miércoles, 27 de noviembre de 2013

Washington condiciona la ruptura del puente migratorio entre Estados Unidos y Cuba.


Bloqueo de Washington contra Cuba

Raúl San Miguel

Foto tomada de la Internet


El gobierno de Barack Obama vuelve a maniobrar contra Cuba en una forma que demuestra las intenciones de evitar cualquier posibilidad de la Isla para normalizar las regulaciones migratorias (léase acuerdos migratorios Cuba-Estados Unidos) que permitan el flujo ordenado de cubanos desde en las dos direcciones. El Nuevo Herald ofrece la versión más visible, en su ataque mediático, con un titular: Cuba suspende emisión de pasaportes y visa para viajar a la Isla, que refleja la condición del libelo miamense en favor la mafia cubano-americana y su propósito de confundir a la opinión pública de la misma manera que lo hicieron durante la celebración del injusto juicio (en Miami) contra los Cinco Héroes cubanos infiltrados en organizaciones terroristas basificadas en la Florida y con el apoyo de los servicios de inteligencia y el gobierno en la Casa Blanca.
Precisamente cuando se aproxima el fin de año y se observan resultados en los cambios que realiza la Mayor de las Antillas, la estrategia _para reforzar el bloqueo imperialista contra Cuba_ se refuerza en la imposibilidad de manejar las cuentas bancarias necesarias en función de la operatividad de la sección consular cubana, en Washington. Visto desde cualquier perspectiva es una obligación al cierre obligado de la mayor parte de los servicios de esta oficina, con funciones diplomáticas (ya limitadas por el tipo de relación impuesto por Estados Unidos), pero resulta, además, una flagrante maniobra que provoca el malestar que se refuerza con el titular de El Nuevo Herald: Cuba suspende emisión de visas y pasaportes… No, no es Cuba quien suspende, sino el gobierno de Estados Unidos quien obliga a limitar la actividad consular cubana.
Está demostrado que Washington pretende cerrar el 2013 como un año definitorio en la política subversiva contra Cuba. La estrategia de continuar el apoyo de los grupúsculos _ en el intento de ofrecer una imagen de oposición en Cuba_ llevan a que el presidente y los secretarios de Estado, se entrevisten con algunos de los mercenarios fabricados por sus servicios de inteligencia como son los casos de Yoani, Fariñas y Bertha Soler, por citar algunos ejemplos.
No podemos ver esta situación como un elemento aislado y casuístico. Solo, no por inducción, ¿qué pasaría si el gobierno cubano tomara una medida de cortar el servicio eléctrico o suministro de agua a la oficina consular (SINA) en La Habana?  Por supuesto, no sucedería algo así. Ni siquiera en teoría. Es mi forma de graficar que, el gobierno de Estados Unidos, conoce, perfectamente, que su moneda puede facilitar cualquier servicio en Cuba, incluso con muchas más ventajas debido a la situación real que provoca el bloqueo impuesto desde hace más de medio siglo.
En varias ocasiones el líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe, Fidel Castro, denunció la actividad de más de 50 agencias de vigilancia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos para garantizar la funcionabilidad del bloqueo contra la Isla. En este sentido, resulta más que obvio la actividad de estos servicios al realizar el análisis de la efectividad de las medidas orientadas por la dirección del Partido y el Gobierno cubanos para aplicar los Lineamientos de la Política Económica y Social, analizados en el VI Congreso del Partido Comunista y previamente debatido a escala nacional por militantes y no militantes.
Algunas de estas medidas apuntan, sin prisa pero con mucha rapidez, resultados evidentes que apuntan al saneamiento de las finanzas, el reordenamiento y la modernización del sistema de gestión empresarial cubano, en medio de las más revolucionarias regulaciones (consideradas así, por analistas estadounidenses, inclusive) para establecer la inserción plena de trabajadores por cuenta propia en sectores de la producción y los servicios.
Por esta razón el periódico miamense tergiversa, desde el título, lo que realmente ocurre. Según el reporte de Alfonso Chardy, se refleja la medida anticubana de Washington como “una decisión sorprendente, la misión diplomática cubana en Washington D.C. anunció el martes que suspendía de inmediato los servicios consulares hasta nuevo aviso, por lo cual deja de emitir pasaportes y visas para viajar a la isla”.
Una vez más el guión del reportero de El Nuevo Herald, funciona de la misma forma que durante el juicio amañado contra los Cinco Héroes antiterroristas, de los cuales cuatro aún permanecen prisioneros en cárceles norteamericanas. Miente cuando asegura (sin buscar los elementos reales, me refiero a preguntar a los diplomáticos cubanos en Washington) que la “decisión tendrá un severo impacto sobre el próspero negocio de viajes a Cuba, que en años recientes ha llevado a cientos de miles de cubanoamericanos y cubanos residentes en Estados Unidos a visitar frecuentemente a sus familiares en la isla. Además, casi 100,000 otros ciudadanos estadounidenses han viajado a Cuba en los llamados viajes de “pueblo a pueblo” debido a normas de la administración del presidente Barack Obama que han flexibilizado los reglamentos para viajar a Cuba.”
Fíjense cómo su versión subversiva apunta a “normas de la administración del presidente Barack Obama que han flexibilizado los reglamentos para viajar a Cuba.”  Mienten. El gobierno de Barack  ha sido responsable del recrudecimiento del bloqueo impuesto a Cuba y de torpedear los acuerdos migratorios. Existen las pruebas determinantes con respecto a esta verdad.
Después, en un acto de obvia intención de confundir, asegura:
“Entre los tres millones de visitantes a la isla en el 2012, alrededor de 476,000 eran cubanoamericanos y cubanos residentes de Estados Unidos que dijeron tener el objetivo de visitar a familiares. Otros 98,000 visitantes provenientes de Estados Unidos estaban registrados como miembros de los programas de pueblo a pueblo en los que los viajeros se dedican a actividades educativas o culturales específicas que no pueden incluir el turismo. Los viajes turísticos a Cuba sigue estando prohibidos”.

