viernes, 6 de febrero de 2015

¿Qué periodismo debe hacerse en Cuba?



Coronel Orlando Villavicencio


Raúl San Miguel


Fotos tomadas de la Internet

Ilustración: Samuel



“quien hace altar de la ganancia pierde
la condición , la latitud , el puesto
y pierde amor pues la codicia muerde
jamás en yo y siempre allá en el resto
por otra parte de tener amores
es pretender parar el universo
quien lleva amor asume sus dolores
y no lo para el sol ni su reverso”. (S.R)
 


Después de la publicación más polémica de OnCuba, con respecto a la forma en que abordó el caso del colaborador, Reynaldo Villafranca, muerto en una misión de apoyo a la lucha contra el ébola, se desataron opiniones diversas que circularon en las redes sociales, aunque dejaron algunos ejemplos de los cuales ni siquiera vale la pena, por sus nombres, mencionar. En mi caso, no puedo permanecer impasible frente a quienes muestran un rostro para ganarse la simpatía de quienes apoyan a Cuba y no son consecuentes con sus palabras de solidaridad, apoyo que esgrimen (generalmente) lejos de nuestras costas, donde los problemas que le rodean en las naciones capitalistas, donde residen, apenas les llevan a reflejar pequeñas historias, sin profundizar mucho y sin buscarse problemas.  Me refiero a  esos que defienden, ahora más que nunca, hacer el "periodismo" de quinta columna que permita facilitar el trabajo a quienes realizan acciones subversivas contra nuestro país, en calidad de mercenarios, después del rídiculo y multimillonario bombardeo mediático a través de las llamadas emisoras de radio y televisión Martí, con el apoyo federal, o sea del gobierno de Estados Unidos.
Más de un cuarto de siglo en la profesión y decenas de artículos donde he defendido mis puntos de vista, más cercanos a la agenda pública que a la agenda política, avalan la posición desde la cual actúo en consecuencia y de acuerdo con los valores que defienden la identidad y soberanía de mi pueblo. Sobre todo, aquellos que constituyen un freno a cualquier resquicio que permita ridiculizar a mi país debido a las penurias económicas causadas por el genocida bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, durante más de cinco décadas. Pero sobre todo, insisto, me declaro, antiimperialista y antianexionista y definitivamente martiano cuando se trate de la forma en que debemos enfrentar las advertencias del Apóstol con respecto a las nuevas medidas propuestas por Washington, para condicionar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con mi país.
Hace unas horas el noticiero de la Televisión Cubana, transmitía la Mesa Redonda en la cual se entrevistaba al Héroe de la República de Cuba, Coronel Orlando Cardoso Villavicencio y su modestia estremecedora fue una muestra del intelectual crecido dentro de una cárcel en Somalia, después que fuera prisionero durante la guerra en la que participaron internacionalistas cubanos.
Tuve el privilegio de verle llegar a la Facultad de Artes y Letras, cuando estudiaba el primer año de la carrera de periodismo. Todos le admirábamos y mirábamos aquel joven que venía cada día a ese edificio de la Universidad de la Habana. Después, muchos años después cada uno de sus libros demostraba el periodismo implícito que debe hacer un hombre comprometido con la verdad, la justicia y su tiempo.
La historia de otros hombres se repetiría en los Cinco Héroes antiterroristas que permanecieron prisioneros en cárceles de Estados Unidos, después de un juicio amañado que puso al descubierto todas las fisuras del sistema judicial norteamericano e incluso debilitó, con este proceso judicial, la posibilidad de restablecer la confianza en un gobierno que mantuvo su posición hostil contra Cuba y la reitera, al pretender establecer relaciones diplomáticas condicionadas.
Escribo, precisamente un día que se conmemora el nacimiento del Comandante Camilo Cienfuegos, un héroe de Cuba que supo colocar sus criterios en el lugar exacto al lado de Fidel y la Revolución. 
Escribo cuando observé los rostros de las colaboradoras, médicos cubanas, que permanecieron en Sierra Leona, desde que se anunció el primer brote de ébola. Mujeres crecidas en el cumplimiento del deber, cuando otras naciones retiraban a su personal de Salud. Verdaderas heroínas de mi Patria. De ellas apenas pude ver esos flachazos. Son ejemplos que deben ser reflejados en el periodismo. Son historias de vidas que trascienden las fronteras y se convierten en parte del legado que deben compartir los hombres y mujeres de todas las naciones del mundo, como el ejemplo para preservar la equidad y la justicia en la evolución y futuro de la especie humana.
Estoy de acuerdo con disentir. Lo he demostrado y no tenemos por qué coincidir en criterios, sería absurdo, pero sobre todo anti dialéctico, más claro: una mentira. Pero ser consecuente con la verdad no es una virtud, sino un deber y en este caso, considero que defender este tipo de “periodismo”, realmente deberían establecer una cátedra sobre qué realmente desean, pero sobre todo los invito a demostrar si es necesario hablar de un periodismo cuando se mancilla la memoria de un hombre que sacrificó su vida por ayudar a salvar miles de vidas.

