miércoles, 26 de enero de 2011

Juventudes latinoamericanas, la memoria intacta

Raúl San Miguel

Fotos: Rommell Cabrera

Por estos días he tenido la suerte de compartir con amigos latinoamericanos y sobre todo el privilegio de comprobar que se mantiene la memoria histórica de las luchas revolucionarias. Me refiero a Julio Marcos Talavera, Estela Teitelbaum y Nora Salas. Todos, entre miles como lo hacen sus hijos, para mantener vivo el pensamiento del Comandante Ernesto Che Guevara, como un ejemplo para la lucha que abrirá las grandes alamedas a las que se refirió el Presidente Salvador Allende, en su último discurso al pueblo, poco antes que las hordas fascistas _alentadas y apoyadas por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y el gobierno en Washington_ masacraran a Chile.

Pienso en los puntos de vista expresados por algunos de los 276 integrantes de la XVIII Brigada Suramericana de Solidaridad con Cuba que se encuentra en el Campamento Internacional Julio Antonio Mella, del municipio de Caimito. Me refiero a os argentinos Patricia Silva y Pablo Quatrini, quienes participan por primera vez.



Patricia labora en la Oficina Nacional de Energía Atómica, como jefa de control de la calidad de radiofármacos que se producen en su país. Cuenta que hace años quería conocer a Cuba, pero desde adentro, y la oportunidad llegó de algo tan hermoso como la solidaridad.

“Mi hermana Alicia comenzó a trabajar en el programa cubano de alfabetización Yo si puedo en la zona sur de la provincia de Buenos Aires. Ella se acercó a la gente de la embajada de Cuba que dirigía el proyecto educativo para conocer cómo podía viajar a Cuba no de turista, sino para conocer la realidad cotidiana y la historia de la Revolución”.

Fue de esa manera que Patricia supo de las brigadas de solidaridad, contactó con la Casa de la Amistad en su país y ya se encuentra entre nosotros, cumpliendo un sueño maravilloso que tendrá nuevos momentos.



Pablo Quatrini hizo un alto en sus estudios de comunicación para viajar a nuestro país. Era ese un deseo de años que por las peripecias de la vida no pudo cumplir, hasta que una amiga de su facultad, que había sido brigadista, le contó sus experiencias y qué debía hacer para viajar.

Pablo y los argentinos que nos visitan se prepararon durante seis meses antes de venir, por lo cual conocen qué es el bloqueo, están al tanto de la situación de nuestros cinco compatriotas presos injustamente en cárceles de Estados Unidos y del programa Yo si puedo. “Ahora estoy en condiciones de comparar lo que aprendí de Cuba con la práctica, y ello me hace sentir grandes expectativas”, afirmó.

Patricia y Pablo llevan apenas una semana en Cuba y su deseo es volver. Esa también es la idea de Rob Parnell, quien nos visitó recientemente como parte de la brigada australiana y neozelandesa Cruz del Sur.

Rob vive en Canberra, capital de Australia, pero siempre ha estado interesado en Cuba, en el lugar que ocupa en el mundo y en su historia. Su esposa conoció un brigadista y eso le bastó a la pareja para gestionar su viaje.

Ya en Cuba, Rob quedó impresionado por la resistencia y el coraje de nuestro pueblo. “Ustedes, nos dijo, podían hacer el símil de la fábula de David y Goliat. Ustedes, afirmó, son un David luchando contra un Goliat gigante”.

Rob ya no está en Cuba, a Patricia y a Pablo le faltan muchas experiencias por vivir. Los tres cumplieron el sueño de venir. Y los tres están dispuestos a regresar.

Pienso en los jóvenes que marchan por las calles de Latinoamérica con la memoria intacta del Che, en los que “luchan y los que lloran”, recordando al inolvidable periodista y guerrillero Jorge Ricardo Masettti. En los que se graduaron de médicos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en Cuba, y marchan por los senderos de nuestras naciones de América. Marchan en las calles en protesta contra las oligarquías y serán los continuadores de las revoluciones sociales que borren el horror en el que han sido sepultados durante siglos de explotación y barbarie.

Ya es tiempo de que se abran las grandes y “de marchar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes”.

