martes, 16 de noviembre de 2010

Europa queda en la Casa Blanca

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

Cuando se trata de presionar y tratar de ahogar a Cuba en medio de las turbulencias de una crisis económica internacional ahí está la vieja Europa. Entonces se despoja de su atuendo de comunidad integradora de naciones con intereses comunes para enfrentar los desafíos y necesidades de un mundo globalizado. Puro maquillaje de una “democracia” representativa de los intereses de la mayoría en una población continental que precisó crear su propia “aldea” en esa geografía de la gran aldea que es la Tierra.

El pasado 25 de octubre de 2010, la Unión Europea decidió mantener la Posición Común sobre Cuba, impuesta en 1996 por ex presidente español José María Aznar, que limita drásticamente las relaciones políticas y diplomáticas entre Bruselas y La Habana. A cambio de la suspensión del Título III -que afecta a las empresas europeas- de la ley Helms-Burton adoptada ese mismo año, legislación con carácter extraterritorial que acrecienta las sanciones contra la Isla del Caribe, Bruselas había aceptado alinearse con la política exterior estadounidense respecto a Cuba.

Trinidad Jiménez, ministra española de Asuntos Exteriores, abogó por un cambio: ³Es tiempo de abrir un nuevo diálogo, una nueva relación entre la UE y Cuba². Pero la propuesta de España de poner término a la Posición Común, que valora como discriminatoria, ineficaz e ilegítima, no fue aceptada por el conjunto de las naciones, siendo la unanimidad necesaria para su abrogación. España, Italia, Francia e Irlanda, entre otros, estaban a favor de su eliminación mientras que otros tales como Suecia, Gran Bretaña, Alemania, Polonia, Hungría y la República Checa preconizaban su mantenimiento.

La Europa de los 27 se limitó a pedir a su alta representante para la Política Exterior y la Seguridad Común, Catherine Ashton, que estudiara las posibilidades de negociar un acuerdo bilateral con las autoridades cubanas.



En efecto, la Posición Común, que se justifica oficialmente por la situación de los derechos humanos en Cuba, es discriminatoria en la medida en que el único país del continente americano, desde Canadá hasta Argentina, que la Unión Europea estigmatiza de tal forma es Cuba, mientras que según los informes de Amnistía Internacional, la isla del Caribe está lejos de ser el peor alumno del hemisferio en términos de violación de los derechos fundamentales. Es ineficaz, pues no ha tenido ninguna influencia en las decisiones que han tomado las autoridades de La Habana y ha llevado a una congelación de las relaciones bilaterales. Por fin es ilegítima porque numerosos países de la Europa de los 27 -particularmente los que se oponen a la normalización tales como Polonia, República Checa, Hungría y el Reino Unido- presentan, según Amnistía Internacional, una situación de los derechos humanos más desastrosa que la de Cuba.

Bruno Rodríguez, canciller cubano, subrayó durante la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas que su gobierno no reconoce a la Unión Europea ninguna ³autoridad moral ni política alguna para criticar [a Cuba] en materia de derechos humanos², recordando que el Viejo Continente es escenario de deportaciones de minorías, represión de manifestaciones, legislaciones anti-emigrantes y víctima de una creciente exclusión social. También advirtió de que ninguna normalización de las relaciones será posible mientras siga vigente la Posición Común.

La retórica de los derechos humanos de la Unión Europea padece una falta de credibilidad por el carácter selectivo de la política de Bruselas. En efecto, se asemeja a un pretexto en la medida en que países responsables de violaciones masivas de los derechos humanos -asesinatos de opositores, de militantes sociales y de sindicalistas, actos de tortura y de barbarie, descubrimiento de fosas comunes- tales como Colombia u Honduras se encuentran lejos de ser prioridades para Europa.

En efecto, desde el golpe de Estado en Honduras y la instauración de la dictadura militar el 27 de junio de 2009, liderada primero por Roberto Micheletti y luego por Porfirio Lobo desde el 28 de enero de 2010, han ocurrido más de quinientos asesinatos, otros tantos casos de desapariciones e innumerables casos de tortura y de violencia, cometidos por las fuerzas del orden.

