sábado, 13 de septiembre de 2014

Una Jornada entre Putin y Fidel








RSM.

Fotos de la Internet

Considero que el presidente ruso Vladimir Putin, es un hombre excepcionalmente inteligente, incluso desde que muy joven ocupó importantes cargos de la inteligencia militar que le sirvieron para forjar su carácter y asumir la dirección de un gran país: una potencia indiscutible que había sido condicionada a desaparecer por obra de la continua presión del gobierno de los Estados Unidos, en su propósito de establecer un mundo política y económicamente unipolar.

Resulta un hecho, el avance de Rusia, durante la última década hasta llegar al nivel imprescindible que le ha permitido manejar la avalancha de situaciones provocadas por la coalición imperialista en busca de una reacción de Moscú (reciente crisis de Ucrania) que le involucre en una guerra regional de permanente desgaste. Antes, el dueto Putin-Mendeiev, demuestra la cohesión de una estrategia en la nación euroasiática es capaz de garantizar la unidad interna para enfrentar cualquier amenaza o ataque directo en caso de guerra.

El articulista del periódico mexicano La Jornada, al  declarar que “Putin es el nuevo Fidel”. Así lo refiere el diario azteca y cito:

"Washington ha tenido que calarse unas cuantas palizas de Fidel a lo largo de los años en que el comandante, como ahora Putin, ha hecho gala de una excepcional destreza para reducir al adversario sin apenas despeinarse", señala Ángel Guerra Cabrera de 'La Jornada'.

La última prueba de la habilidad de Putin es el alto el fuego conseguido en el sudeste de Ucrania el 5 de septiembre. "Los nazis instalados por Washington en el Gobierno de Kiev se veían obligados a aceptar íntegramente el plan de cese el fuego en el este de Ucrania propuesto por Putin. No tenían de otra pues simplemente el ejército que habían lanzado en abril a lo que se llamó una operación antiterrorista, reforzado por los nazis del Sector Derecho y los mercenarios reunidos en la Guardia Nacional, había sido puesto de rodillas por los audaces golpes y maniobras de las autodefensas de las repúblicas autónomas de Donetsk y Lugansk".

El alto el fuego "constituye una derrota de los intentos estadounidenses de usar ese estado como ariete contra Rusia y saquear sus riquezas", señala Cabrera.
Antes de ello, señala, fue una 'brillante jugada geopolítica' de Putin la que permitió que regresara Crimea al seno ruso, lo que sucedió en un referendo donde más del 90% se expresó a favor de ello.

El autor compara la política de Putin con la estrategia que se aplica en el deporte que practica el presidente, el judo. "Más de un observador internacional ha afirmado que mientras Obama es jugador de damas chinas, Putin es un diestro ajedrecista", señala Ángel Guerra Cabrera. Pero al parecer Putin, quien practicó también judo, ha desarrollado como Fidel Castro la habilidad de aplicar a la política el principio fundamental de ese deporte al utilizar contra el contrario toda su fuerza para derrotarlo".
La sabiduría del presidente ruso permitió evitar una guerra nuclear, que fue lo que los agitadores y protagonistas del golpe en Kiev intentaron alcanzar, cree el autor: "Un enfrentamiento bélico de Washington y Moscú no puede terminar de otra manera".

Resulta un punto de vista interesante, la breve forma y contundente en que el articulista, Ángel Guerra Cabrera, muestra semejanzas del presidente Putin con el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz  y expone razones para valorar la manera en la cual el presidente Putin, ha sabido conducir la crisis impuesta, financiada y creada por Washington para llevar a Rusia a una guerra en Ucrania y desangrar a su rival en un escenario lejos del territorio de Estados Unidos, como sucedió durante la Primera y Segunda guerras mundiales.  Pero sobre todo, me apropio del término deportivo de mi colega, aplaudo el jaque mate impuesto por Moscú, a la Casa Blanca, frente a la impostergable jugada –de “dama china”-  del señor Obama en el esfuerzo para declarar y establecer un bloqueo (sanciones económicas y políticas) contra Rusia. En este sentido me hace recordar, en el caso de la UE, la forma en que el invierno contribuyó a la derrota de las huestes de Napoleón.  Por supuesto, habrá y ya existe un nuevo invierno de guerra fría contra Rusia, una potencia que, en todos los órdenes, puede enfrentar las medidas de aislamiento convertidas en boomerang para los socios de Estados Unidos en la UE.