Por supuesto, los elementos verídicos del reporte están camuflados. Por ejemplo, especifica que el “Departamento de Estado no respondió de inmediato a solicitudes para que hiciera comentarios”.  ¿Por qué no responden? Y continúa:
“Pero un ejecutivo de una de las más antiguas compañía que organizan viajes a Cuba, Marazul Charters, dijo que la decisión constituye una crisis para la industria particularmente porque tiene lugar cuando las agencias de viaje se preparaban para un aumento significativo de viajeros debido a las vacaciones del fin de año”.
Lo que plantea el ejecutivo es lógico, pero la “decisión” no es de Cuba, sino condicionada por una medida de Washington para provocar el efecto que _curiosamente y de inmediato_ El Nuevo Herald, pretende manipular.
Entonces da el puntillazo cuando, al estilo de ese bodrio de periódico, asegura que (indefinido): “un conocido experto sobre asuntos cubanos en Miami dijo que la suspensión de servicios consulares probablemente reducirá no sólo los viajes a Cuba, sino también los ingresos que el gobierno cubano deriva de los viajeros”. Y cierra:
“Esto va a reducir los viajes a Cuba.” dijo Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. “También reducirá los ingresos para el gobierno cubano y hará felices a algunas personas e infelices a otras”.
“Suchlicki se refería a las opiniones encontradas entre cubanoamericanos y entre otros sectores sociales del país. Muchos cubanoamericanos favorecen los viajes a Cuba para ver a sus familiares, mientras que otros se oponen. Estos últimos argumentan que cuanto más viajes hay, más ingresos percibe el gobierno cubano, de esta manera socavando los objetivos del embargo comercial de Estados Unidos. También hay grupos que abogan por el levantamiento de la prohibición de viajes turísticos a la isla”.
Dos elementos a tener en cuenta:
Crear el malestar y boicotear el cumplimiento de las regulaciones migratorias por parte de Washington, justo cuando el flujo migratorio apuntaba hacia lo contrario.
Impedir la entrada de dinero a Cuba, a pesar de todas las variantes para impedirlo y desestimular a quienes vieron la posibilidad de invertir, en la Isla, a partir de las favorables regulaciones aplicadas para el trabajo por cuenta propia e inversiones determinadas.
Una vez más Washington pierde la tabla y ataca a Cuba. Otra noticia lo confirma en la medida aplicada a un banco suizo. Así dice el reporte:
El Departamento de Justicia estadounidense anunció hoy un acuerdo con la compañía de servicios petroleros suiza Weatherford International Ltd. por valor de 252 millones de dólares en compensación por violación de las sanciones impuestas por Estados Unidos a Cuba, Irán y Sudán.
La compañía reconoció haber violado los controles de exportaciones en el marco de la Ley de Comercio con el Enemigo (TWEA, en inglés).
Dentro del total de la sanción se incluyen 100 millones de dólares con el Departamento del Tesoro, la mayor a una empresa no financiera, por llevar a cabo negocios en países a los que Estados Unidos aplica restricciones como Irán, Siria, Cuba o Sudán.
Según el documento, Weatherford y sus subsidiarias realizaron servicios petroleros y exportaron tecnologías indirectamente a Irán entre 2003 y 2007.
Asimismo, entre 2005 y 2008, la compañía, que cotiza en la Bolsa de Wall Street, sostuvo amplios negocios, incluidos equipos petroleros, “en los que el Gobierno de Cuba o ciudadanos cubanos sancionados tenían un interés”.
Dejo, a criterio de los lectores, la nota publicada por el sitio cubano digital: Cubadebate, en relación con la nueva agresión de Washington.