En diciembre de 2009 en La Macarena, Colombia, se descubrió la mayor fosa común de la historia de América Latina, con más de 2.000 cadáveres. Según los testimonios recogidos por eurodiputados británicos presentes allí, se trataría de sindicalistas y líderes campesinos asesinados por los paramilitares y las fuerzas especiales del ejército colombiano. El jurista Jairo Ramírez, secretario del Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, describió la espantosa escena: ³Lo que vimos fue escalofriante. Infinidad de cadáveres y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy. El comandante del ejército nos dijo que eran guerrilleros caídos en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro². A pesar de los múltiples testimonios y la presencia de parlamentarios europeos, a pesar de la visita de una delegación parlamentaria española allí para investigar el caso, la Unión Europea no ha juzgado útil imponer una Posición Común a Colombia.

El verdadero objetivo de la UE hacia La Habana fue definido claramente por Javier Solana, el predecesor de Catherine Ashton, durante una reunión con los cancilleres europeos. Cuba debe ³hacer algunas reformas económicas mucho más claras y rápidas². Bruselas condiciona así el levantamiento de la Posición Común, no a una eventual mejora de los derechos humanos -preocupación accesoria- sino a un cambio de la estructura económica del país, a saber una liberalización del mercado interno.9
La Europa de los 27 de nuevo ha perdido una oportunidad de normalizar las relaciones con La Habana y demostrar que su política exterior no es tributaria de la de la Casa Blanca. Al abrogar la Posición Común y al adoptar una postura racional, contractiva e independiente, como preconiza España, la UE habría dado un paso en la dirección adecuada. Pero Bruselas parece no haber entendido la idiosincrasia cubana.

En efecto, el gobierno de la Isla está dispuesto a todo -menos la negociación de la soberanía y de la identidad nacionales- cuando las relaciones se basan en el diálogo, el respeto y la reciprocidad -como lo ha demostrado el acuerdo con la Iglesia Católica y España que ha desembocado en la liberación de todos los prisioneros llamados ³políticos². En cambio, se muestra resueltamente inflexible -sólo basta ver el estado de las relaciones entre Washington y La Habana desde hace medio siglo- cuando el lenguaje de la fuerza, de la amenaza o de la coacción toma el paso sobre la diplomacia convencional.

En la foto, al centro de este artículo, un crucero de turistas europeos arriba a la Isla. Precisamente por estos días (en las imágenes debajo) se encuentra en el puerto de La Habana, el buque británico “HMS Manchester” ancló hoy en el puerto de La Habana, convirtiéndose en el primero de su tipo que visita la isla desde que en 1957 lo hiciera el Frigate HMS Bigbury Bay de la Marina Real, informó la embajada del Reino Unido en la capital cubana. La estancia del “HMS Manchester” hasta el próximo viernes en La Habana es parte de su actual programa en el Caribe y representa una oportunidad de “fortalecer la excelente colaboración entre el Reino Unido y Cuba”.





sábado, 13 de noviembre de 2010

¿La guerra o la Paz?

Había prometido escribir un artículo titulado: El punto cero de un presidente de los Estados Unidos. Contrario a lo que imaginé (en eso de anunciar, antes lo que se pretende hacer) algunos lectores me escribieron porque imaginar que abordaría la disyuntiva que enfrenta cualquier mandatario (de cualquiera de los ¿dos? únicos partidos en los Estados Unidos. Lo cierto es que (mi artículo anunciado) tenía otros propósitos. Sin embargo, encuentro en mis archivos este que fuera publicado la versión digital de el habanero. Tan actual que vale la pena retomarlo. Sobre todo ahora que el señor presidente Obama llega al momento en que se cruzan los caminos para cualquier presidente de los Estados Unidos: ¿La guerra o la Paz?, ¿Cumplir los sueños de millones o del sueño (de unos pocos) americano? Realmente es muy difícil ser el presidente de los Estados Unidos. ¿No entiendo por qué tanto esfuerzo para alcanzar, con gastos millonarios, el sueño de la silla presidencial?


Luto en Arizona
Por Raúl San Miguel

[29.04.2010]- Actualización 10:00 am de Cuba

La fotografía de una soldado estadounidense muerta en Iraq sobre el pecho de una madre latina que llora de impotencia es impresionante. El rostro de un policía que sonríe, mientras hace su "trabajo" de capturar latinos indocumentados es preocupante. La mirada sentenciosa del sacerdote que denuncia el atropello de la nueva ley racista y discriminatoria, recuerda la cacería de los judíos por los fascistas alemanes y el inicio legal de manifestaciones xenófobas en el estado de Arizona.
El luto y la decepción corre en las lágrimas de miles de latinos que observan consternados cómo se esfuma el "sueño americano" y las posibilidades de establecerse definitivamente en "un país al que le hemos dado todo", aseguró un manifestante.
El contraste es más que elocuente. Los telediarios acusan al presidente Barack Obama de traicionar las esperanzas de quienes contribuyeron a edificar a la gran nación norteamericana y esperaban el apoyo de quien les prometió un cambio durante el proceso de elecciones hasta la Oficina Oval en la Casa Blanca.