Víctor Jara: la voz de la Revolución en la guitarra

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

Era muy joven cuando dejé de escuchar su voz. Corría el mes de septiembre del año 1973. Las noticias del golpe de estado en Chile estremecían. Los reportes de los asesinados en el estadio nacional y en las calles advertían la magnitud del gorilazo. Víctor Jara, el cantor de la Revolución, enfrentaba a los criminales uniformados.
Han pasado casi cuatro décadas y el gobierno chileno, a través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, volverá a pedir el procesamiento de cuatro oficiales retirados que declararon como inculpados por el asesinato del cantautor Víctor Jara.



Desde el pasado mes de diciembre se había realizado la solicitud, pero la Justicia se negó a acoger esa primera petición. No obstante, la directora del Programa, Rossy Lama, explicó que la institución presentará una nueva solicitud una vez que finalicen las diligencias que se están realizando sobre Edwin Dimter, Hugo Sánchez, Raúl Jofré y Rolando Melo, este último un ex fiscal militar. Lama reveló que en las últimas semanas los cuatro declararon como inculpados en esta causa, hecho que hasta ahora no se conocía.
Así continúa el reporte publicado en Cubadebate:
El autor de Te recuerdo Amanda fue detenido el 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado de Augusto Pinochet, y encerrado en el Estadio Chile, utilizado como centro de reclusión, donde sufrió violentas torturas y fue acribillado con 44 balazos. La jefa del Programa hizo estas aclaraciones después de que el periódico digital El Mostrador asegurara hoy que ese organismo decidió no apelar para lograr la detención, con miras a un eventual procesamiento, de los cuatro militares retirados.
El pasado 22 de diciembre, el abogado Cristián Cruz, que entonces aún trabajaba en el Programa y que fue despedido a fines de ese mes, solicitó al juez Juan Fuentes Belmar, encargado del caso, el arresto de los cuatro oficiales retirados del Ejército chileno. A su juicio, había antecedentes para que se les arrestara, se les tomara declaración y se les procesara, pero el juez negó la petición y el letrado, en nombre del Programa de Derechos Humanos, apeló esa determinación.
Sólo hay un procesado
Sin embargo, el lunes el Programa retiró la apelación, que se iba a ver por la tarde en la Corte de Apelaciones de Santiago. Rossy Lama explicó que procesalmente la solicitud del abogado Cristián Cruz estaba mal presentada, porque, según dijo, no corresponde pedir el arresto de personas que ya han declarado y que el juez no ha resuelto procesar. Y aseguró que el Programa volverá a pedir el procesamiento de los militares cuando finalicen las pericias pendientes.
Hasta el momento sólo está procesado por este caso José Paredes, un ex recluta que fue detenido en junio de 2009 tras confesar que había disparado a Jara por orden de un oficial, aunque posteriormente se retractó. Paredes fue puesto en libertad provisional semanas después.
En diciembre de 2009, la Policía de Investigaciones (PDI) entregó un informe en el que se precisa que las balas que causaron la muerte a Víctor Jara son de un calibre distinto al que utilizaba el fusil que tenía asignado el ex recluta.




Siempre tendré su voz en la memoria, los acordes espaciados de su guitarra, y la letra de la canción que tarareaba mientras iba a la escuela y soñaba con caminar por las grandes alamedas que dijo el Presidente Salvador Allende, en su invitación a los revolucionarios del mundo a mantener la lucha por la justicia social y contra los designios imperiales y las oligarquías de turno que mancillaron durante siglos a nuestros pueblos de América Latina.




















Canción de Víctor Jara

TE RECUERDO AMANDA

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
que partió a la sierra
que nunca hizo daño
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado
suena la sirena
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel

domingo, 23 de enero de 2011

Regalo de hojalata



Pues llego a mis cincuenta y toda mi vida comienza a marcar un nuevo punto de partida. No miro hacia atrás y escribo como si las palabras adquiriesen un nuevo sentido. Un significado distinto y también las canciones tienen imágenes desconocidas. Llego al medio siglo de existencia y me sorprende que apenas reconozca la ciudad donde me encuentro como si fuera ajena y distinta.
En mi correo comienza una llovizna intermitente de mensajes electrónicos y extraño la caligrafía imprecisa o precisa de quienes las escriben, porque las palabras tienen alma y gritan, susurran o permanecen en silencio cuando se las escribe con las manos en cada impulso del corazón que mueve esas letras.
Fue entonces que quise escribir una carta, con mi letra pequeña, ilegible, inquieta, y también las tecleo (como todos en el ordenador). Es más fácil, quizá. Subo a la terraza en busca de un poco de sol para deshelar mi alma y me sorprende la desnudez de mi alma. Y me sorprende que no pueda ver el mar de la forma en que lo veía antes, algo cayó en mis ojos y los nubla. Me sorprende escuchar, no mi voz, sino otras voces, escuchar poemas que fueron escritos por otros, para otros y me conmueve que me ocurra eso a los cincuenta.
Pudiera ser que antes no escuché de la misma forma en que me escucho, quizá antes ni siquiera sabía que me podía decirme estas cosas. Estoy sorprendido como si naciera, consciente de haber nacido. Como si todo cambiara de repente en una vida que se desprende de otra, mientras escucho a Sabines. ¿Quién era ese Sabines, por qué lo escuchó decirme esas cosas que hacen mover estaciones de hielo y sol en mi alma? Soy un ser humano, un diminuto e insignificante átomo en el universo de estos cincuenta años.
¿Estoy triste? No lo sé, no podría estarlo y pienso que he perdido la noción del tiempo y ni siquiera tengo muchos retratos. Pensaba que los tenía y juro que los había guardado. Pero me sorprende que fueran imágenes vividas o soñadas antes de caminar por una pequeña playa en busca de piedras y caracolas, como si no estuviese a punto de cumplir estos años.
Estoy seguro que estas palabras solo tienen un motivo: son escritas para recibirlas en mi propio correo y mirarlas como si lo hiciese frente a un espejo. ¿Quién las provoca? ¿Quién me despertó de este letargo y mostró el mundo como era? ¿Por qué no soy feliz si juré luchar para serlo? No porque crea que la felicidad es una suerte, ni porque se la gana haciendo el bien, sino porque he vivido estos años intensamente dentro de mí, pero ahora salgo afuera. Por primera vez, fuera de mi propia coraza, desnudo, ajeno, distinto y siento frío.
Advierto que si las hago públicas es porque deseo que estas palabras sean como esos pájaros que vuelan bajo el cielo y pasan de largo, todos sabemos que son aves, pero no por qué vuelan, ni a dónde vuelan, ni son nuestras. Escribo mientras contemplo mi propia vida corriendo afuera, bajo la lluvia de una primavera, entre las mariposas y las abejas. Imágenes que también fueron mías como las nubes que dibujaban mis sueños, mientras yacía tendido, panza arriba sobre la hierba.
Ahora recuerdo el día que escribí mis primeras letras. Parecía el ejercicio más difícil del mundo. No podía hacerlas y las letras gritaban para salir completas y mis manos no podían hacerlas. Era muy pequeño y prefería dibujarlas porque no podía entenderlas. No sabía que me servirían para contar historias que pudieron nacer para no ser olvidadas ni muertas. De modo que me hago mi propia celebración. Así, cuando un hombre o una mujer celebran su onomástico cincuenta, es posible que piensen en su infancia. Es normal, dirían algunos, también. Es normal diría yo si me conociera, mejor dicho si me hubiera conocido antes de saber que ella existiera; pero tal vez, de todas formas las hubiese escrito, aunque supiera que no existía un motivo lógico para escribirlas. Tan solo para hacerlas. Pero resulta que las escribo y las hago públicas como los niños publican su alegría protegidos por la inocencia.
Ahora si me dijeran, o mejor si me preguntaran ¿en quién piensas mientras las escribes? Quizá la respuesta no sería correcta. Pero pienso en el niño de El Tambor de hojalata, en El Pequeño Príncipe, en Raúl, mi hijo querido y su hermana, mi hermosa Laura. También pienso en un chico que ahora me crece en el alma, esa alma que comienzo a conocer a los cincuenta y le han crecido alas. Pienso en el pequeño Bruno, al que regalé también un libro relleno de palabras. Para que pueda contarlas un día, sin perder la esperanza de hacerse un retrato con sus propias manos, sin que la tristeza le estremezca el alma.
Así que las escribo para todos los que puedan calzarlas, en sus pies o en sus manos, llevarlas como pantalones o faldas, es posible como abrigos, nunca las usen de espada, las palabras con filo, también hieren y matan. Es mejor usarlas para el amor y para dibujarlas en las cartas con la letra imprecisa, aunque tengan erratas. Las palabras son imperfectas y sienten vergüenza cuando no se las trata, como lo que son aves de vuelo negras, azules o rojas, de cualquier color sobre una superficie blanca. También sirven para decir lo que se siente cuando la mentira nos mata.
Las escribí porque son necesarias. Y me doy cuenta, al final de estas líneas, que la verdad no falta. Y es cierto porque les ofrecí a mis amigos lealtad y esperanza, porque ofrecí mi vida como si me perteneciera tanta. Ahora me doy cuenta, que la vida, mi existencia, tiene sentido cuando ha pasado medio siglo y me entristece saber que no estuve nunca tan cerca, como ahora, de probar que pude salir afuera, lejos de mi coraza y de mí para entregarme, por vez primera, sin decir tantas palabras.











