En la foto, largas filas frente a la SINA, en La Habana, para lograr que sus funcionarios aprueben el visado.




Cuba suspende sus servicios consulares en EEUU por imposibilidad de manejar cuenta bancaria
La Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos anunció hoy la suspensión de sus servicios consulares por la imposibilidad de que un banco se encargue de sus cuentas en el país y advirtió de las “consecuencias negativas” que esta medida tendrá para cubanos y estadounidenses y los intercambios con la isla.
“La Sección de Intereses lamenta particularmente las afectaciones que esta situación causará a los ciudadanos cubanos y norteamericanos debido a la imposibilidad de que la sección consular continúe facilitando los trámites asociados a la emisión de pasaportes, visas, legalización de documentos y otros servicios”, destacó la legación en un comunicado enviado a periodistas en Washington.
Esta situación, subrayó, tendrá “consecuencias negativas para las visitas familiares, los intercambios académicos, culturales, educacionales, científicos, deportivos y de otra naturaleza entre Cuba y Estados Unidos”.
Según la misión cubana, el banco que operaba sus cuentas y las de sus misiones en Estados Unidos, M&T, le informó el pasado julio de que no iba a seguir prestando servicios a legaciones diplomáticas extranjeras.
Desde entonces, agrega, no ha sido posible encontrar una nueva institución financiera que esté dispuesta a gestionar las cuentas cubanas, “debido a las restricciones vigentes derivadas de la política de bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno norteamericano contra Cuba”.
Esta situación “provocará graves problemas al normal funcionamiento de la Sección de Intereses y de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas”, advirtió la legación diplomática.
La primera consecuencia: “La Sección de Intereses de Cuba se ve en la obligación de suspender, a partir del 26 de noviembre de 2013, los servicios consulares hasta nuevo aviso”, anunció y señaló que sólo se atenderán de forma “limitada” cuestiones como “trámites humanitarios”.
La representación diplomática en Estados Unidos le recordó en este sentido al Departamento de Estado su “obligación jurídica de garantizar el cumplimiento” de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la de las Consulares que establecen que las legaciones diplomáticas deben recibir “toda clase de facilidades” para ejercer sus funciones.
A falta de relaciones diplomáticas directas, Cuba y Estados Unidos mantienen sendas “secciones de intereses” que les permiten cumplir con servicios consulares y continuar las escasas relaciones bilaterales que mantienen por ejemplo en materia migratoria, si bien su personal tiene serias restricciones de acción y desplazamiento por el territorio.

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