En cuanto al fortalecimiento de la capacidad defensiva y modernización del armamento ruso, también demostró que Putin, es un gran estratega. Apenas asumió el poder y un incidente: el hundimiento del submarino Kursk, prácticamente le obligó a tomar medidas urgentes para el desarrollo militar de Rusia, en un oscuro episodio que colocó al mundo al borde de una posible guerra nuclear, debido a la supuesta intervención de los sumergibles USS- Memphis y USS-Toledo, norteamericanos para evitar la maniobra de prueba de lanzamiento de un misil sumergible (torpedo) capaz de alcanzar una velocidad superior a los 600 kilómetros por hora bajo el agua y que ahora ya también ha sido anunciado, como una de las armas que podrán ser construidas por la industria militar China.

No obstante, considero que el líder y estratega político que estuvo más cerca de alcanzar la dimensión de Fidel Castro Ruz, fue el físicamente desaparecido Comandante Bolivariano Hugo Chávez Frías, quien mantuvo en jaque perpetuo al gobierno de Estados Unidos y llevó a Latinoamérica mucho más cerca del sueño de Bolívar y Martí. Tanto que debemos tener presente su legado histórico, sus apuntes, ideas, declaraciones en cada intervención, en los esfuerzos por crear la CELAC y el ALBA, incluir a naciones como Rusia, China y Sudáfrica, fortalecer los lazos de unidad de los pueblos latinoamericanos y crear mecanismos financieros competentes para evitar las crisis y las consecuencias del orden económico imperialista que pretende hacer valer Washington. Debemos tenerlo presente en la posición asumida para no mantener lejos a Cuba de cualquier foro donde se discuta el futuro de nuestros pueblos de América Latina, cada palabra a su propio pueblo, desde el primer programa Aló, Presidente, mantener presente a quien tuvo la dimensión de esos seres excepcionales que pueden hablar con su país e incluir, en intereses comunes,  las aspiraciones de vida que sueña la mayoría en todo el planeta, incluidos residentes en naciones capitalistas, o sea los millones de pobres de todo el mundo.









ENCUENTRO RECIENTE DE PUTIN CON FIDEL



Los encuentros de Fidel y Putin no son recientes. El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, y Vladímir Vladímirovich Putin, Presidente de la Federación de Rusia, quien realizó una visita oficial a Cuba
permitió rememorar los lazos históricos entre ambos países e intercambiar acerca de la situación internacional.

Nota: Ulilicé, con toda intención en el título, la palabra Jornada para referirme al diario mexicano cuya posición con la verdad, también permitió a Fidel demostrar que el itinerario seguido por el terrorista Luis Clemente Posada Carriles -uno de los autores de la explosión de un avión de Cubana con 73 personas a bordo, el 6 de octubre de 1976-,antes de ingresar al territorio de Estados Unidos a bordo del Santrina, y ser acogido por el gobierno de Washington, a pesar de las solicitudes de extradición cursadas por la República Bolivariana de Venezuela, con el propósito de juzgarlo por sus crímenes terroristas como oficial de la CIA.









viernes, 12 de septiembre de 2014

La montaña mágica*







“Miró quedamente la superficie y permaneció meditativo. No era lo que se imaginaba, tampoco podía comprender cómo había llegado. Tal vez fuera un sueño o quizás no. Estaba allí, sostenido sobre sus piernas en medio de la oscuridad celeste en la cual se percibía, en todo su esplendor, la circunferente presencia de la tierra llena.” RSM