Raúl San Miguel

jueves, 20 de enero de 2011

EL SUEÑO DEL PEZ

“Siempre quise escribir este relato y me resultó imposible, hasta que ocurrió aquel encuentro, en una rara circunstancia y me estimuló a terminarlo, pero finalmente quedó inconcluso, como todos los relatos de amor”

Justo cuando lanzó el cordel, armado de carnada y anzuelo, el último pez había almorzado. El resto permanecía bajo la sombra de los abanicos de mar, en el letargo de la vespertina siesta, mientras otros ya soñaban entre los corales y los arrecifes. Soñaban que podrían tirar un cordel hacia tierra firme y pescar a cualquiera de los seres humanos que se acercaban a la orilla con el mismo propósito. Así que el pescador permaneció absorto en el jugueteo de las olas que arrastraban piedras y pequeñas caracolas porque también esperaba. Más bien deseaba capturar uno de los peces que sabía le miraban desde el agua. Sintió el deseo de correr sobre la arena, como lo hacía cuando era chico y soñaba que podía convertirse en un pez y encontrar la sirena hermosa que ilustraba el libro de cuentos regalado por el abuelo.
Entonces la vio, caminaba como suelen hacerlo las musas cuando se acercan despacio para no ser vistas. Sonreía y el pescador comprendió que era la oportunidad de poseerla. Se acercó despacio, también para no ser visto por aquella. Sin embargo, no resultó. La muchacha le extendió sus manos como si le esperara con los ojos relumbrantes como esmeraldas y el hombre comprendió que había encontrado una mujer hermosa.
Cuando el sol agotado de mirarlos se fue detrás de los árboles, aún danzaban sobre la arena con sus cuerpos llenos de salitre y de besos. Cuerpos agridulces como suele ser el amor. Ella se tendió sobre su pecho y descubrió, a la luz de la luna, que había logrado capturar a un hombre. Su cuerpo se llenó de escamas de plata y poco a poco fue tomando la forma de un pez.

Raúl San Miguel




20 de enero de 2010.
7:28 pm.

miércoles, 19 de enero de 2011

La pleitesía de un fiscal en El Paso


Raúl San Miguel

Infografía: Tomada de la Internet

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos permite mantener la farsa en el juicio que sigue contra el terrorista Luis Posada Carriles. Veamos que se publicó en Cubadebate:
La fiscal que procesó a los Cinco cubanos en Miami, Caroline Heck-Miller, se negó a presentar cargos penales contra Luis Posada Carriles pese a una petición del Departamento de Seguridad, admitió hoy en Corte la fiscal Gina Garrett-Jackson. Respondiendo a las preguntas del abogado de Posada Carriles, la fiscal que dirigió el caso de asilo de Posada en el 2005 dijo que ella le pidió esto a Caroline Heck-Miller antes de proceder con la solicitud de asilo: “Le pedí a Heck-Miller que considerara procesar penalmente a Posada. Sin embargo, ella no estaba interesada en eso, y por tal motivo, yo dejé de pedírselo”.
Los Cinco fueron condenados en Miami a largas sentencias por conspiración para cometer espionaje, pese a la ausencia de evidencia que probara que hubiesen obtenido algún documento clasificado. Uno de ellos, Gerardo Hernández Nordelo, fue condenado también por conspiración para cometer homicidio en relación con el derribo de dos aviones de Hermanos al Rescate, pese a la falta de pruebas de que él haya tenido conocimiento de un supuesto plan para derribar las aeronaves.
Heck-Miller es la fiscal que insistió en llevar el caso de los Cinco a juicio, la negó el traslado del caso fuera de Miami, y la que jugó un papel clave para que ellos fueran condenados injustamente a largas sentencias.
Increíble, pero cierto, que nos enteramos hoy que ella haya sido la fiscal en Miami que tomó la decisión de no presentar cargos penales en el 2005 contra Posada Carriles. El hombre que dirigió la campaña terrorista contra Cuba, la misma que los Cinco trataron de detener para salvar vidas. Son algunas de las verdades ocultas que este proceso legal contra Posada Carriles van destapado.