Realmente, es señor Obama no los traicionó. El cambio no era en el sentido que millones de ciudadanos esperaban. Su posición al lado de los más fuertes se puso de manifiesto justo cuando firmó medidas de saneamiento financiero en las cuales los mayores beneficiados fueron los ricos con sus bancos, empresas y negocios. En definitiva el dinero busca el dinero.
El mandatario mexicano se pronunció en contra de la ley aplicada en Arizona y la cancillería llamó a sus compatriotas a solidarizarse con aquellos que sufrirán la persecución y los abusos en el vecino país. Incluso, otras voces (dentro del estado de Arizona) protestaron, pero el presidente norteamericano no hace, ni piensa hacer nada (así lo confirma el vicepresidente del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO) Carolas Wimmer), para evitar que en 90 días, la policía pueda detener y sancionar a cualquier inmigrante que se encuentre ilegalmente en ese Estado, aún cuando se encuentre en la tramitación de sus papeles y tenga un trabajo reconocido. En este caso su empleador (no importa si fuese estadounidense) también sería sancionado.
¿Acaso no recuerda este pasaje lo ocurrido en la Europa ocupada por los fascistas alemanes?



Sin embargo, en los gritos de los manifestantes también se podía escuchar un mensaje nuevo: "el pueblo unido, jamás será vencido". No lo podía creer. Siempre escuché esa consigna como algo propio de quienes aprendimos a ver el mundo desde una posición de soberanía e independencia.
No es que la frase encierre una toma de conciencia política en relación con el inicio de una lucha, pero invita a la reflexión de qué ocurrirá cuando se expanda (es inevitable) el sentimiento xenófobo hacia otros estados de la Unión, mientras el presidente Barack pudiera recordarles a los millones de latinos _ que hicieron acto de presencia en su histórica toma de posesión _ que "asumiría su responsabilidad con el pueblo de los Estados Unidos".
Por supuesto, los inmigrantes indocumentados, mexicanos fundamentalmente, sufren por las presiones excluyentes de leyes migratorias norteamericanas que, sin embargo, ofrecen la posibilidad de pies secos en una ley extraterritorial (exclusiva para incrementar las diferencias con el Gobierno de Cuba).
"Yo tengo un sueño", le escuché parodiar meloso al señor Barack cuando recibió la noticia de la muerte de su abuela en plena campaña de elecciones. Y lo alcanzó. Se convirtió en el primer afroamericano que logra esa posibilidad en los Estados Unidos. Que nadie lo dude, solo que su sueño (el sueño de Obama) no alcanza para todos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El enemigo es Rusia

La estrategia es la misma. El enemigo es el mismo. El escenario de guerra tiene un nuevo soporte: el ciberespacio, pero las decisiones en relación con el primer golpe, no ha cambiado. Este artículo publicado en la fecha que aparece entre paréntesis, tampoco ha cambiado.

La Guerra Fría (continúa)

[06.02.2004]

Para los estrategas del Pentágono resulta impostergable establecer las condiciones idóneas que les permitan continuar la ofensiva descrita en el programa imperialista estadounidense, intervenir militarmente en cualquier nación considerada hostil (a sus intereses hegemónicos) y mantener las presiones sobre sus "aliados" con el propósito de cumplir los objetivos de la política imperial de la Casa Blanca en territorio de la vieja Europa.
Hasta aquí no es un asunto nuevo según la orientación de la política exterior norteamericana de postguerra. Incluso sus propios aliados reconocen el peligro que representa un mundo unipolar donde solo una nación concentra el poderío suficiente para destruir cualquier sistema de defensa concebido a partir de armas convencionales y un presupuesto de defensa insuficiente para competir con el desarrollado por los Estados Unidos.