Tumbado panza arriba el cielo tiene un aspecto profundamente cristalino. Pienso que puedo caer entre las nubes y con esa velocidad perderme en el infinito; mientras, en derredor, todo un ejército de hormigas se escurre bajo las hierbas. Siento que algunas ya exploran mi cuerpo, pero hacen como si no existiera. Cierro los ojos y espero levitar sobre tan laboriosos insectos. Imagino que tratan de llevarme hacia los túneles donde viven…
Debo pedir disculpas al lector si reservo cualquier detalle para describir, como natural o terrestre, la belleza física del lugar que cambió, definitivamente, mi concepto de vida (al menos lo considerado como una existencia normal), excepto por la necesidad de no evadir la referencia a un pormenor que resulta imprescindible para entender el por qué debo explicar lo escrito líneas arriba.
Considero, entonces, que tan desacostumbrado diafragma de colores podría ser la imagen visible del corazón de la tierra. De otra forma no se podría entender el por qué la naturaleza habría reservado tan inusual presencia de su interior en la corteza de una montaña.
Había viajado en el pleniúltimo sueño y recordaba, perfectamente, la sonrisa cómplice del hombre en la estación que me susurró antes de atravesar la puerta de salida: “Ya no podrás volver atrás”. Se trataba de un individuo cuya estatura no podía definirse con exactitud debido al volumen de su cuerpo enfundado en aquel traje de color oscuro y chaqueta satinada que le hacía parecer un enorme pingüino. Poco después, mientras esperaba el autobús no dejó de mirar su reloj de bolsillo cada 15 minutos.
_ ¿Puede decirme la hora, por favor…? Pregunté decidido a resolver el primer acertijo de mi inusitado éxodo.
_ ¿Cómo puedo decirle qué hora es si no tengo reloj?, respondió con una tranquilidad pasmosa.
Quise replicar, pero me contuve. Si estaba en un sueño, quizás aquel señor podría ser el mismísimo Lewis.Carroll, y estaría perdiendo el tiempo en un intercambio con el Gato de Alicia.
_ ¿Va usted lejos?, interrogó de repente. Fue mi oportunidad para devolverle un golpe como se merecía, pero… ¿Acaso sabía yo a dónde iba?
_ No lo sé…, contesté sin ironía.
_ Tiene usted razón, eso de los viajes resulta muy difícil de explicar porque casi nunca se sabe hacia dónde se va, hasta que no se llega…
_ Es cierto. La inmovilidad y los viajes…, refuté.
_ Es que hay viajes más espléndidos: los que un hombre puede intentar por los corredores de su casa, yéndose del dormitorio al baño, desfilando entre parques y librerías. ¿Para qué tomar en cuenta los medios de transporte? Pienso en los aviones, donde los viajeros caminan sólo de proa a popa: eso no es viajar. El viaje es apenas un movimiento de la imaginación. El viaje es reconocer, reconocerse, es la pérdida de la niñez y la admisión de la madurez. Goethe y Proust, esos hombres de inmensa inmensidad, no viajaron casi nunca. La imago era su navío. Yo también: casi nunca he salido de La Habana. Admito dos razones: a cada salida empeoraban mis bronquios; y además, en el centro de todo viaje a flotado siempre el recuerdo de la muerte de mi padre. Gide ha dicho que toda travesía es un pregusto de la muerte, una anticipación del fin. Yo no viajo: por eso resucito. _ ¿Fue por eso que me preguntó la hora?
_ En realidad creo que es un hábito. Tengo la impresión de que el tiempo se agota…, sino estoy pendiente…  Ahora mismo no sé qué hora es, a dónde voy, ni dónde estoy… No pude terminar la frase, el señor pingüino había desaparecido y en su lugar había un nuevo pasajero que no tuvo reparos en preguntarme:
_ ¿Qué hora es?
_ No tengo reloj, respondí, sin recordar la similitud de la respuesta que me dio el hombre pingüino.