LOS BUENOS DIAS

Después de un receso de cuatro días, el Caso Posada se reinició donde había parado la semana pasada. Los fiscales llegaron primero. Timothy Reardon III con un traje azul a rayas, camisa blanca muy bien planchada, pañuelo blanco en el bolsillo del saco, corbata azul clarito y… el ojo derecho rojo. Dice que tiene un vaso sanguíneo roto. Jerome Teresinski, otro de los fiscales y dos agentes del FBI que llevan el caso Posada, acompañaban a Riordan.
Poco después de los fiscales, a las 8:30 en punto, entraron al tribunal Luis Posada Carriles con uno de sus abogados, Felipe Millán, más su guardaespalda. Todos se dieron unos buenos días cordiales.
Cuando entró Hernández, el abogado principal de la defensa, Posada se levantó agitado: “Tengo que hablar contigo”, le dijo. Salieron al pasillo para hablar privadamente.
Comenzamos a las 9:10 AM. Antes de convocar al jurado, había ciertos asuntos preliminares que decidir. Posada está acusado de perjurio por desmentir ante las autoridades inmigratorias de los Estados Unidos las cosas que el New York Times le atribuye durante una entrevista que le concedió a los periodistas Anne Louise Bardach y Larry Rohter en el año 1998. Específicamente, que había sido el autor intelectual de la conspiración para hacer explotar bombas en La Habana en 1997, una de las cuales mató a un turista italiano llamado Fabio di Celmo. Él niega haberle dicho eso a los periodistas.
Para mostrar que Posada quedó satisfecho con la entrevista que le hizo Bardach, los fiscales presentaron una petición para que ella entregue un óleo, pintado por Luis Posada Carriles. Quieren demostrarle al jurado que Posada estaba tan contento de su encuentro con la periodista que le regaló un cuadro, e incluso se lo dedicó el 8 de junio de 1998: “A mi amiga Ana, que comprende nuestra causa por una Cuba libre”.
Bardach se oponía a prestarle la “valiosa obra de arte”, que mide 6 pies cuadrados, a los fiscales, porque le privaría de poder disfrutar de la supuesta belleza del cuadro, mientras dure el litigio y porque el traslado del cuadro sería engorroso. Presentó una moción en la cual ofreció enviar unas fotos en vez del cuadro.
“La moción esta es tonta”, le dijo Reardon al juez esta mañana. Bardach “no tiene potestad para decidir cual es la evidencia que la fiscalía le muestre al jurado”, añadió. Sin embargo, con un tono irónico, ofreció devolverle el cuadro inmediatamente al haber concluido el juicio para que “ella no esté mucho tiempo sin su preciada posesión”.
La jueza inmediatamente decidió. Bardach está obligada a cargar con su cuadro a El Paso para que Reardon se lo muestre al jurado y por supuesto al público. Es un acto formal de presentación de pruebas, no una exhibición artística. Difícilmente alguien con un mínimo de gusto lo quiera tener en la sala de su casa. Cualquiera que haya visto una pintura del acusado, admitiría que ni Posada es Picasso, ni un cuadro firmado por él vale más que una pintura hecha por un niño de cuarto grado de primaria.
Despachado el tema del cuadro, la jueza convoca al jurado a las 9:18 de la mañana y continuamos con el contra-interrogatorio de la fiscal de Inmigración Gina Garrett-Jackson. Ella estaba encargada del caso Posada durante el trámite inmigratorio en el año 2005 y fue quien lo interrogó ante el Juez Abbott.
Durante el interrogatorio que le hizo Garrett-Jackson, Posada dijo que había ingresado a los Estados Unidos por la frontera con México y que no sabía nada de las bombas que explotaron en La Habana en 1997, una de las cuales mató al italiano Fabio di Celmo en el Hotel Copacabana. La fiscalía sostiene que eso es mentira. Que Posada entró al país en una embarcación llamada El Santrina y que antes alardeó ser el autor intelectual de las bombas en La Habana. Incluso le dijo al New York Times que “ese italiano estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Yo duermo como un bebé”.