Por supuesto para algunos es más fácil plegarse. Poner las bardas en remojo sin remordimientos de conciencia y me refiero a personas, no a pueblos. Específicamente casos como los de España y Gran Bretaña.
No ocurre igual en Francia y Alemania. Ambas naciones observan con recelo el despliegue estadounidense en las llamadas zonas de conflicto: Oriente Medio. Mucho más cuando reconocen que la búsqueda de armas de destrucción masiva (Iraq) fue un burdo pretexto esgrimido en complicidad con algunos países para controlar parte de las más importantes reservas del crudo y una zona geográficamente estratégica en relación con el acceso al Asia y por consiguiente el dominio de esta parte del mundo.
Sin embargo la ofensiva solapada para neutralizar a Rusia es más evidente; aunque hace unos días el presidente Bush declaró, públicamente, el interés de apoyarse en proyectos espaciales rusos en el propósito estadounidense de "conquistar el Cosmos" y solicitar miles de millones al Congreso para iniciar de inmediato el programa de construcción de nuevos vehículos aerospaciales, sistemas de comunicación supersofisticados...Todo un arsenal comprometido con la fabricación de misiles en función el sistema de defensa fabulado en el "escudo galáctico". Es la cara oculta de esta verdad.
No obstante el señor Colin Powell se encargó de poner su cara para el trabajo sucio de la diplomacia estadounidense: aseguró a Rusia que las nuevas bases de Estados Unidos, en algunos países, del Este de Europa "serán solo provisorias", agregó, con un cierto toque de ironía al referirse a las dimensiones limitadas del área ocupada y no en relación con la potencia del armamento instalado. Mucho menos hacia el lugar donde serán disparadas. Por supuesto el secretario de estado norteamericano aseguró que no sería contra su enemigo histórico: Rusia. Quizás hasta cruzó los dedos.
Habría que preguntarles a los ministros de Exteriores y de Defensa rusos, Igor y Serguei Ivanov, respectivamente, si en el encuentro con el presidente Vladimir Putin se entendió el gesto del enviado Washington cuando explicó que "nuestro contingente militar en Europa será reducido y las fuerzas que quedarán serán trasladadas de una manera más racional." ¿Hacía qué otro territorio del antiguo Pacto de Varsovia? Sobre todo porque se trata bases donde podrán desarrollarse maniobras y utilizar pistas de aterrizaje para desplazamientos a las regiones de crisis como Asia Central (¿China?), Medio Oriente y Golfo Pérsico."

En la foto, más que "brindar" ambos mandatarios parecen dispuestos a un combate para medir sus fuerzas esgrimiendo espadas. Es obvio que el hombre, en el centro complementa la imagen de estos gladiadores políticos.

Deudas de la Cosa Nostra

(LOS HEREDEROS)

En el paréntesis el título para esta reedición del artículo. No he querido, como en los anteriores, sustituir una sola palabra. Solo un amplio y necesario paréntesis que actualiza datos imprescindibles a tener en cuenta. Los nombres de algunos de los personajes que representan la administración y la política exterior norteamericana, en particular hacia Cuba, han cambiado. Me refiero al presidente de los Estados Unidos y el de otros que aparecen. La USAID mantiene es una herramienta también utilizada en la guerra no declarada por Washington contra la Revolución cubana desde hace más de medio siglo, me refiero a los tiempos de la lucha del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y los intentos por eliminar al líder histórico de la Revolución, Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
No obstante, el principio es el mismo, el propósito de la Casa Blanca: eliminar el ejemplo que representa Cuba, por su soberanía e independencia para el mundo. De ahí la extraterritorialidad de sus “leyes” Helms-Burton y Torricelly. Sin embargo, los vínculos con la mafia cubano-americana, representada por la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y la presencia de los Congresistas: Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ross, representa la oportunidad de un presidente de los Estados Unidos (o aspirante) a ocupar la Casa Blanca, a partir de los votos alcanzados en el estado de la Florida. Todas las administraciones estadounidenses heredan la continuidad de esta guerra genocida y silenciosa contra Cuba. Las cifras en pérdidas monetarias superan los 750 000 millones de dólares en estos 50 años. La posibilidad de Cuba para enfrentar esta situación en medio de las anteriores y actual crisis económica internacional se basa en la unidad de su pueblo bajo la orientación del Partido Comunista. Es la realidad. Vivir en la Mayor de las Antillas, resulta un acto heróico de todos los días, pero también un orgullo de quienes somos capaces de sobrevivir y enfrentar al imperio por defender los valores más importantes para los cubanos: La Patria, la independencia y la soberanía.

