sábado, 11 de diciembre de 2010

¿No crecen los hijos?

Por RAÚL SAN MIGUEL

Foto: SAMUEL

“Los hijos no crecen”, es una expresión que suele utilizarse con frecuencia entre quienes asumimos la maternidad y la paternidad no solo como un privilegio biológico, sino como una responsabilidad espiritual, afectiva o al contraer un nuevo compromiso con otra persona que también tiene descendencia. Pero es tan solo una frase que encierra un concepto de amor sin límites e inevitable en los progenitores. Los hijos sí crecen y lo vemos a diario con la vara de la experiencia que nos da el conocerlos y hasta predecirlos en algunas de sus acciones o comportamientos.
Muchas veces _ cuando nos referimos a los más jóvenes_ escuchamos opiniones apocalípticas que nos excluyen de la responsabilidad ante la falta criticada. Aunque, insisto, generalizar no justifica ni aporta justeza a un argumento que pretenda cuestionar o compararlos con las generaciones precedentes. De ningún modo hemos sido perfectos (los padres y los abuelos desde el principio de todos los tiempos).



Errar es parte de la experiencia que se adquiere en la vida, repetir los errores acusa a la falta de previsión y la caducidad del pensamiento al enfrentar los nuevos retos que impone el mundo moderno.
Pudiera citar incontables ejemplos para ilustrar esta afirmación; sin embargo, no es el propósito. Más bien propongo una alerta y no confundirn(l)os al permitirles comportarse de una manera incorrecta o mostrar una conducta incompatible con las normas de convivencia sociales; porque los hijos no son exclusivamente de nosotros, forman parte indisoluble de la sociedad y deben comportarse como garantes, representantes y defensores de los valores que los y nos identifican.
Es por eso que prefiero la invitación a reflexionar en este sentido. Los hijos son la única oportunidad de perpetuarnos como seres humanos y trascender en la memoria como legado imprescindible no solo de cada familia, sino para su construir su propio futuro.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La Habana, en diciembre, es una plaza de toros



(el síndrome Tequila)

Raúl San Miguel

Fotogramas: Tomados de la Internet

Cuando León Serment, director de la película mexicana: Efecto tequila, se dirigía hacia el lugar más próximo a la ubicación del micrófono _para decir las palabras en la presentación de su filme_ no imaginé que al terminar la exhibición lo descubriría junto a la actriz Karla Souza, esperando la reacción del público habanero. Fueron apenas tres docenas de segundos, los suficientes para expresarle una felicitación personal, de un cinéfilo, a quien agradeció la posibilidad de venir a La Habana y participar en la Edición 32 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Y es que capital cubana, durante la celebración de este Festival se convierte en una verdadera Plaza de toros, en la cual las salas pueden abarrotarse o advertirse la retirada, en avalancha, de un público acostumbrado a ver cine. Catador por excelencia de las buenas facturas cinematográficas. Conocedor de aquellos directores, actores, guionistas y directores de fotografía que de solo mencionar sus nombres garantiza una acogida que se desborda en una enorme e interminable fila capaz de esperar horas la entrada a la sala de exhibición.