_ No se preocupe…, sé cómo son estos viajes. Tal como lo demuestran los sueños, como lo demuestran los ángeles, volar es una de las ansiedades elementales del hombre. La levitación no me ha sido aún deparada y no hay razón alguna para suponer que la conoceré antes de morir. Ciertamente el avión no nos ofrece nada que se parezca al vuelo. El hecho de sentirse encerrado en un ordenado recinto de cristal y de hierro no se asemeja al vuelo de los pájaros ni al vuelo de los ángeles. Los vaticinios terroríficos del personal de a bordo, con su ominosa enumeración de máscaras de oxígeno, de cinturones de seguridad, de puertas laterales de salida y de imposibles acrobacias aéreas no son, ni pueden ser, auspiciosas. Las nubes tapan y escamotean los continentes y los mares. Los trayectos lindan con el tedio. El globo, en cambio, nos depara la convicción del vuelo, la agitación del viento amistoso, la cercanía de los pájaros. Toda palabra presupone una experiencia compartida. Si alguien no ha visto nunca el rojo, es inútil que yo lo compare con la sangrienta luna de San Juan el Teólogo o con la ira; si alguien ignora la peculiar felicidad de un paseo en globo es difícil que yo pueda explicársela. He pronunciado la palabra felicidad; creo que es la más adecuada. ¿Ha venido usted en globo?
No respondí. Aquel hombre recordaba que mi situación era cada vez más complicada y decidí escucharle por el temor de verle desaparecer... Pero el señor continuó como si no le importara que le escuchara:
_ En California, hará unos treinta días, María Kodama y yo fuimos a una modesta oficina perdida en el valle de Napa. Serían las cuatro o las cinco de la mañana; sabíamos que estaban por ocurrir las primeras claridades del alba. Un camión nos llevó a un lugar aún más distante, remolcando la barquilla. Arribamos a un sitio de la llanura que podía ser cualquier otro. Sacaron la barquilla, que era un canasto rectangular de madera y de mimbre y empeñosamente extrajeron el gran globo de una valija, lo desplegaron en la tierra, separaron el género de nylon con ventiladores, y el globo cuya forma era la de una pera invertida como en los grabados de las enciclopedias de nuestra infancia, creció sin prisa hasta alcanzar la altura y el ancho de una casa de varios pisos. No había ni puerta lateral ni escalera; tuvieron que izarme sobre la borda. Éramos cinco pasajeros y el piloto que periódicamente henchía de gas el gran globo cóncavo. De pie, apoyamos las manos en la borda de la barquilla. Clareaba el día; a nuestros pies a una altura angelical o de alto pájaro se abrían los viñedos y los campos.
Le observé tomar aire con cierta melancolía y concluyó:
_ El espacio era abierto, el ocioso viento que nos llevaba como si fuera un lento río, nos acariciaba la frente, la nuca o las mejillas. Todos sentimos, creo, una felicidad casi física. Escribo casi porque no hay felicidad o dolor que sean sólo físicos, siempre intervienen el pasado, las circunstancias, el asombro y otros hechos de la conciencia. El paseo, que duraría una hora y media, era también un viaje por aquel paraíso perdido que constituye el siglo diecinueve. Viajar en el globo imaginado por Montgolfier era también volver a las páginas de Poe, de Julio Verne y de Wells. Se recordará que sus selenitas, que habitan el interior de la luna, viajaban de una a otra galería en globos semejantes al nuestro y desconocían el vértigo.
Salvado este pormenor, recordé el lugar donde estaba y por qué había venido, no cómo había llegado. Había cruzado la avenida tan cerca de mi cuerpo que me resultó conveniente sonreír cuando advertí que también ella lo hacía de una forma cómplice y perturbadora. Los pocos segundos de aquel encuentro bastaron para que, literalmente, me atrapara. Miré en torno la extensión mágica de la montaña antes de sentir cómo mi cuerpo se dejó caer de espaldas entre las piedras calientes, resistió sus aristas y sus lomos encendidos, y miró verticalmente el cielo; lejanamente le llegó el zumbido de un motor. 
Había llegado.