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet
[29.01.2004, fecha en que fuera publicado en el habanero digital)

Siete millones del presupuesto fiscal de los Estados Unidos entrarán en los bolsillos de quienes integran la "Comisión de Ayuda a una Cuba Libre". Sin embargo, hasta la fecha, el financiamiento para recrudecer el bloqueo parece no ser suficiente, según las declaraciones del señor Colin Powell, previas a la campaña electoral del presidente Bush, por la Casa Blanca.
El señor Powell ratifica que el informe se corresponde con una "deuda de gratitud" del presidente George W. Bush con la mafia radicada en el estado de Florida. Y es lógico no solo porque el mandatario estadounidense resultó electo por la decisión de un tribunal, sino porque recibiría un importante número de votos (comprados) y mucho dinero de la contrarrevolución radicada fundamentalmente en ese Estado, como le fuera recordado, hace algún tiempo, por los congresistas Diaz-Balart e Ileana Ross.



Informaciones —relacionadas con el tema— adelantan que, hasta la fecha, la "ayuda" ya supera los 28 millones; pero no han sido suficientes para derrocar a la Revolución cubana e iniciar una denominada "transición democrática" y reorientar la infraestructura económica, social, vivienda, salud, educación y seguridad alimenticia.
En medio de la paranoia semielectoral, el secretario adjunto para Latinoamérica, Roger Noriega, afirmó que "Fidel Castro no vivirá para siempre" y con desfachatez calificó el informe de Powell como parte de un "plan de trabajo" para acelerar el proceso de cambios en la Isla.
La Comisión es apuntalada por expertos y funcionarios que representan a diferentes agencias y departamentos del Gobierno Federal. Por supuesto, algunas encubiertas y otras no tanto como la CIA y otros servicios de inteligencia del Pentágono.
Como si fuera poco, el administrador de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID, siglas en inglés), Andrew Natsios, agregó que el enfoque de la estrategia norteamericana es "salvar vidas y reducir el sufrimiento humano", a través de programas de rehabilitación social.
De la USAID salen parte de todos los millones de dólares para los proyectos de transición en Cuba. Por tanto, el administrador adjunto de esta agencia (para América Latina y el Caribe), Adolfo Franco, asegura que la meta es "prepararnos bien y tener las herramientas necesarias para ayudar" a la disidencia dentro de Cuba e, incluso, restringir no solo el derecho de viajes de cubanos radicados en la Unión, sino a los propios estadounidenses.
Resulta verdaderamente ridículo considerar el informe de Powell como un documento serio, incluso, creer que el actual Gobierno de los Estados Unidos pudiera establecer un programa educacional destinado a resolver los tremendos problemas de sus propias escuelas, donde los estudiantes pueden ser víctimas o victimarios de acciones violentas en cualesquiera de los estados. Por no hablar del sistema de salud y la seguridad social.
Sin embargo, la frase "deuda de gratitud", dicha por el Secretario de Estado, tiene más lógica cuando se definen las relaciones del presidente Bush con los influyentes personajes de la mafia cubano-americana. Sobre todo porque el informe resulta como un bocadillo para estimular el apoyo al voto durante la próxima campaña electoral.
Baste recordar las amenazas proferidas, el pasado mes de mayo (se refiere a los meses del año 2003, situación que apenas ha cambiado en la actualidad en cuanto a la posición debido a la moratoria de servicio asumida por el actual presidente Barack Obama, cuando le pidió a la congresista Ilena Ross, trabajar en conjunto. Recuerdo, que en ese momento, la Ross aceptó con el acuerdo de mantener la posición exigida con respecto a Cuba. En este sentido, el señor Barack, a pesar de sus anuncios de "cambios" ha accedido al aplicar más rigurosidad a las sanciones a las empresas que comercien con Cuba y recrudecer el bloqueo impuesto desde 1962 a la Isla), por los congresistas Ileana Ross y Lincoln Díaz-Balart cuando esperaban un discurso fuerte, donde el señor Bush anunciaría un paquete de medidas adicionales para reforzar el bloqueo contra Cuba y condicionar el terreno a futuros ataques, como el frustrado en las Naciones Unidas (ONU) por el apoyo de 179 naciones a una Resolución cubana contra el bloqueo impuesto hace más de cuatro décadas por el Gobierno de la Casa Blanca.
En realidad el anuncio forma parte de una campaña pública gubernamental destinada a fortalecer la imagen del Presidente y su posibilidad de reelección. No importa a qué precio. No importa que la cifra de muertos estadounidenses en Iraq ascienda a más de 500, se multipliquen los heridos, aumente el costo diario de esa guerra de rapiña o el Presidente solicite una cifra multimillonaria para conquistar la Luna, Marte y más allá. No importa si se miente con descaro sobre Cuba. Se trata de un negocio más en la política del gobierno norteamericano.
Con sus ínfulas de Emperador, el mandatario de la Casa Blanca posee la personalidad indicada para ser manipulado de forma tenebrosa e irresponsable. Eso lo saben bien quienes se empeñan en ofrecer una imagen distorsionada sobre la realidad de Cuba. De ahí la manipulada "deuda de gratitud".