Esta vez, en el cine La Rampa, El efecto tequila, dejó de ser una historia de amor donde el dinero y el poder cobrarán, en este caso, la vida de un hombre que vendió (como en la historia del Fausto) su alma en una bolsa de valores. Por supuesto, la trama discurre a partir de una banda sonora (instrumental de un guapango mexicano) que perfila el epicentro de la crisis económica de 1994 y cuyos efectos aún se perciben en todas las “replicas” de las nueva crisis financiera internacional.
Claro está, el suceso que se toma de base y la forma en que se cuenta esta historia es solo el primer plano de una lectura más profunda y estremecedora. Quizá, en busca de una lógica realización comercial del filme (la necesidad de hacer arte y vender arte) llevó a Serment a la encrucijada de contar detrás de una historia de amor en la cual pudo simplificar o mejor eliminar la subtrama que se expone a través de la antigua relación (Diego) de la esposa del personaje protagónico (José) que se diluyó en una escena realmente inesperada y nada conmovedora.
De hecho el abandono del corredor de bolsa (José) a su familia era suficientemente contado en una trama ascendente que (reitero, converge en Fausto) le lleva a sumergirse en el peligroso mundo de la corrupción y el crimen organizado. Más. El protagónico femenino tenía todas las cartas para apoyar la intensidad de ese drama, a partir de la encomienda editorial de realizar un libro dirigido a los niños y en el cual se explicara, didácticamente, el por qué se divorcian los papás. Luego, cuando los matones registran la casa y cae el libro (ya impreso y con la carta de despedida de la esposa) era suficiente. No hacía falta, en mi criterio, más.
La película compitió en el Festival Internacional de Cine de Sao Paulo, en Brasil, que se realizó el pasado mes de octubre. Cuenta en los papeles principales con José María Torre, Juan Carlos Colombo, Julián Pastor, José Alonso y Karla Souza. El título del filme alude a la gran crisis económica que hubo en el año de 1994, que fue originada en México y que desató eventos similares en Sudamérica durante los meses siguientes.
Se dice que esta crisis fue provocada por la falta de reservas internacionales, causando la devaluación del peso durante los primeros días de la presidencia de Ernesto Zedillo. Nada más lejos de la verdad. El efecto tequila es, por supuesto, un nombre que no define las causas exactas de la fuga de capitales provocada por una acción dirigida en los grandes círculos de poder que gobiernan y controlan los grandes capitales de la economía mundial. Incluso, en los fotogramas, conscientemente, pueden observarse las imagines del expresidente Carlos Salinas de Cortari. El uso de los cintillos, el flash de portadas de diarios y la fotografía del cuerpo abandonado con la cara cubierta y baleado es una historia real y tangible en estos tiempos de crisis.
Mexico se desmorona bajo una crisis actual. Los rostros de los principales personajes de la política nacional permanecen encubiertos. Pero no es México, el efecto tequila es real y puede advertirse desde hace mucho tiempo más allá de las bolsas de valores y las vidas de las personas.

Fotograma de la actriz protagónica de "Efecto tequila"

martes, 7 de diciembre de 2010

Curitiba: radiografía de una nación del Sur




Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

Lograr una imagen encantadora y superficial de Brasil es común en las facturas de telenovelas que se producen en el gigante sudamericano; pero quienes hemos disfrutado, las diferentes historias, de la filmografía brasileña, de los últimos tiempos, encontramos en Curitiba una obra que nos muestra una incisión psicológica valiente, profunda y sutil en la vida social de ese país, a partir de cuatro historias de hombres pertenecientes a diferentes estratos sociales, pero con un denominador común: verdaderos seres humanos.
Mi encuentro con Eloi Pires Ferreira, director, de este filme, y los productores ejecutivos fue puramente casual. Estaban en el vestíbulo de la sala cinematográfica y la música de Xenon Pinheiro, se extendía en cada una de las imágenes y la fotografía excelente de Celso Cava Filho. De hecho los planos de picado abundan en la fotografía. Sobre todo ese salto al vacío que nos lleva al personaje de la primera historia.
El propio Eloi Pires, confesó (en la exhibición Premier en este Festival) sentirse “conmovido por estar en un evento del prestigio internacional” alcanzado por cada Edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Después aseguró que lo “disculpasen porque realmente estaba muy nervioso”. Pero los aplausos al concluir el filme resultaron la mayor aprobación de que las historias estuvieron bien contadas. En sus comentarios el público presente declaraba el haber descubierto una forma diferente de mostrar el Brasil, desde la difícil vida y las contradicciones que enfrenta cada personaje en su medio: el comerciante de autos (Edson Rocha), el chofer del ómnibus público (Jackson Antunes), el recogedor de desechos que vive en una favela (Lori Santos) y el motorista vendedor de pizzas (Diegho Kozievitch).
¿Cuáles fueron los papeles protagónicos y quiénes los secundarios? Todos los actores resolvieron interpretar sus papeles desde la difícil situación psicológica que propone el director de acuerdo con su guión, incluye la banda sonora y la fotografía que logra la magia y el intercambio con el espectador. ¿Protagónicos? Los fuertes contrastes entre las diferentes clases que existen en una sociedad capitalista, llena de matices como Brasil. ¿Los secundarios?, aquellos que cruzaron silenciosos por la pantalla y de los cuales no hizo falta el énfasis melodramático satirizar o acentuar la extrema pobreza. ¿Logro de este filme? La esperanza de cambiar, de ser mejores, a partir de la esencia que caracteriza al hombre como un ser humano, aunque dentro de cada uno de nosotros habite un lobo.