EL TESTIMONIO DE GINA GARRETT-JACKSON

El abogado de Posada especialista en casos de inmigración, Felipe Millán, mantiene que Garrett-Jackson atrapó a Posada Carriles. Que quería que lo encausaran por perjurio y no le interesaba el trámite inmigratorio. Millán la interrogó minuciosamente sobre los fiscales y agentes federales que colaboraron con Garrett-Jackson en el año 2005 sobre el caso Posada. La lista es amplia: (1) Noel Espada, un agente de Inmigración que fue a Guatemala para entrevistar testigos; (2) un fiscal de apellido López quien acompañó a Espada a Guatemala; (3) un agente de Inmigración de apellido Capanelli, quien estuvo al tanto del caso a través de los correos electrónicos que le mandaba Garrett-Jackson; (4) Steve Usher, otro agente de Inmigración; (5) Chris Torres, otro analista de Inmigración; (6) Joel Ardiner, quien trabaja en la oficina principal de Inmigración en Washington, en la oficina de la ley de seguridad nacional; (7) Ria Ram-Logan, la abogada principal de Inmigración en Miami; (8) Omar Vega del FBI; (9) Sr. Rice del FBI; (10) el Sr. Pereira también del FBI, y (11) Carolina Heck-Miller, fiscal federal en Miami encargada del caso de los Cinco, a quien Garrett-Jackson le pidió que presentara cargos penales contra Posada y que inexplicadamente se rehusó hacerlo.
Garrett-Jackson también hizo referencia al testigo estrella de Posada Carriles durante el trámite de asilo, Joaquín Chaffardet. Durante su contra-interrogatorio, ella dijo que recuerda que Chaffardet testificó durante un día, el 30 de agosto de 2005, que Posada sería torturado en Venezuela si fuese deportado ahí. Millán no le preguntó a Garrett-Jackson por qué no había interrogado a Chaffardet.
El testimonio de Chaffardet fue clave en el caso de asilo en el 2005. Le dijo al juez que Venezuela tortura a los presos, que agentes cubanos irían a Venezuela a torturar a Posada Carriles y que el gobierno de Venezuela lo permitiría. Si Garrett-Jackson lo hubiera interrogado quizás el juez se hubiera enterado que Chaffardet era un testigo parcializado a favor de Posada, porque el “testigo” fue jefe del cubano-venezolano en los servicios de inteligencia de Venezuela, luego sería su abogado en Caracas y resultaría más tarde encausado -en el año 1985- por haber ayudado a Posada Carriles a escaparse de la cárcel en San Juan de los Moros antes de que se concluyera el juicio contra él, por 73 cargos de asesinato en relación con la voladura de un avión de pasajeros.
Como testigo, Garrett-Jackson es lenta, laboriosa y aburrida. Tiende a dar explicaciones largas y a no contestar las preguntas con precisión. Se desvía y desespera a todos. Sin embargo, cuando Millán le dijo que ella buscaba atrapar a Posada con cargos penales de perjurio y que por eso le hizo en el 2005 tantas preguntas sobre cómo había ingresado a los Estados Unidos, Garrett-Jackson se animó, alzó la voz y dijo firmemente: “Después de haberlo visto, me pregunté: ¿será posible que él haya cruzado el Río Grande? Por eso le hice esas preguntas, no por otra razón”. Posada tiene 83 años, camina con cierta dificultad. No parece tener la fuerza que recuerdan sus víctimas en Venezuela, la de un hombre capaz de romper un hígado de un solo puñetazo o hacer parir a una mujer embarazada de una patada. No hablo en sentido figurado. Ocurrió.
El juez de inmigración en el 2005 ordenó la deportación de Posada Carriles, pero no a Cuba o a Venezuela debido a que sería torturado en ambos países. Garrett-Jackson dijo que había decidido no apelar esa decisión, después de haber consultado con sus superiores.

