en 1995 por la editora cubana Abril.
 

Por estos días, dos nuevos eventos forman parte de atención nacional, en medio de los radicales cambios que se aplican en Cuba. Me refiero a las delegaciones que participarán en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Ecuador, y el Noveno Coloquio Internacional por la Liberación de los Cinco y contra el terrorismo, este último que tendrá lugar _a partir de mañana 13 de noviembre y hasta el 17 del mes_, en Holguín con la participación de 270 delegados en representación de 50 naciones.


En esta edición del foro sobresalen, con el mayor número de participantes confirmados, Argentina, Canadá, Alemania, Italia y Estados Unidos, según anunciaron fuentes del comité organizador. También la Vicepresidenta de la Sociedad de Amistad Rusia-Cuba y coordinadora del Comité Ruso por la liberación de los Cinco, Elena Lozhkina y la dirigente del canal TV Roja, Tatiana Danilova representarán al movimiento de solidaridad con la Isla, en Rusia.

Durante los últimos años, el Comité Ruso por la Liberación de los Cinco, conjuntamente con el Movimiento Social Venceremos y otras agrupaciones de solidaridad (con Cuba) han fortalecido y diversificado las acciones contra el Bloqueo y por el regreso a la Patria de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos, injustamente encarcelados en territorio norteamericano desde 1998.

Además asistirán Ramsey Clark, ex-fiscal de los Estados Unidos; Alicia Jrapko, Investigadora y Presidenta del Comité Internacional de Solidaridad con Los Cinco; Graciela Ramírez, coordinadora del mismo en Cuba, Linda McDowell, Presidenta de la Red de Solidaridad con Cuba en Canadá, entre otras personalidades.

Según los organizadores, este Coloquio es diferente: la solidaridad internacional con respecto a la incondicional liberación de los Cinco, indiscutiblemente, ha crecido.  No hay dudas. También ha crecido el ejemplo de Cuba y la solidaridad con nuestro país en todo el mundo como fue demostrado (recientemente, octubre de 2013) en la Resolución 67/4, sobre la necesidad de poner fin al bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra Cuba y por el cual 188 naciones votaron contra la política genocida de Washington.