En la foto Eloi Pires, director de la película

domingo, 5 de diciembre de 2010

Carancho, un filme estremecedor



Raúl San Miguel

Fotogramas y cartel del filme Carrancho, tomados de la Internet

Resulta difícil hacer un juicio prematuro de una película en un Festival que en su 32 edición ha demostrado que el Nuevo Cine Latinoamericano resulta imprescindible para la cinematografía mundial. Por supuesto, existen temas pendientes que aún controla la gran industria norteamericana. Específicamente me refiero al Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano, del cual el psicólogo Pablo Ramos, especialista del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) es un gran promotor y activista. Específicamente desde los primeros años de la cita-festival internacional en La Habana.

Pero no es de este tema que quisiera referirme en el comentario. Deseo abordar una película dirigida y producida por Pablo Trapero, “Carrancho”, a quien debemos seguir muy de cerca y las actuaciones del actor Ricardo Darín y Martina Gusmán. Sencillamente un filme estremecedor que aborda un pequeño y sórdido panorama de la sociedad argentina en la actualidad.

La película no deja margen a la improvisación. Cada fotograma está justificado por una carga dramática y conceptual lograda, incluso en el uso de técnicas audiovisuales propias del documental y la fotografía. Por supuesto, un excelente guión conduce la madeja en un hilo que lleva varias lecturas: la visual, la de la historia contada por sus personajes, la psicológica y, entre líneas (muy visibles) el entramado de una sociedad que permanece sumergida en los conflictos y traumas de un país que padece todos las consecuencias, casi endémicas, de las políticas de gobiernos que no han podido (o no han querido) resolver los grandes problemas que padece el pueblo argentino en la actualidad.

El actor Ricardo Darín es una carta de ganador en las manos de cualquier director osado. Ya lo hemos visto, en La Habana, en filmes como: “El secreto de tus ojos”, que le ganó la simpatía de los cubanos, después de que lo descubrimos en: “Nueve reinas”. ¿Pero qué decir de Martina Gusmán? Solo hay que verla en la pantalla para reconocer su potencialidad más allá de cualquier propuesta en el esquema de la historia cinematográfica y del personaje que interpreta. Dije historia y personaje. Nada más real y justo ocurrió, cuando está actriz teje, a partir de su propia subtrama, varios enlaces a cuestiones relacionadas con el endeble sistema de atención médica que no alcanza para cubrir las expectativas de una población mayoritariamente marginada, pero sobre todo en la fotografía que logra buscar planos atrevidos, no solo los close-up, sino en las escenas violentas, toda una carga que hace al espectador permanecer atrapado (con todos sus sentidos) hasta el punto de llevarlo al lugar exacto donde se encuentran los Carranchos.



¿Cuántas historias? Digamos que solo en Martina Gusmán, en su papel de la doctora que se droga y es involucrada con estos Carranchos que nos llevan hasta un entramado donde una Fundación de Seguro y la Policía demuestran la putrefacción de instituciones en las cuales sobreviven verdaderos delincuentes, vampiros de una sociedad que fenece en cualquier ciudad del sureño país.

Esta ha sido en mi juicio, una de las propuestas que deberá ser tenida en cuenta por el jurado de este Festival en el cual participan 122 filmes concursantes, de los 515 títulos presentados, son concursantes en la 32 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que se inició el pasado día 2 de diciembre y tendrá lugar, en La Habana, Cuba, hasta el 12 de este mes.
La cifra de los filmes en concurso contempla: 21 largometrajes de ficción, 23 medio y cortometrajes, 24 óperas primas, 26 documentales y 28 animados; asimismo, 25 guiones y 18 carteles, optan por los Corales del Festival.
Entre las películas de ficción se hallan, además de Carrancho, de Pablo Trapero; Habana Eva, de la venezolana Fina Torres; Casa vieja (imagen), de Lester Hamlet, así como José Martí: el ojo del canario, de Fernando Pérez.
Lucero (Alemania), de Hanna Schygulla, actriz devenida realizadora, y Aché (Cuba), de Eduardo del Llano, figuran entre medio y cortometrajes.
El apartado de óperas primas, contempla títulos, entre otros, tales como Del amor y otros demonios (Costa Rica-Colombia), de Hilda Hidalgo, y Afinidades (Cuba-España), de los también actores Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, aquí, ahora, en rol de realizadores en tiempo real.
El documental, género siempre atractivo, trajo a esta 32 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, entre otros, los siguientes títulos: Memoria cubana (Brasil-Cuba-Francia), de Alice de Andrade e Iván Nápoles, referido, éste, a la monumental obra que, durante treinta años, desarrolló el Noticiero ICAIC Latinoamericano, y En el cuerpo equivocado (Cuba), de Marilyn Solaya, el cual aborda el tema transexual.
Entre los animados en concurso, figuran interesantes títulos procedentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, México, Perú y Venezuela.
En general, los países más representados en esta edición del evento son Argentina, México y Cuba. Habiéndonos ceñido aquí a las obras en concurso, en próximas ediciones ampliaremos las informaciones sobre todo lo que acontecerá en el 32 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