EL TESTIMONIO DE MARÍA SEMERARO

El segundo testigo del día fue María Semeraro. Una mujer de 52 años, alta, fuerte, con una mini-falda del color del vino de borgoña, el pelo pintado de rubio y rizado. Dijo que es cubano-americana, que llegó a los Estados Unidos a los nueve años. Trabaja para el FBI como transcriptora-traductora.
Fue la que transcribió las grabaciones del trámite de asilo que ocurrió en el 2005. Bridget Behling, del equipo legal de la fiscalía, logró que Semeraro declarara ante el jurado que las transcripciones que ellos tienen a su disposición son legítimas y reflejan las grabaciones que se hicieron durante el trámite inmigratorio entre junio y agosto de 2005.
“Art” Hernández, el abogado de Posada Carriles, logró que Semeraro admitiera que ella podía escuchar las voces de Posada Carriles, las de los abogados y la del juez, pero no la del interprete cuando ésta le interpretaba del inglés al español, ya que el interprete le dirigía la interpretación solamente a Posada Carriles y en una voz muy bajita. También logró que Semeraro reconociera que hay diferentes maneras de traducir una palabra.
La jueza paró en este punto. El caso continúa el miércoles, a las 8:30.

UN APARTE

Venezuela no tiene potestad para hacer preguntas durante este proceso. Solamente observamos. Me hubiera gustado que Gina Garrett-Jackson haya contestado estas:
1. Antes de haber revisado alguna evidencia y antes de escuchar testimonio alguno, usted dice que concedió que Posada Carriles sería torturado si fuese deportado a Cuba. ¿Por qué? ¿En qué basó su decisión?
2. ¿Qué evidencia tiene usted de que, aparte de los que están en la base militar estadounidense de Guantánamo, hay presos torturados en Cuba?
3. ¿Por qué usted decidió no hacerle contra-interrogatorio a Joaquín Chaffardet durante el caso de asilo en agosto de 2005?
4. ¿Piensa usted que no era importante que el juez de inmigración se haya enterado de que Chaffardet era un testigo parcializado hacia Posada Carriles?
5. ¿Piensa usted que no era importante establecer que Chaffardet fue el jefe de Posada en la DISIP (la inteligencia venezolana), abogado de Posada en Caracas y que fue encausado en Venezuela por haberlo ayudado a escaparse de la prisión?
6. Durante el trámite de asilo en el 2005, cada vez que había que tomar una decisión importante, usted pedía un receso y llamaba por su celular. ¿A quién llamaba? ¿Qué instrucciones recibía? ¿Quién estaba encargado de la estrategia para el caso de inmigración de Posada Carriles?
7. Usted testificó que trabaja para el Departamento de Seguridad en Miami. El caso de asilo de Posada fue en El Paso. ¿Quién decidió enviarla a El Paso? ¿Por qué? ¿Ha trabajado usted otros casos en El Paso, o este fue el primero y el último?
8. Las grabaciones del caso de asilo de Posada muestran que usted no utilizó información de los récords del gobierno federal para interrogarlo. Que solamente utilizó la entrevista que éste le dio al New York Times. ¿Por qué? ¿Usted tuvo a su disposición algún expediente del FBI?
9. Cuba le proporcionó al FBI pruebas sobre el involucramiento de Posada Carriles en la campaña de bombas en La Habana. ¿Compartió el FBI esos documentos con usted? ¿Por qué no los usó?
10. ¿Por qué usted no presentó testigos contra Posada Carriles durante el trámite de asilo en el 2005? ¿Habló usted con el FBI para que le proporcionaran agentes que tenían conocimiento del historial terrorista de Posada Carriles?
11. ¿Sabe usted que Caroline Heck-Miller es la fiscal principal del caso de los Cinco? ¿Sabe usted quienes son los Cinco? ¿Sabe usted que los condenaron en Miami, como dijo un panel de jueces de apelación en Atlanta, en una “perfecta tormenta de prejuicios”?
12. ¿Sabe usted las razones que tenía Carolina Heck-Miller para no querer procesar a Posada Carriles penalmente? ¿Qué opinión tiene usted de esa decisión?
13. ¿Cuál fue el verdadero propósito de trámite de inmigración en el 2005: protegerlo o procesarlo?
(José Pertierra es abogado y tiene su bufete en Washington. Representa a Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles).
Millones de personas en los Estados Unidos desconocen esta situación en la cual la “Justicia” norteamericana deja muchísimos agujeros en un proceso que el propio Luis Posada Carriles asegura no tendrá mayores contratiempos. En ese aspecto tiene, lamentablemente, la razón. El gobierno de los Estados Unidos prefiere mantener la condición de “héroe” al criminal que causó la muerte de muchísimas personas entre ellas los pasajeros del avión de cubana que fue saboteado sobre Barbados el 6 de octubre de 1976.