colaboradores cubanos que combaten el ébola en Sierra Leona


jueves, 5 de febrero de 2015

OffCuba, muy lejos de On, en la realidad cubana, su esencia en la historia de la forja de una nación y sus raíces de internacionalismo








Algunos seres humanos se comportan como esta ave de rapiña





“El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...”
José Martí

Carlos M. Álvarez, supongo que corrió para buscar el reverso oscuro en la historia de un hombre capaz de ofrecer la luz, desde su muerte heroica, para  vender una versión oscura del colaborador cubano muerto en cumplimiento del deber, a la revista digital On Cuba. Leí, su bodrio de artículo titulado: Las patrias íntimas del internacionalismo. Un texto cargado de todo el oportunismo que lo ofreció la ocasión de buscar una historia que lo cualificara como el mismo se sentencia en la citada página:

“Ex estudiante de periodismo y ex ladrón de libros. No hay nada en particular que pueda aclarar de mí porque yo tengo un oficio una edad una familia y un amor parecido o semejante o análogo al de casi todos los que no viven ni en África ni en Suiza y porque como preguntara un célebre poeta hace ya muchos años en un célebre poema de un célebre libro lanzado de súbito para la posteridad: “¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?”

Entiendo, quizá, el por qué se define como ex estudiante de periodismo, una profesión que, en Cuba (no en On Cuba), exige una ética que trasciende más allá de cualquier tipo de censura oficial o la que se impone el propio redactor reportero, muchas veces por desconocimiento del tema, ignorancia, incapacidad para abordar determinado asunto, pero –en este caso, el de Carlos-, muy lejos de la ética que debe observar un ser humano cuando dispone de la palabra y no deja fuera de ellas sus propias miserias.

Primero utiliza un título que me recuerda una parodia abominable, como todo oportunista suele emplear, del precepto martiano que refleja en el poema: Dos Patrias. Mucho más, se refiere al internacionalismo en otra grosera parodia, del significado de África para los cubanos y la esencia internacionalista de los cubanos durante toda la historia de nuestro país, pero sobre todo con las naciones del llamado continente negro.
Vomita su primer párrafo con estas palabras que trae de una historia retorcida por recuerdos que no pueden empañar el ejemplo altruista del colaborador muerto durante una misión como miembro del Contingente Médico Henry Reeve, al cual se le ha propuesto el Premio Nobel de la Paz: galardón que de no ser entregado, tampoco haría mella en el ejemplo de los colaboradores que luchan contra el ébola en África. Cito:
“Reynaldo Villafranca –Coqui– debió morir hace diez años, en el paseo principal de Los Palacios, cuando un machorro acomplejado le cosió a puñaladas el estómago. Minutos antes, en el cabaret del pueblo, Coqui le había gastado al homicida una broma de pájara juguetona –quizás un leve flirteo o un piropo algo subido de tono–, nada con demasiada maldad.”

Por supuesto, supongo (con todo el derecho que tienen la dirección de On Cuba) que tal historia le habrá servido para cobrar por un artículo capaz de ofrecer la visión editorial de esta revista con respecto al tema que aborda.
No voy a referirme a olvidos, a formas de vida que rallan en la miseria como las fotos que exhibe en ese texto y las miserias propias para encontrar el enfoque para desprestigiar a Cuba, en su posición de hermana y no de pedigüeña por el mundo.

Dejo el link del sitio, porque realmente es difícil contenerse o continuar ofreciendo ejemplos que provocan tanta afrenta. Hasta los propios enemigos políticos de Cuba, pongo de ejemplo (con respecto al apoyo de Cuba en la lucha contra el ébola), del secretario de Estado norteamericano J.Kerry.

En cuanto a OnCuba, siempre he considerado que es una especie de interruptor eléctrico, no porque haya que estar de acuerdo, dejar de disentir, o pensar igual con respecto a la realidad cubana, sino porque esta fuera, en inglés podría decir: OffCuba.





Villafranca, el colaborador cubano muerto en el cumplimiento de su deber para apoyar a las víctimas del ébola en África


Dos Patrias

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...
José Martí



martes, 3 de febrero de 2015

Estados Unidos y su guerra infinita contra Cuba




El cañonazo de las nueve, una tradición que mantiene presente parte de nuestra historia, convertido en símbolo de las murallas abiertas para siempre, como los versos de Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba:  "Una muralla que vaya/ desde la playa hasta el monte,/ desde el monte hasta la playa,/ allá sobre el horizonte".