En el fotograma, aparece Ricardo Darín junto a la extraordinaria actriz argentina Martina Gusmán, convincente y real. En otro junto a la actriz Ariadna Gil, en el filme: Baile, Victoria.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La profecía

Raúl San Miguel

Foto: Tomada de la Internet

Existe una tendencia a definir al cubano como ateo irreversible que lo sentencian con la frase: “se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”. Nada más lejos de la verdad. La propia idiosincrasia de los nacidos en la Mayor de las Antillas y la formación de una cultura integrada por dos fuertes corrientes ancestrales: la española y la africana, desmienten tan absurda definición. El cubano es un creyente religioso consciente y activo. Lo demuestra en su comportamiento cotidiano. Se refuerza en los valores éticos, morales y religiosos adquiridos y fundamentados durante todo el proceso de forja de una nación. Incluso, podemos aseverar que son menos los ateos en Cuba en comparación con los creyentes y los religiosos.
En lo particular, en estos últimos conceptos, prefiero separar ambos conceptos. Creyentes, son la mayoría y debemos agregar la diversidad de tendencias de acuerdo con los intereses personales y de grupos. Religiosos, aquellos que de manera cotidiana ejercen el culto a sus deidades, teniendo en cuenta la fe que profesan por determinada religión.
Pero el asunto es que los cubanos son creyentes todos los días. Chango y Santa Bárbara son la misma deidad y lo refuerzan con una adoración que lleva a vestir los colores-atributos de esta Santa u Oricha, de acuerdo con las versiones católica y yoruba: rojo y blanco. Así lo reafirma nuestro Poeta Nacional (Ibbaé) Nicolás Guillén en La canción del Bongó”.



“En esta tierra mulata, de africano y español (Santa Bárbara de un lado, del otro lado Changó), siempre falta algún abuelo, cuando no sobra algún Don y hay títulos de Castilla y parientes de Bondó: vale más callarse, amigos, y no menear la cuestión, porque venimos de lejos, y andamos de dos en dos. Aquí el que más fino sea, responde si llamo yo”.