Nota: 

Fragmentos de textos de:
Conversaciones con Lezama.
El viaje en Globo, Jorge Luis Borges
La Isla al mediodía, Julio Cortázar. (en su Centenario).
La muerte del tiempo (…). RSM.
Título evocativo de la novela: La montaña mágica, de Thomas Mann.


lunes, 8 de septiembre de 2014

El mundo debió cambiar hace mucho tiempo





Fotos: Tomadas de la Internet






"Lo que cuenta en la vida no es el simple hecho de haber vivido. Es qué diferencia hemos hecho en la vida de los demás lo que determina el significado de nuestra vida"

"No es mi costumbre usar las palabras a la ligera. Si 27 años en prisión nos hicieron algo, fue a usar el silencio de la soledad para hacernos entender qué tan valiosas son las palabras y cómo los discursos impactan la forma en que las personas viven y mueren"
 Nelsón Mandela.






RSM.

He leído y visto fotografías relacionadas con la vida del presidente de Uruguay, José Mujica. No le defiendo, ni le cuestiono. Me atrae su actitud consecuente con sus actos. El desenfado para tratar los temas imprescindibles en la política de su país, como ser humano, al menos como el ser humano que es o que ha definido y defendido ser.

Por eso traje a mi blog una referencia que tomé de la entrevista que le realizara la AFP.  También, al final, dejo un relato, sin ninguna pretensión literaria, sino inspirado en la libertad que me nació de la impresión causada por este hombre que ha decidido dar -en los últimos años de su vida (espero que sean muchos más y fructíferos), cuando se alcanza la edad de la sabiduría- una lección irreverente y personal con respecto a las posiciones asumidas para ejercer su gobierno, después del aprendizaje de toda una vida de lucha y una larga prisión, bajo las secuelas y efectos posteriores de la tortura extrema que sufrió, mientras fue prisionero de un sistema político apoyado y financiado por el capitalismo imperialista (léase Estados Unidos) que aplicó y aún presiona a nuestras naciones del Sur, mediante todas sus variantes fascistas y terroristas, con el propósito de reducir al hombre (entiéndase la mayoría, el pueblo), despojarlo de su libertad de pensamiento, de sus ideas, hasta convertirlo en nada.

Es por eso que le dedico un espacio a Pepe Mujica, al ser humano que es. Lo hago, sin comparaciones entre uno y otro, un día que el mundo recuerda a otro grande: Julius Fucik, quien escribió  en la prisión de la Gestapo, en Pankrác, durante la primavera de 1943, su épico y denunciante "Reportaje al pie de la horca". Lo dedico en mi pequeño homenaje a Fucik: el referente de escritor y periodista, al militante comunista que, en el verano de 1943, fue enviado a Alemania y asesinado en la cárcel Plötzensee, Berlín, el 8 de septiembre de 1943. Su frase legado-testamento, en medio de las atrocidades de un mundo dividido y amenazado por la voracidad imperialista, nos recuerda a todos los crímenes de las dictaduras locales apoyadas por Washington  y del fascismo en cualquier lugar del mundo: "¡Hombres os he amado, estad alertas!"





Referencia a la entrevista realizada por AFP al presidente de Uruguay, José Mujica.




“Vale la pena vivir con intensidad, y te podés caer una, dos, tres, veinte veces, pero recuerda que te podés levantar y volver a empezar. (…) Derrotados son los que dejan de luchar, muertos son los que no luchan por vivir”, dijo Mujica.