Raúl San Miguel

Foto tomada de la Internet


La guerra de Estados Unidos contra Cuba se inició, directamente, con la intervención de las tropas norteamericanas después del desmedido “combate naval”, en 1898, contra la flota del almirante Cervera y la posterior intervención en Cuba: uno de los hechos más notorios de la segunda mitad del siglo XIX americano. De acuerdo con el sitio digital cubano Ecured “Esta guerra, si bien es para unos, causa de deshonra nacional, para otros significa el inicio de su fase imperialista y del cumplimiento de sus viejos anhelos de dominación mundial, bajo la égida del Destino Manifiesto. Para los cubanos significó la frustración del ideal independentista tal y como la había proyectado Martí en el Manifiesto de Montecristi.
Tal sabor de imposición anexionista se advierte y extiende en la reciente
declaración de la secretaria de estado, Roberta Jacobson, cuando (en La Habana) sentenció que la administración de Barack Obama ha realizado un cambio en la táctica para condicionar la destrucción de la Revolución del pueblo cubano, a partir del establecimiento de las medidas (anunciadas por el presidente en Washington), prácticamente unilaterales en cuanto a la posición asumida por la Casa Blanca, respecto a mi país.
Seguidamente se reunió con los mercenarios que conforman los grupúsculos contrarrevolucionarios dentro de la Isla. De ahí que los reportes con relación a lo incosteable de mantener Radio y TV Martí, no sorprenden cuando se hace referencia a un anteproyecto de ley para el cierre definitivo de esas plantas emisoras de propaganda subversiva en la artillería mediática de Washington contra Cuba. Es conocido que ninguna ha logrado audiencia dentro de la población cubana, a pesar del apoyo multimillonario de la Casa Blanca para sostener la tecnología, el financiamiento y los medios incluidos aviones del ejército como el C-130, empleado en transmisiones de este tipo y un globo aerostático.
En mi criterio, tal acercamiento a Cuba, deja claro –en la autorización (prioridad norteamericana) de inversiones de empresas telefónicas en la Isla- es una variante en la táctica para consumar la estrategia, sostenida durante años, en función de derrocar el sistema Socialista que construye, soberanamente el pueblo cubano, y asestar un golpe de control financiero a partir de las relaciones bancarias norteamericanas en mi país. Ninguna de las medidas propone un paso de avance bilateral. En mi consideración, lo novedoso, ha sido la presencia en Cuba de altos funcionarios norteamericanos para conversaciones directas de asuntos a tratar por las partes. La historia, de estos más de 50 años de bloqueo, demuestra la voluntad del Gobierno cubano de restablecer relaciones sobre la base del respeto y la no injerencia en asuntos internos de los respectivos países. De hecho altos funcionarios cubanos, incluido el líder de la Revolución cubana, visitaron a Estados Unidos con una sistematicidad condicionada por asuntos de Estado.
Ahora, los reportes de prensa informan que la congresista demócrata Betty McCollum (Minnesota), el plan describe como fracasado y anticuado el proyecto norteamericano (de mantener las presiones, imposiciones y el bloqueo contra Cuba, desde la distancia), y precisa que, cito: “el gasto de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), que administra las estaciones, es superior a los 770 millones de dólares.
«Nuestros contribuyentes no deberían estar financiando radiodifusión propagandística. En lugar de eso, deberíamos facilitar esfuerzos para que los estadounidenses puedan involucrarse directamente con los cubanos», dijo Betty McCollum.
Radio Martí surgió en 1983, en tanto TV Martí fue creada en 1990, pero ninguna de las dos estaciones ha logrado audiencia dentro de la población cubana.
Un informe del Inspector General sobre la Junta de Transmisiones para Cuba revelaba en julio de 2014 baja moral dentro del personal, falta de transparencia en la toma de decisiones y corrupción en el manejo de dietas y otros recursos asignados por el gobierno.
Radio y TV Martí se han involucrado en programas subversivos, entre ellos, Piramideo, red social que serviría de apoyo a una supuesta primavera árabe en Cuba. Se incluyen dentro de sus acciones ilegales el envío de DVD con su programación, e información filtrada a más de 75 mil direcciones de correo electrónico dentro de la Isla.
A pesar de sus esfuerzos, las plantas solo han servido al proyecto de la contrarrevolución en Cuba, apoyando las actividades subversivas en territorio nacional, brindando sus micrófonos y espacios informativos a grupúsculos financiados por Washington.
Desde que este proyecto surgió, Estados Unidos ha buscado vías para llevar su programación subversiva a la Isla. El 27 de marzo de 1990 comenzaron las transmisiones de televisión desde un aerostato a 3 000 metros de altura en los cayos del sur de la Florida. El intento se fue a bolina en 2005, cuando el huracán Denis hizo desaparecer el globo.
En agosto de 2004 se utilizó una aeronave militar EC-130, perteneciente al Comando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Dos años después, dejaron a un lado ese avión para utilizar un bimotor Gulfstream G-1.
Tras el fracaso, Estados Unidos abandonó en mayo de 2013 las transmisiones desde el aire, que se sufragaban con un presupuesto aprobado por el Congreso. Cada año fiscal prevé más de 30 millones de dólares para las emisiones de señales de radio y televisión a Cuba.
En opinión de la congresista demócrata Betty McCollum, ha llegado la hora de que Washington abandone totalmente ese proyecto, que suma ya más de 770 millones de dólares gastados al contribuyente norteamericano y que no resulta funcional ante el nuevo panorama que se avecina.”
¿Cuál programa?
Es obvio. Emplearse a fondo para destruir la Revolución cubana desde adentro.