Según la profecía en el tablero Ifá, el traslado de miles de negras y negros africanos desde el África hasta América se debió al castigo de los dioses. Sin embargo, los propios orischas que permitieron a sus adoradores convertirse en esclavos, también colonizaron las mentes y los cuerpos de los conquistadores, a través de la mezcla de las razas y las dos prominentes culturas. En este sentido recuerdo con los propios colonizadores españoles habían sido invadidos por las tradiciones y la cultura de los moros durante varios siglos.
Es un hecho indiscutible que la celebración del 4 de diciembre, Día de Santa Bárbara, atrae a la mayoría de los cubanos a pedir deseos a Changó o Santa Bárbara, como lo hacen en la víspera y durante la celebración del Día de San Lázaro o Babalú Ayé, para los religiosos yorubas, que es decir la mezcla de todos los cubanos en dos religiones y culturas: la católica y la africana.
Tanto es así que diciembre se convierte en un mes de profecías y premoniciones. Los cubanos se preparan para concluir el año (cada año) con una fe incuestionable. La misma que lanzó, a los cimarrones, a escurrirse en las montañas y convocar a sus dioses para la guerra, la misma que movió a los criollos blancos y mestizos descendientes de españoles a unirse para la guerra por la independencia de Cuba, la misma que (en los días del Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra) hizo con los guerrilleros portaran, junto a sus armas, los resguardos religiosos, collares dedicados a sus santos e invocaran a sus egguns (muertos) para que les protegieran en el combate.
Incluso, en el Santuario del Cobre existen evidencias de las promesas realizadas y algunas se concretaron después del Triunfo de la Revolución en Enero de 1959. Separar la cuestión religiosa de la vida del cubano es prácticamente imposible. Quizá, pudiera atribuirse “tal olvido” de que Santa Bárbara o Changó existe, por la propia dinámica de nuestras vidas que nos hace ver las cosas de una manera más científica, digamos, para más realista en cuanto a la cognición del mundo. No obstante, la religión en Cuba es, finalmente, una mezcla que se observa en la asunción de los dioses de ambas corrientes religiosas: católica y yoruba como un simbiosis que nos identifica, nos une y se extiende hacia las relaciones con otros pueblos del mundo; donde también atienden a sus dioses (orischas y egguns) los Iyabos (ahijados blancos, europeos).
Decía el rito a Santa Bárbara o Chango inicia diciembre y entra en su clímax con la celebración de Babalú Ayé o SanLázaro. Después los babalaos se reúnen y hacen la profecía de cuáles serán los dioses que regirán el próximo año. Desde entonces comienza todo un proceso religioso que nos involucra a todos de alguna manera, de acuerdo con las predicciones para la salud, las relaciones interpersonales y laborales; pero sobre todo cómo se proyectará el nuevo año para todas las personas en el mundo. Tanta fe religiosa de un pueblo capaz de mantener su independencia y soberanía política no puede ser ocultada.
Los asuntos pendientes, para cada individuo, deben resolverse antes que termine el año. Es lógico. En el caso de los cubanos coincide que cerramos, casi, el 2010 con el análisis del Proyecto de Lineamientos de la Economía Cubana para salvar la Revolución y el Socialismo. También tenemos el fuerte compromiso de Cinco compatriotas, Héroes de la República de Cuba, que son mantenidos prisioneros en cárceles de los Estados Unidos por luchar contra los planes y acciones terroristas de grupos contrarrevolucionarios que, basificados en la Florida, han recibido el apoyo directo (logístico y financiero) de los servicios de inteligencia (CIA) y el propio gobierno de la Casa Blanca.
Este año, se le pide a la actual administración norteamericana, al Presidente, señor Barack Obama, el indulto incondicional de estos compatriotas que han demostrado el valor para defender a una nación con el riesgo de sus propias vidas. Lo hacemos teniendo en cuenta la innegable manifestación de fe religiosa de un hombre de origen afroamericano que tiene fuertes raíces, en el África, como las nuestras; pero que también posee un criterio católico como lo ha demostrado.
La mayoría de los cubanos, tanto los residentes en los Estados Unidos como otras partes del mundo, añoran la posibilidad de que se levante el bloqueo y se eliminen las presiones que ejercen las leyes extraterritoriales estadounidenses: Helms-Burton y Torricelly, para reiniciar el camino sobre un puente normal de cooperación y entendimiento. Esa ha sido una constante en nuestra fe religiosa y nuestra lucha. Ha sido una posición sistemática y consecuente del gobierno revolucionario de Cuba en relación con los Estados Unidos. Tenemos argumentos suficientes. Existen numerosas razones. Son muchos los muertos que nos exigen continuar hacia un futuro soberano económicamente e independiente en la proyección social y política.
Fueron muchos los que cayeron por este sueño que es esperanza de vida y que vivimos y defendemos. Solo basta evocar los tiempos difíciles de las luchas en la manigua. La caída de uno de los grandes patriotas, el Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales, junto a su ayudante el Capitán Francisco Gómez Toro (ambos Masones como Martí), otro de los grandes ejemplos de jóvenes como miles que cayeron en combate en Cuba o en misiones internacionalistas en naciones de África, como parte del compromiso raigal que nos une a ese continente. Evocamos a los miles de compatriotas que murieron asesinados, durante la dictadura de Fulgencio Batista, en las llamadas “Pascuas Sangrientas”.
Los cubanos tenemos razones para creer, porque es lo que nos da la fuerza para luchar y continuar. La profecía se cumplirá. Nuestros Cinco Héroes prisioneros regresarán como aseguró nuestro líder histórico el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. No porque sea el pensamiento de un hombre, sino por un concepto más profundo y que nos recuerda las palabras del Apóstol José Martí cuando aseguró que “Cuba no anda de pedigüeña por el mundo, sino de hermana”, y lo ha demostrado. Pero también en las palabras de Fidel: “Este pueblo se merece un lugar en la gloria, este pueblo se merece un lugar en la historia, este pueblo se merece la victoria”. Changó, guerrero, Santa Bárbara, protectora, nos acompaña todos los días en este empeño.

En la foto, tomada de la Internet, la Capilla a Santa Bárbara en el barrio Legüina, al lado de la Casa de Tataguines, Güines, La Habana.