Fue florista, guerrillero, estuvo preso más de 13 años y ahora con casi 80 José Mujica es el presidente de Uruguay. Pero fue por impulsar leyes como la regulación de la marihuana, el matrimonio igualitario y la despenalización del aborto que alcanzó fama mundial.
 ”Creo que nosotros fuimos sensibles a una manera de pensar que tiene el mundo nuevo, los jóvenes”, dice en una entrevista exclusiva con la AFP en su chacra en Rincón del Cerro, en las afueras de Montevideo, pocos meses antes de que acabe su gobierno.
“Mi generación cuando iba a los bailes íbamos de traje azul o negro, zapatos de charol en punta, y de corbata, si no no te dejaban entrar. A las nuevas generaciones ni se les ocurre. A los políticos les cuesta registrar esos cambios tácitos que se van dando sin que nadie se los proponga”.
Mujica ha conquistado al mundo con un discurso llano y una vida simple, despojada. La legalización de la marihuana lo catapultó a él y a su pequeño país de tres millones de habitantes a la fama.
Durante su mandato, aceptó además acoger en Uruguay como “hombres libres” a seis presos de la cárcel de Guantánamo y decidió darle refugio a 120 sirios, más de la mitad niños que escapan de la guerra civil.
Este presidente inusual sabe -sin duda alguna- que ha tenido una vida extraordinaria y siente hoy que tiene un mensaje que transmitir.
“Soy desagradecido, tendría que creer en Dios. Porque he pasado tantas luces y sombras y estoy al borde de los 80 años”, apunta.
“Yo nunca me arrepiento de lo que he vivido. Porque si no hubiera vivido eso no hubiera aprendido tanto. Y en la vida se aprende mucho más del dolor y las derrotas que de la bonanza”.
De joven vendía flores en los barrios de clase media alta de Pocitos y Punta Carretas y más tarde en el más humilde de El Cerro, donde conquistaba a las viejitas que homenajeaban a sus muertos.
Fue militante primero del Partido Nacional (centro) y luego pasó a ser guerrillero, uno de los más activos del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro.
- La guerra, un recurso prehistórico -
 - ¿Qué evaluación hace de la lucha armada de los años 60 y 70 ahora como presidente?
“La guerra es un recurso bárbaro, prehistórico. Porque cualquiera sea la causa de la guerra siempre el costo peor lo pagan los más débiles y los que tienen menos responsabilidad en las cuestiones de la guerra”.
Pasa de un tema a otro, dispara reflexiones sin prisa ni pausa.
Por su lucha armada, durante la dictadura (1973-85) Mujica pasó años aislado en una celda -sin más compañía que roedores y una rana-, y sufrió todo tipo de torturas y vejaciones.
- ¿Cómo se hace para sobrellevar tanto sufrimiento?
“Hay que ser primitivo, en el sentido inteligente del término. El hombre es un animal muy fuerte. Yo me inventé mil cosas para tratar de subsistir. Lo peor fueron los nueve años de soledad, de los cuales estuve siete en que no me dejaban leer”.
“Tuve que inventar una serie de disciplinas: me levantaba, caminaba, no sé cuántos kilómetros hacía para cansarme. Después dedicaba unas horas a imaginar herramientas que construía en mi cabeza”.
“Tuve momentos muy malos, me estaba trolando (volviendo loco) un poco y ahí un psiquiatra me trató. No me sirvió para nada, pero me autorizaron a leer libros de ciencia y a escribir. Y empecé a repasar química, física, biología, y a escribir. Y me salvé”.
“Quizás en el fondo soy un hombre de fe. Nunca dudé de que cuando saliera iba a seguir militando, nunca, en ningún momento, tuve duda de que iba a salir”. 

Derrotados son los que dejan de luchar

 Mujica se ha hecho famoso además por su prédica contra el consumismo en la cumbre la Tierra en Río de Janeiro (2012) y en la Asamblea General de la ONU (2013).
- ¿Por qué su discurso caló tan hondo?
“Porque pega en el clavo. Yo no descubrí nada, esto es de una evidencia que rompe los ojos. Pero hay una impotencia de los países centrales que viven pensando en los intereses del estado nacional, de quién va a ganar las elecciones que vienen”.
Madruga y se queda en la chacra hasta media mañana, cuando sale hacia su oficina en la céntrica Plaza de Independencia. Generalmente, vuelve tarde en la noche a su casa.
“Yo no hago una apología de la pobreza ni de que el mundo tiene que volver a la época de las cavernas. Estoy contra la frivolidad y contra la tontería, eso es otra cosa. Porque no hay cosa más valiosa que la libertad”.
“En cada esquina de la historia humana hay que intentar aprender algo y transmitírselo a los que van a venir”.
“Vale la pena vivir con intensidad, y te podés caer una, dos, tres, veinte veces, pero recuerda que te podés levantar y volver a empezar. (…) Derrotados son los que dejan de luchar, muertos son los que no luchan por vivir”.
- ¿Qué papel cree que va a tener después?
“El de todos los viejos. Dar consejos que nadie les da pelota” (importancia).