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Los colores del terror

Este es otro artículo que por su contenido aún refleja la posición de Estados Unidos en su empeño por destruir la Revolución cubana. Se acerca el fin de año. ¿Cuál será la nueva histeria para asegurar una atmósfera de terror que permita continuar la guerra expansionista del imperio? Espero que no vuelvan los colores que hicieron al ciudadano norteamericano caminar por las ciudades como si estuviesen en los países invadidos por el ejército norteamericano. Me refiero a Iraq y Afganistán.

Por Raúl San Miguel
[15.01.2004, fecha en que fuera publicado en el habanero digital)

El 26 de octubre de 2001 el presidente de Estados Unidos se dirigió a los asistentes a la firma de la "Ley Patriótica" contra el terrorismo, y saludó la presencia del secretario de justicia John Ashcroft, a los directores del Buró Federal de Investigaciones (FBI), de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), al gobernador Tom Ridge, a los senadores Hatch, Leahy, Sarbanes, Graham..., y hasta agradeció a Dios por el alumbramiento —que lo permitirá (el hijo de papá Bush, por supuesto) ejercer su mandato en la tierra como el señor lo hace en el cielo.
En la reunión, el presidente de la Casa Blanca hizo referencia a las víctimas del 11 de septiembre y luego se refirió al supuesto "ataque" con Antrax que terminó con las vidas de Thomas Morris y Joseph Cuessen, ambos del servicio de correos de Estados Unidos y considerados muertos "en el cumplimiento del deber", según las palabras del mandatario estadounidense en referencia al inicio de su guerra declarada contra el mundo.
Desde entonces, cada fin de año, los colores de la guerra preocupan a los norteamericanos y los obligan a vivir con la mentalidad propia de un estado militarista, cuyos resortes manipuladores de la información hacen creer la posibilidad de un ataque de los países miembros del llamado "eje del mal".
Así transcurrieron las Navidades estadounidenses y, en el colmo del paroxismo, se instituyó la revisión de las huellas dactilares de todos los visitantes que ingresen al país. Incluso ya se definieron los colores para determinar el grado de peligrosidad de estas personas.
Tal variante de la Ley Patriótica permite hacer oficial y público el derecho del gobierno de la Casa Blanca a violar las libertades, no solo de sus ciudadanos, sino de aquellos que se proponen entrar al territorio estadounidense bajo la observanción declarada por Bush: "la vigilancia de todas las acciones (...) incluyendo el correo electrónico, la internet y los teléfonos celulares".
Por supuesto habría que preguntarse para qué serán utilizados estos datos personales de otros ciudadanos del mundo.
Con la citada ley el presidente Bush obtiene luz verde para la vigilancia al estilo nazi-fascista, aunque se justifique a partir de la necesidad de un supuesto análisis que permita prever acciones terroristas.
El gobierno de los Estados Unidos realiza un "reporte" minucioso que pretende neutralizar las posibles actitudes hostiles de las personas consideradas un peligro para la seguridad de la Unión; este sistema de detección, en definitiva, no fue concebido para proteger a la sociedad, sino para someterla.
Despierto el fantasma de McCarthy, se le pudiera ver detrás del presidente W, susurrándole la continuidad de los dictados del Tercer Reich, aunque ni siquiera el propio Hitler pudo soñar con un imperio que determinara quién merece vivir o ser sometido al dictamen de un gobierno que pisotea todos los acuerdos establecidos por las Naciones Unidas (ONU).
Estas medidas ¿internas? demuestran que los Estados Unidos se han convertido en un verdadero peligro para la supervivencia de los habitantes del planeta de acuerdo con objetivos bien definidos:
Lo que no consiguen mediante presiones diplomáticas lo obtienen por la fuerza. Quienes no se sometan podrán ser castigados severamente o considerados no confiables.