Nota: Como periodista, advierto que la pregunta: ¿Qué evaluación hace de la lucha armada de los años 60 y 70 ahora como presidente? En mi criterio no fue respondida. 
En realidad me habría gustado leer la entrevista sin editar. Saltando de un tema a otro, disparando reflexiones, sin prisa y sin pausa.





El hombre que se negó a morir




“Vale la pena vivir con intensidad,
y te podés caer una, dos, tres, veinte veces,
pero recuerda que te podés levantar
y volver a empezar. (…)” José Mujica
                                                       


-¿Qué hace…? Preguntó el oficial, sin soltar la boquilla del mate, mientras intentaba descifrar los titulares de la primera plana en el matutino.
-Camina..., -respondió el sargento.
-¿Camina…?
-Sí, de un lado a otro de la celda.
-El oficial levantó la vista con desgano y el otro se arregló un poco el ajado uniforme.
-¿Camina…?  Gruñó estrujando en sus manos los titulares de la primera plana del matutino.
-Sí…, eso hace…, también habla…
-¿Habla…?  Resopló con la boca retorcida como una bestia prehistórica a punto de ser estrangulada.
-Sí… habla solo…, construye herramientas para hacer máquinas…dentro de su cabeza...
-¡Maldito Tupamaro…!  ¿¡Quién le trajo libros!?
-Usted sabe…, hace nueve años que está solo y siete que no se le permite leer…
-¡¿Usted sabe…?!  ¡Usted sabe…! ¿Qué usted sabe…? ¿Acaso usted puede darme órdenes de lo que debo saber? Gritó el Teniente  y los fragmentos de los titulares se mezclaron sobre el escritorio.
-No mi Teniente, no quise decir eso…
-Entonces… ¿Con quién habla…? ¿Chamuya con la rana…?  ¡Fusílenla!  Las ranas suelen ser inteligentes y eso, el contacto con un prisionero, puede hacerlas peligrosas…  Se detuvo, como si atrapara su última frase y esbozó una maléfica sonrisa juntando los pedazos de noticias en sus manos.  Pero… ¿usted dice que habla solo…?
-Sí, mi Teniente.
-Entonces ya está fundido. Solo debemos invertir la dosis y dejarlo que lea bastante. Eso ocupará su cerebro como un pedazo de carne en la barriga de un perro hambriento. Aunque primero debemos buscar un loquero para certificar que su testa ya escapó del cuerpo. Después todo será más fácil…



-¿Ahora qué hace…? Preguntó el oficial, sin soltar el cigarrillo atrapado bajo el mostacho, mientras intentaba descifrar los titulares de la primera plana en el matutino.
-Lee y escribe…, mi Teniente.
-¿Qué escribe, qué lee...?
-…libros de Física, Química y Biología…, lo que orientó el loquero. El conocido olor del cigarrillo lo animó un poco y el sargento soltó casi alegre: _ Hace unos días me escribió algo que ayudó a mi hijo a resolver una tarea para el examen…
-¡¿Consejos…, a tu hijo…?! ¡Tené cuidado no tengás que meter a tu hijo en la cana…y vos lo tengás que cagar a palos! Sabés como son los pibes cuando se entusiasman con esas ideas de cambiarlo todo…
-Fue una tarea de Física, señor…, mi Teniente, se justificó el sargento.
-Bue, bue, arrellánese sargento, está bien, son las malditas noticias las que me tienen alterado, la Física no mata a nadie. Si fuera por mí lo habría arreglado con “seisluces…” y punto.
-¿Usted cree…, que haga falta…, Teniente?
-¡Minga, sargento! ¡No se haga usted el pelotudo!  Fíjese que al tal Newton le cayó la manzana en la cabeza y descubrió una ley que aún no ha podido cambiar el orden del mundo… Entonces, si el prisionero ya no habla solo, ni camina de un lado a otro…, solo escribe y lee, ¡Está planchado! Un guerrillero menos.  Andá y prepárame un pucho con algo más fuerte…


RSM.